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FICCIÓN DE NAVIDAD. De la serie «RECORTES», Nº 103. Por Pablo Romero Gabella

 

Fantasma de Marley por John Leech 1843

Ebenezer Scrooge se encuentra con el fantasma de Jacob Marleyt

John Leech

(1817-1864)

 

«Hay quien mantiene que fue Dickens quien inventó la Navidad tal y como la conocemos. Como mínimo encendió las luces en una época donde la celebración era oscura y nada solidaria. Su más célebre cuento de Navidad, A Christmas Carol (1843), era sólo un panfleto contra el maltrato infantil cuando se sentó a escribirlo, pero pronto se transformó en un cuento navideño con espectros. Dickens, por aquellas fechas ya sabía de la fuerza de una ficción sobre decretos, parlamentos y soflamas. La literatura responde a una enfermedad incurable; esa enfermedad es la Historia, madre de la injusticia, de la diferencia, a la que la literatura trata de curar. Una cura condenada al fracaso porque si la enfermedad es incurable, escribir y leer sólo seran paliativos, sucedáneos, ilusiones. Estamos condenados pues, a la literatura y al arte para, como apuntaba Nietzsche, no morir de tanta verdad. La vida es caos y confusión y la novela nos arranca de ese caos. Visión y crítica. Una sociedad impregnada de literatura es más crítica, independiente y libre. Llevamos siglo y medio acosando y empujando al viejo Scrooge como una bruja a la hoguera. Y todo porque su empeño en no creerse la mentira, en no vivir la vida como una ficción consensuada»

[Carlos Zanón, «Charles encendió las luces», Babelia, 27 de diciembre de 2014/ Citas de Mario Vargas Llosa de La literatura es mi venganza (2014), en la reseña de Juan Malpartida, «El mano a mano Magris-Vargas Llosa», ABC Cultural, de la misma fecha]

 

DIGAMOS TODOS: ¡ES-PER-PEN-TO! De la serie «RECORTES», Nº 102. Por Pablo Romero Gabella


pequeñonicolásLGV2008

 [Foto: LGV 2008]

 

ZARATRUSTA: ¿Por dónde has andado?

PEQUEÑO NICOLÁS: Teníamos planificados diferentes negocios en Guinea Ecuatorial. Sobre todo eran negocios para ayudar a empresas españolas.

MAX: ¿Y viene usted de tan lejos a que lo desuelle Zaratrusta?

PEQUEÑO NICOLÁS: He sido presidente del Club Joven del PP de Moncloa-Aravaca.

ZARATRUSTA: ¿Ha podido hacer el trabajo que deseaba?

PEQUEÑO NICOLÁS: Yo quería aprovechar ese país en beneficio de España y de todos los españoles. Eran negocios de Sanidad, Educación o Servicios de Inteligencia.

EL PELÓN: ¡Vi-va-Es-pa-ña!

EL CAN: ¡Guuau! ¡Guuau!

PEQUEÑO NICOLÁS: He visto de todo. No hay cosa que no haya visto. Alguna tele me ha ofrecido más de 100.000 euros. Y Santiago Segura quiere hacer una película seria sobre mi vida.

ZARATRUSTA: ¡Está buena España!

MAX: ¡Recémosle un Réquiem!

[Entrevista de Eduardo Inda y Estebán Urreiztieta a Franciso Nicolás, alias “el pequeño Nicolás”, El Mundo 24 de noviembre de 2014/ Ramón María del Valle-Inclán, Luces de Bohemia, Escena Segunda, Madrid, 1991, págs. 58-60 (edición de Alonso Zamora Vicente), 1ª edición, 1924]

 

FLAUBERT FOREVER. De la serie «RECORTES», Nº 101. Por Pablo Romero Gabella

 

Gustave Flaubert

Gustavo Flaubert

(1821-1880)

 

«Cuando se habla de la novela del siglo XIX me quedo estupefacto. Hay tantas novelas distintas en el siglo XIX, tan radicalmente experimentales en muchos casos. Oyes eso y te imaginas una novela robot, convencional, costumbrista… ¿Dónde está esa novela? Porque La educación sentimental no es así. Escritores como Gustave Flaubert, que puede no resultar muy original, pero que para mí y para muchos, aún es la referencia, incluso hoy, en el presente»

[Entrevista de Javier Rodríguez Marcos a ANTONIO MUÑOZ MOLINA, Babelia, 22 de noviembre de 2014/ Entrevista de Jesús Ruíz Mantilla a  JEAN ECHENOZ, El País Semanal, 23 de noviembre de 2014]

 

¿QUÉ PASA EN CATALUÑA? (GRANDES REFLEXIONES DE UN PEQUEÑO BURGUÉS LIBERAL). De la serie «RECORTES», Nº 100. Por Pablo Romero Gabella

 

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(Foto:  Manuel Verpi)

 

«Entusiasmo.  Entusiasmo. En ninguna región de España se sabe lo que es el entusiasmo si no es en Cataluña. Hay que reconocer que esos sentimientos que los catalanes exteriorizan de una manera tan contingente son típicamente multitudinarios y, en la medida de lo posible, unánimes. Entusiasmo multitudinario no hay más que uno en España: el de los catalanes. Decía alguien: “A nuestro pueblo le entusiasman estas grandes paradas de la ciudadanía (1). No se sabe pasar muchos meses sin provocar alguna. Pero acaso entre una y otra, aunque sólo mediasen tres o cuatro meses, tendría alguien que preocuparse de rellenar el tiempo con una tarea que tal vez no sea del todo superflua: la de gobernar, la de administrar, la de hacer por el pueblo algo más que ofrecerle ocasión y pretexto para estos deslumbrantes espectáculos”.

   Hoy me sería absolutamente imposible encontrar un solo anticatalanista. Hasta  los que votaron contra nosotros —me dicen los triunfadores—  participan del júbilo. No creo que todas esas gentes que en los pueblos de Cataluña engalanan sus casas con banderas catalanas sean de la Esquerra. El separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras. Para saber más, para anticipar algo de lo que pueda pasar en Cataluña, habrá que buscar, no a las masas que gritan entusiasmadas en un momento dado y vuelven luego a sus tareas de siempre, sino a los hombres representativos del pensamiento de Cataluña, porque estos hombres a veces arrastran tras ellos a la multitud.

   En Cataluña no pasará nada. Es decir, no pasará nada de lo que el español no catalán recela. En Cataluña hay, por encima de todo, un hondo sentido conservador que se impondrá fatalmente. Yo no sé si los hombres de la Esquerra, profesionales casi de la revolución, se resignarán a aceptarlo. Si no lo hacen, peor para ellos. Estos hombres de la Esquerra que hace quince días aparecían a los ojos de las gentes de orden como unos terribles demagogos, apreciarán exactamente de dónde les ha venido el impulso que les lleva de nuevo al poder y cómo y por qué pueden perderlo. Puede ocurrir que los consejeros de la Generalidad no sepan desempeñar con la misma brillantez el papel de revolucionarios que el de gobernantes. Cuando algunos hombres de la Esquerra dicen que vienen a algo más no aciertan a decir exacta y concretamente qué es lo que ha de ser este algo más. Es sencillamente un difuso revolucionario, un arrastre sentimental de viejas rebeldías periclitadas, un no resignarse a reconocer que se ha pasado fatalmente al otro lado de la barricada. No queda más que una verdad; el sentimiento republicano autonomista e izquierdista del pueblo catalán, que ha llevado al triunfo a los hombres de la Esquerra. ¿Podrán éstos responder a lo que el pueblo catalán les pide al ponerse en sus manos?

   Reconozcamos que Cataluña tiene esta virtud imponderable: la de convertir a sus revolucionarios en puros símbolos ya que no puede hacer de ellos perfectos estadistas.  Los parlamentarios catalanes son malos, notoriamente inferiores a su edificio, porque un buen parlamentario no se improvisa ni se construye tan fácilmente como un Parlamento. No quiere esto decir que Cataluña sea incapaz de dar buenos legisladores. Con la instauración del régimen autonómico Cataluña se ha encontrado ante la necesidad de disponer de dos o tres stocks de legisladores. Hace falta un equipo para el Gobierno de la Generalidad, otro para mandarlo a Madrid, al Congreso, y otro, para constituir el Parlamento catalán. ¿ Quién convence a ochenta y tantos señores de que son absolutamente superfluos? ¿Quién es capaz de llevar el ánimo de unos hombres que cobran mil pesetillas mensuales la convicción de que deben dejar de cobrarlas? Porque la verdad es que el pueblo catalán, después de tener en la mano, como hoy tiene, las libertades tanto tiempo anheladas, lo que necesita urgentemente son hombres que sepan utilizarlas.

   Han sido pésimos abogados de su propia causa, han triunfado sólo porque detrás de ellos estaba todo un pueblo que manifestaba una vez y otra su invariable voluntad de poder. Los políticos catalanes son inferiores al pueblo. Los mejores hombres de Cataluña se consagran, por temperamento y por tradición, al servicio de la industria, las artes, el comercio y la pura especulación.

   Si a esto se une el egoísmo de las clientelas políticas, la codicia y el anhelo de conservar el poder en las mismas manos, el pueblo catalán no logrará ahora tampoco el alto exponente a que tiene derecho. Ochenta y tantos hombres que quieren seguir cobrando unas dietas no tienen derecho a restar calidad a un pueblo.

   —Por cierto, aquel periodista no sé quién será, pero sonaba a derechas, ¿no?»

 

[Manuel CHAVES NOGALES, ¿Qué pasa en Cataluña?, Córdoba, 2013, págs. 17-19, 21, 25, 39, 41, 56, 59. 76-79 (edición de la Editorial Almuzara que recoge los artículos escritos por este periodista sevillano entre febrero y marzo de 1936 en el periódico madrileño Ahora./ Intervención de Andreu Mas-Colell, Consejero de Economía de la Generalitat, donde hace referencia al periodista, en Diario de Sesiones del Parlamento de Cataluña, X Legislatura, 3er periodo, Serie P, nº 30, 20 de noviembre de 2013]

(1)Las palabras en negrita son mías.

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HISTORIA DE CATALUÑA. Juan Reglá (1917-1973) cita fragmentos de una carta de Galdós (1843-1920) a Narciso Oller (1846-1930)

¿ESPAÑA CONTRA CATALUÑA?: EL MAL USO PÚBLICO DE LA HISTORIA. Por Pablo Romero Gabella

¡QUÉ MANADA! Por Parco Lacónico

CIRCO PERO SIN PAN. Por Rafael Rodríguez González

TRACTO SOCIAL. De la serie «RECORTES», Nº 43. Por Pablo Romero Gabella

YENKACRACIA (IZQUIERDA, DERECHA, ADELANTE, DETRÁS…). De la serie «RECORTES», Nº 39. Por Pablo Romero Gabella

POLÉMICAS ANTITAURINAS. Los principios ético-religiosos y la lidia de toros bravos. Por Antonio García Mora

 

SIN PERDÓN. De la serie «RECORTES», Nº 99. Por Pablo Romero Gabella

 

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Brocante de Montmatre

[Foto: LGV París 2006]

 

«No acepto de ninguna de las maneras que se diga que hay una corrupción generalizada en la política; en absoluto voy a aceptar ese tipo de afirmaciones porque no son verdad. Entiendo y comparto plenamente la indignación de tantos españoles ante la acumulación de escándalos. El último que hemos conocido, con la información que tenemos hasta el momento, parece que responde a la codicia personal de los cargos públicos a los que afecta, y no a las organizaciones políticas a las que pertenecen o pertenecían. Por lo que se refiere a las personas que forman parte de mi partido, ya están suspendidas de militancia, y si se confirman las imputaciones serán expulsadas. Pero, en cualquier caso, lamento profundamente la situación creada, y en nombre del Partido Popular quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos»

[Intervenciones del Presidente Mariano Rajoy Brey, Diario de Sesiones Congreso de los Diputados, 19 de diciembre de 2011/ Diario de Sesiones del Senado, 28 de octubre de 2014]

POSESIÓN MUSICAL O CÓMO FUI INVITADO A UN AQUELARRE. Pablo Romero Gabella

 

DesnudoporRafael  Luna

Desnudo

Rafael Luna

 

El musicólogo británico Raymond Monelle escribió:«la música no es un objeto natural, es fundamentalmente social [no son] solamente sonidos y partituras» (The Sense of Music, 2000). Ese producto social que es la música hace que obras que en su tiempo fueron repudiadas (por críticos, público y/o gobernantes) reaparezcan tiempo después con la fuerza de lo nuevo y seamos seducidos por ellas; como aquella chica que no nos parecía especialmente guapa o atractiva y que más tarde nos produce la sensación de cómo habíamos podido vivir sin ella. La seducción es también un producto social, y la música se compone no solo de sonidos y partituras sino igualmente de sugerencias, turbaciones y obsesiones. Esto mismo creí vivir (porque la vida es en muchas ocasiones un espejismo de lo que creemos sentir) el 24 de octubre pasado en el 4º concierto de la R.O.S.S. en el Teatro de La Maestranza. Y por lo que leo y oigo, no sólo el que esto escribe creyó sentirlo.

   Bajo el título de La fuerza del acero, el director Pedro Halffter propuso tres obras de sendos músicos rusos (Mosólov, Chaikovsky y Prokofiev) que en su origen fueron rechazadas, si no directamente repudiadas.

   Por educación y gustos musicales mi atención se fijó en el famoso Concierto para piano y orquesta nº 1 de Chaikovsky (1874). Sin embargo, no advertí que aquello era sólo el cebo para la celada. Era la puerta de acceso (a través del perturbador romanticismo, para otros simplemente academicismo) a un aquelarre al cual no pensaba estar invitado.

   Como prólogo Halffter recibió al público con tres minutos del apabullante expresionismo futurista-soviético de «La fundición de acero» (1926), único trozo superviviente del espurgo stalinista del ballet El acero de Alexander Mosólov. Algo inquietante y perturbador fue inoculado (tal como hacían los íncubos y súcubos) en el público con aquella recreación del progreso soviético. Aún sobrecogido por los vapores industriales, el Concierto de Chaikovsky me pareció (a mi pesar) algo fláccido, falto de pasión (empero el hacer industrioso de la joven pianista ucraniana Regina Chernychko). Las bellas melodías románticas me parecieron un interludio de algo que iba a acontecer (no sabía exactamente qué).

   Tras el descanso llegó el aquelarre, aquella orgía musical que fue el alfa y omega del concierto: la Sinfonía nº 3 de Sergei Prokofiev, titulada «El ángel de fuego» (1919-1927). Una música inicialmente realizada para una ópera que contaba la historia (nada soviética) de una jovencita poseída por espíritus y que finalmente acabaría en la hoguera, pasando antes por un exorcismo. Lo que pudiera parecer, a ojos del siglo XXI, como una mezcla programática entre El sexto sentido y El exorcista y que le llevó al músico casi un década de trabajo, se basaba en una novela decadente de final de siglo que obviamente no fue muy del gusto de Stalin (el hecho de acero). Pero lo que Prokofiev hizo fue una obra de atmósfera de oscurantismo (como así fue el stalinismo) y de un violento componente erótico (en palabras de Martín Llade en sus certeras notas al programa).

   Los oyentes (como la crítica, por lo que he leído) fueron seducidos por aquel pandemónium de «desquiciantes juegos tímbricos y armonías demoníacas» (Llade dixit). Halffter, tal como si fuera el oficiante de aquel brujeril rito, como aquel macho cabrío de La semilla del diablo, abandonó la luminosidad chaikovskiana y comenzó su particular exorcismo de aquella música antaño repudiada. Nos descubrió el sentido de aquel concierto: adentrarnos en una música de una fuerza arrebatadora, subyugante y a la vez de desasosegadora modernidad. Sus gestos (como si fuera un exorcista) contagiaron a la orquesta (a la sazón en rebeldía profesional con su quehacer como director) y se rindió al aquel vértigo demoníaco. Puro maquiavelismo musical.

   Al finalizar el concierto Pepe Galeote, profesor y compañero al cual debía mi presencia en aquella batahola, nos llevó al grupo de profesores a saludar al director; y éste directamente nos preguntó qué nos había parecido la sinfonía de Prokofiev. La máscara había caído, el exorcismo había tenido éxito, y rendidos sólo pudimos afirmar que nos había encantado. Había caído seducido como Rose Marie al ver su criatura demoniaca en aquel apartamento de los Castevet.

 

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«EL AQUELARRE» DE GOYA (1823) POR RAFAEL LUNA

 

DIÁLOGO ENTRE EL CIELO Y EL SUELO. De la serie «RECORTES», Nº 98. Por Pablo Romero Gabella

 

atalayaacorraladaManuel Verpi 2014Atalaya acorralada

(Fotos:  Manuel Verpi [Alcalá 2014])

 

«—Lo que tenemos claro es que aquí no queremos ser una opción pintoresca, no queremos ser los de la pandereta. No nos conformamos con haber llegado hasta aquí.


—No; yo supongo que hay formas de agrupación social unas mejores que otras, y que se deben ir dejando las malas y tomando las buenas.


—Esto me parece muy vago. A una colectividad no se le moverá jamás diciéndole: Puede haber una forma social mejor. No a la mujer y a la colectividad hay que prometerles el paraíso. Los semitas inventaron un paraíso materialista en el principio del hombre; el cristianismo, otra forma de semitismo, colocó el paraíso al final y fuera de la vida del hombre y los anarquistas, que no son más que unos neocristianos, es decir, neosemitas; ponen su paraíso en la vida y no en la tierra. En todas partes y en todas épocas los conductores de hombres son prometedores de paraísos. El cielo no se toma por consenso. Se toma por asalto.


—Sí quizá; pero alguna vez tenemos que dejar de ser niños, alguna vez tenemos que mirar a nuestro alrededor con serenidad. Ya no hay monstruos en el seno de la noche, ya nadie nos acecha. Con nuestras fuerzas vamos siendo dueños del mundo»


[Palabras de Pablo Iglesias, en la Asamblea fundacional de Podemos en Madrid recogidas en Francisco Manetto, «Iglesias apela a la mayoría para ocupar la centralidad del tablero», El País, 19 de octubre de 2014/ Pío Baroja, El árbol de la ciencia, Madrid, 2007 pág. 177, edición de Pío Caro Baroja, 1ª edición en 1911]

 

UN PAÍS PARA COMÉRSELO. De la serie «RECORTES», Nº 97. Por Pablo Romero Gabella

 

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(Foto:   Manuel Verpi, Alcalá 2014)

 

«Es un lugar muy triste que ha prohibido los héroes

y ha dejado pudrirse las rosas del escándalo.

Siempre he vivido en él. No sé si en otra parte

habrá tantos borrachos y chicas tan espléndidas.

Es sólo un lugar pobre que ha perdido su alma

sin ganar nada a cambio, un lugar sin futuro,

un puñado de tierra desunido y estéril.

Por él daría mi sangre hasta la última gota.

Incomprensible España pupitre sin maestra

hermosa calamidad.»

 

[Luis Alberto de Cuenca, «España», Los mundos y los días. Poesía 1970-2002, Madrid, 2007, pág. 183 / Blas de Otero, «Poeta colonial», Verso y prosa, Madrid, 1990, pág. 67]

 

PREDICADORES DEL REY. De la serie «RECORTES», Nº 96. Por Pablo Romero Gabella

 

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(Foto: LGV [Alcalá 2014])

 

«Felipe VI afronta el relevo en un momento crítico para España. Antes de que acabe este mes será proclamado rey en plena crisis institucional.  Y para evitar muchos males, haga el rey de España en todas las provincias un colegio, al que lleve a todos los muchachos de buen ingenio, de acuerdo con los informes de sus maestros de gramática, y de cada escuela escogerá a los mejores, para hacer con ellos una orden a la que llamará Orden de Austria, alimentándoles a sus expensas y a los dieciocho años debe consagrarlos para predicar, debiendo llamarse los predicadores del rey.»

[Lucía Méndez, Marisa Cruz, «Felipe VI afronta el relevo en plena crisis institucional», El Mundo, 3 de junio de 2014/ Tommaso Campanella, «Monarquía de España», en Política (edición de Moisés González), Madrid, 1991, pág. 118, 1ª edición 1600]

 

«A.C.M.» («ALCALÁ COMUNICACIÓN MUNICIPAL»): TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA CLASE OCIOSA. Por Pablo Romero Gabella

 

LimonesenelSenado

Antonio Gutiérrez Limones

 

A finales del siglo XIX el singular pensador y sociólogo norteamericano Thorstein Veblen (1857-1929) escribió un libro hoy poco recordado; nos referimos a Teoría de la clase ociosa (1899). En él estudiaba a la nueva élite nacida de la revolución industrial que él denominaba «clase ociosa». Eran los años en EEUU de los robber  barons (señores ladrones) tales como A. Carnagie, J.P. Morgan, J.D. Rockefeller o W.R. Hearst. Para Veblen la nueva élite era una vuelta a lo que llamaba «cultura bárbara» que identificaba con el feudalismo. Una clase básicamente alejada de todo lo relacionado con utilidad y productividad y centrada en actividades elevadas como la caza, la guerra, el deporte y el poder (política). Frente a ellos estaba la clase de los productores que realizaban menesteres indignos y denigrantes. Estos neo-bárbaros difundían la idea de que podían ser ricos y poderosos sin trabajar, y esa virtud se convirtió en un referente esencial para la sociedad. Además su elemento central era su modelo económico que no era otro que la depredación, expoliando al resto de la sociedad. En esos mismos años otro sociólogo, el italiano Gaetano Mosca (1858-1941), se refirió a algo muy parecido en su famoso libro La clase política (1896). Los políticos como clase ociosa, ¿les suena de algo?

            Las recientes noticias acerca de la gestión del alcalde de la empresa municipal y pública Alcalá Comunicación Municipal nos hablan de un rasgo consustancial a la clase ociosa: la depredación. A.C.M. es un ejemplo de depredación social. Un agujero negro que ha engullido millones de euros y que ahora la Justicia debe dilucidar qué de delito y qué de incompetencia hay en ello. No es ocioso que la empresa de la que hablamos se dedicara a la comunicación. Pero ¿comunicar qué? Pues simplemente lo excelsos que son los gobernantes municipales, lo elevado y digno de su trabajo en pro de la comunidad. Un bucle de autoafirmación que cada vez se alejaba más del mundo productivo y que se centraba en su mundo virtual, como en «Matrix». Volviendo a la época de Veblen, recordemos que uno de los grandes robber barons fue el magnate de la prensa Hearst, que Orson Welles convirtió en mito en Ciudadano Kane y que nos demuestra el papel de los medios de comunicación en nuestras sociedades ociosas. En Alcalá, A.C.M. era la puerta a ese mundo virtual que denomino como «El Limonato», un modelo de gestión que no dudaría en llamar «ocioso», por lo improductivo, depredador y alejado de la realidad. En cuanto a lo de fraudulento habrá que esperar el dictado de la Ciega Señora. Terminemos con Veble:

          «El recurso al fraude, en cualquier forma y bajo cualquier legitimación proporcionada por la ley o la costumbre, es expresión de un hábito mental radicalmente egoísta.»