Posts matching “a cristo crucificado”.

A CRISTO CRUCIFICADO (UNA PINTURA, UN POEMA, UNA MÚSICA Y UNA FOTOGRAFÍA). El pintor Velázquez, un poeta anónimo, el músico José Espinosa y el fotógrafo Miguel Hermosín

 

A 4158
Cristo crucificado

Velázquez

1599-1660

 

   No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido:

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

 

   Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

 

   Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

 

   No tienes que me dar porque te quiera;

pues aunque cuanto espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

 

[Anónimo, «Soneto a cristo crucificado», (s. XVII).

Poema incluido por Francisco Rico en Mil años de poesía española.

Editorial Planeta, S. A. Pág. 394. Barcelona, 1997]

 

Jesús en el Calvario

Compositor: José Espinosa

Interpretación por: La Banda de Música de Alcalá de Guadaíra

Director: Sergio Jiménez Martín

jesus2012Jesús en el Calvario

Alcalá 2012

Foto: Miguel Hermosín

 

EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (FRAGMENTO). Poema de Miguel de Unamuno (1864-1936)

 

A 4158
Cristo crucificado

Velázquez

1599-1660

 

 

Mi amado es blanco…

(Cantares,  V, 10)

Questo occhio vede in quella blanchezza

tucto Dio et tucto uomo, la natura divina

unita con la natura umana.

 

(Santa Caterina de Siena, Libro della

Divina Dottrina, cap. CXI)

 

¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?

¿Por qué ese velo de cerrada noche

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno cae sobre tu frente?

Miras dentro de Ti, donde está el reino

de Dios; dentro de Ti, donde alborea

el sol eterno de las almas vivas.

Blanco tu cuerpo está como el espejo

del padre de la luz, del sol vivífico;

blanco tu cuerpo al modo de la luna

que muerta ronda en torno de su madre

nuestra cansada vagabunda tierra;

blanco tu cuerpo está como la hostia

del cielo de la noche soberana,

de ese cielo tan negro como el velo

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno.

……………..Que eres, Cristo, el único

Hombre que sucumbió de pleno grado,

triunfador de la muerte, que a la vida

por Ti quedó encumbrada. Desde entonces

por Ti nos vivifica esa tu muerte,

por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,

por Ti la muerte es el amparo dulce

que azucara amargores de la vida;

por Ti, el Hombre muerto que no muere,

blanco cual luna de la noche. Es sueño,

Cristo, la vida, y es la muerte vela.

Mientras la tierra sueña solitaria,

vela la blanca luna; vela el Hombre

desde su cruz, mientras los hombres sueñan;

vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco

como la luna de la noche negra;

vela el Hombre que dio toda su sangre

por que las gentes sepan que son hombres.

Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos

a la noche, que es negra y muy hermosa,

porque el sol de la vida la ha mirado

con sus ojos de fuego: que a la noche

morena la hizo el sol y tan hermosa.

Y es hermosa la luna solitaria,

la blanca luna en la estrellada noche

negra cual la abundosa cabellera

negra del nazareno. Blanca luna

como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo

del sol de vida, del que nunca muere.

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre

nos guían en la noche de este mundo,

ungiéndonos con la esperanza recia

de un día eterno. Noche cariñosa,

¡oh noche, madre de los blandos sueños,

madre de la esperanza, dulce Noche,

noche oscura del alma, eres nodriza

de la esperanza en Cristo salvador!

[Miguel de Unamuno, «El Cristo de Velázquez».

Poema incluido por Francisco Rico en Mil años de poesía española.

Editorial Planeta, S. A. Págs. 745 y 746. Barcelona, 1997]

 

«POESÍA SACRA» EN LA IGLESIA DEL MÁRTIR SAN SEBASTIÁN DE ALCALÁ DE GUADAÍRA (*). 75 º ANIVERSARIO DE LA HERMANDAD DE LA AMARGURA

 

javierlauroelías 20032015

Javier Rodríguez, Lauro Gandul y Elías Chincoa

[Foto: ODP 20/03/2015 Iglesia de San Sebastián (Alcalá)]

[(*) PINCHAR EN LA FOTO PARA ESCUCHAR EL ACTO]

 

«Lo que empezó siendo una propuesta literaria y musical para poder ofrecer una muestra de nuestra altísima poesía española de tema sacro (declamada, cantada y musicada), va a ser dentro de unos instantes puro acto. El acto al que nuestra Hermandad de la Amargura les ha convocado esta noche y con el que queremos provocar el gozo de las palabras de los grandes poetas cuando cantan a Jesús o a María, en los siglos XVI, XVII y XX.

   Grandes poetas a los que esta noche les ponen voz Lauro Gandul, que ha preparado la antología y declamará los poemas, y Javier Rodríguez, Niño del Maúro, que ha llevado al cante los versos, bajo la dirección musical de Elías Chincoa, Niño Elías, batuta y guitarra del acto.

   Se van a declamar y cantar poemas de Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Fray Luis de León, Francisco de Aldana, Francisco de Quevedo, Juan Ramón Jiménez, Luis de Góngora, Federico García Lorca, Gerardo Diego y Lope de Vega en un orden que no es el cronológico, sino el que ha exigido la propia ejecución artística del acto.

   Elías va a interpretar Amarguras de Manuel Font de Anta en versión para guitarra compuesta por Niño Elías; el Ave María de Franz Shubert, Inspiración, también compuesta por Elías; Estudio en mi menor, de Ferdinando Carulli, Estudio en si menor de Fernando Sor y las Saetas del Silencio de Francisco de Paula Solís y, además tocará soleares, mineras, peteneras, tientos, tonás y seguirillas.

   Javier cantará por soleá, por toná y por romance,  y una saeta…»

 

[Enrique Oliver Aguilar]

 

ANTOLOGÍA DE POEMAS, PREPARADA Y DECLAMADA POR LAURO GANDUL VERDÚN,

PARA UN RECITAL DE POESÍA SACRA,

CON EL CANTE DE JAVIER RODRÍGUEZ, NIÑO DEL MAÚRO,

Y CON LA DIRECCIÓN MUSICAL Y EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA GUITARRA DE ELÍAS CHINCOA, NIÑO ELÍAS

 

1º EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (FRAGMENTO). Poema de Miguel de Unamuno (1864-1936)

2º ANOCHE CUANDO DORMÍA SOÑÉ, ¡BENDITA ILUSIÓN! Antonio Machado (1875-1939)

3º NO DESDEÑÉIS LA PALABRA. Antonio Machado (1875-1939)

4º AMOR CASI DE UN VUELO ME HA ENCUMBRADO. Fray Luis de León (1527-1591)

5º DESPUÉS QUE NOS DESCUBREN SU LUCERO. Fray Luis de León (1527-1591)

6º HERMOSA MÁS QUE EL SOL, ANTES NACIDA. Francisco de Aldana (1537-1578)

7º OH DEL INMENSO SER CONCEBIDORA. Francisco de Aldana (1537-1578)

8º POR QUÉ, HABIENDO MUCHAS MADRES MUERTO DE LÁSTIMA DE VER MUERTOS SUS HIJOS, AMANDO NUESTRA SEÑORA MÁS A SU HIJO QUE TODAS, NO MURIÓ DE LÁSTIMA. Francisco de Quevedo (1580-1645)

9º ANUNCIACIÓN. Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

10º AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR. Luis de Góngora y Argote (1561-1627)

11º PASO. Federico García Lorca (1898-1936)

12º LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

13º ¡OH, CORTESÍA! ¡OH, DULCE ACOGIMIENTO! Fray Luis de León (1527-1591)

14º SEÑOR. QUE ALLÁ DE LA ESTRELLADA CUMBRE. Francisco de Aldana (1537-1578)

15º SONETO A CRISTO CRUCIFICADO. Anónimo (Hacia 1625)

16º «RIMA SACRA XVIII». Lope de Vega (1562-1635)

17º EN ESTA TABLA DE TU CRUZ DIVINA. Lope de Vega (1562-1635)

18º DULCE SEÑOR, MIS VANOS PENSAMIENTOS. Lope de Vega (1562-1635)

19º CÓMO PODRÉ, SEÑOR, QUERER QUEREROS. Lope de Vega (1562-1635)

20º EN LA MUERTE DE CRISTO, CONTRA LA DUREZA DEL CORAZÓN DEL HOMBRE. Francisco de Quevedo (1580-1645)

21º POR LOS REYES BUENOS, DE QUIEN MURMURAN MALOS VASALLOS. Francisco de Quevedo (1580-1645)

22º SAETA. Federico García Lorca (1898-1936)

23º PADRE NUESTRO [GLOSADO (DOS FRAGMENTOS)]. Francisco de Quevedo (1580-1645)

________________

TAMBIÉN PUEDEN LEER, VER Y ESCUCHAR EN «CARMINA» ESTAS OTRAS ENTRADAS:

 

«DIÁLOGOS: CUERDA Y VERSO». Sobre poemas de Lauro Gandul Verdún y músicas de Niño Elías (Llerena, 31 de mayo de 2014)

NIÑO ELÍAS Y LAURO GANDUL. Dibujo a tinta de Luis Caro, 1998

NIÑO ELÍAS, MÚSICO («Historias de vidas»). Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2004

POEMA PARA GUITARRA SOLA (A NIÑO ELÍAS). Lauro Gandul Verdún (Buenos Aires, 2006)

REPORTAJE FOTOGRÁFICO DEL ACTO TITULADO «LA CEGUERA» OFRECIDO POR «CARMINA» TEXTOS PARA UNA LECTURA EN LOS ÁNGELES VIEJOS. Fotos de Enrique Sánchez Díaz (Alcalá de Guadaíra, 1 de diciembre de 2006)

ARTISTAS. «Para un cuaderno de fotografías» por Miguel Hermosín

 

LA LLUVIA. Un soneto de Jorge Luis Borges (1899-1986)

 

Foto nº2 Nicoleta la noche de Navidad

Rafael Luna

 

   Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

   Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

   Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

   patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.

____________________

OTROS SONETOS EN« CARMINA»

DOS SONETOS DE AMOR: RAFAEL DE LEÓN (1908-1982) Y FEDERICO GARCÍA LORCA (1898-1936). Lola Flores (1923-1995) recita, interpreta y baila mientras Antonio González (1926-1999) toca la guitarra

TESE E ANTITESE/TESIS Y ANTÍTESIS. Soneto de Antero de Quental (1842-1891) traducido al español, con licencias, por Lauro Gandul Verdún en 2013

A CRISTO CRUCIFICADO (UNA PINTURA, UN POEMA, UNA MÚSICA Y UNA FOTOGRAFÍA). El pintor Velázquez, un poeta anónimo, el músico José Espinosa y el fotógrafo Miguel Hermosín

DOS GIRALDAS DE RAFAEL LUNA (UNA DE ELLAS SEMIENTERRADA), UN SONETO DE GERARDO DIEGO A LA GIRALDA Y ESTRAMBOTE FOTOGRÁFICO EN BLANCO Y NEGRO DE MANUEL VERPI

ACCORDANDO/DESPERTANDO. Soneto de Antero de Quental traducido al español por José Pardo en 1940

―NÃO PASSES, CAMINHANTE! ―QUEM ME CHAMA?. Soneto de Luís de Camões (1525-1580)

A LA LUZ. Rafael Alberti (con fotografía de Miguel Hermosín)

RELACIÓN DE PILATO SOBRE JESÚS REMITIDA A AUGUSTO. Por José Manuel Colubi Falcó

Descendimiento de la cruz
Roger van der Weyden
1399-1464

Forma parte de los apócrifos de la pasión y resurrección (cf. B.A.C. nº 148) y en ella el gobernador refiere al César los milagros de Jesús, su condena y acontecimientos posteriores a la crucifixión. Dice así:

«En aquellos días, después de haber sido crucificado nuestro Señor Jesús Cristo, siendo gobernador de Palestina y de Fenicia Poncio Pilato, se hicieron en Jerusalén estas memorias sobre los hechos realizados por los judíos contra el Señor. Pues bien, Pilato las remitió, junto con su relación particular, al César, en Roma, escribiendo así:

»Al poderosísimo, divinísimo y terribilísimo Augusto César, Pilato, gobernador de la provincia oriental:

»Poderosísimo Señor: Os hago una notificación por la cual me encuentro presa del temor y del temblor. En efecto, en esta provincia que gobierno, la que es Jerusalén, la única de sus ciudades, la multitud de judíos me entregaron un hombre que era llamado Jesús, profiriendo contra él muchas acusaciones que no pudieron demostrar con concurso de razones. Contra él aducían una herejía: que Jesús les decía que el sábado no era (día de) descanso ni fiesta de guardar. En efecto, en ese día realizó numerosas curaciones, hizo que los ciegos vieran, que los cojos pasearan, resucitó a muertos, limpió a leprosos, curó a paralíticos, que no podían tener impulso de cuerpo ni estabilidad de nervios, sino solamente voz y carácter, y les dio fuerza para pasear y correr, eliminando la debilidad con una sola palabra. Y nuevamente, otro hecho de mayor poder aún, hecho que es ajeno a nuestros dioses: resucitó a un muerto de cuatro días, llamándolo con una sola palabra, y eso que el muerto ya tenía pus, y (estaba) corrompido por los gusanos que nacían de su cuerpo y tenía el hedor de un perro. En habiéndole visto yacente en la tumba, le mandó que echara a correr, (y éste) como si no tuviera nada en absoluto de muerto, como un novio de la alcoba nupcial, también así salió él de la tumba, lleno de infinito perfume.

»Y a unos forasteros, claramente endemoniados, que tenían su morada en los desiertos, comían sus propias carnes y vivían igual que bestias y reptiles, también a éstos los hizo habitantes de ciudades, con su palabra los mostró prudentes y los preparó para ser sabios, poderosos e ilustres, comensales de todos los enemigos de los espíritus impuros, funestos, que había en ellos, a los que arrojó al fondo del mar.»

MUERTE Y RESURRECCIÓN. Por José Manuel Colubi Falcó