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SI EN las callejas de la judería de Córdoba no suena el vacío de tus pisadas, no te oigo llegar con él
Lo omnivaledero busca su lugar, su sitio, como las placas tectónicas; nunca en su lugar, siempre en desplazamiento, sin nunca lograr alcanzarlo… ¡Cuánto menos lo estará el ser humano con su alma!
En la efectividad está la farsa
Creo que confitamos por encima de nuestras posibilidades
Escúchame; ¡oh, Eris!, ¿y dónde dices que se reúne el dichoso ejército?
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