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LA ESPERA. Luis Caro

POBLACIONES/POPULATIONS (POEMA VI, con dibujo de Zsolt Tibor y traducción al francés de Claude Dubois). Vicente Núñez

POEMA VI DE POBLACIONES. Vicente Núñez

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«CARMINA» Nº 2

LA INFANCIA DE LOVECRAFT. Luis Caro

POBLACIONES (POEMA VI, con dibujo de Zsolt Tibor). Vicente Núñez

CARMINA Nº 2

APODERADO. Luis Caro

LA CONDECORACIÓN DE LA URRACA. Guillermo Bermudo 2012

La condecoración de la urraca
(Grabado)
Guillermo Bermudo


«CARMINA» EN EL MUSEO DE ALCALÁ DE GUADAÍRA. «30 MIRADAS» (De 22 de marzo a 29 de abril de 2012)

Fragmento de «30 MIRADAS»

José Manuel González por Olga Duarte Piña

Manuel Domínguez Guerra por Lauro Gandul Verdún

MUSEO DE ALCALÁ DE GUADAÍRA

2012


RELACIÓN DE PILATO SOBRE JESÚS REMITIDA A AUGUSTO. Por José Manuel Colubi Falcó

Descendimiento de la cruz
Roger van der Weyden
1399-1464

Forma parte de los apócrifos de la pasión y resurrección (cf. B.A.C. nº 148) y en ella el gobernador refiere al César los milagros de Jesús, su condena y acontecimientos posteriores a la crucifixión. Dice así:

«En aquellos días, después de haber sido crucificado nuestro Señor Jesús Cristo, siendo gobernador de Palestina y de Fenicia Poncio Pilato, se hicieron en Jerusalén estas memorias sobre los hechos realizados por los judíos contra el Señor. Pues bien, Pilato las remitió, junto con su relación particular, al César, en Roma, escribiendo así:

»Al poderosísimo, divinísimo y terribilísimo Augusto César, Pilato, gobernador de la provincia oriental:

»Poderosísimo Señor: Os hago una notificación por la cual me encuentro presa del temor y del temblor. En efecto, en esta provincia que gobierno, la que es Jerusalén, la única de sus ciudades, la multitud de judíos me entregaron un hombre que era llamado Jesús, profiriendo contra él muchas acusaciones que no pudieron demostrar con concurso de razones. Contra él aducían una herejía: que Jesús les decía que el sábado no era (día de) descanso ni fiesta de guardar. En efecto, en ese día realizó numerosas curaciones, hizo que los ciegos vieran, que los cojos pasearan, resucitó a muertos, limpió a leprosos, curó a paralíticos, que no podían tener impulso de cuerpo ni estabilidad de nervios, sino solamente voz y carácter, y les dio fuerza para pasear y correr, eliminando la debilidad con una sola palabra. Y nuevamente, otro hecho de mayor poder aún, hecho que es ajeno a nuestros dioses: resucitó a un muerto de cuatro días, llamándolo con una sola palabra, y eso que el muerto ya tenía pus, y (estaba) corrompido por los gusanos que nacían de su cuerpo y tenía el hedor de un perro. En habiéndole visto yacente en la tumba, le mandó que echara a correr, (y éste) como si no tuviera nada en absoluto de muerto, como un novio de la alcoba nupcial, también así salió él de la tumba, lleno de infinito perfume.

»Y a unos forasteros, claramente endemoniados, que tenían su morada en los desiertos, comían sus propias carnes y vivían igual que bestias y reptiles, también a éstos los hizo habitantes de ciudades, con su palabra los mostró prudentes y los preparó para ser sabios, poderosos e ilustres, comensales de todos los enemigos de los espíritus impuros, funestos, que había en ellos, a los que arrojó al fondo del mar.»

MUERTE Y RESURRECCIÓN. Por José Manuel Colubi Falcó

MUERTE Y RESURRECCIÓN. Por José Manuel Colubi Falcó

Lamentación de Cristo muerto
Andrea Mantegna
1431-1506

De los «Evangelios apócrifos» (BAC nº 148), el de Pedro nos ofrece esta versión de la muerte y resurrección de Jesus (versículos 15-42, que traduzco):

«15. Era mediodía y la oscuridad invadió toda la Judea. Ellos estaban turbados y angustiados, no fuera que se pusiera el sol, dado que (Jesús) aún vivía, pues para ellos está escrito que «el sol no se ponga sobre un ejecutado». 16. Uno de ellos dijo: «Dadle de beber hiel con vinagre.» Y, haciendo la mezcla, le dieron de beber. 18. Muchos iban de un lado para otro con antorchas, creyendo que era noche, y caían. 19. Y el Señor gritó diciendo: «¡Mi fuerza, mi fuerza, me abandonaste!» Y, habiéndolo dicho, fue acogido (en el cielo). 20. Y a la misma hora se rasgó en dos el velo del templo de Jerusalén. 21. Y entonces arrancaron los clavos de la manos del Señor y lo pusieron sobre la tierra. Y toda la tierra sufrió un seísmo y se hizo un gran miedo. 22. Entonces brilló el sol y se halló que era la hora nona. 23. Los judíos se alegraron y dieron su cuerpo a José para que lo sepultara, puesto que habían visto cuántos bienes había hecho (Jesús). 24. Habiendo tomado al Señor, lo lavó y envolvió en una sábana, y lo introdujo en un sepulcro propio llamado «Jardín de José». 33. Le pusieron siete sellos y, habiendo levantado una tienda, se pusieron a hacer guardia. 34. Muy temprano, cuando comenzaba a clarear el sábado, vino una multitud desde Jerusalén y las cercanías, para ver el sepulcro sellado. 35. Pero en la noche en que alumbraba el día del Señor, hallándose de guardia los soldados de dos en dos por puesto, una gran voz hízose en el cielo. 36. Y vieron abiertos los cielos y que dos varones bajaban de allí llenos de mucha luz y se acercaban a la tumba. 37. La piedra aquella que habían arrojado sobre la puerta, rodando por sí misma cedió a una parte y el sepulcro se abrió y ambos jóvenes entraron. 38. Habiéndolos visto los soldados, despertaron al centurión y a los ancianos, pues también ellos estaban de guardia. 39. Y mientras explicaban lo que vieron, de nuevo ven que han salido del sepulcro tres varones, que dos sostenían a uno y que una cruz acompañaba. (40) y que la cabeza de los dos llegaba al cielo, mas la del conducido sobrepasaba los cielos. 41. Y oyeron una voz desde los cielos que decía: «¿Lo anunciaste a los durmientes?» 42. Y se oyó una respuesta obediente desde la cruz: «Sí»»

POBLACIONES (POEMA II, con dibujo de Zsolt Tibor y traducción al francés de Claude Dubois). Vicente Núñez

POBLACIONES (POEMA II, con dibujo de Zsolt Tibor). Vicente Núñez

«CARMINA» Nº 2