– Las Diputaciones Provinciales, eliminadas. Las Comunidades Autónomas, también eliminadas (su estructura administrativa conservada como administración periférica). Los Tribunales Superiores de Justicia y los Parlamentos regionales, por supuesto también eliminados, ya tenemos un Congreso y nos sobra un Senado. En cualquier país debe bastar con un Tribunal Supremo, competente en hermenéutica constitucional que, además, hace innecesario un Tribunal Constitucional, que también hay que eliminar.
– ¡Cuánto ahorraríamos! Además de mejorar el ejercicio de los Derechos Civiles y Políticos, nos permitiría fácilmente no recortar ni en Sanidad, ni en Educación, ni en Justicia.
– ¿Dónde está en esto que decimos la demagogia o el populismo?
– Mis amigos de la izquierda han convertido la derecha en un imposible, desde un punto de vista cultural, moral y estético. Y los de la derecha han hecho lo mismo con los primeros. No se pueden ver.
– ¿No se sienten mancos, según los unos y los otros, del brazo diestro o del siniestro?
– El líder del Ejecutivo relacionó ayer, con motivo del Bicentenario de la Constitución de 1812, y a escasos días de las elecciones andaluzas, las recientes medidas aprobadas por su Gobierno con el espíritu de los liberales que redactaron aquella, diciendo que “no hay que tener miedo a las reformas, hay que tener la valentía de hacerlas”. Y añadió: “la reforma trajo el cambio, y hoy como antes, el cambio es reforma”
– Ahora resulta que la firma de la misma en medio de una guerra que supuso tantas muertes y una persecución posterior a los que la firmaron; la lucha por la libertad, la soberanía nacional, la diferenciación de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, que aún hoy no tenemos; la destitución al Rey de todos sus atributos absolutistas y que representó entre otros el nacimiento del parlamentarismo moderno con el cual llegaría la libertad de imprenta, de expresión y opinión… ¿era una reforma?
De sobra sé donde quieres llegar, pero no te voy a seguir el hilo y llevar la historia a las víctimas de la LOGSE.
– De los casi seis millones de parados cuya culpa el PP imputa al PSOE, cuando éste califica la reforma laboral decretada por aquél como retrógrada, en verdad, más o menos la mitad de esa culpa, es decir, la responsabilidad sobre casi tres millones de desempleados, son claramente imputables al PP de Aznar.
– ¿De dónde sacas esos tres millones del PP?
– Estuvieron en el gobierno desde 1996 a 2004 con el modelo de economía del ladrillo como modelo único; y llegaron a ser maestros de los que ahora ya no están.