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PRODIGIOS DE LA CRUCIFIXIÓN Y RESURRECCIÓN. Por José Manuel Colubi Falcó

laresurrecciónMICHELANGELO Buonarroti

La resurrección

Miguel Ángel Buonarotti

1475-1564

 

En los «Evangelios apócrifos» (B.A.C. nº 148), entre los de la pasión y resurrección aparece la «Anaphora» o relación que Pilato hace a César Augusto acerca de Jesús; en ella, un Pilato presa del miedo y del temblor refiere los milagros de Aquél y los prodigios que se produjeron desde su crucifixión y resurrección; he aquí algunos de los últimos:

    «Al tiempo en que fue crucificado la tiniebla se posó sobre toda la tierra habitada, habiéndose obscurecido el sol a mediodía y manifestado las estrellas, en las que no aparecía resplandor; la luna, como si sangrara, abandonó su luz y el mundo de los subterráneos fue absorbido, y lo que llamaban santuario del templo no fue posible verlo a los mismos judíos a la caída de éstos y se vio una abertura en la tierra por el eco de los truenos.

    »En medio de tal pánico fueron vistos unos muertos resucitados, como los mismos judíos atestiguaron, y dijeron ser Abraham, Isaac, Jacob, los doce patriarcas, Moisés y Job, los protomuertos… y muchísimos más, a quienes también yo pude ver aparecidos en cuerpo; entonaban un canto de lamento por los judíos, por el delito cometido, por su perdición y por la de su ley.

    »Duró el miedo del seísmo desde la hora sexta de la parasceve hasta la nona. Y cuando llegó la tarde del primer día de los sábados prodújose un eco desde el cielo de suerte tal, que el cielo fue siete veces más portador de luz que todos los días, y a la tercia hora de la noche se vio al sol tan brillante como nunca jamás brilló, alegrando todo el firmamento. Y al igual que en invierno los relámpagos llegan repentinamente, así aparecieron unos varones excelsos por su vestidura y sobresalientes por su gloria… cuya voz se oía igual que la de un trueno enorme: “El crucificado, Jesús, resucitó; levantaos del Hades los que sois esclavos en los subterráneos del mundo de los muertos.”

    »Y era la abertura de la tierra como si no hubiese fondo, sino que era tal que se veían los mismos fundamentos de la tierra, entre quienes gritaban en los cielos y paseaban en cuerpo en medio de los muertos resucitados. Y el que resucitó a todos los muertos y ató al Hades decía: “Decid a mis discípulos: Él va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis.”»

EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (FRAGMENTO). Poema de Miguel de Unamuno (1864-1936)

 

A 4158
Cristo crucificado

Velázquez

1599-1660

 

 

Mi amado es blanco…

(Cantares,  V, 10)

Questo occhio vede in quella blanchezza

tucto Dio et tucto uomo, la natura divina

unita con la natura umana.

 

(Santa Caterina de Siena, Libro della

Divina Dottrina, cap. CXI)

 

¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?

¿Por qué ese velo de cerrada noche

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno cae sobre tu frente?

Miras dentro de Ti, donde está el reino

de Dios; dentro de Ti, donde alborea

el sol eterno de las almas vivas.

Blanco tu cuerpo está como el espejo

del padre de la luz, del sol vivífico;

blanco tu cuerpo al modo de la luna

que muerta ronda en torno de su madre

nuestra cansada vagabunda tierra;

blanco tu cuerpo está como la hostia

del cielo de la noche soberana,

de ese cielo tan negro como el velo

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno.

……………..Que eres, Cristo, el único

Hombre que sucumbió de pleno grado,

triunfador de la muerte, que a la vida

por Ti quedó encumbrada. Desde entonces

por Ti nos vivifica esa tu muerte,

por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,

por Ti la muerte es el amparo dulce

que azucara amargores de la vida;

por Ti, el Hombre muerto que no muere,

blanco cual luna de la noche. Es sueño,

Cristo, la vida, y es la muerte vela.

Mientras la tierra sueña solitaria,

vela la blanca luna; vela el Hombre

desde su cruz, mientras los hombres sueñan;

vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco

como la luna de la noche negra;

vela el Hombre que dio toda su sangre

por que las gentes sepan que son hombres.

Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos

a la noche, que es negra y muy hermosa,

porque el sol de la vida la ha mirado

con sus ojos de fuego: que a la noche

morena la hizo el sol y tan hermosa.

Y es hermosa la luna solitaria,

la blanca luna en la estrellada noche

negra cual la abundosa cabellera

negra del nazareno. Blanca luna

como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo

del sol de vida, del que nunca muere.

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre

nos guían en la noche de este mundo,

ungiéndonos con la esperanza recia

de un día eterno. Noche cariñosa,

¡oh noche, madre de los blandos sueños,

madre de la esperanza, dulce Noche,

noche oscura del alma, eres nodriza

de la esperanza en Cristo salvador!

[Miguel de Unamuno, «El Cristo de Velázquez».

Poema incluido por Francisco Rico en Mil años de poesía española.

Editorial Planeta, S. A. Págs. 745 y 746. Barcelona, 1997]

 

TRES POEMAS DE FEDERICO GARCÍA LORCA A LA SEMANA SANTA ESPAÑOLA Y EL CRISTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ DE SALVADOR DALÍ

El_cristo_de_san_juan_de_la_cruz DALÍ

 Cristo de San Juan de la Cruz

Salvador Dalí

1904-1989

.

PROCESIÓN

Por la calleja vienen

extraños unicornios.

¿De qué campo,

de qué bosque mitológico?

Más cerca,

ya parecen astrónomos.

Fantásticos Merlines

y el Ecce Homo,

Durandarte encantado,

Orlando furioso.

 

PASO

Virgen con miriñaque

Virgen de la Soledad,

abierta como un inmenso

tulipán.

En tu barco de luces

vas

por la alta marea

de la ciudad,

entre saetas turbias

y estrellas de cristal.

Virgen con miriñaque

tú vas

por el río de la calle,

¡hasta el mar!

 

SAETA

Cristo moreno

pasa

de lirio de Judea

a clavel de España.

 

¡Miradlo por dónde viene!

 

De España.

Cielo limpio y oscuro,

tierra tostada,

y cauces donde corre

muy lenta el agua.

Cristo moreno,

con las guedejas quemadas,

los pómulos salientes

y las pupilas blancas.

 

¡Miradlo por dónde va!

 

[Federico García Lorca (1898-1936), Poema del cante jondo, 1921.

OBRAS COMPLETAS I . Edición de Miguel García Posada (1944-2012).

Edita Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg. Págs. 318 y 319.

Barcelona, 1996]

 

 

A CRISTO CRUCIFICADO (UNA PINTURA, UN POEMA, UNA MÚSICA Y UNA FOTOGRAFÍA). El pintor Velázquez, un poeta anónimo, el músico José Espinosa y el fotógrafo Miguel Hermosín

 

A 4158
Cristo crucificado

Velázquez

1599-1660

 

   No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido:

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

 

   Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

 

   Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

 

   No tienes que me dar porque te quiera;

pues aunque cuanto espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

 

[Anónimo, «Soneto a cristo crucificado», (s. XVII).

Poema incluido por Francisco Rico en Mil años de poesía española.

Editorial Planeta, S. A. Pág. 394. Barcelona, 1997]

 

Jesús en el Calvario

Compositor: José Espinosa

Interpretación por: La Banda de Música de Alcalá de Guadaíra

Director: Sergio Jiménez Martín

jesus2012Jesús en el Calvario

Alcalá 2012

Foto: Miguel Hermosín

 

CORRESPONDENCIA DE AGBARO Y JESÚS. Por José Manuel Colubi Falcó

La incredulidad de Santo Tomás Caravaggio (1602)

La incredulidad de santo Tomás

Caravaggio

1571-1610

Entre los apócrifos editados en el nº 148 de la B.A.C. se cuentan sendas cartas de Agbaro Ucama (el Negro) —enfermo, quizás, de lepra negra—, toparca (jefe del lugar, gobernador, rey) de Edesa, y Jesús, que se cruzaron ambos mediante el correo de Ananías. Vertidas del siríaco al griego y transmitidas por Eusebio de Cesarea (Historia eclesiástica 1, 13, 6-10, publicada en B.A.C. 350 y 351), las hemos traducido así:

            «Agbaro Ucama, toparca, a Jesús, el buen salvador aparecido en el lugar de Jerusalén, salud:

            »Han llegado a mis oídos nuevas acerca de ti y de tus curaciones, que dicen que suceden gracias a ti sin fármacos ni plantas. Pues es fama que haces que los ciegos recuperen la vista, que los cojos paseen, que purificas a los leprosos, que expulsas espíritus impuros y demonios, que curas a los que sufren tormento en larga enfermedad y despiertas a los muertos.

            »Habiendo oído todas estas nuevas, puse en mi mente una de dos: o que tú eres Dios, que habiendo bajado del cielo realizas estos portentos, o que eres hijo de Dios porque tales cosas haces.

            »Pues bien, habiéndote escrito por esta razón, te rogué que te tomaras la molestia de venir junto a mí y curaras el mal que tengo. Pues, además, he oído que los judíos murmuran contra ti y quieren hacerte daño. Mi ciudad es muy pequeña, sí, y digna, la cual basta para ambos.»

             Y Jesús responde:

             «Venturoso eres porque has creído en mí sin haberme visto. Pues de mí está escrito que los que me hayan visto no creerán en mí para que los que no me hayan visto crean ellos y tengan vida.

            »Respecto de lo que me escribiste, que fuera junto a ti, necesario es que yo cumpla aquí todo aquello por lo que fui enviado y que después de haberlo cumplido me recoja de nuevo junto al que me envió.

             »Cuando me haya recogido, te enviaré a uno de mis discípulos, para que cure tu mal y dé vida a ti y a los que contigo están.»

            Eusebio (I, 13, 11-21) refiere el cumplimiento de la promesa.

Mt 26.47

 

laoraciónenelhuertoLGV2010ALCALÁ

La oración en el huerto

(Foto: LGV Alcalá 2010)

 

Aún estaba él hablando cuando llegó Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.

 

adhuc ipso loquente ecce Iudas unus de duodecim venit et cum eo turba multa cum gladiis et fustibus a principibus sacerdotum et senioribus populi

 

47και ετι αυτου λαλουντος ιδου ιουδας εις των δωδεκα ηλθεν και μετ αυτου οχλος πολυς μετα μαχαιρων και ξυλων απο των αρχιερεων και πρεσβυτερων του λαου

INJURIAS A JESÚS. Por José Manuel Colubi Falcó

 

 

jesus_ante_pilato

Ecce Homo

 Antonio Ciseri

 1821-1891

.

En el Evangelio de Pedro, uno de los apócrifos de la pasión y resurrección (cf. B.A.C. nº 148), se cuentan los ultrajes inferidos a Jesús en el proceso de su pasión y muerte (1-14). El texto, en griego, que traduzco, dice:

            «1. De los judíos nadie se lavó las manos, ni Herodes ni ninguno de sus jueces. Y como no quisieron lavárselas, Pilato se levantó. 2. Y entonces el basileo (rey) Herodes ordena que el Señor sea apresado, diciéndoles: “Cuanto os he mandado que le hagáis, hacédselo.”

             »3. Hallábase allí José, el amigo de Pilato y del Señor, y sabedor de que iban a crucificarlo, llegóse a Pilato y le pidió el cuerpo del Señor para su sepultura. 4. Y Pilato, habiendo enviado una embajada a Herodes, le pidió su cuerpo.

             »5. Y Herodes dijo: “Hermano Pilato, aunque nadie lo hubiera pedido, nosotros lo hubiésemos sepultado, pues ya el sábado habría empezado a alumbrar y en la ley está escrito: “No se ponga el sol sobre un ejecutado.” Y lo entregó al pueblo un día antes de los Ázimos, la fiesta de ellos.

             »6. Y ellos, habiendo tomado al Señor, lo empujaban al tiempo que corrían, y decían: “Arrastremos al hijo de Dios, puesto que tenemos poder para ello.” 7. Y lo vistieron de púrpura y lo sentaron sobre la cátedra de los juicios diciendo: “Juzga justamente, basileo de Israel.” 8. Y uno de ellos, que había traído una corona de acanto, la puso sobre la cabeza del Señor. 9. Y otros, de pie, le escupían en los ojos, unos le golpeaban las mejillas, otros lo herían con una caña, algunos lo azotaban diciendo: “Honremos con este honor al hijo de Dios.”

             »10. Y trajeron dos malhechores, y crucificaron en medio de ellos al Señor. Él guardaba silencio, como si no tuviera ningún dolor. 11. Y cuando hubieron enderezado el madero, sobre él escribieron: “Éste es el basileo de Israel.”

            »12. Y, habiendo puesto los vestidos delante de él, los dividieron y los echaron a suertes.

             »13. Uno de aquellos malhechores los increpó diciendo: “Nosotros, por las maldades que hicimos, así estamos sufriendo. Pero éste, que ha llegado a ser el salvador de los humanos, ¿qué injusticia os ha hecho?”

            »14. E indignados por ello, ordenaron que no se le rompieran las piernas, para que muriera atormentado.»

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CristoanteHerodes(MaestrodeSijena)

Cristo ante Herodes

Maestro de Sigena entre 1510-1521

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VIAJE DE LOS MAGOS. T. S. Eliot (1888-1965)

La_adoración_de_los_Reyes_Magos_(Rubens,_Prado)

La Adoración de los Reyes Magos

 Pedro Pablo Rubens

 (1577-1640)

   «Buen frío que pasamos con aquello,

exactamente el peor momento del año

para un viaje, y un viaje tan largo:

los caminos ahondados y el tiempo que mordía,

lo peor mismo del invierno.»

Y los camellos irritados, llagados en las patas, recalcitrantes,

tirándose en la nieve que se fundía.

Hubo veces que añorábamos

los palacios de verano en laderas, las terrazas,

y las muchachas sedeñas trayendo sorbetes.

Además, los camelleros maldiciendo y gruñendo

y escapándose, y queriendo sus tragos y mujeres.

Y las hogueras nocturnas apagándose, y la falta de cobijo,

y las ciudades hostiles y los pueblos poco amistosos

y las aldeas sucias y cobrando precios altos:

muy duro que lo pasamos.

Al final preferíamos viajar toda la noche,

durmiendo a trechos,

con las voces que cantaban en nuestros oídos, diciendo

que todo eso era locura.

 

   Entonces, al amanecer bajamos a un valle templado,

húmedo, bajo la línea de las nieves, oliendo a vegetación,

con un arroyo que corría y una aceña golpeando la oscuridad,

y tres árboles en el cielo bajo.

Y un viejo caballo blanco salió al galope por el prado.

Entonces llegamos a una taberna con hojas de vid sobre el dintel,

seis manos en una puerta abierta jugándose a los dados monedas de plata,

y pies dando patadas a cueros de vino vacíos.

Pero no hubo información, así que seguimos

y llegamos al anochecer, ni un momento antes de tiempo

para encontrar el sitio: fue (podría decirse) satisfactorio.

 

   Todo eso pasó hace mucho, lo recuerdo.

Y lo volvería a hacer, pero escribid

esto escribid

esto: ¿se nos llevó tan lejos a buscar

Nacimiento o Muerte? Había un Nacimiento, es cierto,

tuvimos pruebas sin duda. He visto nacimiento y muerte,

pero había creído que eran muy diferentes; este Nacimiento fue

dura y amarga angustia para nosotros, como Muerte,

nuestra muerte.

Volvimos a nuestros sitios, estos Reinos,

pero ya no más a gusto aquí, en el viejo estado de cosas,

con una gente extraña aferrándose a sus dioses.

Me alegraría de otra muerte.

 

[De Poemas de Ariel (1927-1932)
incluido en Poesías reunidas (1909-1962) de T. S. Eliot
(Versión española e introducción de José María Valverde).
Ed. Alianza Editorial. Madrid, 1999.
Págs. 119 y 120.]

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LA NAVIDAD EN «CARMINA»:

 LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

 

NATIVIDAD. Vicente Núñez

 

PALIQUES DE LA VIRGEN EN LA MAÑANA DEL NIÑO (AÑO DE 1954). Vicente Núñez
NACIMIENTO DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

beléncontégula LGVODP 2012

Belén con tégula
Foto: ODPyLGV
2012

Si la palmera pudiera

volverse tan niña, niña,

como cuando era una niña

con cintura de pulsera.

Para que el Niño la viera…

—Si la palmera tuviera

las patas del borriquillo,

las alas de Gabrielillo.

Para cuando el niño quiera

correr, volar a su vera…

—Que no, que correr no quiere

              el Niño,

que lo que quiere es dormirse

y es, capullito, cerrarse

para soñar con su madre.

Y lo sabe la palmera…

—Si la palmera supiera

que sus palmas algún día…

—Si la palmera supiera

por qué la Virgen María

la mira…

 

                    Si ella tuviera…

 

—Si la palmera pudiera…

 

                        —La palmera…

 

[Gerardo Diego, Versos divinos, 1971.

Poema incluido por Arturo Ramoneda en Antología de la poesía española del siglo XX (1890-1939).

Alianza Editorial, S.A. Págs. 441 y 442. Madrid, 2007]

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LA NAVIDAD EN «CARMINA»

 

NATIVIDAD. Vicente Núñez
PALIQUES DE LA VIRGEN EN LA MAÑANA DEL NIÑO (AÑO DE 1954). Vicente Núñez
NACIMIENTO DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

 

LA GRAVIDEZ DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

el sueño de José (Georges de La Tour)

El sueño (o el pensamiento) de San José
o la aparición del ángel (Gabriel) a José
Georges de La Tour
1593-1652

Como está al llegar la Navidad, es momento de recordar algún pasaje de nuestra historia sagrada. El elegido puede verse en su texto original en Evangelios Apócrifos, B.A.C. nº 148, páginas 157 y siguientes. Dice así:

            «Fue para ella el sexto mes y he aquí que José vino de sus edificaciones y, llegado, hallóla en su casa encinta. Y golpeó su rostro, se arrojó a tierra sobre un saco y rompió a llorar amargamente diciendo: “¿Con qué cara fijaré mi vista en el Señor mi Dios? ¿Qué rogaré por esta joven? Porque la recibí del templo del Señor mi Dios y no logré guardarla. ¿Quién es el que me tendió insidias y maculó a esta virgen?” […] Y se levantó José del saco, llamó a María y le dijo: “Dilecta de Dios, ¿por qué hiciste esto? ¿Te olvidaste del Señor tu Dios? ¿Por qué humillaste tu alma, tú, la criada en el santo de los santos, que recibiste el alimento de la mano de un ángel?” Ella rompió a llorar amargamente diciendo que “Pura soy yo y no conozco varón.” Y José le dijo: “¿De dónde, pues, es esto que hay en tu vientre?” Y ella respondió: “Vive el Señor mi Dios, que no sé de dónde me ha venido.”

            »Y sintió José un gran temor, y se alejó de ella […] y dijo José: “Si oculto su error, hállome luchando contra la ley del Señor, y si la denuncio a los hijos de Israel, temo que hay en ella algo angélico, y me veré entregando sangre inocente a una condena de muerte. […] La desligaré de mí en secreto.” Y le cogió la noche.

            »Y he aquí que el ángel del Señor se le aparece en sueños diciendo: “No temas por esta joven, pues lo que hay en ella procede del Soplo Santo; parirá un hijo y le llamarás por nombre Jesús, pues salvará a su pueblo de sus pecados.” […]

            »Y llegó a él el escriba Anás y le dijo: “¿Por qué no apareciste en nuestra reunión?” José le dijo: “Porque me cansé del camino y reposé durante el primer día.” Y [el escriba] volvióse y vio que María estaba encinta.[…]

            »Y el sacerdote dijo: “María ¿por qué hiciste esto?” […] Ella rompió a llorar amargamente diciendo: “Vive el Señor mi Dios que pura estoy ante su faz y no conozco varón.” […] Y respondió José: “Vive el Señor mi Dios que puro soy respecto de ella.” […] Y el sacerdote dijo: “Os haré beber el agua de la prueba del Señor, y manifestará vuestros pecados ante vuestros ojos.” […] Y el sacerdote hizo beber a José y lo envió a la montaña, y volvió intacto. Hizo beber también a María y la envió a la montaña, y volvió intacta. Y todo el pueblo se admiró de que no aparecía pecado en ellos. Y el sacerdote dijo: “Si el Señor no ha manifestado vuestros pecados, yo no os juzgo.”»