A LAS ESTATUAS DE LOS DIOSES. Luis Cernuda

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Estatua de Ovidio en Constanza
(43 a. C.-17 d. C)
Foto: LGV Rumanía 2001

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Hermosas y vencidas soñáis,

Vueltos los ciegos ojos hacia el cielo,

Mirando las remotas edades

De titánicos hombres,

Cuyo amor os daba ligeras guirnaldas

Y la olorosa llama se alzaba

Hacia la luz divina, su hermana celeste.

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Reflejo de vuestra verdad, las criaturas

Adictas y libres como el agua iban;

Aún no había mordido la brillante maldad

Sus cuerpos llenos de majestad y gracia.

En vosotros creían y vosotros existíais;

La vida no era un delirio sombrío.

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La miseria y la muerte futuras,

No pensadas aún, en vuestras manos

Bajo un inofensivo sueño adormecían

Sus venenosas flores bellas,

Y una y otra vez el mismo amor tornaba

Al pecho de los hombres,

Como ave fiel que vuelve al nido

Cuando el día, entre las altas ramas,

Con apacible risa va entornando los ojos.

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Eran tiempos heroicos y frágiles,

Deshechos con vuestro poder como un sueño feliz.

Hoy yacéis, mutiladas y oscuras,

Entre los grises jardines de las ciudades,

Piedra inútil que el soplo celeste no anima,

Abandonadas de la súplica y la humana esperanza.

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La lluvia con la luz resbalan

Sobre tanta muerte memorable,

Mientras desfilan a lo lejos muchedumbres

Que antaño impíamente desertaron

Vuestros marmóreos altares,

Santificados en la memoria del poeta.

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Tal vez su fe os devuelva el cielo.

Mas no juzguéis por el rayo, la guerra o la plaga

Una triste humanidad decaída;

Impasibles reinad en el divino espacio.

Distraiga con su gracia el copero solícito

La cólera de vuestro poder que despierta.

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En tanto el poeta, en la noche otoñal,

Bajo el blanco embeleso lunático,

Mira las ramas que el verdor abandona

Nevarse de luz beatamente,

Y sueña con vuestro trono de oro

Y vuestra faz cegadora,

Lejos de los hombres,

Allá en la altura impenetrable.

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Estatua de Antero de Quental
(1842-1891)
Jardim da Estrella, Lisboa
Foto: LGV 2012

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[Del libro de Luis Cernuda Invocaciones, 1934-1935. Poema incluido en la antología de Ángel González El grupo poético de 1927.  Taurus Ediciones, Págs. 156 y 157. Madrid 1976.]

5 comments.

  1. La porquería instalada en el pedestal del monumento a Antero de Quental me dice que en todas partes cuecen habas; vamos, que ni Portugal se salva de esa forma de expresión tan heroica y caballeresca que consiste en pintarrajear lo que se ponga a tiro. Otras variantes son las motos a escape libre, los televisores u otros cachivaches a revienta calderas, etcétera. No sé si en la patria de Viriato esas variantes también se producen. Y aún hay quien dice que en España (y en Portugal) hay cultura democrática: ¡será cigomática y embolismática, eso sí!

  2. Y acrática (en el peor sentido), que se me olvidaba

  3. En contestación a R.R.G. refiero que la estatua de Ovidio en Constanza no estaba pintarrajeada en 2001. No sé esa Rumanía costera cómo andará ahora de pintarrajeadores.

    En lo que hace a las estatuas y esculturas, en general, públicas de Lisboa, según he podido encontrarlas en paseos, y pasos, dados, no es normal, es decir, frecuente, verlas tan dañadas como la que representa al gran Antero de Quental en el señalado parque situado en el Bairro Alto. Sí hemos visto pintarrajeadas muchas fachadas en los distintos grandes barrios de Lisboa, las alicatadas fachadas de bellos azulejos… Ciertamente, desde un punto de vista político o público, es una conducta antidemocrática la de los pintarrajeadores, y, como escribes, embolismática y acrática.

    En lo que hace al adjetivo “cigomática”, no sé si puedo estar de acuerdo o no porque no sé si lo refieres a los besos entre mafiosos italianos de toda la vida, o a qué determinación del concepto “cultura” (que había sido calificada por uno como “democrática”)te refieres con dicha palabra.

    L.

  4. Hombre, lo de cigomática se refiere, estirando un poco o un mucho el significado del término, a “la cara” que se le echa al asunto, o a los asuntos. Comprenderás que una vez que encuentra uno una palabra tan “ática” haya de emplearla.

  5. Uno no puede resistirse a palabras así. Por supuesto que comprendo que tengas que emplearla. Resistirse no es lo debido sino todo lo contrario.

    L

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