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CLAUSTROPOÉTICA 2021 (POEMAS EN DIÁLOGO). HOMENAJE AL GRUPO CÁNTICO DE CÓRDOBA. Lectura de poemas de Juan Bernier, Julio Aumente, Ricardo Molina, Pablo García Baena y Vicente Núñez por Olga Duarte, Lauro Gandul, Chus Gómez, Antonio de la Torre, Elvira Calleja, Manuel Portillo y las niñas Martina de la Torre y Leonor Ruiz. Creación musical de Rafael Marín. Alcalá de Guadaíra, 17 de junio de 2021

CONCEJALÍA DE MEDIO AMBIENTE: EL TERROR DE LOS ÁRBOLES. María del Águila Barrios

 
 
 

Pinos de Oromana

[Foto: LGV Alcalá, invierno de 2021]

 
 
 

¿Qué ocurriría si a un concejal le cortaran la cabeza? Al de medio ambiente habría que cortarlo por la mitad, por aquello de medio… Decapitado el edil, desmochado o tronchado, tal vez la suerte de nuestros árboles singulares no sería la que cada primavera toca a sus copas, antaño frondosas y generosas, de sombra fresca con la que conjurábamos el calor espeso de la canícula. Convierten no sólo los ejemplares de árboles singulares, sino todos los árboles, en estacas, en verticales pilares viejos y más aquellos árboles grandes del Albatán, del Parque o de la Plaza de España…

   Poca cabeza tendrá, o más bien ninguna, el que manda en los podadores municipales, sea concejal decapitado o no, su cabeza es una pura ilusión óptica, un holograma de cabeza de concejal de medio ambiente.

   Y hablando de cabeza, ¿cómo nadie ha pedido ya la del edil? De ese de medio ambiente, o de parques y jardines, o de patrimonio natural, o como quiera denominársele desde una alcaldía descabezada que manda en el descabezado que manda en los podadores, que descabezan los árboles todos, los desmochan a troche y moche. ¡Menos mal que no se han atrevido todavía con los pinos de Oromana!

   Podar no es eliminar sino fortalecer, quitar aquello que le sobra a un árbol, pero no toda su copa. Antes de podar se deben tener en cuenta las características de la especie y la etapa de desarrollo en que se encuentra el árbol y no podar al tuntún y a todos por igual. No es lo mismo actuar sobre árboles nuevos que sobre los antiguos. Éstos son los heredados. Han hecho falta muchas generaciones de humanos para que los viejos árboles hayan llegado a nosotros copudos, oferentes de ramas vigorosas, colmados de infinitas hojas que nos alivian la vida en nuestro pueblo cuando pasamos por sus calles o estamos en sus plazas, cuando los contemplamos durante un alto en el camino, y nos da por disfrutar de sus colores. Pero los de medio ambiente en Alcalá de Guadaíra deben ser unos extraterrestres, o unos robots, que no sudan cuando aplasta el calor, que no necesitan la sombra de los árboles, ni el aroma, ni sus flores en primavera, ni el canto de los pájaros que han anidado en las copas, ¡estos de medio ambiente no tienen ni el ambiente de por medio!

   ¡Árboles y alcalareños compartimos raíces! Por ello, no quiero despedirme sin invocar algunos versos del «Himno X» de Himno a los árboles de Vicente Núñez.

 
 
 

Moveos, ¡aéreos!

Y que se note bien que somos llamas

futuras. ¿Pero qué más danza

que la de nuestra inmóvil invasión,

alzada contra la iniquidad de los mortales?

(…)

   Los taladores dejaron en nosotros

estigmas de ultraje y llagas,

y como higueras silvestres

arrasamos los campos de miel y alegría.

(…)

   Ya han transcurrido los siglos

y han fenecido los hombres.

Somos el pedestal del mundo.

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2021]

 
 
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  Si quiere leer más textos de María del Águila Barrios en «CARMINA»,  pinche en su nombre.

     

 
 
 

LA CASA BLANCA. Lauro Gandul Verdún (2021)

 
 
 

Pop en un bar de Rota 

(imagen de Amy Winehouse)

[Foto LGV, 2011]

 
 
 

Blanca la casa por fuera y por dentro

Blanca la fachada

 

Cuartos blancos

Encalado el techo de madera

El zaguán blanco

Al patio concurren blancas paredes

 

El suelo de color bronco

Pulido de pasos

Las puertas

Las ventanas

Las cómodas

El ropero

De carpintería oscura

De hierro cancelas y balcones

Hacen más blanco

Los blancos

 

Sobre la casa todo es alto azul

Azul sobre el blanco final

De azotea y pretiles

 

¿Dónde está el cielo?

Sus nubes son blancas.

 
 
 

Casa blanca de balcones

[Foto: LGV Rota, 2011]

 
 
 

VERDES DE VIENTOS. Lauro Gandul Verdún (2021)

 
 
 

Fotógrafo en Oromana

[Foto: LGV 2010]

 
 
 

Ahí continúa lleno de sí

Con soplos múltiples

Se multiplica el viento

Y se enrosca en el jardín

Donde naranjos y olivos

Junto a matas de tomillo

Que conviven con las de romero

Se enrosca en cada planta

Entre todas haciéndose ovillos

 

Muchos vientos se han colado

Cimbrean los árboles

Desde las ramas de abajo

A las cimeras

 

Es el verde multiplicado

Por los vientos

Lo que se agita

Adjetivos en clave de verde

Lo que suena

A verdes de vientos.

 
 
 

GENIO DEL INVIERNO. Lauro Gandul Verdún (2021)

 

Taxodios junto al Guadaira

[Foto: LGV 2014]

 

El genio del invierno

El vaho de los campos

El cielo bajo

Denso de blancas nubes

Los árboles deshojados

Sin futuro

 

Casi invisibles

Los caseríos lejanos

 

La vieja carretera

Cuyo fin son unas montañas

Azuladas

Coronan sus cimas los quejigos

 

Desde una principiante primavera voy

Viajando

Mas el genio del invierno sobrevive

En lo frío del paisaje

En lo desnudo y en lo desolado.

 

EL RESPLANDOR DE LA HOGUERA. Lauro Gandul Verdún (2021)

 
 
 

Alocaz

[Foto: Olga Duarte Piña, 2011]

 
 
 

En la noche oscura

El resplandor de una hoguera

Apaga la soledad del campo

 

Sobre un cerro

Un torreón arruinado

Se alza como un misterio

Lleno de lechuzas

 

Ululan los blancos pájaros

Cuando levantan el vuelo

Onírica es la luz de sus plumajes

Así se alumbra la bóveda negra

Hasta que la bandada

Se esconde en la lejanía.

 
 
 

CARMEN TRONCOSO DE ARCE (DE TU CORAZÓN A OTRO CORAZÓN). Olga Duarte y Lauro Gandul (autores de la autora María del Águila Barrios)

Carmen en el otro lado

[Foto: Miguel Hermosín, 1991]

En 2004 entrevistamos a Carmen para este periódico y, cómo es el destino, que ha muerto en los últimos días de un invierno como aquél en que nos recibió en su chalet de Oromana. Así comenzábamos el texto:

   Colado se ha la primavera por entre estos días primeros de febrero y de qué manera se ha colado mayo por entre estos días invernales. Florecido ha el almendro y con qué esplendor tanto pétalo en cada flor, tanta flor en tanta rama, que llenan este almendro con un estar que es un puro ser en el jardín de esta casa, distinta y profunda, donde Carmen nos recibe, de noche, para conversar.

   Nos dejó dichos estos pensamientos, estas enseñanzas, que recogemos otra vez para los lectores:

   «La palabra es un acto de amor. Humanismo, qué buena palabra. A los niños hay que contarles cuentos, historias. Luego querrán que se las repitan. Necesitan lo que cuentan los cuentos, la voz del que los cuenta. Aunque hay que ser un poco Sherezade. Hay que dejar un poco de la historia para después. Hay que ser artesanales, yo lo soy. La vida hay que tocarla con las manos. Manipularla. Yo no pienso en el arte sino en la vida».

   «Con cuatro o cinco años yo ya estaba haciendo teatro con las monjas. La experiencia de un niño cuando se sube a un escenario es buena aunque no sea bueno el teatro. Una vez me vestí de fantasma en el cuarto de mi madre, me miré al espejo y me asusté, y lloré. Salí corriendo, llorando como una Magdalena. Mi madre me dijo: -Si eres tú, boba-. Para mí eso era el teatro».

   «El primer día que yo llegué a la Universidad, no quería saber dónde estaban el aula magna ni dónde la lección inaugural, ni los departamentos, ni nada; yo ya quería saber dónde estaba el T.E.U. Con el T.E.U. de Filosofía me enganché y me puse a hacer teatro. A partir de ahí el teatro se ligó totalmente a mi vida».

   «Cuando recito están mi voz y la maravilla de un poema muy bien construido. Es como cantar: manejo mi voz, los sentimientos, las pausas, las miradas… Pero el teatro es un grupo. Es solidario. Trabajas con el otro, te emociones con el otro. Piel con piel. Estás con el otro, y el público se mete ahí, también, en ese lío».

   «A mí lo que me interesa es lo que yo siento con el teatro. Yo no sé si es mi ser artístico. Yo no sé si es mi ego. Yo no sé si es mi desdoblamiento… No lo puedo decir. Acaso tenga más que ver con mi ser espiritual, aunque si entendemos lo artístico como lo sublime, que es lo que hacían los griegos, sí a ese ser artístico, sí a llegar de tu corazón a otro corazón».

[La voz de Alcalá, 2021]

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MÁSCARAS, MASCARILLAS, MASCARADAS Y CARETAS. María del Águila Barrios

     

1 Lagoa 2003

Molde de la escultura del poeta Alves Redol
en el estudio del Maestro Lagoa Henriques
[Foto: LGV. Lisboa, 2003]

     

¿Son sólo mascarillas, o son algo más? ¿son máscaras en toda regla, o su diminutivo? Desde luego hay que ponérselas por imperativos de la Salud Pública… Pero, ¿nos sirve para protegernos y proteger? Resulta evidente que no sólo las empleamos por creer así que no vamos a infectar a otras personas y para no ser infectados, sino que también con ellas nos embozamos, y nos disfrazamos. Basta destacar la variedad de signos que se imprimen en ellas, y los variadísimos colores, escudos, emblemas, etc., para comprender a qué me vengo refiriendo.

   Las caras se han trocado en caretas, aunque muchos no pretendan burlarse de nadie, algunos pueden burlarse de otros, o ejercer de bufón para divertirlos. Al mismo tiempo, nos desnudan, en lugar de arroparnos, aunque sean parte de la ropa, del vestido, y nos simplifican, en lugar de añadir variedad a nosotros mismos, con lo que es muy fácil para tantos creer que se expresa mucho sin tener que decir una sola palabra ahorrándoselas todas.

   Lo que me preocupa es que no sólo nos colocamos las mascarillas en la cara sino que también se han trocado en fantasmales los procedimientos para poder vivir. Una sociedad como la nuestra donde la Seguridad Social desempeña funciones capitales para la subsistencia cotidiana ha cerrado sus puertas…, no sin colocarse las correspondientes mascarillas telemáticas. Y así la mayoría de las instituciones. Ha sido la excusa perfecta para la desidia y la incomunicación.

   Pareciera que la pandemia del coronavirus hubiera supuesto una oportunidad histórica de apartar todo lo bueno de la convivencia, el contacto humano que conlleva la comunicación y la fraternidad, dejando vivo y coleando el fiestorro vacuo. No debería dudarse que la multitud anda desorientada en un mundo mucho más lleno de disimulo y de simulación.

   Vivimos cada vez más como espectros, obligados no sólo por las normas sanitarias sino por una variedad de otras nuevas normas casi incompresibles y que nada tienen que ver con la salud sino más bien con la incapacidad de gestionar dignas alternativas que salvaguarden las capacidades de todas las personas y las posibilidades materiales de la gente.

   También se ha conseguido fácilmente, en este tiempo, que quienes quieran puedan crearse máscaras nuevas. Casi sin darnos cuenta, como en una pesadilla. No sólo nos topamos con que la realidad ya es irreal y que la biografía, de los padres y madres de la patria de cada cual, se reescribe por los herederos de los sucesivos regímenes políticos y culturales. Es curioso cómo se autovampirizan y nos hacen ver nueva su más rancia historia.

   Lo que llevo escrito lleva algo de espanto y de honda preocupación. Lo cotidiano, de lo público y de lo íntimo, en todo el planeta se ha metamorfoseado en una quimera.

[La voz de Alcalá, 2021]

     

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 Si quiere leer más textos de María del Águila Barrios en «CARMINA»,  pinche en su nombre.

     

CARTA A RAFAEL LUNA (con fotos de 1988 y 1989). Poema de Lauro Gandul Verdún (Museo de Alcalá de Guadaíra, 1 de octubre de 2020)

 
 
 

 

 
 
 

  Te escribo mientras sobre mí se alza un cielo azul limpio,

En la planetaria bóveda,

Lleno de aire tierno y fresco, traído al día por brisas de otoño.

 

   Aire en los pulmones para poder fumar lentamente en los bosques,

En las riberas de un río fantástico, o desde el alcor contemplar la vega.

Fumar, porque el humo es de la misma materia que el aliento que inspira,

De la materia de las formas intangibles,

Aquellas que adoptan la consistencia de los sueños

Y la de la fantasía que brota durante la duermevela,

O desde lo entornado de los ojos,

De las puertas encajadas o entreabiertas, de una ventana,

La baranda pequeña de un balcón. Trozos de interiores. Un viejo ropero,

Un suelo de cuarto con geometrías simpáticas.

Y la memoria del ojo de un alma de espejo e imán.

 

   Escucho la música sostenida por unas guitarras eléctricas, los platillos de la batería

Y la trompeta en un tema de los Beatles.

Estos ecuménicos himnos.

Sí, universales, eran de tu gusto, de tu afición.

 
 
 

 
 
 

   Querido amigo Rafael:

Después de estos muchos años que no te vemos con los ojos habituales,

Los que nos corresponden por seguir vivos,

Biológicamente hablando,

Me atrevo a dirigirme al ángel,

Que desde que faltas aquí

Seguro que eres en esta bóveda celestial que a todos nos cubre,

Donde no sé si seguirás pintando,

O preferirás volar por los espacios y por los tiempos,

O transfigurarte a tu antojo y asomar tu figura,

Que sería irradiante y,

Realmente incorpórea pero visible, aunque sea atravesando muros.

La aparición tuya el día menos pensado…

¡Querido amigo, que un milagro así ocurriera, me haría llorar,

Y dando un salto abriría los brazos como para un vuelo contigo!

¡Y tú con tus alas!…

¡Qué acontecimiento!…

Yo podría decirte, aquí en la Tierra:

¡Hombre, Rafael!, ¡cuánto tiempo!, ¡qué buen aspecto tienes!…

 

   Mientras se te ocurre un buen día ese regreso tuyo,

Tendré que ponerte al tanto, aunque no sea fácil,

Con esta carta al que eres, Rafael,

En Álvarez, o en Luna.

Fafi de los amigos que los hacías entrañables

Desde tu ternura urbana y cosmopolita.

 

   Querido amigo, demasiadas veces parece que ocurre mucho

Pero suelen ser fútiles ocurrencias,

Mientras lo importante pasa más lentamente,

Con ese tiempo lento que no todos captan…

 
 
 

 
 
 

   Ningún miembro de la familia de Carlos IV se ha bajado

De su silla roja ni ha soltado su paraguas azul.

La monja de tus Meninas aún no ha descendido de su ascensión.

Todavía no se ha dado cuenta Baltasar Carlos de que ése no es su cuadro.

Los acrobáticos monos que trepan por tus giraldas no se han despeñado.

Los mensajes dentro de tus botellas siguen flotando en las aguas del tiempo.

Un Papa espera a que le afeiten sentado en su silla de barbería.

Las máquinas de escribir no paran o en su estática, son imparables.

Las teclas percuten sobre papeles oníricos

Mientras el viento de la noche entra y sale en la doble habitación,

Arrastrando las hojas aún no escritas, llevándoselas no se sabe adónde,

En blanco, sin que haya habido tiempo de escribir sobre ellas nada.

¿Acaso sea la única claridad inmaculada?

 

   Sin embargo, como dijiste una vez,

«…Continuará.»

La vida, los mundos en dos dimensiones que sacaste de éste,

Que era el tuyo, que estaban en éste mientras estuviste,

Aunque sólo tú fuiste quien nos los dibujaste y nos los diste en las formas y sus colores

Para que nosotros aprendiéramos a descubrirlos.

 

   Tu busca, tus lápices y pinceles, los tubos de acrílico, tus laboratorios,

Tus papeles, lienzos, mosaicos, poemas visuales,

Carteles…

Todo esto nos dejaste, y también la vida de tus sueños

En la materia de tus cuadros visibles y tangibles.

Tu vida misma a la que hoy nos invitas,

Colgada de las paredes de un museo.

 
 
 

 
 
 

[Fotos: Lauro Gandul Verdún 1988-89]

 
 
 

«DE SOL A SOL» UN LIBRO DE POEMAS DE JOSÉ ANTONIO FRANCÉS, ILUSTRADO POR ROCÍO LEPE. UN POEMA POR UN LIBRO. Lauro Gandul Verdún (19 de diciembre de 2020)

El escritor José Antonio Francés

[Foto: LGV Alcalá 1989]

   De sol a sol

Empedrado de versos entre flores

Y simples hojas verdes

   Este libro está lleno de pájaros

De puros papeles de colores

Y tiene mariposas en el arcoíris

   Pinturas esmaltadas en las palabras

Palabras teñidas para canciones

Paisajes de tintas vivas

Siempre todo en papeles de colores

   En papeles de colores el caballo

La mañana y la noche

Porque

El espantapájaros

La granjera

Algún burro

O el perro

Y las ovejitas

Hasta un ternero o una chicharra

A los versos se encadenan

   Entre gallos y gallinas

Cigüeñas y hormigas

Una vaca

Una cabra

En papeles de colores

Nos asombran la lectura

Nos dibujan las pupilas

   De sol a sol

Donde nunca cesa el cantar del poeta

Poemas que se recitan

Como cuentos que ocurren en verso

Igual que en los sueños

Inocentes de la infancia

Cuando cruzábamos los espejos

Y éramos alegres en las palabras y los actos

   De sol a sol

De la onomatopeya a la oda

De la mañana a la luna

El mediodía es un madrigal

   Este libro

Él solo

Forma una biblioteca y suscita cuadros

Para una exposición

Para un bolsillo pequeño

Donde caben las grandes obras

Porque son muchas las lecturas

Porque  hojaldrada es su profunda realidad

   Venid a leer

Echadme cuenta

Y lean este libro jaspeado

Ánfora de metáforas

Caleidoscopio de fábulas

Donde hondos los murmullos se escuchan

Voces múltiples corales

Dulces como el silencio

O secretas como el rumor que pasa por debajo de los asuntos

   Venid a este libro

De versos y dibujos

De voces y colores

De papel y de jornada

Para leer y cantar

Para estar y ser en él

De sol a sol.