Posts categorized “15-M”.

LO MEJOR Y LO PEOR. Por Joaquín de Grado

El otro día, en Atenas, la policía detuvo a unos cuantos miembros de la Resistencia. Sí, ha leído bien: de la Resistencia. Protestaban de forma inadmisible: sentados en el suelo. Cuatro de ellos, españoles. Ninguno de los detenidos, ni los españoles, ni los de otros países, son personas perfectas. Tampoco los millones que han salido y volverán a salir a la calle, en España y donde sea. No, no son perfectos los que están llenando las calles, pero no es populacho, ni chusma, ni turba, ni morralla: es lo mejor. De España y de cualquier sitio.

…………Lo peor, antes y ahora, anda por los pasillos del Congreso, o va camino de La Moncloa cada viernes a una reunión de verdugos. Está, y de qué manera, en las juntas de accionistas de los bancos: las presiden lo peor de lo peor. Bulle y prolifera lo malo por consejerías, ayuntamientos, diputaciones, consejos de administración, organismos cómplices… Está, lo peor, en la Comisión Europea, en el BCE, en el FMI, en esos que «gestionan» los (bajos) fondos de inversiones aquí, allá y acullá. Mientras, lo mejor está en las calles de Sevilla y Madrid, de Nantes y Londres, de New York y Chicago, de Bruselas y Atenas. Lo mejor se erige en Resistencia: al crimen, al saqueo, a la destrucción de la familia y de la legítima propiedad privada; en pro de poder tener y criar hijos, en pro de la inteligencia y la cultura.

…………¿Que aún le faltan a lo mejor varias e importantes cosas para ser aún mejor, es decir, más útil? Pues claro que sí, pero es la propia acción de lo peor lo que irá dotando de armas más poderosas a lo mejor. A condición, naturalmente, de estar bien despabilados.

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NAPOLEONCITO HA HABLADO. Por Joaquín de Grado
LA RELIGIÓN DEL VOTO. Por Joaquín de Grado
DÚO ALCALAREÑO. María del Águila Barrios y Joaquín de Grado
EL 20-N, REFERÉNDUM. Por Joaquín de Grado

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COLOQUIOS (152). Gabi Mendoza Ugalde

—¿Por qué los habéis votado? Si se trataba de no votar a ninguno, ahora ¿qué hacemos?

—¿Contra este expolio del Estado por este Gobierno? Sólo se me ocurre la insumisión a sus decretos.

—Primero votas, y después te rebelas. Ya es tarde.

—Con su banca intervenida, ya no cabe sino la dimisión de este Gobierno.

—¡Pobre Rajoy! Ya se sabe que, en este caso, el gallego cuando sube, baja, y baja…

—¡Abajo este Gobierno!

—¿Y a qué otro auparemos?

—A ninguno. Es lo único que podemos saber.

—¡Qué asco!

—…

LA ESCLAVA LIBRE. De la serie «RECORTES», Nº 16. Por Pablo Romero Gabella

«La cuestión es cómo ha cambiado la experiencia sadomasoquista en esta era de internet, hipersexualizada y, sin embargo carente de contacto físico. La respuesta la tiene Karley Sciortino. El caso es que Karley ha conseguido desarrollar una nueva variante de dominatriz. Ella se acuesta con chicos y chicas, pero no toca un pelo a sus esclavos. De hecho, ni siquiera llega a verlos la mayoría de las veces. Se limita a enviarles e-mails degradantes y llenos de insultos. Agradecidos por la humillación, le obsequian con regalos. “Mi nuevo esclavo está resultando estupendo. Ayer le hice comprar los regalos de Navidad para mi familia y amigos. Dudo que toda la filosofía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a lo sumo le cambiarán el nombre. Soy capaz de imaginar formas de servidumbre peores que las nuestras, por más insidiosas, sea que se logre transformar a los hombres en máquinas estúpidas, creídas de su libertad en pleno sometimiento, sea que, suprimiendo los ocios y los placeres humanos, se fomente en ellos un gusto por el trabajo tan violento como la pasión de la guerra entre las razas bárbaras”»

[Darío Prieto, “Dominatriz de la era Twitter”, El Mundo, 4 de mayo de 2012 / Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano, Barcelona, 1994, pág. 81 (1ª ed. francesa 1951)


AIREANDO LOS TRAPOS SUCIOS ESPAÑOLES (*). Por George Orwell 1903-1950 (Traductor del inglés al español, Manuel Sánchez Rosa)

Manifestantes en la Puerta del Sol
1936
(Fuente: FOTOS Y VÍDEOS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA)

Es posible que la Guerra Civil española haya producido una cosecha de mentiras más rica que cualquier otro evento desde la Primera Guerra Mundial de 1914 a 1918, pero sinceramente dudo, a pesar de todas esas hecatombes de monjas que han sido violadas y crucificadas ante los ojos de los reporteros de Daily Mail, que hayan sido los periódicos pro-fascistas los que han hecho el mayor daño. Son los periódicos de izquierdas, el News Chronicle y el Daily Worker, con sus sutilísimos métodos de distorsión, los que han evitado que el público británico captase la verdadera naturaleza de la lucha.

Falangistas desfilando en San Sebastián
1936
(Fuente: FOTOS Y VÍDEOS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA)

…………El hecho que estas publicaciones han oscurecido tan cuidadosamente es que el Gobierno Español (incluido el semi-autónomo gobierno catalán) está más temeroso de la revolución que de los fascistas. En este momento es casi seguro que la guerra terminará con algún tipo de acuerdo, y no hay la más mínima razón para dudar que el Gobierno, que dejó caer a Bilbao sin mover un dedo, desea salir totalmente victorioso; pero tampoco cabe duda sobre la meticulosidad con la que está aplastando a sus propios revolucionarios. Por algún tiempo ya pasado, un reinado del terror -supresión forzosa de partidos políticos, una sofocante censura de la prensa, espionaje incesante y encarcelamiento en masa sin juicio-ha estado en marcha. Cuando salí de Barcelona a finales de junio las cárceles estaban repletas; de hecho, las verdaderas cárceles llevaban bastante tiempo desbordadas y a los presos los estaban apiñando en tiendas vacías y cualquier otro descargadero que se pudiese encontrar para ellos. Pero el asunto a tener en cuenta es que la gente que ahora se encuentra en prisión no es fascista sino revolucionaria; no está allí porque sus opiniones estén muy a la derecha, sino porque están muy a la izquierda. Y los responsables de meterlos allí son los terribles revolucionarios ante cuyo simple nombre Garvin (**)  tiembla en sus botas: los Comunistas.

…………Mientras tanto, la guerra contra Franco continúa, pero, excepto por los desgraciados en las trincheras de la línea de fuego, nadie en el Gobierno de España piensa que sea una guerra real. La verdadera batalla es entre revolución y contra-revolución; entre los trabajadores que tratan en vano de mantener un trozo de lo que ganaron en 1936, y el bloque liberal-comunista que tan exitosamente se lo están arrebatando. Es una desgracia que tan poca gente en Inglaterra se haya percatado del hecho de que el Comunismo es ahora una fuerza contra-revolucionaria; que los comunistas de todas partes están aliados con el reformismo burgués y usan la totalidad de su poderosa maquinaria para aplastar o desacreditar a cualquier partido que muestre signos de tendencias revolucionarias. De ahí el grotesco espectáculo de comunistas atacados como perversos rojos por los intelectuales de la derecha que en esencia están de acuerdo con ellos. El señor Wyndham Lewis, por ejemplo, debería amar a los comunistas, al menos por un tiempo. En España la alianza Comunista-Liberal ha salido casi completamente victoriosa. No queda nada sustancial de todo lo que los obreros españoles consiguieron en 1936, excepto por unas pocas granjas colectivas y cierta cantidad de tierra de la que se apoderaron los campesinos el año pasado. Y presumiblemente, incluso los campesinos serán sacrificados más adelante, cuando no haya ninguna necesidad de aplacarlos. Para ver cómo surgió la situación actual es necesario mirar hacia atrás, a los orígenes de la Guerra Civil.

Franco y Yagüe
Sevilla
1936
(Fuente: FOTOS Y VÍDEOS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA)

.………..El intento de Franco de hacerse con el poder se diferenció de los de Hitler y Mussolini en que fue una insurrección militar, comparable a una invasión extranjera, por lo que no tuvo un apoyo masivo, aunque desde entonces Franco ha intentado conseguirlo. Sus principales partidarios, aparte de ciertas secciones de los grandes negocios, fueron la aristocracia terrateniente y la enorme Iglesia parasitaria. Obviamente una insurrección de este tipo consigue formar en su contra a varias fuerzas que no están de acuerdo en ningún otro aspecto. El campesino y el obrero odian el feudalismo y el clericalismo, pero también lo hace el burgués liberal, que no se opone en absoluto a una versión más moderna de fascismo; al menos mientras no se le llame Fascismo. El burgués liberal es genuinamente liberal hasta el punto en el que se acaban sus intereses. Representa al grado de progreso que implica la frase «la carrière ouverte aux talents»(***) . Porque claramente no tiene la posibilidad de desarrollo en una sociedad feudal en la que el obrero y el campesino son demasiado pobres para comprar mercancías, donde la industria está agobiada por el peso de enormes impuestos que pagan atuendos de obispos, y donde cada trabajo lucrativo se da por norma general al amigo del hijo ilegítimo del duque. De ahí que, ante un reaccionario descarado como Franco, consigues durante un tiempo una situación en la que el obrero y el burgués -en la realidad enemigos mortales- luchen hombro con hombro. Esta dificultosa alianza se conoce como el Frente Popular (o, en la prensa comunista, para darle un falso atractivo democrático, el Frente del Pueblo). Es una combinación con tanta vitalidad y tanto derecho a existir como un cerdo con dos cabezas o cualquier otra monstruosidad de Barnum and Bailey.

Entierro de Durruti
Barcelona
1936
(Fuente: FOTOS Y VÍDEOS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA)

…………En cualquier situación de emergencia grave, la contradicción que implica el Frente Popular está destinada a hacerse patente. Ya que incluso cuando el obrero y el burgués luchan juntos contra el Fascismo, no lo hacen por las mismas cosas: el burgués lucha por democracia burguesa, es decir, Capitalismo. El obrero, en la medida que comprende el asunto, por Socialismo. Y en los primeros días de la revolución los obreros españoles comprendieron el asunto estupendamente. En las áreas donde el Fascismo fue derrotado no se contentaron con expulsar a las tropas rebeldes de los pueblos, también aprovecharon la oportunidad de apropiarse de la tierra y fábricas y de establecer los principios poco definidos de un gobierno obrero mediante comités locales, milicias obreras, fuerzas policiales, etcétera, etcétera. Sin embargo, cometieron el error (quizás porque la mayoría de los revolucionarios activos eran anarquistas con la desconfianza de todos los parlamentos) de dejar al Gobierno Republicano con el control simbólico. Y, a pesar de varios cambios en la administración, cada subsecuente Gobierno había sido del mismo carácter burgués-reformista. Al principio, parecía no importar porque el Gobierno, especialmente en Cataluña, casi no tenía poder y los burgueses tenían que mantenerse apartados o incluso (todavía ocurría cuando llegué a España en diciembre) disfrazarse de obreros. Más tarde, cuando el poder se escapó de las manos de los anarquistas a las manos de los comunistas y socialistas de derechas, el Gobierno pudo reafirmarse, los burgueses salieron de su escondite y reapareció la vieja división de la sociedad en ricos y pobres, sin muchas modificaciones. De ahí en adelante cada movimiento, excepto algunos dictados por emergencia militar, se dirigía a deshacer el trabajo de los primeros meses de la revolución. De todas los ejemplos que podría elegir, citaré sólo uno, la desintegración de las viejas milicias obreras, que estaban organizadas en un sistema genuinamente democrático con oficiales y reclutas recibiendo la misma paga y mezclándose en términos de igualdad completa, y la sustitución por el Ejercito Popular (de nuevo, en la jerga Comunista: Ejercito del Pueblo), modelado todo lo posible como un ejercito burgués, con una privilegiada casta de oficiales, diferencias inmensas de paga, etc., etc. No hace falta decir que esto se anuncia como una necesidad militar, y casi es seguro que se encamina a la eficiencia militar, al menos por un breve periodo. Pero el indudable propósito del cambio fue darle un golpe a la igualdad. En cada aspecto se ha seguido la misma política, con el resultado de que tan solo un año después del estallido de la guerra y la revolución el panorama es en efecto un Estado burgués ordinario, con, además, un reinado de terror para preservar el status quo.

…………Probablemente, este proceso podría no haber llegado tan lejos si la lucha se hubiera producido sin intromisión extranjera. Pero la debilidad militar del Gobierno lo hizo imposible. Ante los mercenarios franceses tuvieron que girarse hacia Rusia para solicitar su ayuda, y aunque la cantidad de armas suministradas por Rusia se ha exagerado enormemente (en mis primeros tres meses en España sólo vi una arma rusa, una ametralladora solitaria), el mero hecho de su llegada puso a los Comunistas en el poder. Para comenzar, los aviones y armas rusos, y las buenas cualidades de las Brigadas Internacionales (no necesariamente comunistas pero bajo control comunista), elevaron inmensamente el prestigio Comunista. Pero, aún más importante, como Rusia y México eran los únicos países que abiertamente suministraban armas, los rusos pudieron no solo conseguir el dinero por sus armas, sino aprovecharse de los términos de su venta también. Dicho rápidamente, los términos fueron: «Aplastad la revolución o no obtendréis más armas». La razón que habitualmente se da para justificar la actitud de Rusia es que si Rusia figuraba como instigadora de la revolución, el pacto Franco-Soviético (y la deseada alianza con Gran Bretaña) estaría en peligro. También podría ser que el espectáculo de una verdadera revolución en España pudiese alzar ecos no deseados en Rusia. Los Comunistas, por supuesto, niegan que se haya ejercido presión directa alguna por el Gobierno Ruso. Pero esto, incluso si es verdad, no importa demasiado, ya que se asume que los Partidos Comunistas de todos los países llevan a cabo la política Rusa. Y es seguro que el Partido Comunista Español, junto con los Socialistas de derechas a los que controlan, y la prensa Comunista del mundo entero han usado toda su inmensa y siempre creciente influencia para apoyar el lado contra-revolucionario.

…………En la primera mitad de este artículo sugerí que la verdadera lucha en España, por el lado del Gobierno, ha sido entre revolución y contra-revolución; que el Gobierno, aunque lo suficientemente preocupado para evitar ser derrotado por Franco, ha estado incluso más preocupado por deshacer los cambios revolucionarios que acompañaron al estallido de la guerra.

…………Cualquier Comunista rechazaría esta sugerencia como errónea o interesadamente deshonesta. Te diría que no tiene sentido hablar del Gobierno español aplastando a la revolución porque la revolución nunca ha ocurrido, y que nuestra tarea por el momento es vencer al Fascismo y defender la Democracia. Y en este respecto es de vital importancia ver cómo funciona exactamente la propaganda Comunista antirrevolucionaria. Es un error pensar que esto no tiene relevancia en Inglaterra, donde el Partido Comunista es pequeño y débil en comparación. Veremos su relevancia muy rápidamente si Inglaterra entra en alianza con la U.R.S.S., o quizás incluso antes, ya que la influencia del Partido Comunista está destinada a aumentar –está aumentando visiblemente- cuanto más y más se dé cuenta la clase capitalista de que el Comunismo de nuestros días está jugando a su juego.

…………En líneas generales, la propaganda Comunista depende de aterrorizar a la gente con los (realmente ciertos) horrores del Fascismo. También incluye fingir –no en esas palabras, pero por implicación- que el Fascismo no tiene nada que ver con el capitalismo. El Fascismo es tan solo alguna forma de vileza sin sentido, una aberración, sadismo de masa, el tipo de cosa que ocurriría si de repente soltaras a un psiquiátrico completo de maniacos homicidas. Presenta al Fascismo de esta forma y podrás movilizar la opinión pública contra él, al menos por un tiempo, sin provocar movimiento revolucionario alguno. Puedes oponerte al Fascismo mediante Democracia burguesa, que viene a ser capitalismo. Pero mientras tienes que librarte de la molesta persona que señala que el Fascismo y la democracia burguesa son Tararí y Tarará (****). Al principio lo haces llamándolo visionario inverosímil. Le dices que está confundiendo el asunto, que está dividiendo a las fuerzas antifascistas, que éste no es el momento de frases revolucionarias que siembren el odio, que por el momento tenemos que luchar contra el
Fascismo sin preguntar muy precisamente por qué estamos luchando. Más tarde, si todavía se niega a callarse, cambias de tono y lo llamas traidor. Más exactamente, lo llamas un trotskista.

Trotksky
1879-1940

…………¿Y qué es un trotskista? Esta temible palabra –en estos momentos en España te pueden meter en la cárcel y mantenerte allí indefinidamente, sin juicio, por el mero rumor de que eres un trotskista- está empezando a circular ahora en Inglaterra. Con el tiempo sabremos más de ella. La palabra trotskista (o trotsky-fascista) se usa habitualmente para designar a un fascista disfrazado que aparenta ser un ultra-revolucionario con el propósito de dividir a las fuerzas de izquierdas. Pero basa su curioso poder en el hecho de que significa tres cosas distintas: Puede significar alguien que, como Trotsky, deseaba la revolución mundial; o un miembro de la organización de la que Trotsky es líder (el único uso legítimo de la palabra); o el ya mencionado fascista disfrazado. Los tres significados se pueden encajar uno dentro del otro según se desee. El significado nº 1 puede llevar con él el del nº 2, y el nº 2 casi siempre lleva en sí el nº 3. De ahí que: «Se ha escuchado a X hablar favorablemente de la revolución mundial, por lo que es un trotskista, luego es un fascista». En España, y hasta cierto punto incluso en Inglaterra, cualquiera que profese el socialismo revolucionario (es decir, que profese las cosas que el Partido Comunista profesaba hasta hace unos años) está bajo sospecha de ser un trotskista a sueldo de Franco o Hitler.

…………La acusación es muy sutil, porque en cualquier caso, a menos que alguien supiese lo contrario, podría ser cierta. Un espía fascista probablemente se disfrazaría de revolucionario. En España, cualquiera cuyas opiniones estén a la izquierda de las del Partido Comunista resultará ser, tarde o temprano, un trotskista o, al menos, un traidor. Al comienzo de la guerra, el P.O.U.M. (Partido Obrero de Unificación Marxista), un partido comunista de la oposición que grosso modo se corresponde con el I.L.P. inglés (Partido Laborista Independiente) , era un partido aceptado y aportó un ministro al gobierno catalán. Más tarde, fue expulsado del gobierno; a continuación se denunció que era trotskista, y luego fue suprimido, metiendo en la cárcel a cualquier miembro que la policía pudiera agarrar.

…………Hasta hace unos meses, se describía a los anarco-sindicalistas como trabajadores leales junto a los comunistas. Entonces se los hizo desaparecer del Gobierno, entonces resultó que no trabajaban tan lealmente, ahora están en proceso de convertirse en traidores. Después llegará el turno de los Socialistas de izquierda. Caballero, el ex presidente Socialista de izquierda, hasta mayo de 1937 ídolo de la prensa Comunista, está ya en la más absoluta oscuridad, un trotskista y enemigo del pueblo. Y así continúa el juego. El final lógico es un régimen en el que cualquier partido de la oposición y periódico sea suprimido y cualquier disidente de importancia esté en la cárcel. Por supuesto, un régimen así será Fascismo. No será lo mismo que el fascismo que Franco impondría, será mejor que el fascismo de Franco hasta el punto de que merezca la pena luchar por él, pero será Fascismo. Solo que, al estar bajo el mando de Comunistas y Liberales, tendrá un nombre distinto.

…………Mientras tanto, ¿puede ganarse la guerra? La influencia Comunista ha sido en contra del caos revolucionario y, por tanto, con la excepción de la ayuda Rusa, ha tendido a crear una mayor eficiencia militar. Si los Anarquistas salvaron el Gobierno de agosto a octubre de 1936, los Comunistas lo han salvado de octubre en adelante. Pero al organizar la defensa han conseguido matar el entusiasmo (dentro de España, no fuera). Han hecho posible un ejercito de reclutas militarizados, pero también lo han hecho necesario. Es significante que tan pronto como en enero de este año, el reclutamiento voluntario había cesado en la práctica. Un ejército revolucionario puede a veces ganar por su entusiasmo, pero un ejército de reclutas tiene que ganar por las armas, y no sería lo normal que el Gobierno tuviese una gran superioridad de armas, a menos que Francia interviniera o a menos que Alemania e Italia decidieran escaparse con las colonias españolas y dejaran a Franco en la estacada. En general, parece que lo más probable sería un estancamiento.

…………¿Y la intención del Gobierno es realmente ganar? No pretende perder, es cierto. Por otro lado, una victoria rotunda, con Franco a la fuga y los alemanes e italianos repelidos hacia el mar, traería consigo difíciles problemas, algunos de ellos demasiado obvios como para mencionarlos. No hay pruebas reales y uno sólo puede juzgar por los eventos, pero sospecho que a lo que el Gobierno está jugando es a alcanzar un compromiso que dejaría la situación de guerra esencialmente en su existencia. Todas las profecías son erróneas, así que está también lo será, pero aprovecharé la oportunidad y diré que aunque la guerra finalizara pronto o se prolongara años, acabará con España dividida, o bien por fronteras reales o bien por zonas económicas. Por supuesto, un compromiso así podría ser proclamado como una victoria por cualquiera de los bandos, o por ambos.

…………Todo lo que he dicho en este artículo se consideraría banal en España, o incluso en Francia. Sin embargo en Inglaterra, a pesar de que el interés en la guerra española ha aumentado, hay muy poca gente que haya escuchado alguna vez acerca de la enorme lucha que está ocurriendo tras las líneas del Gobierno. Por supuesto, esto no ocurre por accidente. Ha habido una conspiración bastante deliberada (podría dar ejemplos concretos) para evitar que se comprenda la situación española. La gente que debería conocerla mejor, se ha inclinado hacia el engaño alegando que si cuentas la verdad sobre España ésta se utilizará como propaganda Fascista.

…………Es fácil ver a dónde lleva una cobardía tal. Si se le hubiese ofrecido al público británico una versión veraz de la guerra española, éste habría tenido la oportunidad de aprender qué es el Fascismo y cómo se puede combatir. En realidad, la versión del News Chronicle del Fascismo como un tipo de manía homicida característica del Coronel Blimps murmullando en el vacío económico se ha establecido con más firmeza que nunca antes. Y así estamos un paso más cerca de la gran guerra contra el Fascismo (comparar con contra el militarismo de 1914) que permitirá al Fascismo, en su variedad británica, deslizarse sobre nuestros cuellos en su primera semana.

George Orwell
1903-1950

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* Artículo publicado en el periódico británico «New English Weekly» (29 de julio y 2 de septiembre de 1937).

** Garvin era un periodista inglés.

*** «la carrera abierta a los talentos» .

**** Tararí y Tarará son personajes de Alicia en el país de las maravillas. Gemelos en apariencia, pero de personalidades distintas.

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¿POR QUÉ TE DISCULPAS?. Por Rafael Rodríguez González

No me ha parecido bien, hermano, que te hayas disculpado. Ya sé que te habrán atosigado con eso de que hay que dar una respuesta, que hay que calmar a tantos como ladran, que hay que cuidar de la imagen… Parece mentira que hasta un rey tenga que soportar ese tipo de servidumbres. De todos modos, hermano, creo que podrías haber resistido la presión de tantos hipócritas.

¿Cuál es el máximo deber de un rey? Pues está clarísimo: vivir como un rey. ¿Qué es lo que has hecho tú desde siempre, incluidos esos días pasados en tierras de negritud? Clarísimo también: cumplir con tu deber. Y los hipócritas, los sepulcros blanqueados, los que está siempre acechando para soltar las frases que satisfagan a sus clientelas, te critican. ¡Por cumplir con tu deber, hermano! ¡Qué gente más falsa, Juan!

Siempre se ha dicho de alguien que vive muy bien que lo hace a cuerpo de rey. Es como decir que esa persona se da a sus caprichos, que disfruta del momento, que usa los medios que tiene para vivir… a cuerpo de rey. El rey que no cumple con su deber merece ser destronado. ¿Para qué querríamos un rey que no se comporte como tal? ¿Qué quieren algunos, un oficinista que se limite a firmar lo que le lleve el Gobierno y a decir palabras protocolarias en actos oficiales? Pues no; un rey, entérate bien, hermano –que algunas veces parece que estás en la inopia-, es, ante todo, el principal individuo del reino, a elevada distancia de todos los demás, y por eso mismo tiene unos derechos individuales muy distintos a los del común de los mortales. ¿Cómo y por qué un rey, en este caso tú, ha de pedir disculpas por irse a cazar elefantes, pavos reales o lo que le dé la gana? De verdad que me resulta inconcebible.

¿Sabes, Juan, lo que has conseguido con tus disculpas? Que algunos digan que cuando has afirmado lo de que no se volverá a repetir deberías haber añadido: «porque ya no estoy para esos trotes». La gente es muy mala. Yo estoy convencido, hermano, de que debes pasar a la ofensiva. O sea, poner a toda esa gente ante la disyuntiva: ¿queréis rey o no?; porque si lo queréis tiene que ser verdaderamente un rey, es decir, tiene que vivir como lo que es: de yate en yate, de palacio en palacio, de cacería en cacería. Si no, atreveros a poner la cuestión en manos del pueblo mediante un referéndum, que ya veréis el tiempo que vais a tardar en ser arrojados al mar, atajo de hipócritas. Venga, venga, que le pregunten al pueblo. No te amilanes, Juan. Ser rey o no serlo, esa es la cuestión.

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(*) He de explicar por qué tuteo al rey y le llamo hermano. El caso es que su madre, doña María de las Mercedes, me tuvo en brazos recién nacido, en la visita que hizo al hospital de la Cruz Roja en marzo de 1955, siendo yo el único de los niños que recibió aquel privilegio: soy, pues, «hermano de brazos» de Juan Carlos. Conste que nunca he querido aprovecharme del parentesco.

COLOQUIOS (145). Gabi Mendoza Ugalde

–  Un 84% de los diputados votó a favor de reestatalizar, parcialmente, la empresa YPF y declarar de utilidad pública la producción de hidrocarburos tras dos días de debate. De 246 legisladores presentes, 207 se inclinaron en a favor y sólo 32 votaron en contra. La Diputada Laura Alonso fue “insultada” como española, porque su abuelo era gallego. No entiendo como  los argentinos con doble nacionalidad en España no se manifestaron por utilizar ese calificativo despectivamente

–  Porque es impresentable que se quiera ganar en la algarada callejera lo que no se ganó en las urnas. <<Esperanza Aguirre, Presidente de la Comunidad de Madrid, (29.IV.2012)>>.

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COLOQUIOS (144). Gabi Mendoza Ugalde

– ¿Le has visto alguna vez la cara a los mercados?

– Nunca los he visto en público. Tampoco en privado.

– ¿Y en alguna rueda de prensa ante los periodistas que tanto los mencionan?

– …¿Te acuerdas cuando nos decían que viene el coco?

– …Y nunca vino.

– …

COLOQUIOS (143). Gabi Mendoza Ugalde

– Cuando los del capitalismo salvaje acusan de proteccionismo, esto ocurre porque no soportan el sentido común.

– Ellos prefieren lo ligero de los juegos de azar, que es su único sentido común.

– Que sí soportan, pues deriva de las reglas del juego, que son fáciles de memorizar.

– Claro, de ahí les viene que, habitualmente, incumplan con cándida inocencia las leyes.

– …

COLOQUIOS (142). Gabi Mendoza Ugalde

–  ¿Has visto la TV.?

– No

– Dijo Esperanza Aguirre en una rueda de prensa que la “gente” haciendo algaradas no es una imagen que España se pueda permitir dar al exterior, ¡España puede salir adelante!. Y a continuación se puso una camiseta donde decía:  “Yo confío en España”

–  Consígueme una camiseta igual para estrenarla el 15M. Por fi.

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LUIS CERNUDA, EN LA CIUDAD. Por Vicente Aleixandre (*)


Una muchedumbre festeja en la plaza de Cibeles, de Madrid, la proclamación de la República, tras saberse los resultados de las elecciones municipales celebradas el día 12, mayoritariamente favorables a los republicanos

No he conocido a Luis Cernuda en su primerísima juventud. Alguna vez me lo he imaginado, en su tierra sevillana, paseando por aquellas calles estrechas, justo como el mismo aire de su libro inicial. Luis tenía veintiséis años cuando le vi por primera vez: en otro sitio lo he contado. Mas en alguna ocasión, en Sevilla, he pensado que me hubiera gustado pasear con él y sorprenderle acorde con su ciudad. En Madrid, Luis Cernuda era sevillano. Lo decía su acento, quizá esa implícita sabiduría con que, joven, pasaba junto a las cosas, sin adhesión exterior, pero con aprecio que era conocimiento, creciente ante lo natural, levemente desdeñoso, ignorador, ante el múltiple artificio o la convención.

Recuerdo haberle visto gustoso en un movimiento humano exaltado: masa madrileña, la ciudad hervidora en un trance decisivo para el destino nacional. Era un día de abril y las gentes corrían, con banderas alegres, por improvisadas. Enormes letreros frescos, cándidos, con toda la seducción de lo vivo espontáneo, ondeaban en el aire de Madrid. Mujeres, jóvenes, hombres maduros, muchachos, niños. En los coches abiertos iban las risas. Cruzaban camiones llevando racimos de gentes, mejor habría que decir de alegría, gritos, exclamaciones. Pocas veces he visto a la ciudad tan hermanada, tan unificada: la ciudad era una voz, una circulación y, afluyendo toda la sangre, un corazón mismo palpitador. Por aquella calle de Fuencarral, estrecha como una arteria, bajaba el curso caliente, e íbamos Luis y yo rumbo a la Puerta del Sol, de donde partía la sístole y diástole de aquel día multiplicador. Luis, con su traje bien hecho, su sombrero, su corbata precisa, todo aquel cuidado sobre el que no había que engañarse, y rodeándonos, la ciudad exclamada, la ciudad agolpada y abierta, exhalada, prorrumpida habría que decir, como un brote de sangre que no agota ni se agora, pero que se irguiese. La alegría de la ciudad es más que la de cada uno de los cuerpos que la levantan, y parece alzarse sobre la vida de todos, con todos, como prometiéndoles, y cumpliéndoles, más duración. Así, cuando unas gargantas enronquecían, otras frescas surgían, y era un techo, mejor un cielo de griterío, de júbilo popular en que la ciudad cobraba conciencia de su existencia, en verdad de su mismo poder. Ella se sentía voz e hito, como un ademán que se desplegase en la historia.

Luis marchaba sin impaciencia. Todo había sido repentino. El encrespamiento de la ciudad, en la alegría resolutoria, la marcha o el hervor común, el regocijo sin daño, la punta de sol dando sobre las frentes: todo, una esperanza descorredora y, en el fondo, el ámbito nacional. Pero Madrid es chiquito y cada hombre un Madrid como un pecho con su porción de corazón compartido. Luis y yo habíamos marchado como un día cualquiera, porque aún no se esperaba del todo aquello, ignorado de cada cual. Recuerdo aquel movimiento súbito por aquella calle, como por tantas calles que no se veían. ¿De qué hablaba Luis Cernuda? En aquel instante, quién sabe; quizá de un tema literario. Cada uno de los transeúntes se hizo de pronto espuma del curso atropellador: curso mismo o su parte y él su coronante expresión. Luis y yo, flotadores, remejidos, urgidos, batidos y batidores, aguas hondas y salpicadas crestas, todo a instantes y todo en la comunión. Bajaba el río por la calle de Fuencarral y desembocaba en la Red de San Luis. Por la Gran Vía descendía otra masa humana, no apretada propiamente, sino suelta y fresca, con sus banderas y sus cantos, sus chistes públicos, sus risas primeras, una multitud niña, lavada, con lienzos blancos levantados a los rayos del sol. Y en medio los grandes camiones como pesados elefantes que llevasen gentes iguales, reidoras, bailadoras, saludadoras con los ojos, con las manos, con las miradas salutíferas que eran propiamente una invitación a vivir. Porque era vida, vida del todo la ciudad, con los ojos puestos en su mismo esperanzado crecimiento natural.

Luis Cernuda y yo, inmersos, no disueltos, bajábamos casi a oleadas, arriba, abajo, tan pronto claros, tan pronto hondos, sostenidos o sostenedores, hacia la desembocadura o hacia la reunión, si la había, de las aguas, final. Un instante, en atención a él, al ser pasados en el movimiento de las aguas de la calzada a la acera, le dije: «¿Quieres que nos vayamos por esta bocacalle ahora, al pasar? Se puede» «No», oí su respuesta. «No», dijo sonriendo;  «no», asintiendo, casi diría extendiendo sus brazos en el movimiento natural. Un momento le miré como nadador. Pero en seguida pensé; no, agua mejor, curso mejor. Y le vi a gusto. Sonrió y se dejó llevar.

Vicente Aleixandre y Luis Cernuda en Madrid

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(*) Escrito en 1962. Incluido en el libro «Los encuentros», edición aumentada y definitiva. Colecciones Austral, de Espasa-Calpe. 1985.