Posts categorized “Pintura”.
EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (FRAGMENTO). Poema de Miguel de Unamuno (1864-1936)
1599-1660
Mi amado es blanco…
(Cantares, V, 10)
Questo occhio vede in quella blanchezza
tucto Dio et tucto uomo, la natura divina
unita con la natura umana.
(Santa Caterina de Siena, Libro della
Divina Dottrina, cap. CXI)
…¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Ti, donde está el reino
de Dios; dentro de Ti, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo está como el espejo
del padre de la luz, del sol vivífico;
blanco tu cuerpo al modo de la luna
que muerta ronda en torno de su madre
nuestra cansada vagabunda tierra;
blanco tu cuerpo está como la hostia
del cielo de la noche soberana,
de ese cielo tan negro como el velo
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno.
……………..Que eres, Cristo, el único
Hombre que sucumbió de pleno grado,
triunfador de la muerte, que a la vida
por Ti quedó encumbrada. Desde entonces
por Ti nos vivifica esa tu muerte,
por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,
por Ti la muerte es el amparo dulce
que azucara amargores de la vida;
por Ti, el Hombre muerto que no muere,
blanco cual luna de la noche. Es sueño,
Cristo, la vida, y es la muerte vela.
Mientras la tierra sueña solitaria,
vela la blanca luna; vela el Hombre
desde su cruz, mientras los hombres sueñan;
vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco
como la luna de la noche negra;
vela el Hombre que dio toda su sangre
por que las gentes sepan que son hombres.
Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos
a la noche, que es negra y muy hermosa,
porque el sol de la vida la ha mirado
con sus ojos de fuego: que a la noche
morena la hizo el sol y tan hermosa.
Y es hermosa la luna solitaria,
la blanca luna en la estrellada noche
negra cual la abundosa cabellera
negra del nazareno. Blanca luna
como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo
del sol de vida, del que nunca muere.
…Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo,
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador!
[Miguel de Unamuno, «El Cristo de Velázquez».
Poema incluido por Francisco Rico en Mil años de poesía española.
Editorial Planeta, S. A. Págs. 745 y 746. Barcelona, 1997]
TRES POEMAS DE FEDERICO GARCÍA LORCA A LA SEMANA SANTA ESPAÑOLA Y EL CRISTO DE SAN JUAN DE LA CRUZ DE SALVADOR DALÍ
Cristo de San Juan de la Cruz
Salvador Dalí
1904-1989
.
PROCESIÓN
Por la calleja vienen
extraños unicornios.
¿De qué campo,
de qué bosque mitológico?
Más cerca,
ya parecen astrónomos.
Fantásticos Merlines
y el Ecce Homo,
Durandarte encantado,
Orlando furioso.
PASO
Virgen con miriñaque
Virgen de la Soledad,
abierta como un inmenso
tulipán.
En tu barco de luces
vas
por la alta marea
de la ciudad,
entre saetas turbias
y estrellas de cristal.
Virgen con miriñaque
tú vas
por el río de la calle,
¡hasta el mar!
SAETA
Cristo moreno
pasa
de lirio de Judea
a clavel de España.
¡Miradlo por dónde viene!
De España.
Cielo limpio y oscuro,
tierra tostada,
y cauces donde corre
muy lenta el agua.
Cristo moreno,
con las guedejas quemadas,
los pómulos salientes
y las pupilas blancas.
¡Miradlo por dónde va!
[Federico García Lorca (1898-1936), Poema del cante jondo, 1921.
OBRAS COMPLETAS I . Edición de Miguel García Posada (1944-2012).
Edita Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg. Págs. 318 y 319.
Barcelona, 1996]
A CRISTO CRUCIFICADO (UNA PINTURA, UN POEMA, UNA MÚSICA Y UNA FOTOGRAFÍA). El pintor Velázquez, un poeta anónimo, el músico José Espinosa y el fotógrafo Miguel Hermosín
1599-1660
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido:
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera;
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
[Anónimo, «Soneto a cristo crucificado», (s. XVII).
Poema incluido por Francisco Rico en Mil años de poesía española.
Editorial Planeta, S. A. Pág. 394. Barcelona, 1997]
Jesús en el Calvario
Compositor: José Espinosa
Interpretación por: La Banda de Música de Alcalá de Guadaíra
Director: Sergio Jiménez Martín
Alcalá 2012
Foto: Miguel Hermosín
DOS GIRALDAS DE RAFAEL LUNA (UNA DE ELLAS SEMIENTERRADA), UN SONETO DE GERARDO DIEGO A LA GIRALDA Y ESTRAMBOTE FOTOGRÁFICO EN BLANCO Y NEGRO DE MANUEL VERPI
Giralda en prisma puro de Sevilla,
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.
Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples —ay, Narcisa—, en ella:
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.
Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera,
que su más bella vertical depura.
Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.
[Gerardo Diego (1896-1987) Poesía española contemporánea, (1932-1934).
Taurus Ediciones, S.A. Págs. 383 y 384. Madrid, 1979]
.
_____________________











