Posts categorized “Poesía”.

EL PICHÓN. Abu-l-Hasan Ali ben Hisn (S. XI): HOMENAJE EN «CARMINA» A ANDALUCÍA. 28 de febrero de 2016

 

mujerconalasrojasRota 2012 LGV

Mujer con alas rojas

[Foto: LGV Rota 2012]

 

Hemos elegido éste entre los traducidos por el gran arabista español Emilio García Gómez en sus Poemas arabigoandaluces (1930). A propósito del cual escribe el filólogo madrileño:

   «La mayoría de los fragmentos líricos andaluces que nos han conservado las antologías son simplemente impromptus, trozos descriptivos y, muchas veces, metáforas aisladas. El pueblo árabe ha sido un gran creador de metáforas. […] Las mismas características externas de la poesía árabe —ritmo pausado, versos largos— obligan al poeta a considerar las cosas que le rodean con morosidad y gran molicie. Véase, entre los pequeños fragmentos que traduzco […] la prolijidad de miniaturista con que Ben Hisn describe un pichón.»

   El poeta Abu-l-Hasan Ali ben Hisn fue secretario de Al-Mutadid de Sevilla, el terrible Mutadid, que reinara en Sevilla de 1048 a 1069, padre de Al-Mutamid.

   Fue Al-Mutamid el poeta que reinó en Sevilla de 1069 a 1091, cuando la ciudad del Guadalquivir fue la capital de la poesía, el placer y la belleza, y que a la larga fue de aquél su verdadera gloria. Así en Agmat, al otro lado del Estrecho de Gibraltar, muere evocando los palacios y olivares sevillanos (Cfr. María Jesús Rubiera Mata y Emilio García Gómez).

 

EL PICHÓN

 

   Nada me turbó más que un pichón que zureaba
sobre una rama, entre la isla y el río.

   Era su collar de color de alfóncigo, de lapislázuli
su pechuga, tornasolado su cuello, castaño el dorso
y el extremo de las plumas del ala.

   Hacía girar sobre el rubí de su pupila párpados de
perla, y orillaba sus párpados una línea de oro.

   Negra era la aguda punta de su pico, como el cabo
de un cálamo de plata mojado en tinta.

   Se recostaba en el ramo del arak como en un trono,
escondiendo la garganta en el repliegue del ala.

   Mas, al ver correr mis lágrimas, le asustó mi llan-
to, e, irguiéndose sobre la verde rama,

   desplegó sus alas y las batió en su vuelo, lleván-
dose mi corazón. ¿Adónde? No lo sé.

 

[De ABU-L-HASAN ALI BEN HISN,

secretario de Mutadid de Sevilla (Siglo XI),

traducido del árabe al español por Emilio García Gómez (1905-1995)

en Poemas arabigoandaluces.

Ed. Editorial Espasa-Calpe, S.A. Madrid 1971. Pág. 65]

 

_____________________________

 

AMOR ONÍRICO. Poema de Al-Mu‘tāmid Ibn‘Abbād (traducido del árabe por María Jesús Rubiera Mata)

CARTA. Poema de Al-Mu‘tāmid Ibn‘Abbād (traducido del árabe por María Jesús Rubiera Mata)

SÉ QUE ESTÁS MUY LEJOS (1ª VARIACIÓN SOBRE UN TEMA DE AL-MUTAMID). Poema de Lauro Gandul Verdún

UN MUSGO (2ª VARIACIÓN SOBRE UN TEMA DE AL-MUTAMID). Poema de Lauro Gandul Verdún

 

«CARMINA». Por José Manuel Colubi Falcó

 

 

El pasado día 4 [de noviembre de 2005] tuvo lugar, en la hacienda Los Ángeles, de Alcalá de Guadaíra, la presentación de una revista literaria nueva, Carmina, consagrada a la poesía. Su primer número —y espero que desafíe a la serie infinita de los numerales— da acogida a un conjunto de composiciones inéditas de poetas, entre los que se cuentan el que fuera compañero mío y amigo Antonio Medina de Haro, ya fallecido, y Lauro Gandul, adalid, junto con Olga, de la revista.

   El título, Carmina, que debe pronunciarse como esdrújula (en latín no se representa gráficamente el acento) y no confundirse con el hipocorístico de ese hermoso nombre de mujer que es Carmen, nos introduce en el vasto mundo de la lírica latina. Según nos dicen A. Ernout y A. Meillet, carmen —cuyo plural es carmina— no es, en su origen, más que una fórmula rítmica, de carácter mágico, que se manifiesta primero en el lenguaje religioso, jurídico y didáctico (no se olvide que en los inicios religión y derecho, norma religiosa y ley, forman una unidad, siempre en relación con el canto), idea que pervive en toda la historia del latín. Así, la Ley de las XII Tablas (450 a. C.) castiga a quien compone un carmen, poema cantado, para infamar o denigrar a otro o hacerle daño; Cicerón (siglo I a. C) dice de una ley que es de horrible carmen (muy severa), y los emperadores Graciano, Valentiniano y Teodosio sancionan, en 381 d. C., a los encantadores y consultores de hechos inciertos que pretenden hacer sus sacrificios en los templos, pues «Dios debe ser adorado con preces castas y no con cármenes siniestros.»

   Pero es en la poesía lírica donde carmen alcanza mayor y mejor fortuna: Cicerón habla de los cármenes que se cantan en los banquetes; Lucrecio, del fluido carmen de la cítara; Ovidio, del cisne que, al morir, canta sus cantos exequiales; Quintiliano, de la historia como Carmen libre de trabas métricas. Los hay variados: carmen lastimero (miserabile), nupcial (nuptiale, el epitalamio), erótico o lascivo (lasciuum), amoroso (amabile), etc. El mismo fenómeno hallamos en el latín medieval, e. gr., en los Carmina Burana, conjunto de composiciones amorosas, tabernarias, de primavera, de camino, etc. ¿Por qué? Porque el carmen vive en lo más profundo del alma humana.

 

_____________

 

NOTAS ETIMOLÓGICAS SOBRE «CARMINA» POR JOSÉ MANUEL COLUBI FALCÓ CON SILLONES DE ZSOLT TIBOR

«CARMINA LUSITANA». Por José Manuel Colubi Falcó

EL CIRCO DE TARQUINIO. Por José Manuel Colubi Falcó

«CVRSVS PVBLICVS». Por José Manuel Colubi Falcó

SÉNECA Y LOS ESCLAVOS. Por José Manuel Colubi Falcó

LA ALGARABÍA DE LAS TERMAS NO TURBA A SÉNECA. Por José Manuel Colubi Falcó

MARCO AURELIO. Por José Manuel Colubi Falcó

JANO. Por José Manuel Colubi Falcó

«PANEM ET CIRCENSES». Por José Manuel Colubi Falcó

MARCO ATILIO RÉGULO. Por José Manuel Colubi Falcó

KALENDAS. Por José Manuel Colubi Falcó

ANDROCLO Y EL LEÓN. Por José Manuel Colubi Falcó

 

POEMA A LOS REYES MAGOS. Lauro Gandul Verdún (Alcalá de Guadaíra, 2016)

 
la adoración de los magos Francisco de Zurbarán

La adoración de los Magos

Francisco de Zurbarán

1598-1664

 

A Manuel A. Seda Hermosín, rey Melchor

A Adolfo Rosado Pedrero, rey Gaspar

A Luis Fernández Rubio, rey Baltasar

A la Estrella de la Ilusión, Lupe Rodríguez de Francisco

y al Gran Visir, Emilio Nieto Durán

 

 «¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!»

Juan Ramón Jiménez

(1881-1958)

 

 

1

NIÑO RECIÉN NACIDO ETERNO

 

   Si pudiéramos remontarnos a la inocencia pura,
Y no hubiéramos olvidado nunca
Que nos fue dada para que cada instante de la vida
Nuestros ojos fueran los ojos abiertos de un niño que sonríe.
Unos ojos iluminados en una cara, que es la encarnada ternura,
Y que una vez miraron y vieron desde el niño que fuimos.

 

   Si yo pudiera con el dedo índice
Tornar el tic-tac del reloj
En tac-tic

   Si yo pudiera
A la aguja de los minutos
Darle vueltas y vueltas contra su tic-tac
Y que sonara el reloj
Con un tac-tic nuevo

   Tac-tic tac-tic tac-tic
Y poder asomarme al mundo
A través de tus ojos

   ¿Cuánto tardaría en llegar a conocer lo que escuchas
Y lo que sueñas?

   ¿Qué canta el universo? ¿A qué sabe el aire?
Desde dentro de ti te preguntaría

   Tac-tic tac-tic tac-tic
Hasta a tu tiempo llegar

   Si yo pudiera achicarme
Para tener la oportunidad milagrosa
De asomarme al mundo
A través de tus ojos

   ¿Cómo vería el día y la noche?
¿Y las estrellas? ¿Y el mar?

   Como sólo tú sabes todo esto que digo
Sonríes.

 

   Tú eres, niño, quien a los Magos ves.
Eres el niño que fuimos
Cuando de madrugada se te aparecen,
Una vez en la vida, al menos.
Porque al mirar de tus ojos, niño,
No es ajeno el milagro de los Sabios.
Tú, recién nacido eterno,
No corres  ni tienes prisa.
Sencillamente, ves.
Contigo, despacio he de ir.
Dame tu mano.
Vayamos de la mano…

 

2

AQUELLOS PRIMITIVOS MAGOS

 

   Majestades,
Con el propósito de lograr el relato posible
De aquel largo viaje,
He escrito estos versos
Para un poema sobre lo que hace tanto tiempo que pasó.
Un tiempo que al pensarlo da vértigo,
Un tiempo que es un viento que sopla, a veces con ímpetu,
Y me hace temblar,
Que se me agolpa inflamado de siglos en las sienes.

   Heme aquí, pues,  para tratar de los Magos
Que entonces hicieron aquel prodigio
Desde su lejana tierra y desde su tiempo antiguo.

   Antes, mucho antes de ser investidos de majestad,
Mucho antes de aquella ruta sagrada que habían de emprender,
Moraban en palacetes que fecundas tierras circundaban,
Mientras parecía que todo transcurría dulcemente
En las terrazas de las laderas.
Entre siervos y clientes,
Vivían una vida que dejaban pasar
y suponían que era una vida que les sonreía.

   Hace tanto tiempo que todo esto que vengo a contar transcurrió,
Que muchos han olvidado
Que en sus reinos aquellos Magos
Eran quienes subían a los montes más elevados,
O descendían a las más profundas simas.
Sacrificaban mansos animales a los planetas, al sol, a la luna,
A la tierra, al agua y a los vientos.
Eran el fuego o la llama tímida,
Sus dioses rectores.
Eran el aire ligero,
El círculo de los astros,
Las lumbreras del cielo,
El agua impetuosa o el secreto brotar del agua;
Eran éstos, entonces, sus dioses rectores.

   Afamados por sus embelesos, en sus lugares
Seducían y encantaban.
¡Ay, vivían entregados a la magia!
Vivían para ver si por la boca y potencia de los espíritus
De su superstición,
Se les manifestaban los misterios.

   Aquellos primitivos Magos,
Señores de tierras y gentes, auténticos soberanos,
Mientras duraban los encantamientos,
Sostenían en una mano un haz de brezo
Que un bramante anilla,
Y en la otra, ramos de tamarindos.
En los extraños altares de templos ignotos,
Representaban sus rituales.
Como astrólogos interpretaban los sueños,
Ninguna galaxia les era ajena,
Advertían y tenían trato con entelequias sobrenaturales.
Mas su ciencia sólo aspiraba al saber necesario
Para adivinar lo oscuro o lo luciente del futuro.
Creían imponer su voluntad a los meteoros
Cuando proclamaban palabras terribles y sacramentales,
O recitaban raras fórmulas, que sólo ellos conocían.
Palabras apropiadas para que la fuerza secreta y misteriosa,
De poderes ocultos y formidables
De los que pensaban que eran depositarios,
Interviniera cuando a su antojo la invocaran.

 

 

3

EL ASTRO DIVINO

 

   Pero en cambio habían perdido toda alegría;
En verdad, las sonrisas que tenían por ciertas
Sólo eran tristezas disfrazadas de disfrute, gozos aparentes.
En el fondo, no se imaginaban saber nada justo;
No se imaginaban poder, en verdad, aprender algo,
Ni mejorar ni convertir a los hombres.
Ni confiar con ellos en la verdad de lo dichoso.

   Hasta que una noche, transparente como el cristal,
La Estrella
Vieron.
Por vez primera, una noche,
Tan rotunda y tangible,
Descubrieron la luz de la luz,
La causa de la luz.
Y no supieron si fue real, o aquella visión luminosa
Fue más un sueño;
Sin importarles,
Porque lo más real está hecho con los materiales de los sueños.
Aquella luz era la vida de los hombres,
Desde luego fue milagroso, lucía en las tinieblas.
Fue la noche aquella, la primera fue,
Aun habiendo contemplado en el cosmos
Miles de estrellas fugaces,
Nunca desde sus privilegiados observatorios
Conocieron un fenómeno como el de aquel astro extraordinario
Dibujando una línea en la límpida bóveda del cielo,
Esbelta forma de un perfil y un fin.
Su dirección significó un mandato imperativo
Que sus corazones alojaron plenos de ternura.
Y a partir de entonces los tres Reyes Magos
Dejaron de ser los que eran.
Ocurrió que ya no les servían ni haberes ni dinero,
Ni honor ni gloria
En el mundo:
Lo único que iba a importarles era cómo seguir a aquel Divino Astro.

   Refirieron a otros prominentes astrólogos,
Que iban a emprender el viaje, que era un designio.
Que lo más parecido a aquel afán era el amor.
Sólo les contestaron suplicándoles que se desistieran.
Todas las advertencias les dieron
Para que no abandonaran sus patrias.
¡Pero era tan firme la determinación de los tres Sabios!
Los que los conocían, aunque realmente no los apreciaran,
Se convencieron de que algo terrible
Habían de padecer,
Una rara, y nueva, locura.
Aunque otros sí los comprendieron.
A aquella cabalgata muchos sumaron su estatura y anhelos.
Ciertamente, los suspicaces no quisieron escuchar a los Magos,
Aunque éstos les explicaran, no quisieron saber.
«¡Hemos encontrado una nueva Estrella,
Una Estrella diferente a todas las del universo!»,
Repetían a unos y a otros.
No sirvió de mucho porque sus compatriotas miraban
Hacia donde ellos, con entusiasmo, les señalaban,
Y nada veían, nada diferente de lo que ya conocían.
Aquel viaje suponía recorrer unos territorios que los suyos
Juzgaron una hazaña imposible de realizar.
¡Ay, hombres que no escuchaban el latir del tiempo!
No.
Pero los Magos fueron dóciles al tiempo,
¡Al tiempo lleno!
E implacables con la monotonía de un tiempo vacío.
Su viaje habría de ser largo
Porque era un viaje desde el tiempo de una sabiduría vieja
Al tiempo de la nueva sabiduría.
Lo sabían.
Ellos lo sabían, eran magos.
Y así acordaron el viaje.
Y con ellos los que los seguían porque creían
Que aquella Estrella era divina.
Aunque no desdeñaron su saber,
Más llenaron sus alforjas del ansia de un saber nuevo,
Y de dones,
Y de oro, incienso y mirra,
Porque el Nacimiento del más grande Rey
Vaticinaba la Estrella.
Ellos lo sabían.
Que se alzaría de Israel,
Que un cetro surgiría allí.
Sí que lo sabían.

 

 

 4

EL VIAJE

 

   Así, llegado el día partieron desde sus lejanos sitios,
Desde las tierras de La Media, desde la amable orilla del mar Caspio,
Cruzaron los montes Zagros
Y atravesaron el desierto
Para llegar a Belén, la tierra de Judá.
Ellos sabían que adonde iban,
Está escrito, nacería quien apacentará el mundo.
Esto lo sabían, y ha de quedar aquí también escrito.
Y que habían de postrarse ante él todos los reyes,
Ellos iban a ser los primeros.
Y sabían que le servirán todos los pueblos.
También esto lo sabían, porque los tres eran Reyes Sabios.

   Hubieron de pasar mucho frío, muchísimo.
Era el peor momento del año.
Aquel invierno fue singularmente crudo.
El peor invierno para aquel viaje tan largo.
Cruzaron caminos tortuosos,
Auténticos laberintos, que ni ellos pudieron prever.
El clima hosco les arañaba la faz.
Tuvieron que soportar la ventisca, la tormenta,
El granizo, la nieve ruda, lo rocoso en el llano y en la montaña,
Los desfiladeros, y el inhóspito desierto…

   Tuvieron sed, y hubieron de soportar la sed
Porque todavía no sabían invocar a Dios:
Eran Magos, eran Sabios, eran Reyes,
Pero aún no eran Santos.
Aún no les podía ser dada el agua de la dura roca.
De ésta sólo tenían para saciar su sed la aspereza.

   A veces, quienes los acompañaron no eran suficientes
Para alimentar las hogueras nocturnas;
Tristemente,
Algunos de estos leales servidores cayeron en el camino.
Por ellos amargas lágrimas derramaron.
Cuando no encontraban cobijo,
Fijaron sus tiendas en lugares intransitables;
En las ciudades algunos trataban de engañarlos,
Y en algunas aldeas, también.
Pero los que sobrevivieron con sus Reyes Sabios
Y la divina Estrella de la Esperanza
Resistieron el infortunio y rechazaron las adversidades.
Hubo de ser durísimo,
Hasta para ellos hacer aquel viaje fue durísimo.
Y siguieron y siguieron,
A trechos dormían sin dejar de cabalgar,
Sin parar.
Si caían, proseguían, y la Divina Estrella los alumbraba,
La Estrella de la Ilusión inagotable,
No ya sólo desde el cielo,
Sino entrañada en ellos mismos, alumbrando sus almas.

   ¡Pero en pos de la divina Estrella nada podía desalentarlos!
¡Todo lo que habían de saber por ella lo sabían!

   Durante la oscura noche del vasto tiempo transcurrido
Vinieron de muy lejos.
Y tardaron un tiempo infinito y fue su itinerario
Un espacio inabarcable.
Dejaron muy lejos
Todo lo que habían tenido en sus reinos.
¡Todo lo dejaron atrás!
¡El mundo no era el que pensaban!
Ante el mundo que alcanzarían
Sólo les cabría gritar:
¡Oh, Mundo!

   ¡Melchor, Gaspar y Baltasar vinisteis a ofrecer,
Ofreciéndoos!
¡Ah, Reyes Magos vuestra odisea,
A través del tiempo, la tierra y el universo,
Siguiendo una sola Estrella entre todas las de las constelaciones!
Estrella, con tal intensidad contemplada
En vuestros adentros también se hizo Estrella.
Una Estrella interior mucho más misteriosa
Que iluminaba el alma de los Magos.

 

 

 5

LA ADORACIÓN

 

   Guiados por una luz de luces, llegaron a la luz verdadera,
A la cuna del Salvador recién nacido,
A la casa del Niño Dios,
Donde lo hallaron lleno de majestad,
Porque es la Majestad misma,
Y de hinojos lo adoraron,
Porque por Él fue hecho el mundo.
¿Quiénes vinieron a Quién?
Los Santos Magos eran suyos,
Y éstos sí que le recibieron.
Los Sabios renacieron Santos y creyeron en su Nombre,
Y vinieron a ser sus hijos.
Hijos de su prestigio por toda la tierra:
Convertidos en Santos pregoneros del Mesías.

   Magos, Sabios, Reyes y Santos.
Santos Reyes Magos, Santos Reyes Sabios,
Ante la Verdad, la Gracia, la Gloria,
Visteis a Dios.

   ¡Gloria al recién Nacido!
¡Gloria de su Bendita Madre!
¡Gloria!

   Y de hinojos le adoraron,
Luego abrieron sus alforjas,
Le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.

 

 

 6

EL REGRESO A SUS REINOS

 

   Porque en sueños fueron advertidos
Finalmente a su tierra regresaron,
Mas por otro camino.
Sucediendo, que así como en el viaje a Belén
No poco padecieron,
En el regreso a sus reinos,
Aunque también tuvieron que sufrir la ventisca, la tormenta,
El granizo, la nieve ruda, lo rocoso en el llano y en la montaña,
Los desfiladeros, y el inhóspito desierto…
Cuando en el regreso tuvieron sed,
Aunque hubieron de soportarla en su aspereza,
De la roca en su ternura el agua brotó de lo duro,
Cada vez que humildemente la pidieron,
Ahora sabiéndolo.
Porque los Santos Reyes habían aprendido a rezar
En Belén, donde se postraron ante el Niño recién nacido eterno.
Esta vez sí era a Dios a quien invocaban:

   ¡Eran Santos, además de Magos, Sabios y Reyes!
¡Santos Reyes Magos!
¡Majestades!

_______________

 

LAS ABARCAS DESIERTAS. Cuando la víspera de los Reyes Magos, a propósito de un homenaje de «CARMINA» al poeta MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942)

AL PRINCIPIO ERA EL VERBO. Juan 1, 1-18

DE LA INFANCIA DE JESÚS. Por José Manuel Colubi Falcó

LA ANUNCIACIÓN DE JESÚS. Lucas 1, 26-38

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS. Mateo 2, 1-12

FICCIÓN DE NAVIDAD. De la serie «RECORTES», Nº 103. Por Pablo Romero Gabella

ZAGALEJOS, VENID AL PORTAL. Poema de autor anónimo del siglo XVII con fotografía de Manuel Verpi 2014

PORTALICO DIVINO (1606). Francisco de Ávila

ERES NIÑO Y HAS AMOR. Fray Íñigo de Mendoza (1425-1507)

NAVIDAD, 2014. Antonio Luis Albás y de Langa

NAVIDAD. 100 AÑOS DE «PLATERO Y YO». Homenaje de «CARMINA» al poeta Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR. Luis de Góngora y Argote (1561-1627)

LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

NATIVIDAD. Vicente Núñez

PALIQUES DE LA VIRGEN EN LA MAÑANA DEL NIÑO (AÑO DE 1954). Vicente Núñez

NACIMIENTO DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA GRAVIDEZ DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

JOSÉ VA A EMPADRONAR A SU FAMILIA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA ANUNCIACIÓN (1472-1475). Pintura de Leonardo da Vinci (1452-1519)

NAVIDAD 2013, Antonio Luis Albás

LA ANUNCIACIÓN DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

 

LECTURA DE POEMAS EN HOMENAJE A POEMAR, RAFAEL LUNA Y RAFAEL BALTANÁS. Molino del Algarrobo, domingo 1 de noviembre de 2015 a las 7 de la tarde

 
Cartel Molino del Algarrobo POEMAR

CARTEL POR GUILLERMO BERMUDO

 

AGORA CON LA AURORA SE LEVANTA. Fray Luis de León (1527-1591)

 

cerrodelhierroM.Verpi 2015 1

Cerro del Hierro

[Foto: Manuel Verpi (San Nicolás del Puerto)]

2015

 

SONETO

 

   Agora con la aurora se levanta
mi Luz; agora coge el rico nudo
el hermoso cabello; agora, el crudo
pecho ciñe con oro y la garganta.

   Agora, vuelta al cielo, pura y santa,
las manos y ojos bellos alza, y pudo
dolerse agora de mi mal agudo:
agora incomparable tañe y canta.

   Ansi digo; y del dulce error llevado,
presente ante mis ojos la imagino,
y lleno de humildad y amor la adoro.

   Mas luego vuelve en sí el engañado
ánimo, y conociendo el desatino,
la rienda suelta largamente al lloro.

 

  [FRAY LUIS DE LEÓN.

POESÍAS.

Edición preparada por Miguel de Santiago.

Ed. Ediciones 29. Barcelona 1989]

 

________________________

 

«POESÍA SACRA» EN LA IGLESIA DEL MÁRTIR SAN SEBASTIÁN DE ALCALÁ DE GUADAÍRA (*). 75 º ANIVERSARIO DE LA HERMANDAD DE LA AMARGURA

¡OH, CORTESÍA! ¡OH, DULCE ACOGIMIENTO! Fray Luis de León (1527-1591)

AMOR CASI DE UN VUELO ME HA ENCUMBRADO. Fray Luis de León (1527-1591)

DESPUÉS QUE NOS DESCUBREN SU LUCERO. Fray Luis de León (1527-1591)

 

cerrpdelhierroM.Verpi 2015 2

Afueras, recién amanecido el día

[Foto: Manuel Verpi (Alcalá)]

2015

 

PADRE NUESTRO [GLOSADO (DOS FRAGMENTOS)]. Francisco de Quevedo (1580-1645)

 

diosenplazaoctogonal28122013M.Verpi

Dios en la Plaza Ochavada

(Foto: Manuel Verpi 2013)

Aguilar de la Frontera

 

Hágase

tu voluntad

así en la

tierra como

en el cielo

 
 

   Hágase, pues, Señor, hágase en todo
tu voluntad; y en mí, ceniza y lodo,
se haga de la suerte que en el cielo
se cumple y obedece, y en el suelo,
que afirmado en el viento,
yace firme en el mismo movimiento.
La tierra vivo, tierra al cielo miro;
por merecer su habitación suspiro;
de ellos aprenderé, la noche y día,
a hacer tu voluntad, y no la mía.
 

Mas líbranos

de mal.

Amén

 

   Y líbranos del mal; no digo sólo
de aquellas cosas que por mal tenemos
los que pobreza y muerte aborrecemos,
desprecios y prisiones, que Tú, a veces,
por bienes nos ofreces,
sino de las riquezas,
de la prosperidad y las grandezas,
de los puestos y cargos,
que apetecen por bienes los mortales,
siendo castigos, siendo nuestros males
dulces al apetito, al seso amargos.
Líbranos, pues, de mal, Dios soberano :
que librarnos de mal tu santa mano
en tan ciegos abismos,
será librarnos de nosotros mismos.

[FRANCISCO DE QUEVEDO.

OBRAS COMPLETAS, I : POESÍA ORIGINAL.

Edición, introducción, bibliografía y notas de JOSÉ MANUEL BLECUA.

Ed. Planeta, S.A. Barcelona 1974]

 

________________

 

Don Francisco de Quevedo y Villegas en «CARMINA»:

 

POR LOS REYES BUENOS, DE QUIEN MURMURAN MALOS VASALLOS. Francisco de Quevedo (1580-1645)

EN LA MUERTE DE CRISTO, CONTRA LA DUREZA DEL CORAZÓN DEL HOMBRE. Soneto de Francisco de Quevedo (1580-1645)

POR QUÉ, HABIENDO MUCHAS MADRES MUERTO DE LÁSTIMA DE VER MUERTOS SUS HIJOS, AMANDO NUESTRA SEÑORA MÁS A SU HIJO QUE TODAS, NO MURIÓ DE LÁSTIMA. Soneto de Francisco de Quevedo (1580-1645)

 

CÓMO PODRÉ, SEÑOR, QUERER QUEREROS. Lope de Vega (1562-1635)

 
Baltasar del Águila

Crucificado con Santos Juanes

(óleo sobre cuero)

Baltasar del Águila

1540-1599

[Museo de Bellas Artes de Córdoba]

 

SONETO

 

   ¿ Cómo podré, Señor, querer quereros
cuanto deseo por poder serviros ?
¿ Qué lágrimas, qué afectos, qué suspiros
derramaré, tendré, daré por veros ?

   ¿ Qué requiebros diré para moveros
y de tantas ofensas divertiros ?
¿ Cómo podrá mi alma recebiros,
siendo tan imposible mereceros ?

   ¿ Cómo las tiernas quejas que os envío,
podrán, Jesús dulcísimo, obligaros ?
Mas ¿ qué os pregunto yo ? ¡ Qué desvarío !

   Amaros quiero ya, no preguntaros,
porque el modo de amaros, Jesús mío,
Bernardo dice que es sin modo amaros.

 

[LOPE DE VEGA.

OBRAS POÉTICAS, I : RIMASRIMAS SACRAS Y OTRAS.

Edición, introducción, bibliografía y notas de JOSÉ MANUEL BLECUA.

Ed. Planeta, S.A. Barcelona 1974]

 

EN ESTA TABLA DE TU CRUZ DIVINA. Lope de Vega (1562-1635)

 

museobellasartesdeCórdoba25042015ManuelVerpi

[Foto: Manuel Verpi (Museo de Bellas Artes de Córdoba]

 

SONETO

 

   En esta tabla de tu Cruz divina
saldré de la tormenta del mar fiero
con el aliento del vivir postrero,
a donde el norte de su luz me inclina.

   La nave de mi vida peregrina,
que las sirenas no temió primero,
en los bancos del mundo lisonjero
sin gobierno zozobra y desatina.

   Tú sola en tal peligro, tú me alientas,
tabla dichosa, que mi vida entabla
por tantas olas de mi error violentas.

   Cobréme en Ti, y a Ti llegué sin habla :
que no puede anegarse en sus tormentas
quien se abrazare a tu divina tabla.

 

[LOPE DE VEGA.

OBRAS POÉTICAS, I : RIMAS – RIMAS SACRAS Y OTRAS.

Edición, introducción, bibliografía y notas de JOSÉ MANUEL BLECUA.

Ed. Planeta, S.A. Barcelona 1974]

 

¡OH, CORTESÍA! ¡OH, DULCE ACOGIMIENTO! Fray Luis de León (1527-1591)

 

cruzcorazónRota 2011 lgv 1

Cruz en Corazón

[Foto: Manuel Verpi (Rota, 2011)]

 

SONETO

   ¡ Oh, cortesía ! ¡ Oh, dulce acogimiento !
¡ Oh, celestial saber ! ¡ Oh, gracia pura !
¡ Oh, de valor dotado y de dulzura
pecho real, honesto pensamiento !

   ¡ Oh, luces, del Amor querido asiento !
¡ Oh, boca, donde vive la hermosura !
¡ Oh, habla suavísima ! ¡ Oh, figura
angélica ! ¡ Oh, mano ! ¡ Oh, sabio acento !

   Quien tiene en sólo Vos atesorado
su gozo, y vida alegre, y su consuelo,
su bienaventurada y rica suerte :

   cuando de Vos se viere desterrado,
¡ ay !, ¿ qué le quedará sino recelo,
y noche, y amargor, y llanto, y muerte ?

 

[FRAY LUIS DE LEÓN.
POESÍAS.
Edición preparada por Miguel de Santiago.
Ed. Ediciones 29. Barcelona 1989]

 

_______________

 

AMOR CASI DE UN VUELO ME HA ENCUMBRADO. Fray Luis de León (1527-1591)

DESPUÉS QUE NOS DESCUBREN SU LUCERO. Fray Luis de León (1527-1591)

 

_______________

OTROS SONETOS EN «CARMINA»

 

ANUNCIACIÓN. Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

 

bellocomounesmaltedeataujíaM. VERPI Córdoba 2015

 [Fotos: Manuel Verpi 2015. Córdoba]

 

   ¡Trasunto de cristal,
bello como un esmalte de ataujía!

   Desde la galería
esbelta, se veía
el jardín. Y María,
virjen, tímida, plena
de gracia, igual que una azucena,
se doblaba al anuncio celestial.

   Un vivo pajarillo
volaba en una rosa.
El alba era primorosa.
Y, cual la luna matinal,
se perdía en el sol nuevo y sencillo,
el ala de Gabriel, blanco y triunfal.

   ¡Memoria de cristal!

 

[JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.

300 POEMAS.

Ed. Plaza & Janés, S.A.

Barcelona, 1980]

 

_____________________

 

NAVIDAD. 100 AÑOS DE «PLATERO Y YO». Homenaje de «CARMINA» al poeta Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. Poema de 1918

«DIÁLOGOS: CUERDA Y VERSO». Sobre poemas de Lauro Gandul Verdún y músicas de Niño Elías (Llerena, 31 de mayo de 2014)