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LAS COSAS. María del Águila Barrios

 
 
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Assilah

[Foto: LGV Marruecos 2009]

 
 
 

En 2017 asistí a un acto literario que celebraba el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes en la librería Término. Como no debía ser de otra manera, aquel homenaje consistió en una lectura de algunos poemas de la gran escritora y artista madrileña, que nos dejó en 1998.

   Uno de los poemas leídos me impresionó entonces. Hoy cobra una trascendencia añadida, una plusvalía vital y semántica, que se ha hecho tangible, existencial, en estos días sin paisaje, en silencio, confinada, con la culpa a cuestas… Quiero compartir este hermoso texto con ustedes, los lectores de las cosas que escribo. El poema así se titula, «Las cosas». Es éste:

 
 
 

   Las cosas, nuestras cosas,

les gustan que las quieran;

a mi mesa le gusta que yo apoye los codos,

a la silla le gusta que me siente en la silla,

a la puerta le gusta que la abra y la cierre

como al vino le gusta que lo compre y lo beba,

mi lápiz se deshace si lo cojo y escribo,

mi armario se estremece si lo abro y me asomo,

las sábanas, son sábanas cuando me echo sobre ellas

y la cama se queja cuando yo me levanto.

¿Qué será de las cosas cuando el hombre se acabe?

Como perros las cosas no existen sin el amo.

 
 
 

   Todos los objetos  son elevados a la cabalgadura de las metáforas que los acogen en cada verso. La mesa, la silla, la puerta, el vino, el lápiz, el armario, las sábanas y la cama. De todo, dueña es la autora. Nuestros objetos, nuestras cosas, cuya existencia es debida a nosotros, sus amos, quienes les damos vida.

   Es un poema que me ha ayudado de manera iluminadora en los días que he pasado en mi casa, encerrada, sin nadie con quien compartir o encontrarme. Pero estaban ellas, mis cosas, que cada día se alegraban de verme en mi casa, de no abandonarlas y de estar siempre a su lado. Yo también les agradecía su presencia, su compañía…

   Y todas tienen una luz. No de foco y fanal, sino una luz íntima, de interior, abarcable, pausada. La luz de los que no pueden salir a la calle, la luz de las cosas en las casas, la luz que nos alumbra más por dentro que por fuera.

   Me han sido tan gratas, que sin ellas no habría soportado la soledad y las ausencias. Gracias al recuerdo de aquel poema escuchado hace tres años, cada día me animaban, me esperaban, me sorprendían. Sí, mis cosas, ¡las que están siempre conmigo!

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2020]

 
 
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LA CULPA. María del Águila Barrios

 
 
 

Tras la pelota el muchacho

[Foto: LGV París 2010]

 
 
 

¿Quiénes en algún momento han sido culpables para que nos haya invadido esta peste? ¿Cuál fue el recorrido de los hechos que promovieron la actual caída? Y nuestros coetáneos, ¿qué están haciendo para combatirla? ¿No están con sus decretos y mil normas sanitarias trayéndonos una peste tal vez mayor, y no sólo de salud pública, sino de ruina de la sociedad, de la economía de millones de españoles? Ha de tenerse en cuenta que no quiero poner el dinero por encima de la salud, sino hablar de enfermedad cuando no se tiene dinero para vivir.

   Y nosotros, los de abajo, el pueblo, ¿qué estamos haciendo? De momento aguantar las prohibiciones de todo tipo, acatar las mutilaciones a las libertades -deambulatoria, de reunión, de expresión, etc- y las suspensiones de la Justicia, de la municipalidad, de la Seguridad Social… También venimos contemplando con pasmo cómo dejaron a los españoles con dos palmos de narices cuando se trataba de avituallarse de mascarillas, geles, guantes o aparatitos para las pruebas del coronavirus.

   Cuando todo esto pase, si es que pasa, porque aún no lo sabemos y, en verdad, resulta evidente que quienes han cogido el mando no saben mucho más que nosotros, aunque pongan cara de mandones, ¿quién va a responder por esta calamidad planetaria?, ¿quién va a pagar por ella?, ¿quién va a compensarnos a todos y cada uno de nosotros en todos los lugares y por todos los daños ocasionados y por las secuelas, acaso terribles, que se derivarán de tanto destrozo y perjuicio?

   En lugar de esclarecer los hechos e identificar a los culpables han puesto a la gente a aplaudir en los balcones, y la gente ha aplaudido o ha batido las cacerolas, para entretenerlas cada día después de largas horas de reclusión. Si esto es lo que se alcanza con el movimiento ciudadano, una se queda desolada porque las preguntas que se formula le llevan a verse sola y sin respuestas. Para premio el gobierno se dedica con sus ministros a sesiones informativamente interminables. Unas sesiones donde se está fraguando un nuevo lenguaje para organizar la reconstrucción del país y la vuelta a la nueva normalidad. ¿Qué será esto? Ruegos y exhortos en parlamentos vacíos y telepredicadores que simulan la irritación del inocente ante su verdad oficial que es la única; pero es una verdad confinada.

   Si nadie asume la culpa, los vecinos acaban sintiéndose culpables y como nadie quiere asumirla se la largan a otro y ahí empieza el juego del pin-pon acusador.

 
 
 [La voz de Alcalá, 2020]

 
 
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EL CONFINAMIENTO. María del Águila Barrios

 
 
 

Rejas

[Foto: LGV Alcalá (2008)]

 
 
 

Es el nombre de un tipo de castigo, una pena aflictiva. ¿Qué habremos hecho? El confinado es un condenado a vivir en un lugar en libertad, pero vigilado. En una isla, en una ciudad de frontera, en una montaña, en un bosque remoto…, o en una casa. Es quien sufre el confinamiento y el espacio acotado es el confín, donde su linde, el último término del espacio que le es dado como ¿libre?, está bajo el ojo de la Autoridad. El ojo que está en la cabeza que ha declarado la Alarma. Su cara no sabe ocultar lo muy alarmada que está por no saber del todo cuánto mando tiene para ser o no la Autoridad.

   Ahora ya no es importante lo que antes lo era tanto. Así que lo que se imponía como importante, ha dejado de serlo. Hoy mismo, ¿dónde está la brecha? Ahora sí que se han hecho evidentes las infinitas brechas que la Autoridad apartaba ayer mismo del catálogo de las oficiales.

   Los discursos de los que miran torvamente a los otros, los debates acres y agresivos, ¡y tan inútiles!, con los que nos atosigaban día tras día se han evaporado. Ahora parece que lo importante es lo público, que antes se denostó a favor de los beneficios de su privatización, y que se repartió arbitrariamente como se hace tras el saqueo con el botín de la invasión.

   Esta nueva peste ha descorrido el vergonzoso telón con el que se ocultaba lo mezquino y ruin. Lo que los canallas del Poder habían hecho a nuestras espaldas, con traición continuada y alevosa, dejando el país hecho unos zorros. Infelizmente verificamos que nos han desalmado, que nos lo han arrebatado. Sin embargo, compruebo que no han podido con los paisanos, los míos, los tuyos, aunque os confiese que siento que es muy triste contemplar esta vasta realidad deteriorada, y que me siento cansada, pero… ¡Que esté todo ocurriendo en primavera! La estación florida que cada año llega, deseada, tras los fríos del invierno. La primavera que nos desata pasiones, que se han quedado confinadas.

   Les dejo con un soneto de Rafael Alberti, titulado «Abril 1938», como despedida, con esperanza:

 
 
 

   ¿Otra vez tú, si esta venida

más que imposible me parece,

puesto que sube y reverdece

en tan tremenda sacudida?

 

   ¿Otra vez tú, tan sin medida

tu corazón, que estalla y crece,

mientras la tierra se enriquece

de vida muerta y nueva vida?

 

   ¿Otra vez tú poniendo flores

sobre la tumba improvisada,

sobre el terrón de la trinchera

 

      y esa apariencia de colores

en esta patria desangrada?

¿Otra vez tú, la Primavera?

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2020]

 
 
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MANIFESTACIÓN 2050. María del Águila Barrios

 
 
 

La fealdad del mundo

(Foto: LGV Sevilla 2008)

 
 
 

Son las siete de la tarde, me acabo de vestir de color gris como dicen las consignas que hemos de ir a la manifestación. Voy a Sevilla porque la ocasión merece no quedarme en Alcalá pues ésta es una reivindicación que ha de tener mucha repercusión, tanta como tuvieron las manifestaciones allá por 2020 en pro de la igualdad entre mujeres y hombres. Afortunadamente, aquella lucha trajo sus frutos pero lo que no podíamos imaginar entonces es lo que tendríamos que reclamar 30 años después.

   Los principales edificios de las grandes ciudades se han iluminado de gris, así he visto el ayuntamiento de Sevilla, y el de Madrid gracias a la foto que me ha enviado un amigo por ranger el nuevo formato que ha sustituido al canal tan vulgar que fue whatsapp.

   Las máquinas, aquella inteligencia artificial que se anunciaba entonces, han desbancado nuestras propias inteligencias, ya son más del 50% los puestos de trabajo que están ocupados por ellas y nuestra inteligencia, la humana, se ha visto menospreciada, desigualada, hay una brecha salarial enorme entre quienes usan su inteligencia en el trabajo y los trabajos donde se utiliza la artificial. Y no hay ninguna mujer ni ningún hombre en los cargos directivos, todos están en manos de seres neutros que no tienen sexo, ni familias, ni se jubilan. Todos nuestros derechos, por los que hemos luchado durante siglos están en absoluto retroceso.

   Ahora nos encontramos en la Plaza Nueva, que ya es vieja porque la actual Plaza de las Novedades está dentro de un edificio cerrado en un polígono de grandes dimensiones al que no podemos acceder si no llevamos tarjeta de recomendación o nos acompaña un ser artificial.

   No sólo la relación con las personas ha variado, somos una minoría la que aún conserva el contacto con seres iguales a nosotros, que entre nosotros es solidario, pero esas inteligencias artificiales, muchas de ellas de corporeidad metálica, se cruzan con nosotros sin saludar, sin mirar a los ojos, sin atender al peatón, sin celebrar nada porque no tienen historia ni tradiciones. Van invadiendo poco a poco las ciudades y no crean espacios de reunión pues no los necesitan.

   Pero nosotros vamos de gris a la Plaza Nueva de Sevilla a reclamar nuestros derechos históricos como seres humanos, aunque no sepamos a quién le reivindicamos lo que aún llamamos nuestros derechos…

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2019]

 
 
 

Maniquí con calcamonías

(Foto: LGV Sevilla 2009)
 
 
 
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EL SILENCIO. María del Águila Barrios

 
 
 

Seráfica Arrábida [Foto: ODP Portugal 2016]

 
 
 

Unos versos del portugués Cristovam Pavia (1933-1968) para empezar a tratar el tema de hoy: Canción del silencio / En las gotas de rocío / Dentro de la neblina… / Un balido, a lo lejos, /  Viene en la brisa fría… / El día termina… Casi estaría todo dicho. Tal vez habría que callar después de esta canción del poeta. Pero continúo, porque este pequeño artículo tiene que escribirse. Continuo con tres frases o expresiones latinas. La primera de Séneca: «El silencio parece una confesión». La segunda de Cicerón: «Mientras dura la guerra callan las leyes». Y la última es un dicho romano: «El silencio contiene todo lo bueno, la charlatanería todo lo malo».

   Callo y hago elocuente mi silencio. Mi queja es de silencio. No me guardo nada cuando callo porque ya he dicho lo que tenía que decir. ¡Qué elegancia la del que sabe guardar silencio y qué humano saber cuándo, dónde y ante quién! La voz cierra su chorro para que fluya el silencio. Éste en la quietud de la noche se significa. También nos es arrancado por la belleza, la muerte o el dolor. En el reposo, en la calma, se hace fuerte. Es también luz que nos protege con su aura en la oscuridad. Dejo suelto al silencio para que me ampare. Más palabras se contienen en lo que callo que en lo que digo. Es expresión pura mi silencio conquistado con un sacrificio infinito.

   El verdadero sabe a firmamento. Su color se me antoja como el de una acuarela sobre papel del alcalareño Luis Contreras Muñoz (1879-1938) donde vemos la Ermita de Nuestra Señora del Águila pintada hace un siglo. Es visible y ¡audible! Silenciosamente la semilla se abre y al cabo de los decenios un silencioso bosque abriga las laderas de los cerros de Oromana.

   El poeta español Vicente Núñez (1926-2002), que nació, vivió y escribió en la misma tierra que el Séneca que antes cité, fue un hombre de silencios. Como nadie supo callar durante lustros. Por lo que era capaz de escribir que «El silencio se impone como un paréntesis olvidado.». Y nos explica que «Ese paréntesis no está vacío, está lleno de un texto. Y hay un paréntesis sin duda, y de qué calibre; quizá irrepetible…»

   Quisiera ser capaz de seguir en la vida la verdadera propuesta de la auténtica Literatura. Habrá que ir madurando. Sí: madurar es callar sin reservas de ninguna naturaleza. Tal vez no exista una manera más eficaz de adentrarnos en nosotros mismos para llegar a los demás con la plenitud que merecen, que merecemos. Silenciosamente. Chssssss.

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2020]

 
 
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CÓMO VAN A QUERER LA CULTURA SI NO AMAN LA VIDA. María del Águila Barrios

     

Parque de San Francisco
[Foto: LGV Alcalá 2014]

     

Gobernar es conocer y no se conoce lo que no se ama. Para amar hay que tener corazón y no se tiene corazón si éste ha sido sustituido por un sillón. Así, es muy difícil conservar un corazón. Los niños lo tienen radiante y tan natural como las montañas en el paisaje. Los años, con todo lo que viene con ellos, suelen acabar con el pálpito del corazón de muchos al poco de dejar de ser un niño. No en todos. En aquellos que tiraron su corazón a la cuneta en la primera curva se produjo un hecho curioso, de consecuencias terribles, como veremos: comprobaron que en el lugar donde tenían el corazón les cabía un sillón. No un sillón cualquiera, sino un sillón para que en él se siente quien manda. ¿Y para qué quiere mandar quien se quedó sin corazón y ahora está bien apoltronado en el sillón? ¿A qué aspira? ¿Qué respira? Pero estas preguntas no se las hace quien gobierna. Sobre todo en los pueblos donde ha surgido una forma de ganarse la vida sin hacer nada y sin saber en absoluto qué es lo que hacer con tanto gobierno. Sus mentores les dicen que tienen que mandar y gastar el presupuesto. Y como saben ser agradecidos se dedican a la molicie y a los medios de propaganda que para ellos trabajan. Pero, volvamos al corazón. ¿Por qué vengo hoy a escribir sobre el amor? La respuesta está en los árboles. Un huracán arboricida sopla desde el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra y tiene ya arrancados los árboles de muchos lugares donde ofrecían grata sombra y cobijo al que a ellos se acercaba para pararse o para pasearse entre sus generosos troncos. Quitaron los árboles, los únicos que callan y aguantan, pero no se callaron los vecinos. En unos y otros hay un corazón que palpita, un corazón herido para el que no tienen misericordia quien en el lugar del corazón pusieron un enorme sillón. Pero, ¡ah!, ¡qué desvencijados están esos sillones! Y no se sonrían los ediles que han denunciado las talas porque es una farsa que pone la cara de tragedia en el teatro que día a día representan.

   Señoras y señores ediles, ¡paren de talar y mutilar árboles en nuestro pueblo! ¡Tenéis el corazón hecho de estacas secas y muertas! ¡Cómo le vais a hablar a nadie de libertad y democracia si nos estáis arrebatando la vida, el frescor, el color, la umbría de nuestros árboles! ¡Convertid vuestro teatro diario en verdadera cultura!, que es lo que falta, desde hace años, por parte de vosotros que regís un municipio que habéis convertido en un barco a la deriva.

     

[La voz de Alcalá, 2019]

     

 
 
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DESDE LOS ÁRBOLES. María del Águila Barrios

 
 
 

Parque de San Francisco
[Foto: LGV Alcalá 2014]

 
 
 

Cada primavera se me muestra con el florecimiento de dos jacarandas que hay en la Plaza de España, delante del colegio Pedro Gutiérrez. Este año ha sido imposible recibir ese regalo de la naturaleza, porque la tala a la que las sometieron en febrero ha mutilado su crecimiento natural, las flores han tenido que nacer en la corteza porque no había ramas que las sostuvieran. Yo diría que este año más que poda en el arbolado urbano se ha cometido un auténtico arboricidio.

   Los árboles de esta antigua plaza son una muestra del abandono de muchos elementos de nuestro pueblo, se han perdido palmeras, otras afortunadamente se han conseguido salvar in extremis, hay un olmo que creció desmesuradamente sin que nadie lo atendiera y este año han recibido un descomunal castigo, al igual que las jacarandas que recibieron la tala inmerecida. Este parque muestra los vaivenes, los altibajos, la desidia y, cuando no queda más remedio, la actuación de última hora de nuestro ayuntamiento. Mirándolo bien, se ha convertido en un observatorio municipal.

   El patrimonio también es un buen observatorio ya no sólo de los vaivenes sino de la propaganda porque se pueden servir de él para mostrar la hipócrita preocupación por Alcalá. ¡Cuántas campañas! Hasta en 2011 llegó a aparecer nuestro castillo en Fitur como una Alhambra por descubrir. Ahora llegan las gafas 3D para ver los molinos en su actividad de molienda cuando ni si quiera se puede acceder para visitarlos. Todo muy impactante y visual pero nunca con proyectos estructurales.

   Y las nuevas obras también nos muestran la despreocupación urbanística y estética. En ninguna ciudad francesa se hubiera consentido la construcción de una mole que, en nuestro pueblo, ha herido definitivamente el espacio de Beca donde antaño hermoseaba un almacén de aceitunas y el edificio de la empresa Radio Luz. Muchas empresas locales han sido sustituidas por firmas extranjeras sin ningún complejo ni reconocimiento de lo que aquí se crea y se ha creado. Quienes nos han gobernado y gobiernan van vendiendo el alma de nuestro pueblo al primero que aparece y poco importa el daño estético, urbanístico y patrimonial.

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2018]

 
 
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EL PAISAJE. María del Águila Barrios

 
 
 

anónimo rumano (s XX)

El bosque sin hojas
Grabado rumano de autor anónimo
(S. XX)

 
 
 

Mirar por el agujero de la cerradura de un viejo portalón y en un punto de fuga que inmediatamente aparece, se ve el campo, como si lo viera entrecerrando los ojos. No es un campo cualquiera, parece ya un sueño de lejanía, es el campo abierto siempre misterioso. El paisaje no es un espacio cualquiera porque se nos aparece siempre como un descubrimiento que no es un hallazgo de la Geografía o de la Geología, sino de lo escondido del espíritu humano. El paisaje es siempre limpio, claro y alto, que es como sólo el alma puede contemplarlo.

   Con las lluvias de enero se ha puesto verde la Vega. La naturaleza renace. El Guadaíra más salvajemente caudaloso. Bastan unas gotas para que el río que cruza Alcalá se torne bravío y brame.

   Es el paisaje línea tenue pero llena de significado, historia y sensibilidad. Línea ondulada del alcor por Gandul, línea recta en la Vega, línea quebrada de San Roque, el Águila y el Castillo. El paisaje es tiempo inmortal hecho de lo mortal humano, es nostalgia y deseo, alegría y afecto. Como escribe Azorín: «El paisaje somos nosotros; el paisaje es nuestro espíritu, sus melancolías, sus placideces, sus anhelos». Es frágil como el cristal y acoge en su seno la sensibilidad humana. Cuando ésta estalla, estalla la línea del paisaje.

   Hay muchas maneras de matar la belleza. En nombre del progreso se han perpetrado ignominiosas acciones contra nuestro paisaje. Lo que hondamente me preocupa es la ignorancia de los que tienen el poder de actuar sobre el paisaje porque, en su simplicidad, sólo ven él un espacio cualquiera y no precaven el daño, ni el peligro que causan ni tienen la capacidad de evitar luego la destrucción que sigue y que es irreversible. Éstos, que quizá me lean, quien sabe siquiera si piensan en lo perdido porque nunca lo aprehendieron, nunca lo vivieron ni lo vieron, pero se lo voy a poner fácil esta vez, ahora me refiero a las placas solares que ya son plaga en la Vega.

   Vengo a tratar hoy del paisaje porque siendo Alcalá también conocida como la de los paisajes no es tema baladí para mí. A veces, tal vez demasiadas, me encuentro con el paisaje que vi y, que encontrándome con él ahora, no lo reconozco. Recuerdo, hace años, una viñeta de Máximo San Juan en El País donde un personaje decía a otro: «Nos han robado hasta la línea del paisaje».

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2020]

 
 
 

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JOSÉ MANUEL PADILLA: «LAVS LIBRIS». Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún

 
 
 

He dejado amablemente a mis amigos Olga y Lauro, encargados de enviar mis crónicas a este periódico [La Voz de Alcalá], los renglones de esta quincena para dedicárselos a José Manuel Padilla con quien tanto querían.

 
 
 

María del Águila Barrios

 
 
 
José Manuel Padilla (1943-2019)

José Manuel Padilla
(1943-2019)

 
 
 

Cuando Antonio Luis Albás supo por nosotros de la muerte de José Manuel Padilla nos escribió: «Vaya!!!! Y cómo comprendía la exigencia de todas nuestras bandejas estéticas y literarias!», a propósito de los tres números de la revista ilustrada de poesía «CARMINA Textos para una Lectura» (2005-2007). Pero tenemos que irnos mucho más atrás, a 1985, cuando se publicó el número 4 de POEMAR. Cuaderno de poesía de los que vendió un buen puñado de ejemplares en su librería de la calle Imagen y así hizo con el resto de los números hasta el 8, que fue el último (1992).

   Tuvieron que pasar doce años para que volviéramos a encontrarnos con José Manuel y Pilar, entonces ya estaba su hijo Manuel en el taller. Recordamos aquella mañana de verano, atravesando La Alameda y acompañados por Antonio García Mora, camino de la calle Feria, donde estaba la imprenta y librería en ese momento. Fue Antonio, cuando preguntado por quién podría hacerse cargo de una revista de gran formato en la que pensábamos, el que nos dijo que sólo podría hacerla Padilla. La Asociación Padre Flores, en su colección «Biblioteca de textos alcalareños», ya había publicado varias obras bajo el sello de Padilla Libros Editores & Libreros, entre ellas títulos como Nombres antiguos y modernos de las calles de Alcalá de Guadaira (1997) del historiador Javier Jiménez Rodríguez, Los alcalareños y sus nombres (años 1426-1444: Edición y estudios lingüístico de la antroponimia bajomedieval de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) (2002) del filólogo José Javier Rodríguez Toro; también el libro colectivo Ecos de la Historia de Alcalá de Guadaíra (2000) con textos de quince historiadores alcalareños, al cuidado de Antonio García Mora como editor; y ese mismo año de 2004 acababan de sacar a la luz Gandul en el horizonte de Francisco López Pérez.

   El último trabajo que le encargamos a Padilla Libros fue la segunda edición de Crónica de Paris (2017) de la «Serie Libretos de la Lectura». Para nuestros libretos siempre escribía un colofón, siendo el de esta edición el siguiente: «Acabose de imprimir el VIII de marzo del año del Señor MMXVII, jornada en la que se conmemora el martirio de los santos Ariano, Presidente, Teótico, y otros tres, quienes fueron ahogados en el mar por orden del juez: sus cuerpos los sacaron a la playa los delfines. LAVS LIBRIS»

   Acabose de imprimir el libro de una vida, el I de noviembre del año del Señor de MMXIX, jornada en la que se conmemoran los difuntos que han obtenido visión beatífica y tendrán vida eterna en presencia de Dios. LAVS PADILLA.

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2017]

 
 
 
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¿TODOS CORRUPTOS? De la serie «APUNTES HISTÓRICOS PARA LA INTERINIDAD POLÍTICA ESPAÑOLA» (III). Por Pablo Romero Gabella

 
 
 
Alejandro_Lerroux_García

Alejandro Lerroux Garcia
(1864-1949)

 
 
 

La interinidad política del sanchismo comenzó el 1 de junio de 2018 cuando triunfó la moción de censura contra el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy. El motivo:  la Sentencia 20/2018  de la Sala Penal de la Audiencia Nacional sobre el caso Gürtel de 24 de mayo de 2018. En dicha sentencia (página 1078) se decía que Rajoy (junto a otros políticos del PP) carecía de «credibilidad» al negar la existencia de la famosa caja B, con B de Bárcenas.

   Cinco años antes, concretamente el 6 de febrero de 2013, envié un articulo al periódico La Voz de Alcalá (que fue publicado en la segunda quincena de febrero, creo) titulado «El estraperlo de Rajoy». En éste me refería al problema que la corrupción le podría suponer al por entonces  presidente del Gobierno y por extensión a su propio partido. Luego llegaría Vox.

   Reproducimos íntegro el citado artículo:

 

   En el debate de investidura como presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en respuesta a la diputada Rosa Díez, afirmó ufano entre aplausos de los suyos que «no acepto  de ninguna de las maneras que se diga que hay una corrupción generalizada en la política (…) en absoluto voy a aceptar ese tipo de afirmaciones porque no son verdad». Esto ocurría el 19 de diciembre de 2011; un año después los hechos parecen desmentir sus palabras: el caso Blanco, los ERES, Urdangarin, las corruptelas de los nacionalistas catalanes, el caso Gürtel  y por último (por ahora) los supuestos sobresueldos a políticos del PP que ensucian la imagen de honestidad del presidente del gobierno. Un gobierno que salió de las urnas con el propósito de sacar a España de la peor crisis económica de una democracia con 6 millones de parados. Un gobierno que pide día sí y día no esfuerzos a una población cada día más empobrecida y desmoralizada. Si ya la confianza de la ciudadanía en sus políticos estaba bajo mínimos, esto parece darle la puntilla. Porque la base de la democracia no es otra que la confianza que los ciudadanos han dado a sus representantes de forma provisional. Como bien dice el filósofo Javier Gomá  en su obra  Ejemplariedad pública (de obligada lectura para todos, especialmente para los políticos): «La confianza no se compra, no se impone, no se fabrica: la confianza se inspira». Y es que este gobierno ya no inspira confianza, porque como dice el mencionado filósofo lo que cuenta en el político «es que predique con el ejemplo, puesto que en el ámbito moral, sólo el ejemplo, predica, de modo convincente, no las promesas ni los discursos, los cuales sin el ejemplo, carecen de convicción y aún un mínimo de verdad». Es desalentador escuchar al presidente, ante Angela Merkel en Berlín , decir que “«lo referido a mí y mis compañeros no es cierto. Sólo algunas cosas». Aunque los papeles de Bárcenas, ese Moriarty de la contabilidad negra, fueran  apócrifos la confianza en los políticos, y en concreto en este gobierno, ha caído por los suelos. La idea que se han hecho en el PP de ser un partido honesto, liderados por profesionales bien remunerados en la esfera privada y que actúan por servicio a la nación se ha desdibujado. Su respuesta ante el escándalo ha roto definitivamente la imagen de pijos-pero-honestos. Parece demostrarse que no son ni lo uno ni lo otro, porque no puede ser nada más chusco y cutre que la visión de una contabilidad de usurero con manguitos y dedos manchados de tinta y de unos sobres que van de mano en mano. Realmente patético. Y es que se me viene a la memoria otro caso patético y cutril, la del estraperlo en la II República. En 1935 un negociante holandés llamado Strauss intentó introducir en España, donde estaba prohibido el juego, una especie de ruleta: el «straperlo» (que provenía de los nombres de sus inventores: Strauss y Perl). Para ello inició gestiones para untar a diversos políticos de todos los colores, incluyendo a personalidades del partido gobernante: el PRR (Partido Republicano Radical) liderado por el viejo republicano Alejando Lerroux.  Al fracasar, intentó hacerle chantaje y como tampoco dio resultado pasó a enviar una carta de denuncia al principal enemigo político de Lerroux:  el presidente de la República Alcalá de Zamora. Este no dudo en pasarlo a la Fiscalía y promover una Comisión de investigación en las Cortes que juzgara la posible corrupción. En octubre de 1935 se filtraron a la prensa fotocopias de documentos, telegramas, recibos, cheques y facturas que apuntaban al pago de sobornos a los líderes del PRR. Antes que esto ocurriera (ojo al dato) Lerroux había abandonado su cargo como presidente (luego también lo haría como ministro de Estado del siguiente gobierno). Tras agrios debates Lerroux resultó exonerado de culpa y solo quedo como posible «coecho impropio» un reloj de pulsera regalado al ministro de Gobernación. Todo este escándalo provocó el fin del PRR como partido, para muchos historiadores el único partido de centro-derecha realmente republicano y democrático. Su puesto sería ocupado por la CEDA de Gil Robles, una formación reaccionaria y autoritaria. Lo que ocurriría a partir de las elecciones de febrero de 1936 lo conocemos todos. En estos momentos críticos no necesitamos políticos que defiendan antes a su partido (tanto para defenderse de la acusación de corruptos como para atacar de forma irresponsable al contrario) que a España,  ya que fuera de la democracia y sus reglas no queda nada, bueno sí queda algo y lo sabemos. ¿Queremos realmente eso? Terminemos como comenzamos, con las palabras de Rajoy en aquel  debate de investidura: “la clase política representa a la soberanía nacional, hay gente que no da la talla”. Pues eso.