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VOY A FIJARME… María del Águila Barrios

 

bendición del órgano de Santiago el Mayor de Alcalá de Gra..

Día de la Bendición del órgano de la Iglesia de Santiago el Mayor

Alcalá de Guadaíra

[Foto: Lorenzo del Término 06/03/2016]

[Pinchad en la foto para escuchar la interpretación de Amargura por el maestro Andrés Cea Galán]

 

Me planto hoy ante la página en blanco y hay tantos temas sobre los que podría escribir… Nuevos y diferentes de los ya escritos. Hoy es víspera del decimosegundo aniversario de los atentados de Madrid; ayer decían en la radio que Podemos se divide; anteayer, que el poder adquisitivo de los cuadros superiores no se ha visto perjudicado por la crisis, sino que ha aumentado considerablemente frente al menoscabo de los salarios de los cuadros medios e inferiores; tresantié, vi mendigos, danzantes y disfrazados en la avenida de la Constitución de Sevilla, convertida en un parque temático de la actual sociedad. En diez días comenzará la Semana Santa que algunos, pretendidamente refundadores del Estado y la democracia con el ánimo vulgarizador que ostentan, quieren llamar semana de las festividades. También, éstos proponen que el Congreso ya no sea de los Diputados, quizá para que se sepa menos de qué Congreso se trata, en aras de no se sabe qué corrección lingüística.

   Por tanto, noticias hay todos los días y tantas que nos aburren. Y me pregunto, ¿por qué este aburrimiento, este desánimo generalizado, este hastío? Nadie puede explicarlo, unos van por un lado, otros por otro, muchos en el medio y así estamos sin fraternidad ni libertad posible.

   Bueno, pues vamos al tajo social y cultural porque tal vez haya que despertar de la pesadilla política y económica que nos asfixia y dedicarnos a pensar cómo actuar desde el corazón de nuestro pueblo para generar y crear cultura, alejándonos de quienes nos aplastan a diario. Y pensemos en lo pequeño, contribuyendo a su mejora, y a su engrandecimiento y crecimiento comunitario. Voy a alejarme de los fracasos del pasado y a no centrar en éstos mi amargura, sino a fijarme en quienes me rodean y en su entusiasmo y alegría. Voy a alejarme de los que quieren el poder y a fijarme en quienes dan de sí para los otros, aquí en Alcalá hay muchos. Voy a alejarme de los arrogantes triunfalistas y adoradores de los becerros de oro y a fijarme en los que siempre están ahí, para las duras y las maduras (los autónomos, los obreros que quedan, los artesanos renacidos…) Voy a alejarme de los pseudorrevolucionarios que sólo aspiran a cambiar, sin que nada de lo que proponen cambie, y a fijarme en los maestros y profesores, en los artistas, que consiguen una auténtica revolución humana. Voy a fijarme en quienes no esperan nada a cambio y siempre dan sin hacer alardes; voy a fijarme en todo este tipo de gente que veo a diario por las calles de mi pueblo.

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de marzo de 2016, año XXIV nº 426]

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UN HOMBRE SE ENFRENTA AL VESUBIO. Por José Manuel Colubi Falcó

 

9 Nubes

Nubes sobre un cerro

[Foto: LGV Alcalá 2008]

 

Año 79 d.C., día 24 de agosto, siendo Tito emperador, casi a la hora séptima, no mucho después del mediodía, una mujer indica a su hermano que a lo lejos aparece una nube inusitada por su magnitud y aspecto. El hombre, almirante de la flota romana anclada frente al cabo Miseno, al norte de la bahía de Nápoles, se dedica a sus libros tumbado en un lecho, y ante tal indicación pide las sandalias y sube a un lugar desde donde puede contemplar mejor el portento: un nubarrón sale de no se sabe qué monte —después se supo: el Vesubio—, de la forma del pino, de tronco muy largo que allá en las alturas despliégase en diversas ramas, blanco o lleno de manchas y sucio por tierra y cenizas.

   Un portento digno de ser conocido, y el hombre manda que le preparen una nave ligera e invita, sin éxito, a su sobrino, otro estudioso, a que lo acompañe, y cuando está a punto de salir recibe una nota de una mujer en demanda de auxilio. Aquél combina su afán de saber con la magnanimidad: unas naves de guerra parten hacia la zona de la que todos huyen, para socorrer a la mujer y a cuantos puedan, y él, embarcado, , libre de miedo y con espíritu científico, va dictando, según perciben sus ojos, los movimientos y figuras del fenómeno y hace que el notario tome nota.

   La ceniza ya cae en las naves, más caliente y densa a medida que se acercan a tierra —fragmentos de piedra pómez, de rocas quebradas por el fuego, negras, quemadas—, hasta que aquéllas corren riesgo de encallar. El hombre duda, mas como «Fortuna ayuda a los fuertes», pone rumbo a Estabias, al sur de la bahía, donde puede abrazar, calmar, consolar a su amigo, donde se da un baño y cena con alegría, infundiendo tranquilidad a los temerosos mientras el Vesubio ruge y un mar de llamas refulge en medio de las tinieblas nocturnas: hogueras abandonadas por los paisanos, dirá, y se sumerge en profundísimo sueño. La lava, las piedras ardientes llegan, se oyen los bramidos del volcán, hay temblores de tierra continuos, las casas se tambalean arrancadas de sus cimientos, y el grupo delibera: en nuestro hombre es cosa de razones, en los demás, de temores.

   Es ya de día, pero allí reina la noche más negra y densa de todas, aliviada por intermitentes fulgores, y deciden dirigirse al mar en busca de cobijo: es imposible. Él, recostado sobre una colcha, pide una y otra vez agua fría, y duerme; las llamas y el olor de azufre ponen en fuga a los otros, lo despiertan y, puesto en pie, apoyado en dos siervos, cae y muere asfixiado. Al tercer día hallan su cuerpo, sin daño alguno, con sus vestidos, más parecido a un durmiente que a un muerto.

   Fue Gayo Plinio Secundo, Plinio el Viejo, militar, político, escrupuloso, hombre de ciencia, en cuyas aras sacrificó su vida, capaz de «hacer cosas dignas de ser escritas y de escribir cosas dignas de ser leídas» —su Historia natural—, y el autor de esta narración, el hijo de su hermana, Plinio el Joven, el que no quiso acompañarlo, en la carta 16 del libro VI de su epistolario.

   Pero la historia sigue. Hacia 1740, siendo rey de Nápoles el futuro Carlos III de España, se inician las excavaciones regulares de Herculano y Pompeya, el rescate de sus monumentos —teatro, templos, odeón, biblioteca, villas, estatuas, frescos— y de los moldes de muchos desdichados a quienes sepultó la lava.

 

[La voz de Alcalá, octubre de 1996, año VI, segunda etapa, nº 2]

 

Baño en Pompeya

Giuseppe Barbaglia

1872

(Fuente: The Archeology)

 

LA AMBICIÓN DEL PODER. Por José Manuel Colubi Falcó

 

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Trasunto del Poder

Xopi

2008

 

Alrededor del 410 a.C. se representa el drama Las fenicias, de Eurípides (480-405 a.C.): guerra, desequilibrio entre los intereses individuales y los colectivos, separación entre elocuencia y moral…, éstas son algunas constantes del momento. En la tragedia, Etéocles y Polínices, hijos de Edipo, se enfrentan a muerte: ambos han pactado el ejercicio del poder en Tebas por turno, pero el primero, consumido el suyo, no quiere ceder. Inútiles resultan los ruegos y consejos de la madre. He aquí las palabras del primero en su diálogo con Yocasta (vv. 499-525):

   «Si para todos la misma cosa fuera bella y sabia a un tiempo, no existiría entre los humanos la discordia suscitadora de disputas. Mas nada hay semejante ni igual para los mortales, salvo en los nombres. Esa realidad no existe. Así que, madre, hablaré sin ocultar nada. Al oriente de los astros, del sol, iría yo, y bajo tierra, si capaz fuese de hacerlo, con tal de tener la más excelsa de las deidades: el Poder. Así, pues, madre, ese bien no quiero cederlo a otro más que guardarlo para mí, que cobardía es que quien ha perdido lo más tome lo menos. Además vergüenza siento de que éste, que llegó con armas y devastando la tierra, alcance lo que pretende. También para Tebas sería oprobio que por temor a la lanza micénica permitiese yo a éste tener mis cetros. Debiera él, madre, llegar a una reconciliación no con armas, pues la palabra conquista todo lo que también el hierro de los enemigos podría hacer. Con que, si quiere habitar esta tierra con otra condición, lícito le es, pues voluntariamente no consentiré en aquello: en ser su servidor, siéndome posible mandar. Ante ello, ¡venga el fuego, vengan las espadas, uncid los caballos, los llanos llenadlos de carros!, que no cederé a éste mi poder. Porque si hay que cometer injusticia, por el Poder bellísimo es cometerla, aunque en lo demás haya que ser pío.»

   Y las de la madre (vv. 528-558):
«¡Hijo, Etéocles!, no todo son males en la vejez, sino que la experiencia puede decir algo más sabio que la juventud. ¿Por qué te entregas, hijo, a la peor de las divinidades, a la Ambición?…  Injusta diosa: En muchas casas y ciudades felices entra, y sale sobre la ruina de quienes se abandonan a ella, por la que tú estás loco. Más bello es, hijo, honrar la Equidad, que siempre une a amigos con amigos, ciudades con ciudades, aliados con aliados. Pues lo equitativo es duradero para los humanos, mientras que frente al Más levántase siempre enemigo el Menos e inicia el día odioso… El ojo sombrío de la noche y la luz del sol recorren por igual el ciclo del año y ni uno ni otro siente envidia cuando es vencido… ¿Por qué al Poder, injusticia espléndida, honras sobrenaturalmente y lo consideras grande? ¿Para ser visto colmado de honores? Cosa vana. ¿Es que quieres sufrir mucho guardando mucho en palacio? ¿Qué es lo más? Nombre sólo tiene, pues lo bastante es suficiente para los sensatos. No, ciertamente, no poseen los mortales como propias las riquezas, sino que conservando las de los dioses velamos por ellas, y cuando quieren nos las quitan de nuevo. El Poder no es firme, sino efímero.»

 

[El Alca, año I – nº 5, octubre de 1991]

 

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LA ERÓTICA DEL PODER (EURÍPIDES, FENICIAS 503-558). Por José Manuel Colubi Falcó

 

SANIDAD E INSTRUCCIÓN PÚBLICA. Por José Manuel Colubi Falcó

 

librosdeanticuarioenSevilla 2012 lgv

Naturaleza muerta

[Foto: LGV Sevilla 2012]

 

Sanidad, instrucción pública, administración de justicia, los tres pilares fundamentales del edificio estatal. Mas no siempre han sido atendidas por el poder con la debida diligencia: la Historia, maestra de la vida, ha ofrecido, ofrece —y temo que siga ofreciendo— innumerables ejemplos de negativas o, lo que es peor, de simulacros de concesión de esos derechos inalienables e irrenunciables de toda persona humana.

   La Antigüedad, fuente inagotable de ideas, nos cuenta casos paradigmáticos de cómo sus legisladores atendieron esos derechos. Así, Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.), en su Biblioteca histórica XII, 12, 4-13, 1-4, atribuye a Carondas de Catana, legislador del siglo VI a.C., una ley de instrucción pública y refiere también la adopción de medidas similares en el campo de la sanidad en otras ciudades griegas. Dice así:

   «Escribió también otra ley mucho mejor que ésta y que había sido descuidada por los legisladores más antiguos que él. En efecto, legisló que todos los hijos de los ciudadanos aprendieran las letras, proporcionando el Estado las pagas a los maestros. Pues supuso que los pobres en recursos, como particularmente no podían darle los salarios, se verían privados de las más hermosas prácticas. En efecto, el legislador juzgó la gramática más importante que las otras enseñanzas; y con mucha razón pues gracias a ésta se lleva a cabo las más y más útiles actividades para la vida: votaciones, cartas, testamentos, leyes, y otras cosas que mejoran mucho la existencia. Porque, ¿quién no compondría un digno encomio del aprendizaje de las letras? Pues sólo a través de éstas los muertos son recordados por los vivos; los que se hallan en lugares lejanos gracias a las letras se reúnen, como si estuvieran cerca, con quienes distan muchísimo de ellos; para los pactos en tiempo de guerra entre pueblos o reyes la firmeza de las letras contiene la más segura fe en lo tocante a la permanencia de los acuerdos; en general, sólo las letras guardan las más hermosas manifestaciones de los hombres prudentes, los oráculos de los dioses, y además la filosofía y toda la cultura, y las transmiten siempre a los futuros por toda la eternidad. Por ello hay que entender que, si bien la naturaleza es la causa de la vida, de una buena vida lo es la educación basada en el conocimiento de las letras. A partir de esa idea con esta legislación mejoró a los analfabetos, como hombres privados de algunos grandes bienes, y los juzgó acreedores de público cuidado y gasto, y tanto superó a quienes antaño habían legislado que los particulares enfermos fueran curados por médicos a expensas del Estado, que, mientras éstos consideraron dignos de cuidado los cuerpos, él curó las almas turbadas por la incultura, y en tanto suplicamos no tener nunca necesidad de aquellos médicos, anhelamos pasar todo el tiempo con los maestros del saber.»

[El Alcalá, año I – nº 8, enero de 1992]

 

ALDEA Y PATRIA. María del Águila Barrios

 

XOPI-Un jardín de músicos danzantes 2013 2

Un jardín de músicos danzantes

Xopi

2013

 

Cuando el hombre canta o sueña y con bondad se planta ante los demás con su canto y su sueño ¿hay algo en el universo con más esplendor? Ni las estrellas más brillantes o más lejanas. Cuando el hombre crea cantos y sueños: catedrales, universidades, plazas públicas o hermosas alamedas se alzan colmadas de grandeza, hermosura y utilidad sobre los espacios.

   Doy las gracias a tantos vecinos que a diario me regalan su vecindad, su voluntad de amarme viviendo cerca de mí. Son ellos los que me dan la paz, la certeza y la fortaleza de la delicada fragilidad humana. Ellos sí que son mi esperanza. Y yo los amo. Con ellos canto y sueño… y resisto como ellos. Luchadores en una resistencia tenaz frente al oprobio que representan los detentadores de un poder, por éstos sólo utilizado para su propio provecho. Cuando la potestad no se emplea para la alegría de los demás sólo sirve para supurar la pus del mando inútil.

   Queridos vecinos, os pido que no desfallezcáis, que sigáis llenando las calles de vuestro clamor y vuestra figura, sosteniendo el arpa armoniosa de la vida pública que sólo es vuestra y que habéis de defender como aguerridos partisanos ante la dictadura que se disfraza de democracia, aunque debajo del disfraz se oculten los militantes de una partitocracia cara e injusta. Algún día, sí, tal vez les arrebatéis el mando a estos idiotas que os roban los sueldos y la libertad.

   Pero hay que tener convencimiento de lo que somos y de lo que fueron quienes nos precedieron, habitando nuestro pueblo, haciéndolo vibrar. Aunque nos enfademos, sigamos construyendo aldea y patria alcalareña en libertad y verdad. No nos dejemos vencer por el entontecimiento que abunda y por la mala educación. Denunciémoslo. Sólo así habrá creación y no aturdimiento y silencio.

   Recordemos lo bueno que hicieron por el bien común y por nuestro pueblo nuestros familiares: el artesano, el cantaor, el arriero, el panadero, el comerciante, el talabartero, el médico, la maestra, el empresario, la almacenista, la mercera, el confitero, la costurera, el guarda o la hortelana. Y pensemos qué podemos hacer nosotros ahora para proseguir en el camino y alejar, a esta aldea y patria, de la pacatería y la incultura que la gobiernan y la representan, desde hace tiempo, ahí en el Ayuntamiento.

 

[La voz de Alcalá, 15 al 29 de febrero de 2016, año XXIV nº 424]

 
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SI HAY ISLAS Y GENTES, HAY SOCIEDAD. María del Águila Barrios

 

vecinas (historia de un escrache) Antonio Cerero 2015

Vecinas (historia de un escrache)

(Resina acrílica, terracota policromada y madera)

Antonio Cerero

 

Han pasado estas Pascuas y las calles se han llenado de vecinos celebrándolas. En los  barrios importantes del pueblo se han echado nuestros paisanos a la calle para celebrar estas fiestas señaladas. Se han llenado las iglesias, las casas, las tabernas, las tiendas de esas mismas personas que hemos encontrado en tantas calles, incluidas las del centro. Todo, realmente, impresionaba otra vez, como los años anteriores, por la vida que rebulle el pueblo cuando hace suyas las plazas, los rincones, el espacio público, que no es nada si el público como tal no lo utiliza. Y con ocasión de estas fiestas pasadas, en Alcalá el pueblo se ha comportado como pueblo, como sociedad viva que aspira a la alegría que resulta del bienestar de estar juntos. El que conquista el pueblo a pesar de tanto cafre municipal. Por cierto, a éstos no se les ha visto el plumero. No hay quien pille un concejal en los acontecimientos del pueblo vivo.

   Dentro de poco por las calles alcalareñas discurrirá el caudal multicolor de máscaras y disfraces. La transformación de muchos en sus otros posibles para evidencia de esos días de metamorfosis. El carnaval se encarnará por el pueblo alcalareño. Florecerá del pueblo, y se cantará, se desfilará, se reirá, habrá abrazos y los extraños se besarán como amantes súbitos de un segundo irrepetible. Sí, lo hará el pueblo, la gente, las personas de la calle, se echarán a la calle. A pesar de tantos municipales tragones, sinvergonzones, tramposillos, que no necesitan celebrar el carnaval de los pecheros cuyos bolsillos expolian rutinariamente.

   Y llegará la Semana Santa, y la Feria, y la Virgen del Águila, y habrá verbenas por doquier. Y allí estará el pueblo. El que cumple además de con su trabajo, o sufriendo el desempleo, pagando impuestos, tributos, arbitrios, tasas, etc., y, siempre, padeciendo el aire infestado de partículas por tráfico de coches absolutamente ingobernado, la imposibilidad de abrir un negocio porque con este ayuntamiento se convierte en inalcanzable; sufriendo la suciedad de aceras y calzadas, los baches, el ruido; y lo sucio que resulta que con el dinero de todos se hagan continuas transferencias de cientos de miles de euros para los suyos encargados de la propaganda. Un dinero que tantísima falta hace para tantas, y auténticas, necesidades de nuestro pueblo.

 

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de enero de 2016, año XXIV nº 422]
 
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FERNANDA DE UTRERA: «ALCALÁ SIEMPRE SE HA PORTADO BIEN CONMIGO». Manuel Ríos Vargas y Rafael Rodríguez González (1984)

 

 

Fernanda de Utrera, junto a su hermana Bernarda, va a cantar en el VII Festival Flamenco «Joaquín el de la Paula». La casualidad ha querido que hoy, un día antes, «Alcalá/Semanal» publique esta entrevista que realizamos con ella hace poco, a su retorno de París, donde permaneció una semana, en compañía de Bernarda, sus sobrinos Inés y Luis y del tocaor Paco del Gastor. Así, en Utrera, en casa de su primo Andrés, deleitándonos con su charla, siempre salpicada de gracia, nos va contando cosas de hoy y de ayer.

   «Hemos estado dos días actuando en el teatro Carrés de Silvia Munt. La primera impresión, aparte de lo encantador que es París, ha sido el público, porque no esperábamos esa sensibilidad que han mostrado. Ha sido un éxito de público, a teatro lleno, y como te digo, un público que a mí me parece que sabía lo que estaba oyendo. Además, hemos grabado un disco Bernarda y yo, parte con la actuación en el teatro y parte en estudio de grabación. Yo quiero destacar que Bernarda ha grabado una seguiriya que, ya la escucharéis, es para rabiar.»

   Nos comenta su sobrino Luis que allí la han comparado con María Callas, por su sensibilidad, por su naturalidad, por esa cosa que hace llegar a lo más hondo un estremecimiento. «En fin, que estamos muy satisfechos todos, y a final de año volvemos, ya con más artistas, como Farruco y Chocolate.» Vuelve Fernanda a decirnos lo encantador de París, y lo refleja de esta manera: «Hay que tener un novio muy guapo, para estar en París con él, porque aquello es muy romántico.»

 

fernanda

Fernanda de Utrera

(1923-2006)

 

   Su actividad profesional, siempre en compañía de Bernarda, va desarrollándose en un buen número de festivales, dejando en todos ellos ese purísimo cante por soleá y por bulerías tan inimitables, «la gran fantasía, como mi prima Fernanda, nadie cantará en su vía, como decía esa letra de Perrate.» Además, ha realizado recientemente tres grabaciones para TVE, junto a otros artistas. En suma, que parece que ha llegado la hora de reconocer a la Fernanda como lo que siempre ha sido: una artista de los pies a la cabeza. Aunque para muchos aficionados eso siempre ha estado claro.

   Queremos que nos cuente más cosas, que trabaje su memoria, porque, entre otras cosas, hubo una época, lamentablemente pasada, que ella ha vivido en toda su intensidad y que, se diga lo que se diga, fue mejor en cuanto a arte se refiere. Un arte escondido, familiar, pero vivo a más no poder. «Me acuerdo, aunque era muy chica, de Pinini, de su cante por alegrías, que invitaba a bailar. Cuando entraba por la calle Nueva, como dice la copla, ésta se alborotaba, y ya estaban todos los chiquillos bailando. Recuerdo bien a Rosario la del Colorao, que hacía también fenomenalmente los mismos cantes. Y de Juaniqui me acuerdo perfectamente, y de cómo cantaba por soleá y por seguiriya. Es que entonces se puede decir que en Utrera cantaban todos los gitanos, sin ser ninguno profesional, pero con un arte indiscutible. Gitanos y no gitanos hemos convivido siempre en Utrera, y al poder estar los no gitanos en muchos bautizos, en algunas fiestas, al ir derramando nosotros lo nuestro, pues eso ha sido una de las causas, por las que aquí no se ha pagado nunca a ningún artista.»

   Le preguntamos por su padre, de quien sabemos que Fernanda aprendió no sólo el cante, sino también el ser y el estar en la vida. «Mi padre cantaba por seguiriya para rabiar, y se hacía todas las letras, que eran preciosas. Que no te quepa duda de que yo aprendí muchísimo de él.» Nos recuerda a Perrate, ese inmenso cantaor por soleá, por seguiriya, por bulerías, por varios estilos más.

 

Fernanda de Utrera y Diego del Gastor

 

   Cuando le preguntamos por sus tocaores es, como siempre, sincera: «Los ha habido y los hay muy buenos —y nos da una larga lista— pero lo que me hacía sentir a mí Diego del Gastor cuando empezaba por soleá, eso nadie.»

   Así, entre anécdota y anécdota, entre ocurrencia y ocurrencia, aquéllas y éstas a cual más jugosa, ya desgranando recuerdos, imposibles de reflejar en tan corto espacio. Pero Fernanda ha estado muchas veces en Alcalá, ha actuado en varias ocasiones, ha estado en fiestas de familia. «Yo le tengo que agradecer mucho a Alcalá porque siempre se ha portado bien conmigo. Mira, mi abuela paterna era de allí. Y no te digo de la gracia y el ángel que siempre ha habido allí. Juan Barcelona, Juan Castelar y otros gitanos que eran de lo mejor. Y ¿qué te voy a decir de Manolito María? Manolito era almíbar.» Se queja Fernanda de que todo esto ha ido desapareciendo, hasta en Utrera, donde siempre ha habido un vivero de arte y de buen gitanismo. Pero queda, queda algo, decimos nosotros, y Fernanda es un ejemplo señero.

   Nos recuerda a Antonio Mairena, diciéndonos que era un fenómeno, marcando una época en el cante. «Pero, mira, ustedes no lo conocieron en la época en que bailaba mejor que cantaba, te lo digo de verdad.» Y nos preguntamos nosotros, ¿cómo bailaría? Aprovechamos que Bernarda ha salido de la habitación, para preguntarle sobre ella: «Mira, al que está dormido lo despierta.»

   Cuando volvemos a Alcalá, satisfechos de haber pasado este rato con este genio del compás y del más puro arte gitano, llevamos en la mente esa letra de Perrate: «La gran fantasía, como mi prima Fernanda nadie cantará en su vía.» Mañana, en nuestro festival, se encargará de demostrarlo.

 

Utrera 1954

Utrera nevada

1954

 

[ALCALÁ/SEMANAL. Núm. 10 (10 de agosto al 17 de agosto de 1984)]

 
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FERNANDA DE UTRERA. Por Rafael Rodríguez González, 2003

YA SON TREINTA AÑOS. Por Rafael Rodríguez González

LOS DOS JUANES. Por Ramón Núñez Vaces

«EL BOMBONA» EN DIEZ HOJUELAS. Por Rafael Rodríguez González

DOY FE DE QUE HA EXISTIDO. Ramón Núñez Vaces

JOAQUÍN EL DE LA PAULA MURIÓ HACE 75 AÑOS. Por Ramón Núñez Vaces, 2008

UNA TORMENTA DE VERANO. Por Rafael Rodríguez González, 2008

 

LAS CARAS DE TALES. Por José Manuel Colubi Falcó

 

Mercado romano de Mileto (Museo Pergamo-Berlín)

Mercado romano de Mileto

Museo de Pérgamo

Berlín

 

Entre los numerosos nombres de leyenda que nos ha legado el Mundo Antiguo, pocos hay equiparables al de Tales. Iniciador del saber racional, ha nacido en una ciudad marinera, Mileto, que es metrópoli de colonias, lonja de mercaderes… y lo será de físicos, estudiosos de la physis, de la naturaleza.

   La cuna de la filosofía no es un remanso de paz, la celda de un monje, ni tampoco un eremita el fundador. Tales, un viajero más, ha visitado Egipto, Babilonia… y entrado en contacto con los sacerdotes. Fruto de sus viajes, relaciones y estudios, es hombre preparado, que predice eclipses (el del 28 de mayo del 585 a. C., cuando en batalla lidios y medos «el día se hizo noche»), que mide la altura de las pirámides (por la sombra que proyectan), que ve un alma inmortal en todo, incluso en las cosas inanimadas, según la piedra magnética y el ámbar (élektron, en griego, el lector deduzca); que saca de apuros a Creso desviando el curso del río mediante un nuevo álveo que abraza al ejército por la retaguardia («y así lo pasa a la otra orilla»).

   Un hombre de clara visión política que aconseja a los jonios que formen una federación con centro en Teos, para, así, defender su independencia frente a los persas, y que, en el futuro, causará más de un trauma a los estudiantes con su teorema y su incansable búsqueda del arkhé, el principio, la fuente y substancia de todo lo existente, que él halla en el agua.

   Faceta científica ésta, otras, más atractivas, presentan un Tales cotidiano, un sabio despistado que cae en un pozo mientras observa los astros, provocando las risas de la criada, quien le reprende su afán por conocer lo de arriba cuando ignora lo de abajo, lo que hay cabe sus pies; o comerciante, que, como se le echara en cara que la filosofía no servía para nada (nada nuevo bajo el sol, pero hoy somos más sufridos: forman su séquito de trastos inútiles el griego, el latín, el francés, la lengua, la literatura, la historia, etc., etc., etc.) y él hubiese previsto una gran cosecha de aceitunas, toma en arriendo todos los molinos de aceite, y, a su honra, ejerce de monopolista; un Tales comerciante, que, al preguntarle un discípulo que debe pagar por su enseñanza, contesta: «Si reconoces haberlo aprendido de mí, pagarás la paga justa.»

   O el Tales hijo, quien, cuando su madre a diario le insta a que se case, responde con un «Todavía no es hora», hasta que un día, ante tanta matraca, tan femenina y maternal, resuelve el problema y dice: «Ya ha pasado la hora». O que, al preguntársele por qué no procrea hijos, replica: «Por amor a los hijos». Ni vida ni muerte le quitan el sueño, pues no se diferencian en nada, y por eso, cuando uno le espeta: «¿Y tú por qué no mueres?, responde: «Porque no hay diferencia».

   Es, además, varón agradecido, al Hado, por tres razones: ha nacido hombre y no bestia, varón y no mujer, griego y no bárbaro. Y muere en el estadio, viejo ya, y sobre su sepulcro se lee: «Sí, pequeña es esta tumba, pero su gloria llega al cielo. Mírala, es la del prudentísimo Tales».

   La tradición nos ha transmitido muchos apotegmas suyos: «Las muchas palabras no muestran opinión prudente»; «Afámate por una sola cosa: la sabiduría»; «Elige una cosa sola: el bien»; «No hermosees tu aspecto, si no eres honesto en tus ocupaciones».

   Pobre Tales, desde chico con estas manías…

[El Alcalá, Año V, número 56, mayo de 1996]

 
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ANACARSIS ESCITA. Por José Manuel Colubi Falcó

DEMÉTER Y KORE. Por José Manuel Colubi Falcó

 

SI HAY ISLAS TAMBIÉN HAY GENTES. María del Águila Barrios

 

Santiago 30032014 1 M. Verpi Iglesia de Santiago el Mayor

(el nuevo templo para un órgano de Peter Conacher)

Alcalá de Guadaira

[Foto: M. Verpi 2014]

 

La quincena pasada dediqué mi texto a algunas islas que en nuestro pueblo hay, islas de cultura y vida social rodeadas de incultura y vida municipal estéril. En este páramo ni siquiera se enteran los concejales de aquello que hacen quienes aquí viven, por supuesto de nada de lo que en las islas se hace, tan tapados tienen los oídos y los ojos que quizá Jessica, Sheyla, Ester, Rosa Mª, Mari Carmen, María, Lola, Antonio, Enrique o Ana Isabel no sepan que ha llegado un órgano a Alcalá. Sí, un órgano que, trasplantado en la iglesia de Santiago, va a dar vida a la Parroquia, al entorno del Derribo y, por supuesto, a nuestro pueblo. Será un órgano que latirá muy cerca de donde tendría que palpitar el corazón del pueblo, donde tanto falta, ahí en ese ayuntamiento, donde todo está seco y mustio.

   Al parecer el órgano ha llegado desde Escocia y lo han traído un puñado de alcalareños, gente entusiasmada y con verdadero amor por su pueblo porque, al parecer, hasta el momento todo ha sido sufragado por ellos mismos. Es en la entrada a la parroquia donde he leído esta historia. Y mi texto, de esta quincena, se escribe porque el domingo pasado, de regreso a mi casa, paré un poco en el Derribo a descansar y de pronto pareció que estuviera en la plaza de Saint Sulpice de París, pues unos acordes de órgano se elevaron desde la tierra al cielo y por tal ascenso inundaron la plaza. Todo se componía y armonizaba en este trozo de la polis y de ello puede inferirse que tal acción humana, al margen de cualquier intervención política, es verdadera política, entrega al pueblo para el desarrollo de su cultura, para su gozo, que será disfrute y embeleso.

   Pude leer, también, en el folio colgado a la entrada de la parroquia, que se acaba de crear una «Asociación de amigos del órgano de Alcalá» pues, de seguro, que tras esta bella experiencia, casual, atraída por la música que escuché desde la plaza, puedo decir que seré una de las que se sumen como socia a este proyecto que dará vida cual órgano que falta a este pueblo. ¿Y tú, lector, a qué esperarás para apuntarte al órgano de la iglesia de Santiago?

 

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de diciembre de 2015, año XXIV nº 420]

 
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ISLAS. María del Águila Barrios

[Si quiere leer más textos de María del Águila Barrios en «CARMINA»,  pinche en su nombre]
 

«CARMINA». Por José Manuel Colubi Falcó

 

 

El pasado día 4 [de noviembre de 2005] tuvo lugar, en la hacienda Los Ángeles, de Alcalá de Guadaíra, la presentación de una revista literaria nueva, Carmina, consagrada a la poesía. Su primer número —y espero que desafíe a la serie infinita de los numerales— da acogida a un conjunto de composiciones inéditas de poetas, entre los que se cuentan el que fuera compañero mío y amigo Antonio Medina de Haro, ya fallecido, y Lauro Gandul, adalid, junto con Olga, de la revista.

   El título, Carmina, que debe pronunciarse como esdrújula (en latín no se representa gráficamente el acento) y no confundirse con el hipocorístico de ese hermoso nombre de mujer que es Carmen, nos introduce en el vasto mundo de la lírica latina. Según nos dicen A. Ernout y A. Meillet, carmen —cuyo plural es carmina— no es, en su origen, más que una fórmula rítmica, de carácter mágico, que se manifiesta primero en el lenguaje religioso, jurídico y didáctico (no se olvide que en los inicios religión y derecho, norma religiosa y ley, forman una unidad, siempre en relación con el canto), idea que pervive en toda la historia del latín. Así, la Ley de las XII Tablas (450 a. C.) castiga a quien compone un carmen, poema cantado, para infamar o denigrar a otro o hacerle daño; Cicerón (siglo I a. C) dice de una ley que es de horrible carmen (muy severa), y los emperadores Graciano, Valentiniano y Teodosio sancionan, en 381 d. C., a los encantadores y consultores de hechos inciertos que pretenden hacer sus sacrificios en los templos, pues «Dios debe ser adorado con preces castas y no con cármenes siniestros.»

   Pero es en la poesía lírica donde carmen alcanza mayor y mejor fortuna: Cicerón habla de los cármenes que se cantan en los banquetes; Lucrecio, del fluido carmen de la cítara; Ovidio, del cisne que, al morir, canta sus cantos exequiales; Quintiliano, de la historia como Carmen libre de trabas métricas. Los hay variados: carmen lastimero (miserabile), nupcial (nuptiale, el epitalamio), erótico o lascivo (lasciuum), amoroso (amabile), etc. El mismo fenómeno hallamos en el latín medieval, e. gr., en los Carmina Burana, conjunto de composiciones amorosas, tabernarias, de primavera, de camino, etc. ¿Por qué? Porque el carmen vive en lo más profundo del alma humana.

 

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