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AYER O LA BELLEZA. Un soneto de Enrique Martín Ferrera (1990).

 

transporte de corcho

AYER O LA BELLEZA

Enrique Martín Ferrera.

Eternos montes pueblan mi memoria,

Valles donde te antojas hermosa,

Vida. ¿Quizás un día, generosa,

Negaste el desconsuelo a la historia?

Aislada dicha, origen, infancia;

Tierra de abriles y almendros preñada,

De los dioses prodigio, paz soñada;

Corazón asombrado, encuentro, estancia.

¿Quién besó tus remotas primaveras

En la lejana alborada de la creación?

Con reposo de aguas y espejos, callas.

Y tu estampa es flor, verdad pregonera

De otros cielos, quieta y divina emoción,

Sed y ausencia que me alcanzan donde vaya.

POEMA ESCRITO EN LOS LLANOS DE LÍBAR. Lauro Gandul Verdún (22-2-97)

 

 

 

EN LOS LLANOS DE LÍBAR

A Félix Ventero

 

1

Ronca la voz

La garganta de rocas

Profunda como un vientre

Al final de la boca escarpada.

 

 

 

2

Llano

Plano

Patio colosal

Picos

Riscos

La sima de Líbar

Válvula que tragó las aguas alpinas

Entre Montejaque y Cortes.

 

Fotos de P. García-Donas
1997

TRISTESSE. Alfred de Musset (1810-1857). Traductor al español Tomás Valladolid Bueno, 2008

 

El beso (Brancusi)

El beso 

 Brancusi

(1876-1956)

LGV

 

 

TRISTESSE

 

J’ai perdu ma force et ma vie,

Et mes amis et ma gaieté;

J’ai perdu jusqu’à la fierté

Qui faisait croire à mon génie.

Quand j’ai connu la Vérité,

J’ai cru que c’était une amie;

Quand je l’ai comprise et sentie,

J’en étais déjà dégoûté.

Et pourtant elle est éternelle,

Et ceux qui se sont passés d’elle

Ici-bas ont tout ignoré.

Dieu parle, il faut qu’on lui réponde.

Le seul bien qui me reste au monde

Est d’avoir quelquefois pleuré.

 

 

 

TRISTEZA

 

He perdido mi fuerza y mi vida,

Y mis amigos y mi alegría;

He perdido hasta el orgullo

Que hacía creer en mi genio.

Cuando conocí la Verdad,

Creí que era una amiga;

Cuando la he comprendido y sentido,

Ya estaba asqueado de ella.

Y sin embargo ella es eterna,

Y aquellos que se han despreocupado de ella

En este bajo mundo lo han ignorado todo.

Dios habla, es necesario que se le responda.

El único bien que me queda en el mundo

Es haber llorado algunas veces.

 

 

ASTILLEROS ABANDONADOS DE BARCOS DE RÍO (SEIXAL). FOTOGRAFÍAS CON POEMA. Lauro Gandul Verdún (Serie «Región de Lisboa», 2008)

 

1 viejo astillero seixal

 

 

LLORO por los barcos de río

Podridos en el astillero abandonado

Lloro en las estaciones ferroviarias

Cuando encuentro la cabeza enorme

De un broncíneo niño ausente

Pero ha de darme igual

Sigo mi camino

A buen paso

Para no perder el tren próximo.

 

 

 

2 viejo astillero seixal

 

3 viejo astillero seixal

 

 

4 viejo astillero seixal

 

 

5 viejo astillero seixal

 

 

6 viejo astillero seixal

 

 

7 viejo astillero seixal

AUBADE de Philip Larkin, una versión en español con nota introductoria de su contrito traductor. Por Enrique Martín Ferrera.

Larkin 1

Philip Larkin en su biblioteca


AUBADE

By Philip Larkin

I work all day, and get half-drunk at night.

Waking at four to soundless dark, I stare.

In time the curtain-edges will grow light.

Till then I see what’s really always there:

Unresting death, a whole day nearer now,

Making all thought impossible but how

And where and when I shall myself die.

Arid interrogation: yet the dread

Of dying, and being dead,

Flashes afresh to hold and horrify.

The mind blanks at the glare. Not in remorse

— The good not done, the love not given, time

Torn off unused — nor wretchedly because

An only life can take so long to climb

Clear of its wrong beginnings, and may never;

But at the total emptiness for ever,

The sure extinction that we travel to

And shall be lost in always. Not to be here,

Not to be anywhere,

And soon; nothing more terrible, nothing more true.

This is a special way of being afraid

No trick dispels. Religion used to try,

That vast moth-eaten musical brocade

Created to pretend we never die,

And specious stuff that says No rational being

Can fear a thing it will not feel, not seeing

That this is what we fear — no sight, no sound,

No touch or taste or smell, nothing to think with,

Nothing to love or link with,

The anaesthetic from which none come round.

And so it stays just on the edge of vision,

A small unfocused blur, a standing chill

That slows each impulse down to indecision.

Most things may never happen: this one will,

And realisation of it rages out

In furnace-fear when we are caught without

People or drink. Courage is no good:

It means not scaring others. Being brave

Lets no one off the grave.

Death is no different whined at than withstood.

Slowly light strengthens, and the room takes shape.

It stands plain as a wardrobe, what we know,

Have always known, know that we can’t escape,

Yet can’t accept. One side will have to go.

Meanwhile telephones crouch, getting ready to ring

In locked-up offices, and all the uncaring

Intricate rented world begins to rouse.

The sky is white as clay, with no sun.

Work has to be done.

Postmen like doctors go from house to house.

Larkin 2

AUBADE de Philip Larkin, una versión en español
con nota introductoria de su contrito traductor
Por Enrique Martín Ferrera

«…y lo mesmo harán todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua: que, por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento.»

D. Quijote de la Mancha (Parte 1ª, Capítulo 6º)

Miguel de Cervantes


«Aubade», la peculiar albada que escribiera Philip Larkin, sin Romeos ni Julietas despidiéndose morosamente al llegar el amanecer, no formó parte de ninguno de los poemarios publicados en vida por su autor. Este poema apareció impreso en el Suplemento Literario de The Times el 23 de Diciembre de 1.977.  En una ocasión, por esa época, en carta a un amigo, Larkin hizo referencia al mismo con un agudo símil: «Christmas without the baby». Ocho años después, otro mes de Diciembre, la muerte puso fecha, forma y lugar a ciertos interrogantes sobre su propio fin expuestos por él en este poema.

…………«Aubade» sí fue incluido, póstumamente, en «Collected Poems», en edición inglesa de 1.988 de «Marvell-Faber and Faber»; pero no existe ninguna edición española de los poemarios del bibliotecario de Hull que contenga esta brillante reflexión sobre nuestras vidas, escrita sin dejar de mirar de frente, a los ojos, a la propia muerte.

…………En mi concienzudo rastreo no he logrado hallar ni una sola versión española de «Aubade» que me sirviera de referencia. Sólo conozco una genial «Albada» en español, pero fue escrita por otro gran poeta, Jaime Gil de Biedma, varios años antes de que apareciera publicada la de Larkin en el «Times Literary Supplement». Así pues, lo mío, más que atrevimiento, es un doble salto sin red, al que me ha empujado mi admiración por este escritor, tan denostado por algunos, al que apodaron «el corazón más triste del mercado de postguerra». De ese fervor es en buena parte culpable el buen gusto de un viejo y gran amigo, con el que siempre tendré una deuda de gratitud por darme a conocer en una tertulia casera, ya remota en el tiempo, «El edificio» de Larkin: allí se me reveló por primera vez el poeta.

…………Ya lo decía Cervantes por boca del cura, al hacer, junto al barbero, escrutinio para la hoguera en la librería de Alonso Quijano; y a la misma conclusión llegó Voltaire: «Es imposible traducir la poesía. ¿Acaso se puede traducir la música?».

…………Si traducir un poema resulta imposible, versionarlo constituye un verdadero rompecabezas: la búsqueda del difícil punto de equilibrio entre la extrema fidelidad, exenta de gracia, al texto que nos sirve de patrón y el alzar el vuelo libremente, so pretexto de no dejar que se esfume el hálito poético que poseía el modelo. Quién no conoce ese repetido, manido, y todavía acertado adagio: «Traduttore, traditore».

…………Si toda traducción es en el fondo una traición al original, diré en mi descargo que no soy traductor profesional, y parafraseando al propio Larkin, que mi intención era ser –aunque dudo haberlo logrado- el menos traidor. Él, que era «the less deceived», detestaba los engaños; por eso tampoco tenía fe en las traducciones de poesía, de las cuales abominaba. Su exposición sobre este asunto en algunas entrevistas que concedió no deja lugar a dudas, así que es justo, ante todo, pedir disculpas a Philip por esta tropelía. Yo mismo sostengo vehementemente que un poema rara vez sobrevive en el exilio, que, al abandonar esa patria que es el idioma en el que fueron concebidos, esos versos quedan heridos de muerte, marchitos, desafinados…

…………Consecuentemente, si el lector puede afrontar el poema original en inglés que se acompaña, ruego olvide el lastimoso remedo en lengua extraña que sigue tras estas líneas.


ALBADA

Por Philip Larkin

Trabajo todo el día, y medio me emborracho por la noche.

A las cuatro me despierto en medio de una oscuridad insondable.

Fijo la vista. A su tiempo, al filo de la cortina acrecerá la luz.

Hasta entonces veo lo que realmente estuvo siempre ahí:

la muerte sin tregua, ahora un día más cercana,

impidiendo cualquier otro pensamiento, salvo cómo,

y dónde, y cuándo moriré.

Estéril interrogante, más el espanto

de morir y estar muerto,

relampaguea de nuevo para horrorizar, para poseer.

La mente desconcertada por el resplandor. No por remordimiento

– el bien no hecho, el amor no dado, el tiempo que se fue,

desgarrado y sin usar – ni porque, desdichadamente,

se precise mucho tiempo para remontar y liberar

una vida de sus errados comienzos, y puede que nunca se logre;

pero sí por el vacío total y eterno,

la extinción cierta hacia la que viajamos,

y en la que estaremos perdidos para siempre. No estar aquí,

no estar en ninguna parte,

y muy pronto; nada más terrible, nada más verdad.

Es una manera especial de sentir miedo,

que no se esfuma con ningún truco. La religión lo intenta,

ese vasto y apolillado brocado musical

creado para fingir que nunca morimos,

ese rollo engañoso que dice que ningún ser racional

puede temer a una cosa que no sentirá, apartando la mirada

de lo que tememos: no tener ojos, ni oído,

ni tacto, sabor u olor; nada en lo que pensar,

nada que amar o a lo que poder unirnos;

el anestésico del que nadie recobra el sentido.

Quedarse así solamente al borde de la visión,

pequeño borrón desenfocado, con un escalofrío continuo

que debilita y conduce hacia la indecisión cada impulso.

La mayoría de las cosas puede que nunca sucedan: ésta ocurrirá,

y lo certero de su cumplimiento nos hace enfurecer

cuando estamos atrapados en el horno del miedo,

sin compañía, o una copa en la mano. El valor es inútil:

dicho sea, no para que otros se asusten. Ser valiente

no permite a nadie librarse de la tumba.

Lamentada o combatida, la muerte es la misma.

Lentamente la luz se afirma, y la habitación toma forma.

Como un armario, resulta evidente lo que sabemos,

lo que hemos sabido siempre, el saber que no podemos escapar;

y aun así no podemos aceptarlo. Habrá que decidirse.

Entretanto, en oficinas cerradas, los teléfonos agazapados

se preparan para sonar; y todo el impasible,

intrincado y agrietado mundo comienza a despertar.

El cielo es blanco como arcilla, sin sol.

El trabajo nos reclama.

De casa en casa, como médicos, van los carteros.

Larkin 3

Tumba de Larkin en Cottingham, Inglaterra

POEMA DE PHILIPPE JACCOTTET (Editados en Sevilla -1982- por «Dendrónoma» con autorización de E. Gallimard, y traducidos al español por Antonio Lara Pozuelo). Con fotografías de L.G.V., Meiringen, 2008

 

4 jaccottet

 

2 Meiringen

 

1 Meiringen

 

5 jaccottet

 

3 Meiringen

MAIERHOFEN (aldea de Furstenfeld, muy cerca de la frontera de Austria con Hungría). Fotos de Olga Duarte y Lauro Gandul, y dos poemas de éste, 2002

 

 

 

 

 

ESCRITO EN ROSENLAUI. Lauro Gandul Verdún, 1999 (con fotografías del autor)

POEMAS DE PHILIPPE JACCOTTET (Editados en Sevilla -1982- por «Dendrónoma» con autorización de E. Gallimard, y traducidos al español por Antonio Lara Pozuelo). Con fotografías de L.G.V., Rosenlaui, 2008

LA HAZAÑA EN ALCALÁ DE UN CÓRDOBA QUE ES DE SEVILLA. Compilaciones de Rafael Rodríguez González

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