Posts categorized “15-M”.

«¡PERDIDOS!» (*). De la serie «RECORTES», Nº 29. Por Pablo Romero Gabella

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«Tomados en su conjunto, los españoles viven como espectadores, contemplando de lejos y con poco interés la policía que hace sobre ellos un grupo reducido de gestores gratuitos. España es el (casi) náufrago. Quién puede salvarlo comprando su deuda a mansalva, el BCE, no quiere. Quien querría, el fondo de rescate, aún no puede. La tempestad (el mercado de la deuda) arrecia y la prima de riesgo se dispara. De modo que el náufrago bracea, se desespera, grita: se juega la vida, evitar el segundo rescate formal, quizá algo peor. El disgusto genérico del país es tan incontestable como su abulia. Un aplazamiento de la solución –o del comienzo de algo que conduzca a la solución- se acepta siempre como una prórroga al deber de ocuparse y preocuparse».

[Dionisio Ridruejo, Escrito en España, Buenos Aires, 1964, pág. 31 (1ª ed. 1962) / Xavier Vidal-Folch, «Hay un último salvavidas», El País,26 de julio de 2012]

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(*) Portada del periódico Libération del 23 de julio de 2012.

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ENGAÑO PREFERENTE. De la serie «RECORTES», Nº 28. Por Pablo Romero Gabella

Una giralda de Rafael Luna (detalle)

«Lo que no entendía es que, a fuerza de comprar, de no pagar, de pedir dinero prestado, de firmar pagarés y de renovar esos mismos pagarés, lo que había conseguido es que el tal Lheureux, al final, se hiciera a costa suya con un capitulito que ansiaba recuperar para seguir con sus especulaciones. La titular del juzgado número 1 de esta localidad, Olga Martín, considera probado que el demandante “no fue debidamente informado de las características de riesgo alto y posible liquidez que presentaba el producto en cuestión.”»

[«Una juez obliga a Novagalicia a devolver el dinero de una preferente», El País, 16 de julio de 2012 /. Flaubert, Madame Bovary, tercera parte, VI, 1857 (traducción de Juan Bravo Castillo, 2001), pag. 383]

COLOQUIOS (156). Gabi Mendoza Ugalde

Dibujo de Rafael Luna 2009

—Los lacayos son fieles a sus capos incluso muchos años después de que éstos hubieran sido condenados por el Tribunal Supremo por prevaricación y cohecho.

—Son auténticos insumisos institucionales y a sí mismos se ven como demócratas auténticos.

—¡Pobre democracia!

—Sí. Son tantos que parece que nunca podremos librarnos ni de su totalitarismo ni de su ignorancia.

—…

«RECINTO MÁGICO». Fragmento (1) de «LA PLAZA PÚBLICA COMO ESPACIO DE DEMOCRACIA Y CULTURA» por Lauro Gandul Verdún (Lisboa, 10 de mayo de 2012)

Vicente Núñez (1926-2002) en su poema «Plaza octogonal» nos ofrece claves para la comprensión del concepto de plaza como espacio privilegiado, donde la arquitectura delimita su contorno, único apto para un dintorno destinado a espacio público, al ámbito donde la opinión pública, donde tratar «de asuntos ipagrenses» (gentilicio de Ipagro, nombre romano de Aguilar de la Frontera), asuntos de cives. El poema tiene cinco partes. Elegimos la dos últimas:

«Literales, las jambas,
siempre sumisas a severos
dictámenes, aportan
nueva maraña de sentidos.
Qué flanquean: lo oscuro,
los mil dinteles de la ya inminente
transformación rudimentaria,
la presencia de signos
no suscitados desde los albores
del compás y el escoplo.
Penetrabilidad de las edades
en el recinto mágico.»

…………Para el poeta la plaza existe porque sus pilares siempre se han rendido a lo áspero del juicio inveterado para poder sostener el dintel y el arco, pero a la vez «aportan nueva maraña de sentidos». La plaza es un «recinto mágico» donde cabe el tiempo del mundo, donde los siglos han venido penetrando. Las edades han sido traídas por los llegados a ella a tratar de los asuntos que les concernían, cuestiones de la ciudad, o a juzgar o a ser juzgado, o a ejercer la reclamación contra el otro, o a premiarlo, y trajeron también la transformación sin solución de continuidad.

,,,,,,,,,,,,El espacio de la plaza es el hueco imprescindible para que la ciudad sea ciudad, un vacío donde la ciudad tiene su cimiento tangible e intangible, donde la arquitectura constituye por naturaleza un hecho urbanístico porque tiene como función alojar la vida civil, o la del mercado, la del dar o el recibir, la del logos  porque la arquitectura comprende el albor y el crepúsculo, y, en medio, el bullicio del mediodía que se ofrece dispuesto para que el ser humano, el aristotélico zoon politikón o el romano cives, permitan «la presencia de signos/ no suscitados desde los albores/ del compás y el escoplo».

…………Continuidad inveterada e invención continua del espacio público, no obstante los severos dictámenes a los que siempre han de ser sumisas las jambas, el poeta allí puede llegar desnudo y pide ser abrazado:

«Abrázame ahora mismo.
Vuelvo desnudo con un cesto de uvas
al lagar de tus padres.
No me preguntes nada.
Bajo los parasoles del mercado,
la mañana se abría
de codicia y sandalias.
Extiéndeme o exhíbeme
como un tul. En Corinto,
solían los ladrilleros
hablarme sin reparos
de asuntos ipagrenses.
Vengo a vender mi cuerpo.»


COLOQUIOS (155): «DE POBRES Y RICOS». Gabi Mendoza Ugalde

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—Ni los pobres ni los ricos son reconocibles hoy día.

—Es más difícil con los primeros porque son muchos más.

—Hay algunos pobres que son de mentira.

—Pero los de verdad son muchos más.

—…Y cada vez más pobres.

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—Conozco a pobres con mucha pasta.

—Pues debes llamarles ricos.

—Es más exacto denominarlos políticos.

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—El verdadero pobre sólo es rico cuando tiene palabra.

—¿Y cuando el rico la tiene?

—No es tal, sino pobre.

—…

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MÁS «DE POBRES Y RICOS» EN «CARMINA» POR GABI MENDOZA UGALDE:

COLOQUIOS (44)
COLOQUIOS (61)
COLOQUIOS (68)

ESCENAS ESPAÑOLAS. Por Joaquín de Grado

La valida de José María Aznar en Madrid, o sea, la alcaldesa por accidente ministerial de Gallardón, la Ana Botella (que nunca llegará a ser, en nada, Ana Bolena), se ha dignado «proponer» que la basura no se recoja a diario, de modo que se produzca un ahorro económico de suma importancia. De cómo y por dónde conseguiría tan ambicionada frugalidad no da detalles la Botella, pero la verdad es que a la gran mayoría nos parece que la recogida de basuras debiera producirse cada cinco minutos, ¡y aun así no se daría abasto! Botellas y otros envases, residuos asnales, rubalcariños, valderales, rouqueros, guindas podridas, botines apestosos y un larguísimo etcétera. ¡Una basura como para no recogerla a diario!

…………La España cañí, la de verdad de la buena, la España y Jerez, asomó hace unos días por Algeciras. Allí estaba el rey Juan Carlos ataviado de militar, rodeado (es un decir) de un fuerte contingente de la Guardia Civil. Se trataba, o al menos eso decían, de un acto de apoyo y requeteapoyo a los pescadores que sufren el acoso de las fabulosas fuerzas armadas de ese país, Estado o nación llamado Gibraltar. El rey, como no podía ser menos, expresó algo parecido a lo que cuando la necrófila Marcha Verde sobre el Sahara: «Seré el primer soldado de España en defender…». ¡Pescadores de mi alma, que tantas buenas cosas nos aportáis, perded cuidado, no preocuparos ni mucho ni poco! Cuando os adentréis por las aguas de la bahía surgirá de ellas, tal que Neptuno contemporáneo vestido de militar, el que os protegerá. No preocuparos, hermanos. (Pero dejad de servir de figurantes).

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LO MEJOR Y LO PEOR. Por Joaquín de Grado
NAPOLEONCITO HA HABLADO. Por Joaquín de Grado
LA RELIGIÓN DEL VOTO. Por Joaquín de Grado
DÚO ALCALAREÑO. María del Águila Barrios y Joaquín de Grado
EL 20-N, REFERÉNDUM. Por Joaquín de Grado

RESCATADOS DEL MAR. Fotografías por Lauro Gandul Verdún (Rota 2011)

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COLOQUIOS (153). Gabi Mendoza Ugalde

—¡Qué tristeza! Los últimos hechos vienen a confirmarme que la política está en los puños de los sicarios.

—¿Lo dices porque obligan a los fotógrafos a tragarse sus cámaras?

—¿Tragarse? Imposible. Nunca los fotógrafos fueron políticos.

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DE IMPUESTOS Y REYES: ALCALÁ DE GUADAÍRA Y EL EMPRÉSTITO FORZOSO DE 1865. Por Pablo Romero Gabella* 2012

A toda mi familia, y desde hace dos años aún más

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«Créalo don Mariano:

todos los gobiernos son peores

si no dan curso al dinero

para que corra de mano en mano.»

Benito Pérez Galdós, O´Donnell

(Episodios Nacionales, 4ª serie, 5)

Madrid, 1904

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«Hegel dice en alguna parte

que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal

aparecen dos veces.

Pero se olvidó de agregar:

una vez como tragedia y la otra como farsa».

Karl Marx,

El 18 brumario de Luis Bonaparte, 1869

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Isabel II
1830-1904
Federico Madrazo y Kuntz
1815-1894

…………Una velada en el teatro

Esta historia que les paso a relatar deberán ustedes decidir, queridos lectores, qué de tragedia o qué de farsa tiene respecto a nuestra actual circunstancia patria . Pero además de esto, nuestro relato contiene mucho déficit público, poco crédito, latrocinios reales, crisis de gobierno, algaradas en la Puerta del Sol, campañas mediáticas, muertes y también el enfoque micro: el alcalareño, por supuesto.

…………Comenzamos en el Teatro del Circo de Madrid el 30 de enero de 1865. Esa fecha, donde para muchos comenzó el español género de la revista, se estrenaba 1864 y 1865. Revista cómico-lírico-fantástica, obra del alcalareño D. José María Gutiérrez de Alba y con música de D. Emilio Arrieta.  En ella se glosaban los temas del momento en un tono sarcástico y cómico de la mano del viejo año 64 y de su jovencísimo hijo 65. En la Escena XI aparecen ante padre e hijo un grupo de hombres gordos y otro de flacos. Lo que sigue es una particular dialéctica castiza que comienzan los gordos: «nosotros somos/ los que benéficos/ salvando vamos/la situación./ Sin nuestra ayuda,/ sin nuestro crédito,/ no prosperará (nuestra nación).» A esto responden los flacos: «Nosotros somos/ los pobres cándidos./que seducidos/ por la ambición/ soltando, ilusos/ nuestro metálico,/con él perdimos/ nuestra ilusión.»

…………La obra se estrenaba, con éxito, cuando el país estaba inmerso  en la polémica provocada por la presentación en el Congreso de los Diputados , el 19 de enero, de un proyecto de empréstito forzoso de 600 millones de reales para los contribuyentes de más de 400 reales anuales. En la España del momento no se sabía muy bien quiénes eran los gordos o los flacos, si el Estado o los ciudadanos.

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…………La edad del pasteleo

Nuestra historia se enmarca dentro del período final del reinado de Isabel II (1844-1868), años marcados por la política del pasteleo entre los espadones  del partido moderado (Narváez) y la Unión Liberal (O`Donnell). Entre 1865 y 1868 triunfaba el liberalismo oligárquico (lo que dejaba fuera a gran parte de la población) y su política consistía en el «juego de regates cortos en torno a un poder cada vez más frágil… La contradanza que bailaron Narváez y O`Donnell  en torno a la reina fue un ejemplo mayor y más acabado de la miseria de aquel prolongado crepúsculo» (Isabel Burdiel, Isabel II. Una biografía, Madrid, 2010, p. 739). El año 1865 comenzaba con otro gobierno más del general moderado Narváez, que se formó el 16 de septiembre de 1864, y que intentaba aglutinar desesperadamente a las facciones del moderantismo, dando entrada en el Ministerio de la Gobernación  a González Bravo,  líder del sector duro y cercano a la Corte. La situación económica era alarmante ya que el ciclo de crecimiento comenzado en 1855 estaba en decadencia en gran medida debido al final de la burbuja ferroviaria inflada por el capital foráneo  y que tras diez años llegaba a su fin. Esto se demostró en 1864 con una serie de quiebras bancarias encabezadas por la francesa Sociedad General de Crédito. La contracción de la inversión extranjera trajo como consecuencia la desaceleración de la producción industrial y el retraimiento de los inversiones locales. Esto venía acompañado de un desbocado déficit público —¿les recuerda esto algo?— que no podía colocar sus títulos de deuda en los mercados europeos —¿cuál sería la prima de riesgo?—. El déficit se encontraba en torno al 30% (¡!), y esto era debido a razones tanto coyunturales como estructurales. Respecto a las primeras nos referimos al endeudamiento que se produjo durante el Gobierno Largo de O`Donnell (1859-1863) debido a las aventuras coloniales en Marruecos, México, Santo Domingo y la Conchinchina. En cuanto a las primeras nos encontramos con que la Hacienda pública adolecía del grave problema del escaso poder recaudatorio o, lo que es lo mismo, el elevado fraude fiscal existente. En 1845 los moderados intentaron organizar el sistema fiscal de la mano del ministro Alejandro Mon. Así, además de crear el Presupuesto del Gobierno que debía ser aprobado por las Cortes, unificaba el intricado catálogo de impuestos en dos grandes bloques: los directos (territorial o agrario, industrial y sobre las hipotecas) y los indirectos, siendo estos los que más afectaban a las clases populares, especialmente los odiados consumos que grababan los productos de primera necesidad. En el periodo de 1865-1869 el déficit público (diferencia ingresos-gastos) era de 155 millones. Del apartado de ingresos el 74% procedían de los impuestos indirectos, es decir, las fortunas más modestas o bajas eran las que sostenían en gran medida al Estado —¿les suena?—. Y en ese contexto llegó la propuesta del ministro de Hacienda, el marqués de Barzanallana, de obligar a todo contribuyente de más de 400 reales anuales a prestar dinero al Estado. Las consecuencias no fueron ni mucho menos las esperadas, al contrario, gran parte de la opinión pública, y no solo la oposición progresista y demócrata , se levantó contra tal medida y los periódicos comenzaron a recibir cartas de protesta de sus lectores.

Ramón María Narváez
1800-1868
Vicente López Portaña
1772-1850

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…………Carta de unos desconocidos

Una de esas cartas fue la que publicó el periódico madrileño La Libertad el 5 de febrero. La firmaban «vecinos y contribuyentes de Alcalá de Guadaíra» que «honrándose con el nombre de españoles (…) si vieran en el sacrificio que se les exige un remoto bienestar de ella, con gusto sacrificarían cuanto poseen por conseguirlo». ¿Quiénes eran? No aparece ningún nombre, pero la pista la ofrece el periódico al cual escriben, ya que se autotitulaba como «periódico moderado». Era una de las cabeceras a las que la oposición demócrata-progresista denominaba como «subvencionados», porque eran progubernamentales. No obstante los periódicos de aquella época no eran tan sectarios como podríamos pensar en nuestros días, ya que este periódico aunque moderado, se oponía a la orientación dura del Gobierno Narváez, y especialmente de González Bravo, convertido en el hombre fuerte del momento. Es tanto así que en su editorial del 1 de febrero decía que el problema del empréstito era «una cuestión de humanidad». Por tanto, podemos pensar que nuestros alcalareños podrían encuadrarse dentro del moderantismo. Sobre este grupo socio-político apenas sabemos algo en Alcalá, no más de los nombres de sus figuras más destacadas como Fernando Lasso de la Vega (proveniente de Sevilla y líder del moderantismo a mitad de siglo) o Isidoro Díaz y Cos (alcalde liberal-conservador al final del reinado de Isabel II y  durante la Restauración). Queda mucho por estudiar, si lo comparamos con el sector progresista-demócrata de Cabello de la Vega y de los Gutiérrez de Alba. Pero podemos establecer que las diferencias entre progresistas y moderados no parecían tan evidentes en el plano de lo social, ya que se nutrían de la mediana y pequeña burguesía donde los  panaderos tenía un importante papel debido a su éxito en el mercado sevillano (en 1864 los asilos municipales para mendigos utilizan en exclusiva el pan alcalareño).  En la carta de nuestros desconocidos alcalareños encontramos un especial interés por la industria, más que por el campo. Sobre el campo señalaban que los males se centraban en «la escasez de las cosechas anteriores y lo costoso de las  labores a causa de la falta de brazos» y que por tanto «tienen a la clase labradora por demás esquilmada».  El punto de vista sobre los problemas del campo vienen desde una óptica de propietarios (clase labradora), señalando uno de los tópicos del momento por parte de los propietarios: la falta de mano de obra campesina. Sin embargo señalan que la que sería arruinada con esta medida sería la industria. Y parten de una idea: el subdesarrollo de la industria en España. Así decían que «como en la mayor parte de las provincias de España, la industria se ejerce en tan pequeña escala que el capital en ella invertido equivale al tanto o cuanto más al duplo de la contribución que en un año se satisface». Por tanto concluyen que «tan pequeño capital, claro es que no da garantía al prestamista para exigir sobre él cantidad alguna, ventaja que reporta por de pronto el dueño de la propiedad inmueble». Y a continuación pasan a hacer un ejercicio contable muy burgués: «Éste, sin embargo, cuando la encuentra tiene que abonar el 15 y el 20 por 100, que unido a los gastos de la fianza y los demás indispensables al negocio, no baja del 25». Si los gastos para satisfacer al Gobierno son del 25%, y la deuda pública supone un interés para el contribuyente del 6% —y si tiene el valor de «luchar en las oficinas encargadas de abonarles»— se infiere que «resultar debe un perjuicio del 19 por 100 a los que pidan  y encuentren prestado para prestar al gobierno (…) nada diremos de aquéllos que no importando su capital el tanto que se les exige, tienen que entregarlo en el espacio de siete meses, sin encontrar quien les preste un céntimo». A resultas, para prestar al gobierno había que pedir prestado, y eso quien pudiera. Gutiérrez de Alba no encontraba mejor metáfora de la situación económica del país en su sátira que la de los gordos y los flacos.

…………Para los contribuyentes alcalareños, esta medida, más que beneficiar al Estado supondría que «daríamos uno, dos y más pasos hacia su completa y quizás próxima ruina». Y terminaban diciendo que «medios tiene el gobierno de S.M. con que hacer desaparecer la apurada situación en que el Tesoro se encuentra, sin privar al país de los veneros de su riqueza.  La Cámara los conoce, como los conoce el gobierno por ello». En este razonamiento, tan familiar hoy a nuestros oídos,  no sabemos a qué medios aludían para acabar con el déficit aunque creemos que algún papel pudiera corresponder a la Corona.

Emilio Castelar y Ripoll
1832-1899
Joaquín Sorolla y Bastida
1863-1923

.…………Monarquía rasgada

Junto a la exposición de nuestros alcalareños salieron a la luz de las imprentas muchísimas más, uniendo a sectores críticos del moderantismo con progresistas y demócratas, donde estacaba la afilada prosa de su líder Castelar desde su tribuna en La Democracia, y que lograron al final tumbar el proyecto y hacer caer el 20 de febrero al ministro de Hacienda (que curiosamente, o no, volvería a hacerlo en el último gobierno de Isabel II). Sin embargo, el Gobierno de Narváez intentó una salida al fracaso de su política con un golpe de efecto, que diríamos hoy mediático. El mismo día que dimitía el ministro de Hacienda, presentaba un proyecto de Enajenación del Patrimonio Real para así aliviar el problema del déficit. El Presidente del  Gobierno diría con entusiasmo que la Reina había tenía un «rasgo de la inagotable munificencia» real y exclamaba «¡Cuán feliz es la nación que tiene una Reina, tan grande, tan generosa, tan patriótica!». No obstante la reacción no se hizo esperar, cinco días después, el 25 de febrero, Castelar publicó en La Democracia uno de los más famosos artículos de la historia de nuestro país, titulado «El rasgo», donde se ponía en solfa la pretendida generosidad regia ya que de las ventas de los bienes reales el 75% pasaría al Estado y el 25% a la reina. Castelar defendía que no era tal la generosidad, sino un verdadero latrocinio de las arcas del Estado ya que la reina convertiría en bienes personales el 25% de los bienes públicos. Este artículo provocó tal conmoción, que las consecuencias no se hicieron esperar. La oposición cargó las tintas contra la supuesta generosidad de la Reina ya que además de no enajenar sus joyas ni los principales palacios (propiedad privada de los reyes) hacía un buen negocio. Era por así decirlo una gran desamortizadora en su propio beneficio, tal como Teresita, la cortesana,  protagonista del Episodio Nacional de Galdós que cubría esa etapa. El Gobierno pidió que Castelar fuera expulsado de su puesto como profesor de Historia en la Universidad de Madrid.  Esto provocaría la caída del rector y las iras del alumnado que organizaría manifestaciones y actos de desagravio ante las autoridades. A esto respondería el Ministro de Gobernación, González Bravo, con lo siguiente ante el pleno del Congreso:  «Si se acude al terreno de la fuerza se opondrá la fuerza, al hierro se opondrá el hierro ¡y desgraciado del que caiga!». Y así las cosas, en la noche del 10 de abril de 1865, la célebre noche de San Daniel, la manifestación de estudiantes en la Puerta del Sol terminaría en algarada, y con ella los disparos de las fuerzas del orden que ocasionaron 9 muertes. Cientos de estudiantes acabaron detenidos. Tan maltrecho quedo el gobierno que el 21 de junio dimitió y pasó, como no podía ser de otro modo, a manos de O`Donnell. Se cerraba en falso un problema que a la larga acarrearía el final de la Monarquía, ya azotada en años anteriores por los escándalos de corrupción y nepotismo de la reina madre María Cristina de Borbón y su segundo marido, el Duque de Riánsares. Como bien dice la principal biógrafa de Isabel II, Isabel Burdiel, estos hechos sirvieron para «enturbiar más la imagen de la reina escandalosa, lasciva y reaccionaria».

…………En Alcalá al finalizar el año de 1865, se conformaría el Comité del Partido Demócrata, presidido por Cabello de la Vega. Los antes monárquicos-progresistas ahora pasaban a conformar  la opción democrática y republicana que a partir de la Revolución de 1868 y hasta 1873 gobernaría Alcalá de Guadaíra. A buen seguro, los acontecimientos que hemos narrado habrían jugado un papel destacado en este cambio.

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(*) Pablo Romero Gabella es profesor de Historia

del Instituto de Enseñanza Secundaria Vía Verde

de Puerto Serrano (Cádiz)

CUANDO ACIERTO LO ADMITO. Por Rafael Rodríguez González

Algunas personas, pocas, poquísimas, recordarán que algunos, pocos, poquísimos, hicimos exigua campaña por la abstención activa, es decir, consciente y altiva, señaladora  de que votar, tanto en las generales como en las regionales —«aquí y ahora, en estas circunstancias», decíamos— era hacerlo por el mantenimiento de la dictadura. Eso es, de la dictadura. «A la dictadura por el voto», podría ser el eslogan. Esto no es de ahora, ni mucho menos, pero desde hace unos años se ha llegado al paroxismo. Dicha exhortación estaba dirigida a todos los electores, se considerasen de derechas, de izquierdas o de lo que fuera. Todos (con las naturales exepciones) estaban inmersos, y lo siguen y seguirán estando, en problemas que no hace falta detallar.

…………Así que el 20-N y el 25-M llegó el votante del PSOE, con una sugestión obsesiva «como entre el PP…». Llegó el votante del PP, preso del delirio de «verás como esto se endereza cuando echemos a esta gente». Llegaron más votantes, como los de algún partido que se las da de nuevo y puro, pero que es tan inmisericordiamente pecador como tantos otros a lo largo de la Historia moderna: enarbolan signos sagrados a la vez que esquivan lo fundamental, el meollo: la lucha de clases. Llegó el votante de IU, casi convencido, una vez más, de que su voto pudiera servir para frenar la epidemia, como si una cataplasma fuese útil contra la gangrena.

…………Y bien, ¿qué han conseguido, unos y otros? Pues que todas las papeletas de voto tomen cuerpo, en la práctica, en un solo grito unánime: «¡Vivan las cadenas!». ¿O es que no lo comprobamos cada día que pasa? ¿Cómo hay que llamar a esto que venimos padeciendo si no es con el nombre de dictadura? Una dictadura avalada por los votos (a quienes fueren) y alimentada por la alianza, unas veces tácita, otras explícita, de los partidos. O sea, que se ha llegado a la nada, desde la nada a través de la nada.

…………IU es el paradigma de lo que puede lograrse votando. Al tiempo que despotrican contra algunas fechorías y dicen que «se parten la cara a diario contra el capitalismo», entran a formar parte de un «sub-Gobierno» encargado de «sub-administrar» los dictados del Capital cosmopolita. Ojalá que el desastre en que circulamos (de cabeza hacia la hecatombe), al menos se lleve por delante algunas de las ignominias de un sistema que hace apariencia la realidad y realidad la apariencia. Ojalá que en la conciencia de millones de personas tome cuerpo la certeza de que salir de este sistema no es posible sosteniendo a sus propios sicarios, que son los partidos existentes.

…………Con quienes sigan atrapados en el continuismo y la reacción, paciencia y pedagogía práctica. Pero quienes quieren un cambio verdadero no pueden esperar a que les lluevan pétalos dulces y multicolores. «Hace falta», rezaba un eslogan de IU, hace años. Hace falta, decimos ahora (algunos desde hace muchísimos años), que IU sea arrojada al contenedor amarillo, facilitando así que nazca algo nuevo y rompedor, revolucionario, fuera de la diátesis electorera y del más ridículo y obsceno esnobismo.

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LA LIBERTAD DE NO VOTAR, EN «CARMINA»

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