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«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [2]. Por Lauro Gandul Verdún

 

JESÚS (porjacobodíaz)(Foto: Jacobo Díaz)

 

¡Tanto sufrimiento infringido al Hombre!

¿Qué hemos hecho?

 

He aquí el Hombre inocente

Que no juzgaron

 

Penado por los hombres

He aquí el Hombre

El que antes lloró

Amargamente entre viejos olivos

A quien han coronado de espinas

Y de cuya frente mana sangre amarga

 

Abandonado de todos

Ha salido del templo

Le llevan por las calles

Otra madrugada más

Y podemos ver cómo viene

Desde dentro de Él

Donde la luz se hace luz abriendo lo cerrado de la noche

Y la vida triunfa sobre la muerte

Cuando las almas vivas se conmueven

 

He aquí el Hombre

Es el misterio de la esperanza.

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«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [1]. Por Lauro Gandul Verdún

 «ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [3]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [4]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [5]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [6]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [7]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [1]. Por Lauro Gandul Verdún

 JESÚS (porjosémanuelpeña)(Foto: José Manuel Peña 2013)

 

He aquí el Hombre

Condenado por los hombres

A la pena de muerte

A una pena a morir extenuado

A sufrir cruelmente

Una tarda y lastimosa agonía

Hasta apagarse en la cruz de El Calvario

La cruz que ahora carga

Sobre su hombro de Hombre total

 

He aquí el Hombre

Que llegando a su término

Sostiene su extremo dolor

Su dolor radical

Él

El del candor puro

El de la desnuda inocencia

Nunca vista más encarnada

En un rostro tan desolado

 

He aquí un rostro herido

Y en él

La absorta mirada suya

La más honda

La más humana

 

¿Nos hemos fijado bien en esa mirada?

He aquí unos ojos como los suyos

Con los que cualquiera no se atreve

Aunque a todos con su mirar Él vea

 

Y así

He aquí la mirada de unos ojos tristísimos

Infinitamente graves

Pero espejos de la faz de una muerte

Que definitivamente se rinde

Ante el reino de sus ojos

 

¡Mirémosle!

El de estos ojos

Nos dará la gloria y la libertad

A nosotros

Que somos por su gracia

Muerte vencida

Redimida culpa

 

Y así

Cuando brota ante Él

La conciencia del gozo de poder verlo pasar

Nos rescata siempre

Finalmente nos libra y

Nos salva

Cada madrugada.

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«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [2]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [3]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [4]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [5]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [6]. Por Lauro Gandul Verdún

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [7]. Por Lauro Gandul Verdún

 

DIOS. Por José Manuel Colubi Falcó

 

diosenplazaoctogonal28122013M.VerpiDios en la Plaza Ochavada

(Foto: Manuel Verpi 2013)

Aguilar de la Frontera

 

Dios es una de las palabras que con más reverencia suele pronunciarse o escribirse en nuestras conversaciones orales o escritas. Y ¿cuál es su sentido? El Diccionario de la Real Academia Española dice así: «Nombre sagrado del Supremo Ser, Creador del universo, que lo conserva y rige por su providencia. 2. Cualquiera de las deidades que dan o han dado culto las diversas religiones,  como el dios Apolo o el dios Marte, de los latinos, el dios Brahma, de los indios… etc.». Su origen, ciertamente, es la voz latina deus, mas ¿cuál es su primer significado?

         Para designar ese concepto, el inglés y el alemán, lenguas indoeuropeas del grupo germánico, tienen god y gott respectivamente, mientras que el latín y el griego, también indoeuropeas, se sirven de dos vocablos completamente distintos, de deus aquél, y de theós éste. Aquellas remontan a una raíz *ghutom, cuyo significado es «destinatario de los sacrificios», mas las dos últimas citadas han recurrido a otras raíces para expresar la misma idea. 

         El latín tiene su término específico que designa al dios, deus, que heredarán sus lenguas hijas: dios en castellano, déu en el grupo catalán-valenciano-balear, en francés dieu, dio en italiano, deus en portugués. Deus es hijo de una raíz que expresa lo brillante, la luz, y se manifiesta de dos formas, *deiwo y *dyew, que darán lugar a otras. Así, la primera nos obsequiará con divino, adivino (donatario de la sabiduría de Dios) y algunas, bastantes, más; y la segunda, con Iuppiter, Júpiter, un vocativo (Dieu pater, ¡padre Luminoso!), en cuya declinación hallamos Iovis, Iovem (Jove), que en composición con dies, el día (la Luz, frente a la Oscuridad), de la misma raíz, formará el nombre del día central de la semana, el dijous (catalán-valenciano-balear), jeudi en francés, giovedi en italiano, el día de Júpiter, o sea, el jueves en castellano, el (día) de Jove, del Luminoso, de la Luz.

         El griego tiene también su nombre para designar a esos seres superiores llamados dioses: theós, cuya raíz, obviamente, no es la misma, mas ello no quiere decir que aquélla no haya sido productiva en esta lengua. Así, el nombre del dios de la luz, Zeus, que presenta alternancia en su declinación diew/diw, siendo su genitivo Diós, su acusativo Día, frente a nominativo Zeús y vocativo Zeû (dy>z; cf. español gozo<gaudium); y en Homero, numerosas veces sus héroes reciben el calificativo de divinos (dîos Odysseús, el divino Odiseo), en concurso con el término que designa a la deidad propiamente dicha (Kalypsó, dîa theáon, Calipso, la divina, luminosa entre las diosas).

EL CAMELLO. Por Gloria Fuertes

El camello se pinchó

con un cardo del camino

y el mecánico Melchor

le dio vino.

Baltasar

fue a reportar,

más allá

del quinto pino…

e intranquilo el gran Melchor

consultaba su «Longinos».

 

—¡No llegamos,

no llegamos

y el santo Parto ha venido!

—son las doce y tres minutos

y tres reyes se han perdido—

 

El camello cojeando

más medio muerto que vivo

va espeluchando su felpa

entre los troncos de olivos.

 

Acercándose a Gaspar

Melchor le dijo al oído

—Vaya birria de camello

que en oriente te han vendido.

 

A la entrada de Belén

al camello le dio hipo.

¡Ay que tristeza tan grande

en su belfo y en su tipo!

 

Se iba cayendo la mirra

a lo largo del camino,

Baltasar lleva los cofres,

Melchor empujaba al bicho.

 

Y a las tantas ya del alba

—ya cantaban pajarillos—

los tres reyes se quedaron

boquiabiertos e indecisos,

oyendo hablar como a un Hombre

a un Niño recién nacido.

—No quiero oro ni incienso

ni esos tesoros tan fríos,

quiero al camello, le quiero.

Le quiero —repitió el Niño.

 

A pie vuelven los tres reyes

cabizbajos y afligidos.

 

Mientras el camello echado

le hace cosquillas al Niño.

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VIAJE DE LOS MAGOS. T. S. Eliot (1888-1965)

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS. Mateo 2, 1-12

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS. Mateo 2, 1-12

 

La adoración de los magos (Leonardo da Vinci)

La adoración de los magos

Leonardo da Vinci

1452-1519

 

Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque hemos visto su estrella al oriente y venimos a adorarle. Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y con él toda Jerusalén, y reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos contestaron: En Belén de Judá,  pues así está escrito por el profeta:

         «Y tú, Belén, tierra de Judá,

de ninguna manera eres la menor

entre los clanes de Judá,

pues de ti saldrá un caudillo,

que apacentará a mi pueblo Israel».

         Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, les interrogó cuidadosamente sobre el tiempo de la aparición de la estrella; y, enviándolos a Belén, les dijo: Id e informaos exactamente sobre ese niño, y, cuando le halléis, comunicádmelo, para que vaya también yo a adorarle. Después de haber oído al rey, se fueron, y la estrella que habían visto en oriente les precedía, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella sintieron grandísimo gozo, y, llegando a la casa, vieron al niño con María, su madre, y de hinojos le adoraron, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron como dones oro, incienso y mirra. Advertidos en sueños de no volver a Herodes, se tornaron a su tierra por otro camino.

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VIAJE DE LOS MAGOS. T. S. Eliot (1888-1965)

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LA NAVIDAD EN «CARMINA»

LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

NATIVIDAD. Vicente Núñez
PALIQUES DE LA VIRGEN EN LA MAÑANA DEL NIÑO (AÑO DE 1954). Vicente Núñez
NACIMIENTO DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA GRAVIDEZ DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

JOSÉ VA A EMPADRONAR A SU FAMILIA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA ANUNCIACIÓN (1472-1475). Pintura de Leonardo da Vinci (1452-1519)

NAVIDAD 2013, Antonio Luis Albás

LA ANUNCIACIÓN DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

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Leonardo da Vinci en «CARMINA»:

HOMBRE DE VITRUBIO

LA ÚLTIMA CENA

AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR. Luis de Góngora y Argote (1561-1627)

 

belén LGV-ODP 2013(Foto LGV 2013)

 

   Caído se le ha un clavel

hoy a la Aurora del seno:

¡qué glorioso que está el heno

porque ha caído sobre él!

 

   Cuando el silencio tenía

todas las cosas del suelo,

y coronada del hielo

reinaba la noche fría,

en medio la monarquía

de tiniebla tan cruel.

 

Caído se le ha un clavel

hoy a la Aurora del seno:

¡qué glorioso que está el heno

porque ha caído sobre él!

 

   De un sólo clavel ceñida

la Virgen, aurora bella,

al mundo se le dio, y ella

quedó cual antes florida;

a la púrpura caída

sólo fue el heno fiel.

 

Caído se le ha un clavel

hoy a la Aurora del seno:

¡qué glorioso que está el heno

porque ha caído sobre él!

 

   El heno, pues, que fue digno,

a pesar de tantas nieves,

de ver en sus brazos leves

este rosicler divino,

para su lecho fue lino,

oro para su dosel.

 

Caído se le ha un clavel

hoy a la Aurora del seno:

¡qué glorioso que está el heno

porque ha caído sobre él!

 

[Poesía de Navidad (antología).

Prólogo y selección de Sinda Pino y Jesús Majada.

Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL).

Págs. 52 y 53. Madrid, 1990]

 

Góngora por VelazquezLuis de Góngora y Argote

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

(1599 – 1660)

 

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LA NAVIDAD EN «CARMINA»

LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

NATIVIDAD. Vicente Núñez
PALIQUES DE LA VIRGEN EN LA MAÑANA DEL NIÑO (AÑO DE 1954). Vicente Núñez
NACIMIENTO DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA GRAVIDEZ DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

JOSÉ VA A EMPADRONAR A SU FAMILIA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA ANUNCIACIÓN (1472-1475). Pintura de Leonardo da Vinci (1452-1519)

NAVIDAD 2013, Antonio Luis Albás

LA ANUNCIACIÓN DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

 

LA ANUNCIACIÓN DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

 

SACRIFICIO DE JOAQUÍNGiottoSacrificio de San Joaquín

Giotto

1267-1337

 

En los Evangelios apócrifos, en el Libro sobre la natividad de María, se lee: «I. 1. Pues bien, la feliz y gloriosa siempre virgen María, que traía su origen de estirpe regia y de la familia de David, nacida en la ciudad de Nazaret, fue educada en Jerusalén, en el templo del Señor. Su padre se llamaba Joaquín y su madre, Ana. La casa paterna era de Galilea y de la ciudad de Nazaret, mas el linaje materno, de Betleem. 2. La vida de éstos era sencilla y recta ante el Señor y ante los hombres, irremprensible y pía. Pues dividieron toda su fortuna en tres partes: una la consagraban al templo y a los servidores del templo, otra la gastaban entre los peregrinos y los pobres y la tercera la reservaban para los usos de su familia y para sí. 3. Así, éstos… durante cerca de veinte años vivían en su casa en virtuoso matrimonio sin procreación de hijos. Mas habían hecho voto de que, si por acaso Dios les donaba descendencia, ellos la darían al servicio del Señor, por lo que durante el año solían frecuentar el templo del Señor en las fiestas. II. 1. Y sucedió que se acercaba la festividad de la Dedicación y por eso subió a Jerusalén Joaquín junto con algunos de su tribu. (…) era pontífice Isacar, y viendo (…) a Joaquín con su ofrenda, lo despreció y rechazó sus presentes, preguntándole cómo él, un infecundo, se arrogaba estar entre los fecundos, diciendo que sus dones no podían ser vistos dignos por Dios (…) pues la Escritura llamaba maldito al que no hubiera engendrado varón en Israel. 2. (…) avergonzado Joaquín, se retiró junto a sus pastores (…) y no quiso volver a casa, no fuera que por sus compañeros de tribu fuese notado con el mismo oprobio.

        »III. 1. (…) cierto día, hallándose solo, se puso junto a él un ángel del Señor (…) diciéndole: “No temas, Joaquín, (…) pues soy un ángel del Señor (…) para anunciarte que tus preces han sido oídas y tus limosnas han ascendido a Su presencia (…) Porque Dios es vengador del pecado, no de la naturaleza, y por ello cuando cierra el útero de alguna, lo hace para abrirlo de nuevo más admirablemente y para que se sepa que lo que nace no es fruto de la libídine sino de un don divino (…) 3. Pues Ana, tu mujer, te parirá una hija y la llamarás María por nombre suyo; ésta será, como fue vuestro voto, consagrada desde su infancia al Señor y todavía en el útero de su madre será llena del Espíritu Santo (…) Y así, cuando avance su edad, del mismo modo que ella nacerá por maravilla de una estéril, así también sin parangón, aún virgen, engendrará un hijo del Altísimo, que será llamado Jesús: según la etimología de su nombre, será Salvador de todas las gentes.»

 

VIRGEN DE ARENA Y ESPUMA. Poema de Federico García Lorca

 

dos-soles-de-rota-5

 

Virgen de arena y espuma,

llega a mí tu marinero.

No marinero del agua

sino marino del viento.

 

¡Cádiz, que te cubre el mar!

¡No te vayas tan adentro!

 

Por el claustro de los iris

van los peces académicos.

Borla de lluvia en tu frente.

Toga de sal en tu cuerpo.

 

¡Cádiz, que te cubre el mar!

¡No te vayas tan adentro!

 

Yo, príncipe de Granada,

montaré a tu marinero

en un barco de agua muerta

con surtidores por remos.

 

¡Cádiz, que te cubre el mar!

¡No te vayas tan adentro!

 

[Federico García Lorca (1898-1936). Obras completas (I)

Edición de Miguel García-Posada (1944-2012).

Editorial Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.

Págs. 741 y 742.

Barcelona, 1996]

 

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Cádiz en CARMINA:

POR ENCIMA DEL MAR, DESDE LA ORILLA AMERICANA DEL ATLÁNTICO. Rafael Alberti (1902-1999)

 

LA CREACIÓN DEL UNIVERSO (Génesis 1; 2, 1-4)

elorigendelmundoGUSTAVOCOURBET1866

El origen del mundo

Gustavo Courbet

(1819-1877)

 


1     Al principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba confusa y vacía y las tinieblas cubrían la haz del abismo, pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas.

 

         Dijo Dios: «Haya luz»; y hubo luz. Y vio Dios ser buena la luz, y la separó de las tinieblas; y a la luz llamó día, y a las tinieblas noche, y hubo tarde y mañana, día primero.

 

         Dijo luego Dios: «Haya firmamento en medio de las aguas, que separe unas de otras», y así fue. E hizo Dios el firmamento, separando aguas de aguas, las que estaban debajo del firmamento de las que estaban sobre el firmamento. Y vio Dios ser bueno. Llamó Dios al firmamento cielo, y hubo tarde y mañana, segundo día.

 

         Dijo luego: «Júntense en un lugar las aguas de debajo de los cielos, y aparezca lo seco». Así se hizo; y se juntaron las aguas de debajo de los cielos en sus lugares y apareció lo seco; y a lo seco llamó Dios tierra, y a la reunión de las aguas, mares. Y vio Dios ser bueno.

 

         Dijo luego: «Haga brotar la tierra hierba verde, hierba con semilla, y árboles frutales cada uno con su fruto, según su especie, y con su simiente, sobre la tierra». Y así fue. Y produjo la tierra hierba verde, hierba con semilla, y árboles de fruto con semilla cada uno. Vio Dios ser bueno; y hubo tarde y mañana, día tercero.

 

         Dijo luego Dios: «Haya en el firmamento de los cielos lumbreras para separar el día de la noche, y servir de señales a estaciones, días y años; y luzcan en el firmamento de los cielos, para alumbrar la tierra». Y así fue. Hizo Dios los dos grandes luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir la noche, y las estrellas; y los puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra y presidir al día y a la noche, y separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios ser bueno, y hubo tarde y mañana, día cuarto.

 

         Dijo luego Dios: «Hiervan de animales las aguas y vuelen sobre la tierra aves bajo el firmamento de los cielos». Y así fue.

 

         Y creó Dios los grandes monstruos del agua y todos los animales que bullen en ella, según su especie, y todas las aves aladas, según su especie. Y vio Dios ser bueno, y los bendijo, diciendo: «Procread y multiplicaos y henchid las aguas del mar, y multiplíquense sobre la tierra las aves. Y hubo tarde y mañana, día quinto.

 

         Dijo luego Dios: «Brote la tierra seres animados según su especie, ganados, reptiles y bestias de la tierra según su especie». Y así fue. Hizo Dios todas las bestias de la tierra según su especie, los ganados según su especie y todos los reptiles de la tierra según su especie. Y vio Dios ser bueno.

 

         Díjose entonces Dios: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven sobre ella». Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y lo creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: «Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra». Dijo también Dios: «Ahí os doy cuantas hierbas de semilla hay sobre la haz de la tierra toda, y cuantos árboles producen fruto de simiente, para que todos os sirvan de alimento. También a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todos los vivientes que sobre la tierra están y se mueven les doy para comida cuanto de verde hierba la tierra produce». Y así fue. Y vio Dios ser muy bueno cuanto había hecho, y hubo tarde y mañana, día sexto. (Gén. 1)

 

 

 

2     Así fueron acabados los cielos y la tierra y todo su cortejo. Y rematada en el día sexto toda la obra que había hecho, descansó Dios el séptimo día de cuanto hiciera; y bendijo al día séptimo y lo santificó, porque en él descansó Dios de cuanto había creado y hecho.

 

         Este es el origen de los cielos y la tierra cuando fueron creados.

 

(Gén. 2, 1-4)

 

UNA FOTO DEL «PAJINETA» POR JOSÉ ANTONIO GARCÍA CORDERO (2013) CON «POEMA A LA JUDEA» DE LAURO GANDUL VERDÚN (2003)

 

Judea280313GC133

 

1

ALGO está ocurriendo

Cuando suenan el calamillo y el tambor

 

Es el revoleo

 

El revoleo que convierte la bandera en viento

 

Vieja música llena de tiempo

Vieja música toda misterio

 

Llenan de sueños el pecho de un niño

El calamillo y el tambor

Y el viento.

 

2

MÍTICO

El abanderao

Revolea la bandera

 

Silencio

 

Sólo suena el viento sin tiempo

El abanderao no va soltar esa bandera

 

Todos sin aliento

Encantados

 

Silencio

 

Mientras el calamillo y el tambor…

 

3

NADIE se atreve

Con ese pajineta todo inocencia

Arrodillado sobre la bandera tirá

Recogiendo monedas

Para todos los pajinetas

Del ancho mundo de los niños pajinetas.

 

4

LA lleva

La exhibe con lo que sabe de solemnidad

La sentencia

Que él no dictó

La lleva

Para que lo sepan todos

¿Dónde está?

Él sí que no lo sabe.

 

5

SI le buscan

Esta mañana

¿Cómo no le ven?

 

Si al fondo del templo

Ya soporta todas las lágrimas

 

No le ven

Y le buscan

Estos judíos de Alcalá

 

Revuela la bandera

 

Aun delante del Rey

No le ven

Aun delante de él

No se inmutan

Porque no saben

No saben

 

Sus sandalias

Aún muchas calles habrán de pisar

 

El Rey les espera

Lo encontrarán

Lo prenderán

Lo coronarán de espinas

Para reír

Aunque él ya sepa que todas las lágrimas

Serán suyas

Por ser suyas todas las lágrimas del mundo

 

Le detendrán

Los que lo buscan todo un día por las calles.