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ES LA MODA DE LA DESUNIÓN. María del Águila Barrios

 
 
 

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Macaco
(Foto: LGV Lisboa 2019)

 
 
 

Nos desunimos, es evidentísimo. Nos desunimos de los que no comparten lo nuestro, los que comparten se desunen también, en todo lugar y hora hay una discrepancia, todo aparece en las redes y los medios como una gran parranda de verborrea acompañada de los anuncios correspondientes, como neones que brillan para deslumbrar, y todo atruena para acallar.

   Es la hora de las manifestaciones, es la moda de salir a la calle a protestar, es la hora de la desunión, es la moda de estar enfrentado. Es el cabreo perenne sin autocrítica, sin conocimiento de causa, sólo de sumarse a la causa que mejor venga para no quedarse fuera, que está muy mal visto.

   Están los independentistas y dentro de ellos una amplia gama de variedades para dar su particular espectáculo, están los patrioteros sin idea de la patria, están los antipatriotas, los desarraigados que hacen gala de ello, los afines al Padre Mas, los afines a los Mossos, los antisistema, los antipartidos, los anticristianos, los nostálgicos de Felipe y Adolfo, los nostálgicos de Padre Paco, los continuadores, los hablemos, los buenistas, los de mala leche, los oportunistas que sacan tajada propia de cada uno de los clasificados anteriormente, están, están… ¿pero dónde nos ubicamos los que no estamos? Lo tenemos muy difícil pues parece que no existimos. ¿Qué podemos hacer: callarnos, manifestarnos, ocultarnos? ¡Uff, qué difícil panorama…!

   Lo que vivimos es el resultado de años y años de democracia traicionada, de vida pública intervenida, de cultura vampirizada, de educación condicionada, de economía dependiente, en definitiva, de falta de verdadera libertad democrática, una libertad con la que respire el pueblo en las escuelas, en los oficios, en las profesiones, en los comercios, en las calles, en los teatros…, pero esto no podía ser, es demasiada libertad.

   Hace mucho que dejó de vivir la libertad porque apareció el vasallaje político, económico, cultural… Y el esperpento de esta situación lo estamos viviendo estos días. Los vasallos de la CUP piden la independencia y a los señores del gobierno catalán se les ha ido de las manos la farsa que han creado. Han desatado todos los demonios, pasados y presentes, y esto está que arde. Y encima el 12 de octubre a la vuelta de la esquina.

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2017]

 
 
 
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CULTURAR. María del Águila Barrios

 
 
 

Árbol de Lisboa
(7 de diciembre de 2017)
[Foto: LGV]

 
 
 

Culturar significa cultivar, en el sentido de «Dar las labores necesarias», para que algo y alguien fructifiquen, según leemos en el DRAE. Cuando esas labores necesarias se realizan sobre la tierra y las plantas para que den frutos, cultivamos y colmamos los campos de vida, y la vida nos colma a nosotros. Cuando la tierra que se cultiva es nuestra propia alma humana ahondamos en ella, y la esclarecemos, y procuramos que sea lámpara de los otros cuando vamos allegando la ciencia, los conocimientos que nos abren el espíritu a la capacidad de enjuiciar críticamente las realidades entre las que transcurre nuestra existencia. Ese alumbrar a los otros resulta sencillamente porque llegar a uno mismo sólo tiene sentido pleno si así, cultivándonos, culturándonos, somos capaces de llegar a los demás.

   La pintura, la literatura, la música, las matemáticas, la física, la industria, la lengua, la religión…, son las moradas de la cultura en una época, en un país, cuando y donde quienes siguen unos modos de vida, unas normas, y aspiran al sencillo goce de descubrir, verifican que la cultura dota sus biografías de un rebullir de versos, sinfonías, películas, acueductos o trenes, o cancioncillas, o romances, o letras que se cantan y recitan…, y que hay mucho en común entre el sonreír de una persona, cuando hay algo que ocurre como causa de alegría, y los inventos del genio humano. Un entusiasmo viene a penetrarnos y ensartarnos a unos con otros y nos conforma en metáforas de constelaciones.

   La cultura, la que es verdadera cultura, se filtra entre las innumerables capas que la intemperie colocó sobre los seres. En el fondo del valle llega al pueblo que la convierte también en su acervo de tradiciones, que devinieron en tales porque sirvieron para estrechar las distancias que el desconocimiento marca. Culturar es cultivar la amistad. Los que se ignoran sólo perciben enemigos. Los ignorantes tratan a los demás desde sus deformantes lentes y sólo se satisfacen si ven a los más sometidos a sus delirios.

   Sí, desgraciada e infelizmente acontece que los ignorantes son hoy los que han usurpado las riendas. Las de unos caballos: ¡el Pueblo! Un pueblo se encarna en animales dóciles y fieros a un tiempo, que en su ser limitado tiende a no distinguir los matices delicados que caracterizan a los que creen en la cultura, y que a pesar de ser de él, de pertenecerle, sin embargo acaba siendo conducido al absurdo por los farsantes, ilegítimos detentadores ocasionales del poder, y no atiende a los que le aman, a los agricultores del campo del pueblo. En vez de caminar con la vista alta, agacha la cerviz y sucumbe a la estafa. La diabólica combinación de las normas que rigen la actual democracia le da cabalgadura a los gerifaltes falaces que nos estafan, que engañan al pueblo.

 
 
 

[La voz de Alcalá, 2019]

 
 
 
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BALDOMERO ROMERO RESSENDI. María del Águila Barrios

   El pasado 21 de septiembre se publicaba en ABC de Sevilla un artículo de Félix Machuca titulado «Baldomero Romero Ressendi, la vida loca». Salvo el título, no voy a transcribir nada del contenido de esa pamplina de texto que le dio por escribir al mencionado colaborador del periódico al que no le importó publicar sus maledicencias sobre el genial pintor.

   Ressendi vivió entre nosotros y fue en Alcalá donde concibió y ejecutó gran parte de su obra fundamental. El gran historiador del Arte, Enrique Valdivieso González escribe en su Historia de la pintura sevillana (1992) que «Puede considerarse a Ressendi como el último gran talento de la historia de la pintura sevillana (…)». Añade el crítico Valdivieso que «Desde sus inicios Ressendi se manifestó artísticamente dentro de los márgenes de un expresionismo de herencia barroca, al que aplicó sus extraordinarias facultades de dibujante y su desbordante imaginación. (…) Fue Ressendi admirador de Valdés Leal, Rembrandt y Goya».

   En el año 2000 se publica Ressendi, con la que su autor Juan Manuel Covelo nos ha dejado la más completa monografía dedicada, hasta el momento, a la biografía y a la vasta obra del artista (bodegones, retratos, temas religiosos, gitanos y personajes circenses…). En los últimos casi veinte años nada han hecho las instituciones, ya sean públicas o privadas, por promover y difundir el legado del creador. Salvo algunas exposiciones, con mayor o menor difusión, nada se ha hecho con el rigor y a la altura de quien verdaderamente fue Baldomero Romero Ressendi.

   Para Antonio Luis Albás (2013) «…lo que en Rembrandt sería la admisión y comprensión de su descendimiento, más evidente aún en el espejo de su autorretrato de principios de 1661, en Ressendi lo sería la explosión y escape de los suyos hacia la sombra. Sin dudarlo, el gran motivo de ambos es el tiempo. La memoria de todos sus esfuerzos; el trabajo compositivo, latente y secretamente corrosivo del tiempo.»

   Baldomero Romero Ressendi es uno más de los imprescindibles para conformar una auténtica arquitectura cultural de Alcalá de Guadaíra, pero al que incomprensiblemente se le relega al olvido en su propio pueblo. Como no se cuida su memoria y no se propaga el conocimiento de su inmensa obra, vienen mediocres escritores con renombre, como Machuca que se atreve a cotillear sobre el artista con la vulgaridad de un verdulero. Afortunadamente, hubo una carta al Director de ABC que fue publicada el día 29 de septiembre, escrita por Vicente Romero Muñoz para aclarar una de las muchas falacias que se utilizaron para componer este artículo de Félix Machuca que he querido denunciar.

 

[La voz de Alcalá, 1 al 14 de noviembre de 2019, año XXVIII nº 509]

 

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RESSENDI EN «CARMINA»:

BALDOMERO ROMERO RESSENDI (1922-1977) CON UNOS VERSOS DE RAFAEL ALBERTI (1902-1999)

PANEGÍRICO CONTRA EL DESALIENTO (A propósito de lo que prometía ser una exposición de Ressendi). Por Enrique Martín Ferrera. Octubre, 2008

FENÓMENOS DE INMERSIÓN LINGÜÍSTICA. María del Águila Barrios

 
 
 
La Dama de Elche (Foto LGV Madrid 2009)

La Dama de Elche
Museo Arqueológico Nacional
[Foto: LGV Madrid 2009]

 
 
 

El denominado lenguaje inclusivo llevará al idioma hacia un absurdo, un ridículo sinsentido. Como el chiste en el que la podemita Irene Montero tiene que contestar a su conmilitón Pablo Iglesias cuando éste le dice «soy portavoz y como pollo» y ella le responde: «soy portavoza y como… ¡ah qué pillín eres, Pablo!»

   Muchas administraciones públicas de los distintos niveles estatales se han propuesto retorcer la lengua que hablamos. Con esa osadía que da una supina ignorancia en cuestiones lingüísticas, como en tantas otras, y con esa indolente prodigalidad cuando el dinero que se gasta es el de todos, y contaminados por un feminismo radical muy profesional, los políticos promueven en sus partidos y en sus feudos municipales o autonómicos que se desarrollen unas llamadas guías de lenguaje no sexista donde se recomiende utilizar, indiscriminadamente y siempre, los dobletes del sustantivo en su forma masculina y femenina. Aspiran a la plantilla de redactores y propagandistas, los expertos y expertas, alguno/a  ya precontratado/a.

   Para los audaces tiranuelos escribir y hablar el español se ha de hacer según como prescriban sus decretos, aunque ello vaya en contra del principio de economía del lenguaje, o en contra del de concordancia. Lo preocupante es, también, que confundan sexo con género gramatical. La lengua no es sexista, podrán serlo los discursos, pero para ello no hay que ponerse a cambiar nuestra lengua por la vía gubernativa. El lenguaje no sexista no evita el discurso sexista. Y pienso yo que no son, precisamente, los políticos los adecuados para combatirlo.

   El fondo no es una preocupación por hombres y mujeres, sino enfrentarnos, para que todos nos parezcamos cada vez más a ellos, que están siempre enfrentados, siempre en riña tumultuaria, parloteen donde parloteen. En lugar de ponerse a trabajar prefieren sus juegos de lenguaje. Abusar de las palabras malversándolas con la horma de su conveniencia. Claro, a ellos la lengua sólo les sirve para burlarse del Pueblo, como en el chiste Pablo se burla de Irene dejándola con dos palmos de narices.

 

[La voz de Alcalá, 15 al 28 de febrero de 2018, año XXVI nº 470]

 
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LA LENGUA. Por José Manuel Colubi Falcó

MI LENGUAJE. Poema de Vicente Núñez 1995

EL LENGUAJE DEL DOLOR I (fragmentos correspondientes a una conferencia pronunciada el 13 de febrero de 1997 en Sevilla) Antonio Medina de Haro (1936-1997)

EL LENGUAJE DEL DOLOR II (fragmentos correspondientes a una conferencia pronunciada el 13 de febrero de 1997 en Sevilla) Antonio Medina de Haro (1936-1997)

EL LENGUAJE DEL DOLOR III (fragmentos correspondientes a una conferencia pronunciada el 13 de febrero de 1997 en Sevilla) Antonio Medina de Haro (1936-1997)

EL LENGUAJE DEL DOLOR IV (fragmentos correspondientes a una conferencia pronunciada el 13 de febrero de 1997 en Sevilla) Antonio Medina de Haro (1936-1997)

CALÓ, CHELI Y ESPAÑOL (UNOS POCOS EJEMPLOS). Rafael Rodríguez González, 2008

COLOQUIOS (221). Gabi Mendoza Ugalde (con pintura de Rafael Luna)

EL LÁTIGO EN LOS LABIOS (UN DIÁLOGO REAL CON VICENTE NÚÑEZ). Texto de Jesús Ferrero y fotografía de Olga Duarte Piña
 
 
 

LA BURBUJA CULTURAL. María del Águila Barrios

 
 
 
AntígonayPolinices

Antígona delante del cadáver de Polinices
Nikiphoros Lytras
1832-1904

 
 
 

Los artistas y asociados oficiales son los autorizados. Los grupos de poder para las distintas transversalidades se forman según un complejo cruce de individuos con origen en partidos políticos y cierto asociacionismo minoritario. Son como satélites muy capaces para detentar representatividades atomizadas de gustos y aficiones, cuantitativamente significativos, que se tienen por muchos en la población. Manifiestan tener vocación revolucionaria y, por tanto, contrarios a lo que denominan lo establecido, las festividades, la tradición, la religión, la Historia, la familia, la educación de los hijos, etc. Niegan las estructuras culturales heredadas como comunidad.

   Militan en el género, el animalismo, el laicismo, el sexualismo, el separatismo, el multilingüismo… Invocan ideologismos y así pretenden parecer que legitiman sus actitudes, que autocalifican de heroicas. Sus proclamas encuentran una propagación global para la mayoría, que es la conectada a las redes y a los medios de difusión que han asumido una función terrorífica: manipular a las masas según las distintas secciones y dirigirlas contra las personas, a cuyo conjunto llamamos pueblo. Además, descaradamente, detentan una facha profesional que presumen que los demás somos unos legos en política, en movimiento ciudadano: en la cosa pública, para ellos, los demás somos unos ignorantes.

   Los artistas y asociados oficiales son los autorizados y a los grupos de poder les complace porque ellos también aspiran al poder y ahí pueden hacer piña a costa de dividir y confundir. Sólo sus obras y discursos van a constituir la Cultura que se hace, que es revolucionaria porque está hecha por revolucionarios que son los que están establecidos en contra de lo establecido.  Ni siquiera se piensa que hay una cultura verdadera y no sumisa porque ésta no existe para ellos. Se niega o vilipendia. Así que si a alguien le urge el deber de criticar una obra de estos artistas autorizados por los grupos de poder y todo el aparato mediático referido, en el que asientan la evidencia de su poder, no le va a quedar otra que esconderse porque por doquier lo van a acusar de destripador, así lo van a apodar, como al famoso asesino.

   En definitiva, vivimos en una burbuja cultural al igual que hemos sufrido otras burbujas, que en su momento se consideraron buenas y resultado del progreso político, económico o social. Pasarán muchos años antes de que las desastrosas secuelas de la que explotó mundialmente hace un par de lustros agoten su potencia dañosa sobre el pueblo.

 
 

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de enero de 2018, año XXVI nº 468]

 
 
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FANTASMAS. María del Águila Barrios

 
 
 

Cartel  para un acto de Poemar
Guillermo Bermudo
[2015]

 
 
 

Se ha ido llenando Alcalá de fantasmas, pero no es cosa reciente que ahora vivamos con ellos entre nosotros, por encima y por debajo de todos nosotros. No. La historia de nuestro pueblo podría ser contada con un interminable lamento cuajado de demoliciones, una tragedia de demoliciones, un mundo continuo lleno de derribos, y adefesios erigidos sobre sus solares.

   Hubo edificios, plazas, paisajes, aromas, corrales, aire, árboles…, que fueron tangibles, existían, hacían amena la vida de los alcalareños y que, en este presente,  ya sólo son fantasmas.

   Se malogró esa espina dorsal de plazas desde el Peregil  a la Almazara (pasando por la placita del Cabildo, la plaza de Cervantes, la Plazuela y el Barrero). Desaparecieron las tapias, los almacenes de aceitunas, sus  portadas, las panaderías (no ha quedado ni una sola), el tren, las pequeñas estaciones (Gandul y San Francisco). Y las avenidas, todas (¡ay, las avenidas alcalareñas!, ¡con todo lo que de ellas pretendían sus pretendientes!), también malogradas, inutilizadas, feísimas, falsas (por no haber tenido en cuenta las capas de convivencia, vecindad, uso; que las trazaron con esa naturalidad de los pueblos, que los tecnocratoides consistoriales se vienen encargando de deshacer, desechar, destruir, demoler, derribar…). Las pocas construcciones históricas que aún quedan en pie -o que lo parecen-, por abandono están apuntaladas, o fueron arrumbadas, también expoliadas, y, finalmente, arruinadas (casa de Ibarra, casa de Moya, villa Rosario, Hospitalillo de Los Pobres,…).

   Fuera, en el campo,  las canteras salvajes se autorizan, o da lo mismo, porque el error luego nadie lo paga, ni la línea delicada de las Majadillas volveremos a contemplar jamás.

   ¿Han notado una densidad mayor en el aire, a veces, que súbitamente se hace visual, que parece empujar el resultado de tanto estropicio con una fuerza venida de un pasado, nada remoto aunque lo parezca, y que en un momento borra la desmesura de tanta megalomanía pacata y carísima? Son los fantasmas que vienen a ocupar sus antiguos sitios, donde fue desalojada su materia.

   Cuando coloquen las farolas de diseño en El Duque (Rf. ABC, de hace unos días en la sección de publirreportajes), y los quioscos psiquedélicos, y lo enlosen todo con ese pavimento gris plomo, y coloquen en los determinados rincones, de acuerdo a una estrategia secreta, las cámaras con las que nos espiarán; sólo me consuela que, con tanta vigilancia videográfica, se hagan visibles los fantasmas: la cerámica de Campitos (arrebatada de los bancos de la plaza por orden de intendentes), la casa de Paulita, el Corral de la Pacheca…

   ¿Será la soberbia de estos políticos municipales? ¿Será la ignorancia, la incapacidad, la arrogancia, etc.,  de éstos, los de ahora y los de antes…, y los por venir? ¿Será posible que este sucesivo puñado de tipos disfruten con la disolución de la cultura de miles de alcalareños muertos y vivos? ¡Y que encima se crean que nos están dejando un legado histórico -mucho antes de serlo-! ¿Será el sistema, o lo que sea? ¿O será todo junto, y más? ¡Qué desazón!

 

[La voz de Alcalá, 15 al 30 de abril de 2010, año XVIII nº 290]

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¿PODREMOS RENACER? María del Águila Barrios

 
 

Lisoba (nada existe...) LGV 09122017

¿Nada existe más allá del instante?
[Foto: LGV (Lisboa, 2017)]

 
 

Procuro estar informada, aunque con mayor intensidad me aplico a mi formación, atendiendo sobre todo a qué de la información puedo sumar a ésta. Esto lo digo porque siempre ha sido una intención esencial en mi vida estar al tanto de lo que ocurre en el espacio público, que habiendo sido conquistado por los ciudadanos a éstos corresponde, por ser personas con las otras personas. Es mi afán observar lo que acontece a los que me rodean y a cómo se tratan los espacios y ámbitos que son de todos. No hay libertad sin que su otra cara sea la responsabilidad. Tampoco podemos hablar de libertad si los poderes públicos no actúan ateniéndose al Derecho con voluntad de hacer Justicia. Nadie está legitimado para desposeernos de plazas, calles, campos, aires, aguas, paisaje, cultura, patrimonio, en fin, de los bienes humanos.

   El poder público está formado por personas cuyas voluntades deciden lo que hacer sobre la lista anterior de bienes. A esas personas del poder público vengo en este artículo postrero a continuar denunciando porque la injusticia de su actuar tiene su causa en la desmemoria de que adolecen. No obran, omiten. En lugar de actuar se envuelven de ideología y abrazan dogmas caducos. Porque si actuaran de verdad y se consagraran a saber cuáles son las verdaderas necesidades del Pueblo, para así servirlo socorriendo a cada persona que tenga un derecho auténtico, con los medios de que se disponga, guiados por la razón, el sentido común; si así fuera otro gallo sería el que cantaría. En lugar de echar luz sobre la oscuridad de la crisis política, económica y social en la que el mundo está sumido en la actualidad, la sociedad de los profesionales de la política se ha convertido en un dragón loco por hacer más profundas las simas de la pobreza, la contaminación, el terrorismo… Ahora, además, globalizados.

   Los nacionalismos del siglo XX nos dejaron millones de muertos. En el siglo XXI perseveran entreverados de radicalismo islámico. Una humanidad con su pasado olvidándose, porque las personas que integran el poder público ya lo han olvidado, es el verdadero problema de nuestro mundo. Por supuesto, el poder político hace ya demasiado tiempo que vendió su alma a multinacionales nacionales o a gigantes chinos. Habría que repensarlo todo a la luz de la medida de esos seres tristes que deambulan en barrios olvidados, afeados o sometidos. ¿Podremos renacer?

 

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de diciembre de 2017, año XXVI nº 466]

 
 
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«LOCUS AMOENUS». María del Águila Barrios

 
 

oromana 2013 LGV-1

Pato nadando en el Guadaíra
[Foto: LGV Alcalá 2013]

 
 

Aunque parezca que casi todo ha sido destruido, que ya nada queda o, más bien, sólo queden algunos espacios intocados, principalmente Oromana que habiendo sufrido lo suyo parece ya reconocido como espacio ameno, es posible aun encontrar otros lugares amenos en este pueblo, en un simple paseo matutino o al caer la tarde cuando el estrés cotidiano del tráfico no se ha iniciado o empieza a cesar, cuando muy temprano huele a pinar en la calle Nuestra Señora del Águila o se levanta una brisa vespertina que sabemos nos viene del Guadaíra y entra por la calle de La Marea.

   Estos espacios amenos perviven en el trazado de sus calles, en sus plazuelas y por el caserío que, aunque muy variado, son sus azoteas las que alegran la vista. Son espacios donde aún los vecinos tienen los zaguanes abiertos y entra el sol del amanecer o se enciende en ellos la lucecita al atardecer. Hay calles amenas en este pueblo por las que se puede pasear gratamente y sentir que no todo está perdido y que no teniendo un centro histórico en el que embelesarse sí hay una tradición popular en barrios no tan céntricos.

   El paseo desde Malasmañas al Paraíso atravesando Dulce Nombre y bajando por Cuesta del Rosario en una mañana de sábado es agradable. También recorrer el laberinto de callecitas en Pablo VI y acabar en la Plaza de las Flores o estar una tarde por la barriada de los Toreros y parar en la plazoletita de Los Gallos. ¡Ojo! sin acercarse al desastre urbanístico que dejó desheredado al barrio del nombre. El cerro de los Locos también es un lugar ameno. Este año paseé por allí un domingo de Cuaresma y algún vecino había colocado un incensario en su ventana, en otra ventana oía el soniquete de una radio donde además sonaba la válvula de la olla exprés de alguna cocina en la que se estaría preparando algún puchero o cocido. Sonidos y olores de vida interior que son gratos para el paseante. Incluso agrada ver cómo alguna que otra casa tradicional ha sido arreglada conservando su fachada e interior originarios. La urbanización de Los Pinares menos dada a los interiores sonoros, sí es generosa en exteriores ajardinados.

   Y así, entre barrio y barrio, encuentro lo grato cotidiano que mitiga lo ingrato rutinario.

 
 

oromana 2013 LGV 2

Molino de Oromana
[Foto: LGV Alcalá 2013]

 
 

[La voz de Alcalá, 15 al 30 de junio de 2016, año XXV nº 432]

 
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ESA DELICADA Y FUNDAMENTAL ESPUMA. María del Águila Barrios

 
 

museo arqueológico nacional madrid 2009

[Foto: LGV (Museo Arqueológico Nacional) Madrid 2009]

 
 

Tal vez se me acuse de retrógrada o anticuada por lo que voy a escribirles. Tal vez porque no venga a celebrar lo último. No soy mujer de modas cuando se trata de desenvolver mi pensamiento sobre el tema de la cultura. ¿La cultura o la Cultura? Tengo que reconocer que la palabra la escribiría con la inicial en mayúscula, pero la sencillez de la minúscula me permitirá colarme por los sitios pequeños, que es por donde tal vez se deban buscar las causas de los grandes problemas.

   Esto de la moda para hablar de literatura, música, cine, filosofía, historia…, es decir, la cultura, es lo que considero una completa barbaridad o, peor y desgraciadamente, una tragedia de dimensiones colosales. Nunca, en mis años de juventud intelectual llegué a concebir que el consumismo abrasara también la cultura. Con la particularidad de haber reducido a cenizas la cultura popular y la calificada, redundantemente sin duda, como cultura culta (por elaborada a partir de la anterior más todo eso que se engloba dentro de la palabra vanguardias) se ha ido quedando paulatinamente vaciada de sus significados originales, y por tanto progresivamente se ha venido deslegitimando en la vida civil y, por supuesto, en la política.

   Metafóricamente, la cultura es esa delicada y fundamental espuma o capa de tierra fecunda que tarda siglos en formarse y que resulta devastada y arruinada en un segundo, como ocurre con los incendios (siempre intencionados) de las dehesas de encinas centenarias. La brutalidad que ejercen habitual e impíamente los detentadores del actual poder político y económico provocan esos incendios que asolan la delicadeza humana, la cultura. Pero también el pueblo ha caído en la trampa y ya no le interesa la cultura.

   ¿Estaremos en un punto sin retorno? ¿Nada queda de lo que hubo? No soy nihilista y en mi corazón sé que aún sobrevive la esperanza, que alimenta mi resistencia, y en ello tengo fe. Creo firmemente que es posible salvar esa delicada y fundamental espuma, hecha por las gentes, aunque a éstas vengan a sustituirlas, totalitariamente,  los agentes para convertir las acciones en pasajes superfluos y en productos industriales los acontecimientos culturales, todo para seres sin espíritu y puramente narcisistas.

 
 

[La voz de Alcalá, 15 al 30 de septiembre de 2017, año XXVI nº 460]

 
 

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CONSUMISMO POLÍTICO. María del Águila Barrios

 

Dibujos de Xopi 004

La ceguera 4 (Detalle)
(Técnica mixta)
Xopi
2008

 

«Tendencia inmoderada a adquirir, gastar y consumir bienes, no siempre necesarios.» Leemos la acepción de la palabra consumismo en el diccionario de la R.A.E. ¿Cómo habría de denominarse, en el caso del título de este artículo, una definición que parafraseara la anterior? ¿Sería «Tendencia inmoderada a opinar, gastar subvenciones y consumir impúdicamente en público una actividad política realmente innecesaria»?

   Habría de ser un término donde se comprendiera esa múltiple proliferación de personajes políticos y movimientos de toda gama que sólo adquiere hoy en día entidad por mor de la estupidización de las masas acríticas.

   Por un lado están los que nos asaltan habitualmente con su vocación de candidatos y que no son unos pocos sino que forman auténticas troupes. Juntos o por separado debemos saber que se lo pasan pipa y que les entra un cosquilleo al caer en lo poco que tienen que hacer para ganar mucho, y poder ser ellos los más consumistas, políticamente hablando. Porque como les es fácil llenar sus bolsillos con el dinero público, el que fácil lo gana fácil decide gastarlo.

   Otros grupos, más o menos cercanos, más simpatizantes o menos de los anteriores, van creando grupúsculos de pequeñas organizaciones tiranuelas, monocráticas; que acaban formando una tenaza cruel cuyo único fin es divertirse desmembrando palabras, mundos, lazos y vínculos humanos, sólo para pegar el salto a cualquier poltrona donde, por fin, se convertirán en los que ya allí estuvieron, que es su deseo: demostrar al mundo que son capaces de representarnos siendo unos animalistas, feministas, microsindicalistas, asesores de género… Auténticos expertos en atajos de éxito ocupacional, ligeros de curriculum (si algo les hubiera gustado que estuviera en su lista no importa lo incluyen y si los descubren no pasa nada), hacen su carrera entre las lianas de las neorreivindicaciones y tupidamente se extienden borrando los últimos ecos que sobreviven de la democracia con sus dictaduras que imponen invocando aquélla.

   No dejan a la gente en paz. No dejan que la gente escriba en paz. Que haga fotografías en paz. Han llenado todo con el veneno de un puritanismo intragable. Están dando una tabarra injustificada sobre un universo de signos cotidianos que el pueblo ha tardado siglos en tomar una forma justa.

 

[La voz de Alcalá, 15 al 30 de junio de 2017, año XXVI nº 455]

 
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