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«NO HAY QUIEN LOS SOCORRA» (DE «LAS TRAGEDIAS» DE GOYA). HOMENAJE DE «CARMINA» A LOS MUERTOS Y HERIDOS EN MADRID EL 11 DE MARZO DE 2004. Poemas de Lauro Gandul Verdún

60 Goya (Las tragedias)
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«EL AQUELARRE» DE GOYA (1823) POR RAFAEL LUNA

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«LA FAMILIA DE CARLOS IV» DE GOYA (1800) POR RAFAEL LUNA (1988). Homenaje de «CARMINA» un año después (17 de octubre de 2011)

COLOQUIOS (277). Gabi Mendoza Ugalde

 

 El aquelarre

Francisco de Goya 

1746-1828

 

—La locutora exhaló un suspiro de alivio porque los 150 muertos no hubieran sufrido un accidente.

—Que hubieran sido asesinados fue lo mejor que ella pudo oír cuando el Fiscal comunicó al mundo que había sido un asesino quien les dio muerte a todos y, por supuesto, el criminal pudo de esta manera morirse a su gusto.

—Para la locutora lo más importante es que tras el crimen contra la vida de todas esas decenas de personas (sabiendo que tan sólo es eso: un crimen cometido por un deprimido) se podrá seguir viajando en avión sin nada que temer de la máquina.

—Consuela pensar que este asesinato colectivo, o masacre, ocurra sólo muy de vez en cuando, según las estadísticas.

—Justo eso mismo nos decía desde la pantalla, mientras no podía evitar sonreír. ¿Por qué?

—…

 

COLOQUIOS (274): Gabi Mendoza Ugalde (2014)

 
amigas_hablando
 

—Era tan buen actor que cuando salió después de la función quedamos a tomar unas cañas y tuvimos que soportarlo a él, su personaje y su novia.

—¡Creo que después le dieron un Goya por sordo!

—Se veía venir, si no lo hubiera sido, ¡cualquiera de ellos habría aguantado a sus otros dos restantes!

—…

 

YA ESTÁN EN LA HISTORIA. Por Joaquín de Grado

Que viene el coco (Los Caprichos) Goya

De Los Caprichos

Goya

1746-1828

 

Serán generaciones enteras de españoles (y de por ahí afuera también) las que tendrán que estar agradecidas al fenómeno PODEMOS. ¿Es que hay algo que concite fobias y filias como ese partido? ¿Es que se hacen y se harán análisis y pseudoanálisis más pretendidamente concienzudos que sobre PODEMOS? ¿Es que se podrán lanzar más miles de calumnias e infundios que sobre los dirigentes de PODEMOS? ¿Se podrán crear más esperanzas sobre esto, aquello y lo otro que sobre el programa en elaboración de PODEMOS? PODEMOS llegará a ser objeto de estudio en las universidades, claro que sí, en la asignatura de historia política, y a no tardar mucho.

   Pero ya lo dijo alguien en estas mismas páginas: el ascenso de PODEMOS que muchos presentan como meteórico puede encontrarse con el freno probablemente en seco del voto de muchísima gente que no quiere «aventuras», que no se fía, que piensa, o no piensa, que son lo mismo y harán lo mismo, que es imposible que logren lo que dicen quieren lograr. Cuando, en realidad, todo lo que dicen que hay que hacer es tender hacia eso: hacia la jubilación voluntaria a los sesenta y hacia la jubilación forzosa de los poderes que tienen España en la ruina; o sea, a los españoles, desde Reus hasta Ayamonte, desde Almería a Vigo, desde Melilla a Irún, desde Alicante a Almendralejo.

   Los atacan desde todos lados. Entre otros, esos indecentes de nacimiento político que se llaman Felipe González y Alfonso Guerra, que los llaman de todo, incluso tontos (también a sus votantes, pasados y posibles). Desde luego, los de PODEMOS podrán decir aquello de «ladran, luego cabalgamos». Sí, pero que muerden no tengamos ninguna clase de dudas.

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COLOQUIOS (187). Gabi Mendoza Ugalde

PRA NÃO DIZER QUE NÃO FALEI DAS FLORES (CAMINHANDO). Geraldo Vandré (1968)

COLOQUIOS (185). Gabi Mendoza Ugalde

«OBSERVAD AL CIERVO: SABE». Anónimo del s. XXI encontrado en las escalinatas de las Setas de La Encarnación (Compilaciones de Rafael Rodríguez González —Sevilla 2012—)

COLOQUIOS (177): «MALA CALIDAD [DE INTERIOR]». Gabi Mendoza Ugalde

COLOQUIOS (171): «¡HE DICHO QUE SOY COMPAÑERO, COÑO!». Gabi Mendoza Ugalde

CUANDO ACIERTO LO ADMITO. Por Rafael Rodríguez González

COLOQUIOS (144). Gabi Mendoza Ugalde

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Si quiere leer más del escritor  Joaquín de Grado en «CARMINA» pinche en su nombre

 

POSESIÓN MUSICAL O CÓMO FUI INVITADO A UN AQUELARRE. Pablo Romero Gabella

 

DesnudoporRafael  Luna

Desnudo

Rafael Luna

 

El musicólogo británico Raymond Monelle escribió:«la música no es un objeto natural, es fundamentalmente social [no son] solamente sonidos y partituras» (The Sense of Music, 2000). Ese producto social que es la música hace que obras que en su tiempo fueron repudiadas (por críticos, público y/o gobernantes) reaparezcan tiempo después con la fuerza de lo nuevo y seamos seducidos por ellas; como aquella chica que no nos parecía especialmente guapa o atractiva y que más tarde nos produce la sensación de cómo habíamos podido vivir sin ella. La seducción es también un producto social, y la música se compone no solo de sonidos y partituras sino igualmente de sugerencias, turbaciones y obsesiones. Esto mismo creí vivir (porque la vida es en muchas ocasiones un espejismo de lo que creemos sentir) el 24 de octubre pasado en el 4º concierto de la R.O.S.S. en el Teatro de La Maestranza. Y por lo que leo y oigo, no sólo el que esto escribe creyó sentirlo.

   Bajo el título de La fuerza del acero, el director Pedro Halffter propuso tres obras de sendos músicos rusos (Mosólov, Chaikovsky y Prokofiev) que en su origen fueron rechazadas, si no directamente repudiadas.

   Por educación y gustos musicales mi atención se fijó en el famoso Concierto para piano y orquesta nº 1 de Chaikovsky (1874). Sin embargo, no advertí que aquello era sólo el cebo para la celada. Era la puerta de acceso (a través del perturbador romanticismo, para otros simplemente academicismo) a un aquelarre al cual no pensaba estar invitado.

   Como prólogo Halffter recibió al público con tres minutos del apabullante expresionismo futurista-soviético de «La fundición de acero» (1926), único trozo superviviente del espurgo stalinista del ballet El acero de Alexander Mosólov. Algo inquietante y perturbador fue inoculado (tal como hacían los íncubos y súcubos) en el público con aquella recreación del progreso soviético. Aún sobrecogido por los vapores industriales, el Concierto de Chaikovsky me pareció (a mi pesar) algo fláccido, falto de pasión (empero el hacer industrioso de la joven pianista ucraniana Regina Chernychko). Las bellas melodías románticas me parecieron un interludio de algo que iba a acontecer (no sabía exactamente qué).

   Tras el descanso llegó el aquelarre, aquella orgía musical que fue el alfa y omega del concierto: la Sinfonía nº 3 de Sergei Prokofiev, titulada «El ángel de fuego» (1919-1927). Una música inicialmente realizada para una ópera que contaba la historia (nada soviética) de una jovencita poseída por espíritus y que finalmente acabaría en la hoguera, pasando antes por un exorcismo. Lo que pudiera parecer, a ojos del siglo XXI, como una mezcla programática entre El sexto sentido y El exorcista y que le llevó al músico casi un década de trabajo, se basaba en una novela decadente de final de siglo que obviamente no fue muy del gusto de Stalin (el hecho de acero). Pero lo que Prokofiev hizo fue una obra de atmósfera de oscurantismo (como así fue el stalinismo) y de un violento componente erótico (en palabras de Martín Llade en sus certeras notas al programa).

   Los oyentes (como la crítica, por lo que he leído) fueron seducidos por aquel pandemónium de «desquiciantes juegos tímbricos y armonías demoníacas» (Llade dixit). Halffter, tal como si fuera el oficiante de aquel brujeril rito, como aquel macho cabrío de La semilla del diablo, abandonó la luminosidad chaikovskiana y comenzó su particular exorcismo de aquella música antaño repudiada. Nos descubrió el sentido de aquel concierto: adentrarnos en una música de una fuerza arrebatadora, subyugante y a la vez de desasosegadora modernidad. Sus gestos (como si fuera un exorcista) contagiaron a la orquesta (a la sazón en rebeldía profesional con su quehacer como director) y se rindió al aquel vértigo demoníaco. Puro maquiavelismo musical.

   Al finalizar el concierto Pepe Galeote, profesor y compañero al cual debía mi presencia en aquella batahola, nos llevó al grupo de profesores a saludar al director; y éste directamente nos preguntó qué nos había parecido la sinfonía de Prokofiev. La máscara había caído, el exorcismo había tenido éxito, y rendidos sólo pudimos afirmar que nos había encantado. Había caído seducido como Rose Marie al ver su criatura demoniaca en aquel apartamento de los Castevet.

 

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«EL AQUELARRE» DE GOYA (1823) POR RAFAEL LUNA

 

COLOQUIOS (251). Gabi Mendoza Ugalde

 

detalleaquelarredeFAFI«El aquelarre» de Goya (1823) por Rafael Luna

(Detalle)

 

–Sin patria todos somos huérfanos.

–Cuidado, que te van a tachar de facha.

–¡Que se vayan todas las CCAA al quinto pino!

–Pobre pino cuando le llegue el alud…

ÚLTIMO PARTE DE GUERRA. De la serie «RECORTES», Nº 82. Por Pablo Romero Gabella

 

60-Goya-Las-tragediasDe Las tragedias

«No hay quien los socorra»

Goya

1746-1828

 

«En el día de hoy, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. ¡Los nuestros están en la calle y los vuestros en el hoyo!»

[Parte final de la Guerra Civil, Burgos 1 de abril de 1939 / Insultos en Eibar a víctimas del terrorismo etarra, El Mundo, 29 de diciembre de 2013, pág. 8]

«VIDA NOCTURNA» (HOMENAJE DE RAFAEL LUNA A EDWARD HOPPER 2005). De la serie «Aquellos niños del río»


Foto nº2 Nicoleta la noche de Navidad


edwardHopper Vidanocturna

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«LAS MENINAS» DE VELÁZQUEZ (1656) POR RAFAEL LUNA (1993). Homenaje de «CARMINA» un año después (17 de octubre de 2011)

«EL BAÑO TURCO» DE INGRES (1862) POR RAFAEL LUNA (2002-2010). Homenaje de «CARMINA» un año después (17 de octubre de 2011)

«LA FAMILIA DE CARLOS IV» DE GOYA (1800) POR RAFAEL LUNA (1988). Homenaje de «CARMINA» un año después (17 de octubre de 2011)

«EL AQUELARRE» DE GOYA (1823) POR RAFAEL LUNA

LA FAMILIA DE CARLOS IV EN DOS ACUARELAS SOBRE PAPEL. Pintura de Rafael Luna

EL COCHE DE «LAS MENINAS». Pintura de Rafael Luna (óleo sobre lienzo 2005)