
El Castillo de Buda
Foto LGV
Budapest
2004
Había nacido en Budapest en 1875. Durante la Primera Guerra Mundial, en octubre de 1916, se opuso a la alianza con Alemania y propuso la consecución de una paz de compromiso. Dos años después ante el mismo Parlamento se declaró «amigo de Francia» y fue el encargado de la alta responsabilidad de formar un consejo nacional para la independencia. Como presidente provisional de la República, en 1918, dio entrada a ministros socialistas en el Gobierno para llevar a cabo una reforma agraria que evitase que la población muriera de hambre y de miseria en la posguerra de un país vencido. En 1919 hizo frente a la invasión serbia, rumana y checa, así como a la insurrección comunista de Béla Kun, aunque fuera acusado, no obstante, de haber entregado el poder a éste, que implantó el «terror rojo» contra todos los disidentes en medio de las consecuencias desastrosas de la revisión del armisticio en Trianón. Las fuerzas de la derecha derrocaron a Kun y llevaron al poder el «terror blanco» de Horthy. Aquellas izquierdas y derechas implicaban un Károlyi expatriado.
La evolución política y social del país fue guiada por un extraño proceso de antisemitismo y progermanismo que situó a Hungría del lado de las fuerzas del eje Berlín-Roma durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando concluyó ésta, Mihály Károlyi pudo regresar por muy poco tiempo, pues la dictadura popular que se implantó en Hungría, auspiciada y dirigida desde la URSS, no podía consentir que el aristócrata, ilusionista, estadista, social y demócrata, pacifista y profundamente húngaro, pudiera vivir en su país.
Con la disolución de la República Popular de Hungría sus restos mortales fueron trasladados desde los Alpes marítimos franceses al Kerepesi Temetö de Budapest donde descansan lejos de Matisse y de la luz de la Provenza. Idealista, utópico y filantrópico como pocos, nació a orillas del Danubio y amó a Hungría durante años tan terribles.

El Puente de Erzsebet
Foto LGV
Budapest
2003
Posted by CARMINA Blog Literario at 10:30 pm on abril 29th, 2008.
Categories: Hungría, La vida es viaje, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa.

Perteneció a una de las familias de más alta alcurnia de la nobleza húngara, la Karolyi de Nagykároly, cuyo fundador fue un Karolyi del s. XVII. Murió en tierras de la alta Provenza, en Vence, donde un lustro antes Matisse decorara la capilla del Rosario de los dominicos en pura síntesis de sus formas, definitivamente planas; no lejos del lugar donde también muriera el genial pintor un año antes.
En 1919 tuvo que expatriarse por primera vez.
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Posted by CARMINA Blog Literario at 3:16 pm on abril 29th, 2008.
Categories: Hungría, La vida es viaje, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa.

Cesáreo Estébanez
Foto ODP
2004
Desde niño con el teatro
Cuenta que en su familia no hay ninguna relación con el teatro, sin embargo ello no ha impedido que a él le haya gustado el teatro desde que era un niño. Desde que en un grupo, de estos de mayores, hice el niño de una obra de Miller, a los 9 años. Me cogieron, no sé porqué. Luego hizo teatro durante el bachillerato y en la universidad de Salamanca y, finalmente, se fue a Madrid un año, a probarlo. «Porque no quiero que me den los sesenta, que ya tengo, y me haya quedado el gusanillo.»
Y ya no regresó a Palencia. Cesáreo marchó a Madrid para convertirse en actor dramático después de haber casi concluido la licenciatura de Medicina, carrera de la que sólo le faltan por aprobar algunas asignaturas. «Tengo la orla pero no terminé.» Se fue a la capital con el consentimiento de su padre, que siempre lo apoyó en aquella decisión suya, no así su madre que nunca aceptó que su primogénito, que iba para premio extraordinario, rompiera con siete generaciones de médicos en la familia. «Mi padre fue a Madrid a verme encantado, varias veces, como si yo fuera Lawrence Olivier. Yo digo a mis sobrinos lo que me dijo él: si eliges un trabajo vas a tener que estar un tercio de tu vida en él: ¡que te guste, por favor!»
Una hora con…
En la universidad de Salamanca, cada quince días, durante los primeros años de la década de los sesenta, Cesáreo Estébanez leía y recitaba textos y poemas de los autores en aquella época comprometidos políticamente y otros, ya muertos, cuya palabra literaria era considerada contraria al régimen dictatorial instaurado por Franco en aquella España: León Felipe, Blas de Otero, Pablo Neruda, Gabriel Celaya, Miguel Hernández , César Vallejo… Pues Cesáreo precisamente perseguía como fin difundir la literatura comprometida en aquellos actos sucesivos llamados «Una hora con…» ante un nutrido público de estudiantes y profesores universitarios. Entonces conoció a D. Fernando Lázaro Carreter que era rector de la universidad de Salamanca y con quien tenía que mantener frecuentes contactos, por razón de la organización del programa. «Lázaro iba a todos los recitales míos. Después de hacer Una hora con… León Felipe un señor del público me regaló la colección entera de León Felipe, para mí un regalo maravilloso. La tuve yo en mi habitación del colegio mayor un tiempo, pero un día vino la policía, me la quitó, y hasta hoy, sin decirme nada ¡eh!… Cogieron la colección y se la llevaron.»

Posted by CARMINA Blog Literario at 12:49 am on abril 25th, 2008.
Categories: Historias de vidas, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa, Teatro.

El bailaor Antonio Hermosín Olías
(Foto ODP, Alcalá de Guadaíra,2005)
Si viajamos en el tiempo unos sesenta y tantos años atrás, justo después de acabada la Guerra Civil, justo después, a 1941 ó 1942, a Sevilla, a La Alameda, una madrugada, podemos encontrarle. Hemos llegado a pie desde la calle Trajano o desde la de Jesús del Gran Poder. Entramos en La Europa porque sabemos que aquí vienen todos los artistas flamencos. Aquí venimos, a esta taberna, y, a pesar de estos años de miseria y hambre -paradojas de la vida- ¡cómo palpita en este local la vida, el arte puro! Bien lo sabe ese muchacho que hemos visto desde el primer día que entramos aquí y que viene casi todos los días desde Alcalá con amigos. Bien lo sabe Antonio Hermosín Olías, que tiene la querencia del flamenco ¡cómo se le nota en el rostro y en los gestos el deseo de aprender!
La corrida de toros
…se va a trabajar, después de regresar a Alcalá tras la mili, a la taberna que un tío suyo tiene a la vera del Cuartel de la Guardia Civil, en el Derribo, que es conocido como La Truja. Como él todavía parece un chiquillo los clientes le llaman niño, y se le queda el nombre de El Niño de la Truja. Por estas fechas, en Alcalá, donde siempre hay bautizos y parabienes, cuando uno u otro evento se celebra ya al Truja, al Comino y a los otros amigos los llaman para ir a cantar o bailar. Uno de estos días, un americano llamado Franklin, que en Alcalá tiene una plaza de toros chiquitita, se los lleva a la feria de Algeciras. El Truja nos cuenta: <<Y estando allí en la feria me encontré con uno que es el que tiene la culpa de yo haber seguido en mi arte: el Bizco San Román. Ése iba en un circo cantando y me ve a mí y me dice: «Truja, ¿por qué no vienes esta noche al circo conmigo?» Él cantaba ‘La Vaca Lechera’ por bulerías en ese circo, que era un circo muy nombrado, aunque yo ya no me acuerde del nombre. Al Bizco San Román lo había conocido en La Alameda. Bailaba yo éso divino, y él lo sabía.>> En la feria de Algeciras esta noche el Manzano y Paquito León le hacen el compás mientras el Bizco San Román da la entrada cantando por bulerías. <<Y bailé yo una corrida de toros, que ha sido lo fuerte de mi baile. Empiezo con el paseíllo, los caballos… Salen los picaores, después pongo las banderillas, hasta que cojo la muleta y entro a matar. A la par está el compás por bulerías, ¡ole!…
Era yo un chaval, cuando la feria de Sevilla estaba en el Prado, en una caseta de gitanos, una mañana vi yo un bailaor de Triana en lo alto de un velador haciendo unos pocos de pases de torero bailando. Ese bailaor me alumbró para que me metiera a hacer yo entera la corrida de toros. El baile de la corrida de toros va con un compás por bulerías. La entrada es de cante y yo salgo con las manos en alto y recito unos versos: <<Toreaba Marcial Lalanda y Cagancho/ un mano a mano en Sevilla/ y le salió a Cagancho un toro que el pelo se le tendía/ ¡ay! Marcial Lalanda de mi alma/ lo mejor de Andalucía/ ¡toro!>> Y ya empezaba el lío, las palmas y ¡ole! hasta que mataba el toro. Ahí cogí yo una categoría. En el circo del Bizco San Román bailé por primera vez la corrida de toros.
Posted by CARMINA Blog Literario at 3:14 pm on abril 23rd, 2008.
Categories: Flamenco, Historias de vidas, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa, Toros.
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Ciclista contra Dacia (Horezu, 2003)
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Ciclistas de Arad, 2004
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Comiendo pipas de girasol
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Flavio y sus primas en la terraza de los Virsta (Vadu Izei)
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Flavio
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Gato de Brasov (2001)
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Istria, 2002
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Strada Bicerici de Vadu Izei, 2001
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Vlad y un amigo en Ocna Sugatag (2002)
Posted by CARMINA Blog Literario at 12:29 am on abril 23rd, 2008.
Categories: Fotografía, Olga Duarte Piña, Rumanía.

Caídos por la revolución de 1956
Budapest
2000
Foto LGV
LOS BUDAPESTÍES el 23 de octubre van a salir a la calle en una gran manifestación de adhesión a los ciudadanos polacos. Esta fecha la eligen los estudiantes, organizados en comités, para que sus delegados pronuncien un gran mitin, ante una multitud que se va congregando delante del edificio del Parlamento, en el que quedan formuladas dieciséis demandas, dirigidas materialmente a la U.R.S.S., consistiendo la primera de ellas en pedirle a ésta la evacuación de sus tropas. El manifiesto reclama pacíficamente el reconocimiento de derechos fundamentales y de la soberanía efectiva del país, entre otras peticiones. El público se acerca en paz a participar de un manifiesto que comparten, sin embargo, la mecha de la revolución húngara de 1956 queda irreversiblemente encendida. A los estudiantes se suman los miembros de la Sociedad de Escritores. A media tarde los obreros de la metalurgia. En menos de dos horas el monumento a Stalin es derribado. Los agentes de la A.V.O. (fuerzas de seguridad del Estado) disparan contra la muchedumbre. Los trabajadores de las fábricas de automóviles, los de la central eléctrica de la capital, y el resto de sectores industriales estratégicos se unen para oponer resistencia armada a las fuerzas de seguridad con las armas que los propios soldados del ejército húngaro, enviados para disolverlos, ponen en manos de los revolucionarios. El 24 de octubre los tanques soviéticos se arrastran letalmente por las calles de Budapest. Desde sus posiciones mantenidas en la capital los sublevados oponen resistencia, a veces con éxito, a las fuerzas invasoras. La revolución se extiende a las provincias donde no hay que luchar contra las tropas extranjeras porque la U.R.S.S. decide no intervenir fuera de Budapest, circunstancia que posibilita que los comités locales tengan el control de la situación en casi todos los pueblos y ciudades de Hungría. Pareciera que los soviéticos fuesen a consentir la voluntad de la revolución porque el 31 de octubre no queda ningún tanque extranjero en Budapest. En los primeros días de noviembre el Gobierno húngaro busca el amparo de Naciones Unidas a fin de conseguir la evacuación total de las tropas invasoras de su territorio, la denuncia del Pacto de Varsovia y la solicitud para que Hungría sea reconocida como un estado neutral bajo la protección conjunta de las grandes potencias. A partir de estos acontecimiento el Kremlin va a conducirse con una estrategia que causa mundial indignación: simula una retirada de su maquinaria de guerra, pero el 4 de noviembre ataca, a traición, los centros militares e industriales del país. El legítimo gobierno surgido de la revolución cae por la fuerza de las armas y se instaura un gobierno de estalinistas que pretende patrimonializar la revolución misma para deslegitimar a los miembros del gobierno que acaba de derrocar. Pero los húngaros no se rinden: los jóvenes combaten con indescriptible valentía y su lucha la apoyan los trabajadores mediante una huelga general de obreros industriales y mineros. Esta vez en provincias con tenacidadtambién se combate, aunque la heroicidad del pueblo no es suficiente contra los tanques, la artillería pesada y los aviones de bombardeo que aplastan la resistencia en pocos días. Luego siguieron deportaciones en masa de ciudadanos acusados por su participación revolucionaria y decenas de miles de personas se refugiaron en otros países, fundamentalmente en Austria. Cerca de «Váci útca», la más transitada calle peatonal, en el corazón de Pest, nosotros pudimos ver restos de impactos de metralla en la fachadas de algunos edificios. Allí se han conservado para no olvidar.

Antigua sede de la A.V.O.
Budapest
2000
Foto LGV
Posted by CARMINA Blog Literario at 4:03 pm on abril 12th, 2008.
Categories: Hungría, La vida es viaje, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa.

Conjunto escultórico en el Kerepesi Temetö
Budapest
2000
Foto LGV
LA CANCELA del «Kerepesi Temetö» está abierta. Entramos. Ante nosotros se presenta un bosque de robustos árboles frondosos, cuyas copas se elevan espléndidamente sobre nuestras cabezas. No hay nadie aunque, hasta las viejas tumbas tienen puestas flores frescas. Las calles de este cementerio nos conducen a sus hombres y mujeres. La estatua de un violinista zíngaro que parece que atiende al aplauso de su público con gesto satisfecho. Sobre un pedestal de mármol negro rodeado de yedra color plata, el relieve de un matrimonio de actores que se da la mano. Las lápidas de los comunistas en una plaza cuadrangular. El pequeño obelisco de madera tallada, según la tradición transilvana, justo al pie de un árbol. La escultura del poeta Ady en piedra blanca y, en bronce, la del pintor de los mendigos a quien alguien ha colocado una rosa amarilla en su paleta. Algunas tumbas abandonadas en uno de los muros de este cementerio, donde la vegetación se adueña de sus paredes y las raíces de los árboles quebraron algunas lápidas.

El violinista zíngaro en el Kerepesi Temetö
Budapest
2004
Foto LGV
Posted by CARMINA Blog Literario at 3:20 pm on abril 12th, 2008.
Categories: La vida es viaje, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa.

Vicente Núñez
Posted by CARMINA Blog Literario at 10:18 am on abril 10th, 2008.
Categories: Fotografía, Olga Duarte Piña, Vicente Núñez.

Mercado junto al río Cibin (Foto L.G.V., Sibiu, 2000)
Ya por la tarde nuestros pasos nos conducen al Cibin, majestuoso en sus riberas llenas de sauces llorones aunque de muy pobre caudal. En el lado de acá del Cibin, la Ciudad Baja y el lado de allá, la ceaucesquina donde se mezclan edificio residenciales y otros industriales. En una amplia explanada situada en la linde misma de la Ciudad Baja con el Cibin, encontramos abierto un mercado al aire libre al que llegan desde todos los puntos del Judetul de Sibiu hortelanos para vender paprika fresca, sandías, lechugas y los cabreros, de la montañas, su queso fresco, las gitanas sus ajos y cebollas: personas buenas que sonríen al saludo en lengua forastera y que tienden la mano si se les tiende por otros aunque de nada les conozcan, como nos pasa a nosotros aquí en el bullicioso mercado de Cibin, donde nos conmueve la franqueza de los gestos y las maneras de los que encontramos en sus puestos ofreciendo todo lo que han recogido de su tierra, que es su riqueza y su piel, para vender y así ganarse la vida suya.
Posted by CARMINA Blog Literario at 12:39 am on abril 10th, 2008.
Categories: La vida es viaje, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa, Rumanía.

El pintor en su estudio de la calle Coracha
Foto O.D.P., 2004
Así como don Juan revela a Carlos Castaneda que es un cuervo, que aunque se le vea como don Juan, si se le sabe ver aparecerá como cuervo; le hemos preguntado a Rafael Luna si él puede decir como el indio yaqui, y si es algún pájaro lo que se vería de él sabiéndolo ver. Nos contesta que no, que él se siente más asociado a un pequeño felino; aunque su abuelo tenía una lechuza con las alas cortadas por el patio de su casa, que tan pronto se la veía en la ventana del comedor como entre las macetas, se la alimentaba, se convivía con ella. Su abuelo, que tenía vacas en Torreblanca, trajo la lechuza. Quizá pudiera tener en común con los pájaros su obsesión por el horizonte: «Imaginar que todos mis deseos más maravillosos están allí, pero sabiendo al mismo tiempo que es una ilusión, porque el horizonte no existe. Nunca voy a encontrarlo aunque siga eternamente dando la vuelta a la Tierra.»
Su primer dibujo lo hizo con 6 ó 7 años. Recuerda que era una viñeta que trazó en la contraportada de un atlas donde se representaba a un legionario con su metralleta diciendo algo así como «¡venga Pepe!», desde lo alto de la batea de una antigua furgoneta.
(..) «Saco mis historias de mi curiosidad, de los medios de información y de la calle, o de la misma historia de la pintura. Soy un voyeur. Encuentro una máxima y la repito, hago un reportaje, como con las máquinas de escribir, las sillas de barbero, las meninas o los laberintos de sábanas. No me preocupa tanto la técnica como a los pintores puros sino contar una historia, aunque sea absurda, y comunicar. Muchas veces yo pienso que soy más literato que pintor. No me considero un artista mártir porque aparte de la pintura me han gustado otras cosas. Si tenía un poco de dinero no era para comprar pinceles sino que prefería tomarme un café viendo a la gente pasar desde la terraza más elegante de París, aunque no me tomara otro en un año.»

Gramófonos

La botella sonora

El billar-futbolín
Posted by CARMINA Blog Literario at 1:22 am on abril 9th, 2008.
Categories: Historias de vidas, Lauro Gandul Verdún, Olga Duarte Piña, Prosa, Rafael Luna.