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DA MINHA ALDEIA VEIO QUANTO DA TERRA SE PODE VER NO UNIVERSO… Alberto Caeiro [F. Pessoa]
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Desde mi aldea veo cuanto de la tierra se puede ver en el Universo…
Por eso mi aldea es tan grande como otra tierra cualquiera
Porque yo soy del tamaño de lo que veo
Y no del tamaño de mi estatura…
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En las ciudades la vida es más pequeña
Que aquí en mi casa en la cima de este otero.
En las ciudades, las grandes casas cierran la vista con llave,
Esconden el horizonte, empujan nuestro mirar lejos de todo el cielo,
Nos tornan pequeños porque nos quitan lo que nuestros ojos nos pueden dar,
Y nos tornan pobres porque nuestra única riqueza es ver.
[Traducción, libre, al español: LGV]
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TOROS Y CAÑAS EN LA PLAZA DE BIBARRAMBLA. Por Álvaro Cubillo de Aragón (1596-1661)*
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«Fiestas reales por el felice naci-
miento del Serenísimo Príncipe de las
Españas, don Baltasar Carlos de Aus-
tria, nuestro señor, gloriosamente he-
chas por la insigne ciudad de Gra-
nada.»
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A las doce del mediodía entró en la plaza el comisario don Mateo de Lisón, vestido a lo francés, con ocho lacayos en el mismo traje, todos de telas ricas, plumas y guarniciones vistosas, y con él el laureado Francisco Moreno Abarca, vestido de español, ferreruelo, calzón y ropilla bordados de plata, cabos y plumas blancas y ochos lacayos turcos negros, vestidos de tela encarnada y plata.
…………Tomó su asiento la ciudad, y habiéndole tomado el Tribunal de la Santa Inquisición y el señor cardenal Spínola (que no quiso faltar al festejo de su príncipe), ocuparon el suyo los señores oidores de la Real Chancillería; no bien sentados estuvieron, cuando salió escombrando la plaza un ferocísimo toro, que, por tener vinculado el viento en sus pies, los vaqueros le llamaban «Torbellino». Hirió y maltrató a muchos hombres, con escandalosa lozanía, pero duróle poco esta gloria, porque a un mesmo tiempo entraron en la plaza don Pedro Francisco de Alarcón y Venegas, caballero el Hábito de Santiago, esclarecida sangre de los reyes de Granada, con trece lacayos encarnado y plata, y otros tantos rejones. Y don Fernando de Espinosa, veinticuatro de Granada, y gloria de los caballeros de Xerez, tan galán en ambas sillas, que él solamente en la una, se puede competir en la otra, prevenido también de rejones; y ambos los rompieron tan airosamente y con tanta gallardía, que se llevaron los ojos del pueblo. Mataron éste y muchos toros, siendo el alma de sus generosas acciones, horror mortal en los brutos y gloriosa admiración en el lucido concurso.
…………El cuidado de los comisarios tenía prevenidas tras mulas con cubiertas y tocas plateadas, bien adornadas de penachos y testeras, y apenas había caído el toro en el suelo, cuando le tenían fuera de la plaza (importante circunstancia de la fiesta).
…………Llegó la esperada noche, y habiendo despejado la plaza, empezaron a entrar por la puerta de Bibarrambla, en caballos artificiales, cuatro atabales, y dos trompetas, y tras ellos marchando diez y seis hombres armados en los mismos caballos con danzas y adargas, dieron vuelta a la plaza, y en medio de ella hicieron un vistoso caracol; luego se puso una tela, y empezaron a justar con lanzas de fuego, arrojando los caballos y jinetes por viseras y testeras gran número de cohetes sordos y tronadores.
…………Acabado este acto, se puso fuego al castillo, y fué tanta la confusión de bombas, tronadores, voladores y alquitranes y otras invenciones, que se vieron acreditadas las fabulosas aventuras de don Belianis de Grecia; llena la plaza de luces, se despojaron las ventanas de las hermosas jerarquías que las ocupaban, quedando esperando la fiesta principal para el martes siguiente.
…………Quisiera yo nuevo aliento y aliento y espíritu levantado, para saber decir la grandeza y obstentación con que Granada se vió este día; mas yo confío que no será despreciado este natural lenguaje, donde sin afectar locuciones, ni arrastrar auroras y planetas, humildemente ofrezco este breve epítome.
…………Entraron los comisarios con diferentes vestidos, mucho más ricos y costosos que los primeros, y ambos con calza, capa y gorra. Empezaron a disponer las cosas de su fiesta; y habiendo tomado asiento los tribunales en la forma ordinaria, se corrieron dos ferocísimo toros, que agitados de las garrochas amenazaban aun a los más bien prevenidos en su defensa. Tras desto, al son de varios instrumentos, hicieron su entrada los caballeros del juego, que fué en esta forma:
…………Los padrinos de las cañas fueron don Luis Lasso de la Vega, caballero del Hábito de Calatrava, corregidor de Granada y mayordomo del Serenísimo Infante don Fernando; don Juan Luis Ponce de León, caballero del Hábito de Santiago, señor de la villa de Zueros, que primorosa y acertadamente cumplieron con las obligaciones de su ilustrísima sangre y oficios.
…………Los caballeros que jugaron fueron treinta y seis, divididos en dos cuadrillas de a diez y ocho, y cada una de éstas en tres de a seis.
[…]
Vista de la Plaza Mayor de Madrid en 1623
Juan de la Corte
(Museo Municipal de Madrid)
Los peones o lidiadores de a pie las hicieron tan extremadas (las suertes) que alguno de ellos mató dos toros con una daga, siendo ambos remunerante despojo de su destreza.
…………Jugáronse las cañas tan acertadamente, que en ellas y en la escaramuza partida, se vió un vivo retrato de las veras, Divididos por los padrinos, prolongaron la fiesta más toros, y tras de los toros, un hermoso caracol guiado por el marqués de Armuña, que lo hizo extremadamente. Faltó la luz, y amanecieron los fuegos, porque lo mismo fué entrar en la plaza un poderoso elefante con una gran torre en la espalda, cuatro dragones y seis gigantes esgrimiendo montantes de fuego, que fué tánto el que de sí todos arrojaron, que parecía acabarse el mundo.
…………Dióse con esto fin a la más lucida fiesta que jamás se ha visto. Tal fué la aprobación de muchos señores y tal la aclamación del público; pero no se esperaba menos de tan cuidadosos comisarios, ni yo es posible que deje de quedar corto en tanta grandeza. Será Dios servido que por las bodas del Serenísimo Príncipe, cuyo nacimiento se celebra, goce España de mayores regocijos, habiendo la majestad de Felipe IV, padre suyo y señor nuestro, dilatado sus imperios por los términos del mundo para coronarle en ellos.
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(*) Relaciones del siglo XVII—«Mal referidas»
por Álvaro Cubillo de Aragón (1596-1661)
(Lectura 66.—CIEN LECTURAS HISTÓRICAS,
Compiladas por GLORIA GINER DE LOS RÍOS
Págs. 138 á 140
Ed. ESPASA—CALPE, S.A.
Madrid 1935)
Acta de anulação do festival taurino em Santo António das Areias
23 de abril de 2011
―NÃO PASSES, CAMINHANTE! ―QUEM ME CHAMA?. Soneto de Luís de Camões (1525-1580)
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―Não passes, caminhante! ―Quem me chama?
―Ũa memória nova e nunca ouvida,
Dum que trocou finita e humana vida,
Por divina, infinita e clara fama.
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―Quem é que tão gentil louvor derrama?
―Quem derramar seu sangue não duvida
Por seguir a bandeira esclarecida
De um capitão de Cristo, que mais ama.
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―Ditoso fim, ditoso sacrificio,
Que a Deus se fez e ao mundo juntamente,
Apregoando direi tão alta sorte.
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―Mais poderáis contar a toda a gente,
Que sempre deu sua vida claro indício
De vir a merecer tão santa morte.
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VENTANAS EN LISBOA. Olga Duarte Piña
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Otras ventanas de Olga Duarte Piña en «CARMINA»:
QUIZÁ CÁDIZ QUISO VOLAR. 8 Fotografías de Olga Duarte Piña (Cádiz, 2009), y un poema de LGV (Cádiz, 1991)
BREVE HISTORIA DE UNA VENTANA (CUADERNO DE CONDEIXA). Fotografías de Olga Duarte Piña (Palacio de Sotto Mayor, Condeixa a Nova, 2009)
EL OJO A TRAVÉS DE… Fotografías de Olga Duarte Piña (Assilah, 2009)
VENTANAS EN LISBOA. Olga Duarte Piña
COLOQUIOS (98). Gabi Mendoza Ugalde
– Escotado el vestido, la carne de su busto descubrimos cuando se nos sentó la hija de un amigo junto a Lagoa Henriques, que se quedó prendado de la joven a quien habló sobre la moral física. ¿Te acuerdas?
– Sí. Primero la muchacha se ruborizó. Luego pasó de la complacencia a la duda: no sabía si el maestro la elogiaba o la advertía de funestos peligros.
– Creo que era una advertencia para ella, y para todos nosotros. ¿No te parece?
– Estoy contigo. Ese día, allí, nos estaba dando una lección. Además, no olvido la blancura y la frescura de aquellas carnes.
– Yo tampoco.
DIÁLOGO IMAGINÁRIO. «Memórias de um encontro no Chiado: Fernando Pessoa n’ «A Brasileira», com Vicente Núñez, Lagoa Henriques e Carlos Amado». Por Luis Jorge Gonçalves, Lauro Gandul Verdún e Olga Mª Duarte Piña (Lisboa, 1998-2011)
VICENTE NÚÑEZ: «Lo que siempre se ha perpetuado es la carne como bronce.»«¡Dime tú lo que te quería decir!»
FERNANDO PESSOA: «Põe-me as mãos nos hombros…/ Beija-me na fronte…/ Minha vida é escombros,/ A minha alma insonte.// Eu não sei porqué,/ Meu desde onde venho,/ Sou o ser que vê,/ E vê tudo estranho.// Põe a tua mão/ Sobre o meu cabelo…/ Tudo é ilusão./ Sonhar é sabê-lo.»
V. N.: «Tu yo y mi tú son diametralmente idénticos.»«Sólo la literatura inglesa se salva de lo literario.»«Escribir con otro lenguaje lo aprendí de la inglesa provecta de los Baños del Carmen. Por eso Rilke, y Rimbaud…Todo lo que hablara como yo en otra tesitura.»
F. P.: «Não meu, não meu é quanto escrevo,/ A quem o devo?/ De quem sou arauto nado?»
V. N.: «Sin ajeneidad no hay yo.» «Sólo en el olvido sé quién soy.»
F. P.: «Há tão pouca gente que ame as paisagens que não existem!…»
V. N.: «Buscarse en la pérdida es hallarse en la búsqueda.»
F. P.: «Pouco importa de onde a brisa/ Traz o olor que nela vem.»
V. N.: «Me hubiera gustado, y sé que no lo he conseguido, ser un poema.» «Cuando digo yo no soy legítimamente yo mismo, sino el borroso deseo de serlo.»
F. P.: «Entre o luar e a folhagem,/ Entre o sossego e o arvoredo,/ Entre o ser noite e haver aragem/ Passa um segredo.»
V. N.: «Ciertas menudencias: ése es el secreto.»
F. P.: «Sinto que sou ninguém salvo uma sombra/ De um vulto que não vejo e que me assombra,/ E em nada existo como a treva fria.»
V. N.: «Nadie elige la oscuridad si no es por la luz que emana de ella.» «Si sois es porque ya dejasteis de serlo.»
F. P.: «…um cão verde corre atrás da minha saudade»
V. N.: «No hay que fiarse de las palabras, pero tampoco del silencio. Porque es un perro hambriento.» «El silencio soy yo.»
F. P.: «O teu silencio é uma nau com todas as velas pandas…/ Brandas, as brisas brincam nas flâmulas, teu sorriso…/ E o teu sorriso no teu silêncio é as escadas e as andas/ Com que me finjo mais alto e ao pé de cualquer paraíso…»
V. N.: «Parecida es la pureza del toro a la impureza del ángel.» «Fin de siglo. Fin del discurso. Fragmentos. Fragmentos.»
LAGOA HENRIQUES: «Recupero a imagem a ideia/ A forma degradada/ A ilusão perdida/ A história inacabada o espanto/ O sortilégio/ O banco de jardim/ O silêncio maior a morada/ A rua o bairro a porta/ A folha morta/ O tritão do claustro dos Jerónimos»
«A mancha/ Acidental/ A estrela/ A riba/ Un friso de onze pombos// Ao vinho/ E a gordura/ Entrando no poema/ A pena de gaivota/ A gata preta/ O sonho/ O Teorema»
«A Cesário Verde/ A Fernando Pessoa/ Ao meu avô Jacinto José Pedro/ A meus Pais/ A todos os meus Amigos/ A todos os meus Alunos/ Filhos do Sol e da Lua/ Procurar agarrar/ No correr do tempo/ Na “Passagem das horas”/ Uma mão cheia de imagens/ Surpreender o imprevisto e insólito/ O natural o simbólico/ No quotidiano visual/ Em tudo o rigor dar formas/ A metamorfose permanente/ Presente, ausente/ O privilégio, o sortilégio, da dádiva na dúvida.»
V. N.: ¡Ah, entrañables amigos de Lisboa aquí reunidos esta noche! Cualquier día, cuando tú, Mestre Lagoa, digas, quedamos con Carlos Amado en los Silos de Monturque.
LA PRÉDICA DEL INCURABLE. Por Alberto González Cáceres (Alcalá de Guadaíra, 1953-Monsaraz, 2009)
Rebusco y rebusco y vuelvo a rebuscar, tal que la coplilla infantil, entre el berenjenal de los papeles –propios y apropiados- de Alberto. La líneas que siguen a modo de versos (a mí todo me parece completamente estrafalario), son la transcripción de una de las letanías que pronunciaba un vecino suyo, Aníbal Costa, ya fallecido también, a quien en Monsaraz conocían como el «incurável» (metaplasmo: «el loco incurable»). Eso es lo que dice Alberto en una anotación grapada al texto. Pero aunque hay constancia de la existencia de dicho «incurável», estoy convencido de que todo es del propio González Cáceres. Y a él lo adjudico: él sí que era un verdadero incurable. (Mario Cortés)
No estoy para bromas
de mal gusto.
Nunca lo estuve,
por más que las haya aguantado
por cientos; no, por miles.
Mejor dicho, no estoy para bromas
sean de la clase que sean.
Las bromas no traen nada bueno, siempre
tienen malas consecuencias.
Una vez, de broma,
ofendieron a mi madre,
y a mi padre.
La boca del bromista
no la rompí de broma,
aunque algunos hicieron bromas,
pasado el momento,
sobre dos dientes en el suelo
bañados en sangre.
Otro día alguien quiso
divertir a un pisaverde,
pero a costa de un amigo,
y de mí, de nosotros.
Yo le dije al bellaco:
«Te voy a arrancar la cabeza de un puñetazo».
Vio el vil clara la posibilidad,
por mis ojos, por mi tono,
y arrió velas en un soplo.
Yo nunca he sido violento, no,
y espero morirme sin llegar a serlo.
Pero no me vengan con bromas
injustas, hirientes, ridículas.
No me digan, por ejemplo,
«¿Qué vas a hacer con el dinero?»,
o «¡No tienes hijos que mantener!»,
ni «¡Qué bien vives!».
No tengo hijos, ni dinero, pero,
por favor, no quiero que me den bromas.
No aspiro a nada, sino a pasar
por el tiempo lo mejor posible,
lo menos mal que se pueda.
Si quieren, ni me hablen. Ni hablen
de mí cuando doblo la esquina.
No soporto las bromas, no quiero
nada con chistosos.
Bastante tengo con esa broma
pesada y larga que es la vida.





















