Posts categorized “Fotografía”.

VICENTE NÚÑEZ (y amigos delante de la tumba de F. Pessoa en «Os Jeronimos»)

 

J.E.Espinosa, V. N., O.D.P., L.J. RGES

De izquierda a derecha,
J.E. Espinosa, Vicente Núñez,
Olga Duarte, Zsolt Tibor
y L.J. Rodrigues Gonçalves
(este último, organizador
del Encuentro de Poetas Andaluces
en Lisboa
de 7 de julio de 1.998).
Fernando Pessoa,
al fondo
Foto: LGV

  

 

ZSOLT TIBOR. Monasterio de «Os Jeronimos». Fotografía de Lauro Gandul Verdún. Lisboa 1998

 

 

El artista húngaro Zsolt Tibor,

que en 2006

ilustrará en la revista «CARMINA»,

Textos para una lectura, Nº 2,

«Poblaciones/Populations»

de Vicente Núñez

 

 

VICENTE NÚÑEZ. Lámpara de la saleta. Olga Duarte Piña, Aguilar de la Frontera (Cordoba), 2004.

 

 

 

 

VICENTE NÚÑEZ. La saleta. Olga Duarte Piña, Aguilar de la Frontera (Cordoba), 2004.

1 Saleta

VICENTE NÚÑEZ. Cerca de Aguilar. Lauro Gandul Verdún, 1998.

 

 

El poeta tomando un trago de vino de Aguilar

 

 

VICENTE NÚÑEZ Y CARLOS AMADO. Díptico. Bajando de los cielos de Lisboa por una escalera. Lauro Gandul Verdún, 1998

 

 

El poeta Vicente Núñez

 y el pintor portugués Carlos Amado

 
Fotos: LGV
Lisboa
1998

VICENTE NÚÑEZ (y J.E. Espinosa). Hacia Lisboa. Lauro Gandul Verdún, 1998

3 J.E.Espinosa y  V.N. hacia Lisboa 1998 

Los poetas Juan Enrique Espinosa y Vicente Núñez,
en una venta tomando un refrigerio
para después continuar su viaje a Lisboa,
donde fueron invitados a un encuentro de poetas Andaluces 
 que se celebró en el Teatro da Trindade
en 1998 

VICENTE NÚÑEZ (y J.M. Ullán). No muy lejos de Aguilar. Lauro Gandul Verdún, 1998.

 

 

Los poetas José Miguel Ullán y Vicente Núñez

en Aguilar de la Frontera

(Córdoba)

 

 

REPORTAJE FOTOGRÁFICO DEL ACTO TITULADO «LA CEGUERA» OFRECIDO POR «CARMINA» TEXTOS PARA UNA LECTURA EN LOS ÁNGELES VIEJOS. Fotos de Enrique Sánchez Díaz (Alcalá de Guadaíra, 1 de diciembre de 2006)

1

El actor Cesáreo Estébanez, al centro,

hablando con el pintor Xopi

y el guitarrista Niño Elías,

poco antes de que empezara «La ceguera»

«LA CEGUERA» consistió en un acto de lectura pública, también en clave de teatro leído, de una selección de breves textos en prosa o poesía que tienen en común tratar de la ceguera o de los ciegos, escritos por Jorge Luis Borges, Lucian Blaga, Rainer María Rilke, Víctor Pozanco, Jorge Guillén, Rafael Alberti, Juan Larrea, Emilio Prados, Ernesto Sábato, Francisco de Quevedo, Elías Canetti y Luis Rosales.

A partir de una idea original de Xopi, Olga Duarte y Lauro Gandul se quiso establecer un diálogo entre la acción pictórica, la musical y la literaria, presentándolas enhebradas por la ceguera o los ciegos como símbolos. La contribución de Cesáreo Estébanez no sólo consistió en interpretar el papel de uno de los declamadores sino que además fue el que hizo posible esa componente dramática del acto, que integraba también la realización de un cuadro por un pintor con los ojos vendados (Xopi) que interpretaba sobre la tabla la música que le llegaba de la guitarra de Niño Elías, que tocó también con los ojos vendados, y las voces de los declamadores ( con Cesáreo también leyó Lauro Gandul). Antonio de la Torre representó el papel de El Licenciado, que hizo las veces de un profesor que dedicaba su clase al tema de los ciegos, de la ceguera en la literatura.

2

Olga Duarte Piña y Antonio Luis Albás

fueron los presentadores

3

De derecha a izquierda, Antonio de la Torre,

Lauro Gandul, Cesáreo Estébanez y Niño Elías

4

El pintor y el guitarrista ciegos

5

Xopi pintando la ceguera

6

Antonio de la Torre como El Licenciado

MIGUEL HERMOSÍN (fragmento)(«Historias de vidas» Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2005)

 

 

Miguel Hermosín
(Foto ODP, 2005)

 

Fíjense en aquel balcón. Allí está un niño de ocho o nueve años asomado a la baranda. Ese niño apunta a distintos lugares de la calle, e incluso a personas. Por allí pasan quienes deben ser amigos del niño que desde el balcón parece un pequeño cazador armado con una Kodak instamatic, que también usa para dispararla contra esos otros niños que quieren ser cazados por Miguel Hermosín, que hace fotos y que es el nombre del niño de vemos. Pasen cualquier otro día por la calle Goya, por la parte del Instituto, y lo verán, un niño de ocho o nueve años con la cámara siempre como si buscara, o solo, o probablemente en algún corro de otros niños donde su hermana también le pide una foto. Pasen otros días, lo verán también, y si no se lo encuentran es porque está en su casa mirando, como si buscara, una a una cada foto que guarda en una caja de zapatos sin fechas ni clasificación. Mira las fotos y a ese niño se le ve, si se fijan bien, deleitándose; a ese niño se le ve impregnado el gesto del gozo, que recibe quien se atrave con algo tan simple como ponerse a contemplar la belleza, en este caso, la belleza de unas fotos. A todo el que llega a la casa se las muestra o, si no ha venido a su casa le lleva la foto a la suya, para que la vea, para que nadie que haya salido en la foto se quede sin verse en ella. Aquel niño del balcón es hoy un hombre de cuarenta años que contesta que no puede explicar porqué hacía todo esto, aunque sí puede decir que la satisfacción que recuerda es idéntica a la que siente hoy entre fotografías. Nunca se ha planteado si la fotografía es difícil o fácil. Él siempre ha hecho fotos y nunca ha dejado de ser un fotógrafo: «La foto que yo quiero la veo antes de hacerla. Hay que saber ver. La veo en mi cabeza y luego la hago.»

            En un curso dirigido por el fotógrafo sevillano Emilio Saenz aprendió que no importa la cámara que se tenga para hacer buenas fotos: «Lo que vale es el ojo que ve esa foto. Lo que quieras decir en la foto es lo que importa: el contenido de la foto.»

            «No tengo preferencias temáticas. Llevo la cámara pero no siempre hago fotos y, además, a veces, como vaya con la intención de hacerlas, no las hago. Cuando estoy haciendo la foto no pienso en ningún público de esa foto cuando saque la primera copia. Cuando la veo en el papel, si me gusta, quiero que la vean otros. Me gusta también saber que otros aprecian esa foto.»