– Hoy la política, en términos libidinosos, no sólo adolece de la total ausencia de erótica, sino que no llega siquiera a ser una crepuscular pornografía.
– En realidad el BCE no es un Banco Central. Es el lobby de la banca. Lo que hace el BCE es imprimir dinero y prestarlo a intereses bajísimos a la banca privada, pero no presta a los Estados ni compra deuda pública. Al establecerse el euro, se eliminaron los instrumentos que los Estados tenían para protegerse de la especulación de los mercados financieros. Estos instrumentos eran la impresión de moneda y la compra de deuda pública por parte de los bancos centrales de cada país. Cuando los mercados especulaban con la deuda pública de un país, el Estado imprimía dinero, compraba su deuda pública y hacía bajar los tipos de interés de la misma. En los países de la Eurozona, los Estados no pueden hacer esto. El único que podría hacerlo es el BCE, pero no lo hace.
– ¿Porqué me haces esto?. Sabes que no me gusta que uses ese tono conmigo. Seguro que a tu nuevo chico no le hablás así.
– Algunos se han propuesto incorporar a sus discursos razones objetivas para que, verdaderamente, puedan constituir una opinión.
– No siempre lo consiguen.
– Bueno, pero son peores los muchos sujetos que cuando se pronuncian en público, en el ejercicio de su legítimo derecho a la libertad de opinar, no sólo no pretenden las razones objetivas, sino que ni siquiera se esfuerzan en lograr las subjetivas, y mucho menos reconocerán que la suya no es, propiamente, una opinión.
– Tú no respetas los sacrosantos principios de la democracia.
– Cuanto más laicos, más invocáis lo sagrado para cualquier cosa.