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LA LIBRERÍA ‘TÉRMINO’ DE ALCALÁ DE GUADAÍRA (UNA HISTORIA DE DOS LIBREROS): ANTONIO GARCÍA CALDERÓN Y MARIANO CRUZ GARCÍA. De la serie «Historias de vidas» por Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2017

 
 
 
Mariano y Antonio. LIBRERÍA TÉRMINO 2017

Los libreros de ‘Término’ Mariano Cruz y Antonio García
[Foto: ODP 2017]

 
 
 

Fue en otoño de 2015 en un taller de literatura que Mariano daba en la Biblioteca Pública. Antonio llegó tarde al edificio del antiguo matadero municipal y vio el cartelito, que lo anunciaba, colgado en la puerta de la biblioteca con el título de Vísperas y el nombre del escritor. Por esta denominación supo que lo había leído en internet en una revista literaria así llamada, y que el tal Mariano de la revista era el mismo que el del taller. A éste le costó admitirlo porque ya había pasado el plazo de inscripción. No se conocían personalmente, aunque pronto comprobaron que tenían muchos amigos comunes pero jamás antes habían coincidido en ningún lugar.

   Aquel taller constituyó propiamente un curso por su duración, realmente fueron dos talleres, alargándose el programa hasta mayo del año siguiente. En una primera fase se trataba todo el proceso de elaboración de una obra literaria, desde los aspectos puramente creativos a los editoriales, pretendiendo abarcar el mundo del libro desde el preciso momento en que un escritor concibe una idea hasta que esa idea va paulatinamente evolucionando para convertirse en un libro, físicamente considerado. Se abordaban también los ámbitos de la crítica y de la vida editorial. Luego, en una segunda parte, las enseñanzas se centraron en las técnicas narrativas en general, aunque especialmente enfocadas hacia el relato breve.

   Vísperas es una revista de reseñas bibliográficas, y crítica literaria en general, fundada por Mariano en 2013 cuando vivía en Inglaterra. La dirigió hasta no hace mucho, coordinó a los autores que en ella publicaban y procuró que los textos que se editaban ofrecieran a sus lectores noticia de la creación literaria en general. Desde que se apartó de la revista ésta se ha venido dedicando más a la literatura española, habiendo dejado de ocuparse de la extranjera.

   Antonio es arquitecto. Ha sido siempre un curioso de las letras y por éstas se ha entusiasmado y, al mismo tiempo por ese interés, le han gustado los libros: poseerlos, leerlos, ordenarlos, buscarlos… en las bibliotecas familiares, en las de los amigos, en las públicas y, claro está, en las librerías. Ha sido un visitante asiduo de librerías, un tipo cada vez más exótico por serle cada vez más difícil encontrar una librería de verdad. El taller literario le estaba animando a explorar la posibilidad de encontrar la oportunidad de hacer realidad ese deseo de ser librero. Estuvo atento a un cierto movimiento, que venía ocurriendo en Sevilla, tratando de recuperar una forma de librería que, además de vender libros, desempeñase otras funciones atinentes a la acción cultural y, por tanto, social. La librería como espacio público donde los aficionados a los libros además de comprarlos pudieran establecer lazos entre ellos, con el propio librero y con los protagonistas de los sucesivos actos que se celebraran. Esto no era nuevo. Las vanguardias literarias no sólo se hicieron visibles en los cafés legendarios de Madrid, Lisboa, París o Bruselas del pasado siglo. También en legendarias librerías de ésas y otras ciudades. Joyce presentó su Ulises en la Shakespeare & Company de París. En Lisboa los poetas de Orfeo pasaban sus iluminados días entre el café A Brasileira y la librería Bertrand. Pero lo que sí aparecía como nuevo era precisamente esa actualización de la librería como centro cultural y social, regentar una librería de esta guisa aquí en nuestra tierra y hoy en día. Y así, por ejemplo, lo estaba haciendo la librería sevillana La Extravagante (hoy Caótica).

 
 
 
Mafra (biblioteca) Lorenzo del Término 2017

Biblioteca del Convento de Mafra
[Foto: Lorenzo del Término (Portugal, 2017)]
 
 
 

   Antonio colocó en las redes sociales una noticia de futura apertura de una librería en Alcalá para comprobar qué reacción tenía la gente. Una librería con esa forma de organismo vivo y creativo alimentado por una humana voluntad sólida, dirigida a suscitar una suerte de corporeidad de las palabras, un espacio abierto a la participación del público, generoso con éste y con sus necesidades espirituales, intelectuales o artísticas en aras de procurar dar una satisfacción a éstas. No habían pasado ni dos días y recibió un mensaje de Mariano quejándose porque no encontraba la librería y pidiendo la dirección exacta. No era torpeza de Mariano, que no sabía aún que Antonio estaba detrás de la noticia, porque éste había incluido un plano de ubicación de la librería… inexistente, en pleno centro de La Plazuela, ¡cómo la iba a encontrar Mariano, ni nadie! Cuando había leído que una librería de tales características existía en Alcalá lo primero que hizo fue irse para La Plazuela a buscarla. Antonio le contestó que la librería no la iba a encontrar, pero sí que era un proyecto. El taller sirvió ahora, también, para que los dos continuaran madurando las ideas. Mariano se entusiasmó con el proyecto de una librería así. Le puso de manifiesto a Antonio que estaría dispuesto a embarcarse en esa singladura. Hablaban y hablaban, y consultaban, iban de aquí para allá estableciendo contactos con libreros, con editoriales…, iban percibiendo que el proyecto cuajaba, que se sentían cada vez más capaces de dar el paso adelante.

   Hay varias librerías como referentes, que en los últimos cinco años han revolucionado el concepto de librería clásico. Son librerías que se han convertido en centro de animación cultural del sitio donde están e irradian su dinámica literaria y de proyectos. La ya citada Caótica en la calle José Gestoso en Sevilla. En Madrid, la librería-vinoteca Tipos Infames les sirvió de modelo, visitaron La República de las Letras en Córdoba, y sobre todo se detienen en detalles cuando mencionan La Puerta de Tannhauser ubicada en Plasencia. Han viajado para conocer estas librerías, inspirarse, y así concebir Término.

   Después de que el taller Vísperas finalizara en mayo de 2016, Mariano se fue a trabajar en una novela a la oficina de trabajos compartidos que coordinaba Antonio en la calle Pescadería. Allí pasó todo ese verano lo que supuso que no hubiera solución de continuidad al proceso de conformación del proyecto de su propia librería.

   Todo se precipitó desde ese verano y el día quince de septiembre se pre-inauguró Término, aún con los estantes vacíos. Fue invitada Marina Perezagua que vino a presentar su libro Don quijote en Manhattan, luego fue la inauguración oficial y a partir de aquí, con un «terreno virgen» como ellos mismos han calificado este lugar libresco de Término, se han ido sucediendo presentaciones de libros, conferencias, veladas musicales, charlas, encuentros literarios, todos los jueves y algunos viernes más algunas catas de vinos. Han generado «una corriente de simpatía» como les dijo José Antonio Francés, en la cultura alcalareña, también llega mucha gente que les dice: −«¡me han alegrado la vida!». Más allá de todo este repertorio se han convertido, también, en una librería de barrio porque llegan a hacerles encargos. El primero fue una Biblia.

   Tienen un fondo literario que los caracteriza, basado en editoriales relevantes e innovadoras en sus ediciones. Pero, principalmente, tienen en cuenta lo que a ellos les gusta. Aun así, este fondo se ha ido ampliando por la demanda de los clientes y ha aumentado la colección de libros de Historia, por ejemplo. Desde este verano, se ha ido incorporando el fondo de libros de segunda mano.

   La agenda de programación ya está cubierta hasta la primavera del año próximo. Y ya no son ellos los que proponen actos culturales sino que llegan propuestas desde muy variopintas perspectivas de la cultura. A todas le dan acogida y siempre con una gran calidad en las presentaciones y los invitados.

   Esperamos que el Dios Término siga alumbrando las lindes de este centro cultural, inimaginable pero necesario, para arar la tierra literaria alcalareña que durante muchos años ha estado en barbecho.

 
 
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Librería Al Andalus 2017 1

Librería Al Andalus de Sevilla en abril de 2014
 
 
 

A modo de estrambote fotográfico, por gentileza de Lorenzo del Término (autor de estas instantáneas) nos permitimos aprovechar este espacio para hacer un homenaje a la librería sevillana Al Andalus, auténtico paradigma de muchas de las cuestiones tratadas en esta semblanza de nuestros dos libreros, que en la Sevilla de hace medio siglo llegaron a hacer realidad lo que aún hoy está vivo. LAUS LIBRIS
 
 
 
Firmas en Al Andalus 1

Firmas en vigas y muros de la librería Al Andalus de Sevilla (1)
 
 
 
Firmas en Al Andalus 2

Firmas en vigas y muros de la librería Al Andalus de Sevilla (2)
 
 
 
Firmas en Al Andalus 3

Firmas en vigas y muros de la librería Al Andalus de Sevilla (3)
 
 
 
Librería Al Andalus 2017 2
 
 
 

DEL MIÑO AL GUADAÍRA. LOS INMIGRANTES GALLEGOS Y PORTUGUESES DE ALCALÁ DE GUADAÍRA EN EL SIGLO XVIII. Javier Jiménez Rodríguez (IES Ángel Ganivet de Granada)

 
 

igrexa-santa-maria-tomino

Iglesia de Santa María en Tomiño
Mancomunidade do Baixo Miño
(Pontevedra)

 
 

La España actual es el resultado de los distintos movimientos migratorios que se han sucedido a lo largo de la Historia. Las migraciones de los mozárabes del sur a los reinos cristianos del norte durante los primeros siglos de la Reconquista, las repoblaciones cristianas de las tierras reconquistadas durante los siglos XII y XIII o el éxodo rural y la emigración a las provincias más industrializadas durante el siglo XX son fenómenos fundamentales para comprender la evolución histórica de nuestro país. Los desplazamientos de población constituyen una realidad recurrente y sus consecuencias han sido tan profundas que afirmar que España es una nación de naciones es un disparate carente de base histórica y solo puede responder a tácticas oportunistas cortoplacistas de políticos mediocres. Este artículo tiene como objetivo aproximarnos al estudio de la emigración gallega y portuguesa a Alcalá de Guadaíra durante el siglo XVIII. La mayor parte de los datos ofrecidos provienen de tres series documentales: los testamentos y poderes para testar, los expedientes de matrimonios apostólicos conservados en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla y los contratos de compraventa y alquiler celebrados en las cuatro escribanías de Alcalá durante el siglo XVIII.

   Para completar la información ofrecida por estas fuentes hemos recurrido también al catastro de Ensenada, a los repartimientos fiscales de la época y a expedientes notariales de diversa naturaleza.

   Desde el siglo XVII hasta el tercer cuarto del siglo XX, en torno a tres millones de gallegos emigraron a otras tierras con la esperanza de mejorar su situación. Este fenómeno fue el resultado de numerosas causas demográficas, económicas, sociales e, incluso, sicológicas.

   Durante la Edad Moderna y buena parte de la Edad Contemporánea, algunas comarcas de Galicia soportaron las densidades de población más elevadas de España. Sin embargo, la principal causa de los movimientos migratorios fue siempre la existencia de una estructura económica arcaica, basada en la agricultura minifundista de subsistencia. La primera etapa de la emigración gallega comenzó en el siglo XVII y se prolongó hasta mediados del XIX. Los principales destinos eran Castilla, Andalucía y Portugal. En una segunda etapa, que se extendió de 1860 a 1936, los emigrantes gallegos se establecieron sobre todo en Cuba, Argentina, Uruguay, México y Brasil. En la última etapa, que coincidió con el tercer cuarto del siglo XX, se reanudó la emigración hacia Argentina y surgieron nuevos destinos como Venezuela, Centroeuropa (Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda, Bélgica y Suiza) y las regiones españolas más industrializadas (Cataluña, País Vasco y Madrid). Solo esta última fase afectó a un millón de personas. Las migraciones gallegas a gran escala finalizaron definitivamente a mediados de la década de 1970.

 
 

Iglesia de Santiago el Mayor
Alcalá de Guadaira
(Sevilla)
[Foto: M. Verpi 2014]

 
 

   La gran emigración gallega y portuguesa a Alcalá y, en general, al reino de Sevilla se enmarca en la primera de las tres etapas citadas, en concreto durante las dos últimas décadas del siglo XVII y la mayor parte del XVIII, época en la que la Baja Andalucía seguía siendo una de las zonas más dinámicas de la Península Ibérica. Durante esos años, el predominio del minifundio, la elevada presión tributaria, la baja productividad y la falta de alternativas laborales fuera del sector primario empujaron a los más emprendedores a buscar nuevas oportunidades fuera de su tierra natal.

   La llegada de miles de gallegos y portugueses al reino de Sevilla compensó la disminución de la población causada por las tres grandes epidemias de peste que asolaron el valle del Guadalquivir durante el siglo XVII y contribuyó al crecimiento económico y demográfico de la primera mitad del XVIII. Según los repartimientos fiscales que se custodian en el Archivo Municipal, la población de Alcalá debió de crecer en torno a un 8,3% entre 1715 y 1755, pasando de 808 a 875 vecinos. Este incremento demográfico no solo fue posible gracias a un crecimiento vegetativo positivo, sino sobre todo a un saldo migratorio igualmente positivo (véase el cuadro II)

   Entre 1644 y 1681, el noroeste peninsular vivió una época de relativa prosperidad gracias a la introducción del maíz. Sin embargo, desde entonces y hasta principios del siglo XIX, la economía de Galicia sufriría un estancamiento económico que no impidió que su población siguiera creciendo. De 1691 a 1780 la región vivió su momento de mayor desequilibrio entre los efectivos demográficos y los recursos. Esta situación provocó un aumento de las migraciones que alcanzaron sus cotas más elevadas entre 1751 y 1780, cuando algo más del 40% de los hombres nacidos en el sur de la actual provincia de Pontevedra falleció fuera del reino de Galicia (1).

   El historiador José Manuel Pérez García, tras consultar los archivos de diez parroquias del obispado de Tuy que suponían el 40% de la población de la comarca del Bajo Miño, ha llegado a la conclusión de que entre 1691 y 1780, el 10% de los nacidos en el sur de la actual provincia de Pontevedra que murieron lejos de su tierra fueron enterrados en el reino de Sevilla (2). A partir de estos datos, podemos extrapolar que uno de cada veinticinco hombres nacidos en el obispado de Tuy en esos años se establecería definitivamente en las actuales provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla.

 
 

Tuy (antigua foto)

Antigua fotografía del Paseo de la Corredera
Tuy
(Pontevedra)
[Fuente: Album de prensa de alberto estévez piña]

 
 

   José Manuel Pérez García ha demostrado también cómo, durante el siglo XVIII, los movimientos migratorios del Bajo Miño siguieron tres modelos principales. La mayoría de los emigrantes (en torno al 57%) se desplazaban estacionalmente a Castilla y León donde permanecían durante períodos de seis a siete meses, aunque a veces sus estancias podían prolongarse de uno a tres años. Se trataba de una migración pendular practicada sobre todo por hombres casados o viudos (un 60% del total) que abandonaban temporalmente su hogar cada vez que las cosas venían mal dadas y regresaban a casa cuando habían ganado el dinero necesario para equilibrar las cuentas familiares. En cambio, los gallegos que se decidían a probar fortuna en Andalucía (aproximadamente un 23%) solían permanecer como mínimo dos años y en muchos casos nunca regresaban. Dos de cada tres inmigrantes llegados al sur eran hombres solteros jóvenes que trataban de ahorrar el dinero suficiente para formar una familia o buscaban nuevas posibilidades vitales. Por su parte, la emigración a Portugal, que afectó aproximadamente al 8%, combinaba las estancias cortas cuando el destino era el norte del país con las estancias plurianuales cuando se establecían en Lisboa. En general, las fuentes parroquiales gallegas y portuguesas atestiguan que la mayoría de los emigrantes del Antiguo Régimen abandonaron su aldea por primera vez a edades muy tempranas, en muchos casos, con once ó doce años, y que no pocos seguían pasando estancias fuera de casa tras cumplir los 50 años.

 
 

seriepastelesLuisCaro2014 7

La Retama de Alcalá de Guadaíra
(Pastel)
Luis Caro
2014

 
 

   Aunque los movimientos migratorios suelen estar motivados por causas demográficas, económicas, sociales y sicológicas, no se pueden comprender sin tener en cuenta las cadenas migratorias o relaciones humanas que los propician y suavizan los sacrificios personales que conlleva siempre la emigración. Para el emigrante conocer a alguien en el lugar de destino supone reducir gastos y riesgos. Los familiares y amigos que han emigrado con anterioridad pueden proporcionar alojamiento temporal, suministrar información útil, ofrecer empleo o contactos para encontrarlo, dar apoyo afectivo en los momentos de nostalgia…y, en definitiva, facilitar la integración en la tierra de acogida. Siempre es más fácil decidirse a abandonar la tierra natal cuando se dispone de una red social en el lugar de destino. Por ello, los emigrantes de una zona determinada tienden a establecerse en el mismo lugar. La mayoría de los gallegos y portugueses que residían en la Alcalá de siglo XVIII provenía de un área muy concreta de la ribera baja del Miño que formaba parte de los obispados de Tuy y Braga. Actualmente esas tierras constituyen el sur de la provincia de Pontevedra y el norte del distrito portugués de Viana do Castelo (Véase el cuadro I)

   Los primeros gallegos asentados en Alcalá debieron de llegar en el siglo XVII. Con toda seguridad serían personas audaces, con recursos y cualidades suficientes para emprender una nueva vida en tierra extraña. Sin embargo, a medida que la cadena migratoria se fue consolidando, los costos y las incertidumbres de la emigración se irían reduciendo y ampliando el perfil del inmigrante.

 
 

CUADRO I

 
 

Procedencia de los portugueses y gallegos que otorgaron testamento en Alcalá

entre 1745 y 1754

Reino Obispado Municipio Parroquia Número de inmigrantes
Portugal Braga Monçao Moreira          1
Santiago de Pías          1
Monçao          1
Vila Nova          1
Lisboa Lisboa          1
No se indica el municipio          1
Galicia Tuy Caldelas San Martín          1
Mos San Pedro de Cela          1
Nieves Santa Eugenia de Setados          3
Santa María de Taboexa          1
Salvatierra          1
Tomiño San Miguel de Taborda          1
Santa María de Tebra          1
Santa María de Tomiño          2
Tuy          2
Vigo Santiago de Bembrive          1
Orense Castiñeira          1
Santiago Brión San Félix          1

 
 

   Entre 1745 y 1754 hicieron testamento o concedieron poderes para testar en Alcalá 307 personas. Como se aprecia en el cuadro II, veintidós de estas personas eran varones de origen galaico-portugués: dieciséis procedían de Galicia y seis de Portugal. Dado que en esta época era habitual que la mayoría de los alcalareños otorgasen algún tipo de documento de últimas voluntades, podríamos afirmar que, al menos el 14% de los hombres adultos residentes en Alcalá a mediados del siglo XVIII habían nacido en Galicia o Portugal. Por otra parte, se confirma que todos los inmigrantes provenientes de ambos reinos eran varones y que la mayoría (como mínimo dieciocho de los veintidós) eran oriundos de la ribera del Bajo Miño.

 
 

CUADRO II

 
 

Procedencia de las personas que otorgaron testamentos o poderes para testar en Alcalá entre 1745 y 1754
Lugar de nacimiento Mujeres Hombres Total
No consta

Alcalá de Guadaíra

Sevilla capital

Pueblos del entorno

Resto del Reino de Sevilla

Galicia

Portugal

Otros lugares

22 (14,2%)

110 (70,9%)

5 (3,22%)

7 (4,51%)

10 (6,45%)

1 (0,64%)

14 (9,21%)

84 (55,3%)

11 (7,23%)

9 (5,92%)

7 (4.61%)

16 (10,5%)

6 (3,94%)

5 (3,29%)

36 (11,7%)

194 (63,2%)

16 (5,21%)

16 (5,21%)

17 (5,55%)

16 (5,21%)

6 (1,96%)

6 (1,96%)

TOTAL: 155 152 307

 
 

   Los seis expedientes de gallegos y portugueses residentes en Alcalá que contrajeron matrimonio apostólico entre 1712 y 1764 confirman que habían abandonado su tierra natal muy jóvenes, a veces a edades sorprendentemente tempranas (3). Dos de ellos llegaron con 18 años, pero el resto aún no había cumplido los catorce. El más joven de todos, Antonio Álvarez, natural de la parroquia portuguesa de Santiago de Pías (obispado de Braga), solamente tenía ocho años cuando, en 1699, emprendió su viaje sin retorno a Andalucía. Ello fue posible porque estos emigrantes se desplazaban acompañados de familiares y vecinos de su aldea o de las parroquias cercanas. Ir en grupo hacía el viaje menos pesado y más seguro. Los riesgos de sufrir algún robo en el camino o de verse solo ante un posible accidente eran menos probables viajando en compañía de gente conocida, aunque desplazarse a pie desde la ribera del Miño hasta el valle del Guadalquivir cruzando Portugal no dejó nunca de ser una aventura llena de peligros. Las fuentes parroquiales nos informan de que a más de uno le sobrevino la muerte en el camino de ida o a la vuelta.

 
 

Puente sobre el Cavado (Braga)

Puente sobre el río Cávado
(Postal antigua)
Braga
(Portugal)

 
 

   Como ya se ha apuntado, la estancia de los inmigrantes gallegos en el reino de Sevilla podía ser temporal o definitiva. La mayoría permanecía en Andalucía solamente hasta ahorrar el dinero necesario para casarse o comprar alguna propiedad en su tierra natal. Según José Manuel Pérez García, estas estancias solían prolongarse de dos a ocho años. Sin embargo, no pocos acabaron echando raíces en el sur por lo que no regresarían jamás. La inmigración temporal tal vez sea la causa del alto porcentaje de solteros que caracterizaba a este colectivo. Según los datos ofrecidos por los documentos de últimas voluntades de la Alcalá de mediados del siglo XVIII, mientras que la soltería sólo afectaba al 3,5% de los varones adultos nacidos en la villa que no pertenecían al clero, el porcentaje de gallegos solteros casi se elevaba al 23%. Seguramente muchos de estos gallegos permanecerían solteros porque pensaban volver algún día a su aldea, aunque finalmente no regresasen jamás. Sirva de prueba que, en sus testamentos, con frecuencia encontramos que conservaban los bienes heredados de sus antepasados en su tierra natal. El propósito de regresar a Galicia algún día podría ser también la causa por la que algunos se casaban a una edad relativamente provecta para la época y, en muchos caso, tras dejar embarazada a su compañera sentimental que generalmente solía ser la viuda de algún compadre o amigo. Los casados o viudos, en cambio, vendían los bienes legados por sus padres tan pronto como podían y no solían encargar misas ni funerales en su aldea de nacimiento.

   La mayor parte de los inmigrantes que no regresaron jamás a Galicia acabaron contrayendo matrimonio y teniendo hijos. Un caso excepcional fue el de Domingo Acosta que se casó en 1720 con la alcalareña Isabel Bravo Verdejo. Pese a haber tenido una hija, Teresa de Acosta Bravo, el gallego abandonó a su familia solo tres años después de contraer matrimonio para regresar a su tierra. Nunca regresó (4). El caso contrario fue el de Joseph Costas, natural de Santiago de Bembrive (parroquia situada a 5 km de Vigo), que desveló en su testamento, otorgado en 1745, haber dejado en Galicia dos hijos naturales. Tras fallecer su mujer alcalareña sin haberle dado descendencia legítima, los reconoció y los nombró únicos herederos (5).

 
 

CUADRO III

 
 

Estado civil y vecindad de los gallegos y portugueses que otorgaron testamentos o poderes para testar en Alcalá entre 1745 y 1754
Estado civil Vecinos de Santiago Vecinos de San Sebastián Total
Casados:

Viudos:

Solteros:

7

4

4

4

2

1

11 (50,0%)

6 (27,3%)

5 (22,7%)

Total: 15 (68,2%) 7 (31,8%) 22

 
 

   Como ya se ha apuntado, el relativamente elevado nivel de soltería de los inmigrantes no quiere decir que no mantuvieran relaciones sentimentales sin estar casados o, incluso, que tuvieran hijos, aunque normalmente si ella quedaba embarazada la relación solía acabar en boda. Un ejemplo fue el de Gregorio Gallego que en 1726 pidió dispensa para casarse con Luisa Gálvez, viuda de su compadre Pedro Galván. Gregorio Gallego era oriundo del arzobispado de Santiago y había salido de su tierra con 11 años. Fue padrino del hijo del matrimonio. Tras el asesinato de su compadre en 1719 en el Puerto de Santa María, mantuvo una relación con la viuda. Al quedar embarazada y dar a luz una niña, acabó casándose con ella para evitar las habladurías (6).

   Diecisiete de los veintidós gallegos y portugueses estudiados contrajeron matrimonio en Alcalá. Cuatro de ellos se casaron más de una vez y trece tuvieron hijos (una media de 3,6 hijos cada uno). Por lo común sus esposas eran mujeres pobres, en la mayoría de los casos hijas o viudas de jornaleros del campo o, ya bien entrado el siglo XVIII, hija de otro inmigrante. Casi todas carecían de dote o aportaron al matrimonio solamente su ropa de vestir y algo de menaje. Ninguno de los veintidós hombres estudiados contrajo matrimonio con mujeres de las clases acomodadas, tal vez por la desconfianza que los forasteros suscitan en las sociedades rurales. Incluso Baltasar Agranda, natural de Santa María de Cardelas, cuyo caudal poco antes de su boda ascendía a 19.000 reales, no dudó en desposar a una viuda con hijo que no pudo aportar ningún bien material al matrimonio (7). Muchas mujeres humildes a las que, al carecer de dote o ser viudas con hijos, les hubiese resultado muy improbable casarse con un hombre joven con cualidades reconocibles, lograron prosperar gracias a contraer matrimonio con algún mozo venido de la ribera del Miño con ganas de comerse el mundo y dispuesto a echar raíces en Alcalá.

 
 

callegandulRAFAELLUNA

La calle Gandul de Alcalá de Guadaíra
(Acrílico sobre lienzo)
Rafael Luna

 
 

   Gracias al trabajo constante y al ahorro, la mayoría de los inmigrantes galaico-portugueses consiguieron mejorar poco a poco su situación economía e, incluso, adquirir bienes. La lectura de las fuentes nos induce a pensar que, en general, era gente trabajadora, con ganas de mejorar y gran capacidad de sacrificio. Estas cualidades hacían posible que se abriesen camino en una tierra que no era la suya, pero que ofrecía más oportunidades que su tierra de nacimiento. Aunque ninguno de los veintidós hombres estudiados logró hacerse rico, muchos prosperaron más que los jornaleros nativos e, incluso, llegaron a acceder a la propiedad o a explotar una huerta en régimen de alquiler. Jacinto de la Villa constituye un ejemplo revelador de la capacidad para abrirse camino manifestada por muchos de estos inmigrantes. Había nacido en Santa Eugenia de Setados y debió de llegar a Utrera a principios del siglo XVIII, siendo aún un niño. En 1722 contrajo matrimonio con su primera esposa, María Sánchez, que le dio dos hijos y dos hijas. Ante la imposibilidad de ocuparse de ellos, poco después de quedar viudo, en 1740, se volvió a casar. Aunque en un primer momento debió de trabajar en lo que le salía, acabó siendo capataz de la Hacienda de Doña Flor, propiedad de Don Francisco Amat. Gracias a trabajar incansablemente y a vivir con austeridad, tras casarse con su primera mujer compró una casa en Utrera y un manchón de ocho aranzadas en el pago de la Novenera, en el que plantó estacas de olivar, incrementando así su valor y su rendimiento. Su segunda esposa Juana Montes aportó al matrimonio otra casa también en Utrera. Con el tiempo, llegaría a ser uno de los cuatro obligados de panillas de Alcalá. En su testamento Jacinto de la Villa se ufanaba de haber tratado a sus hijos varones como a dos trabajadores más de la hacienda: yo le pagava los hornales a el dicho mi hijo de lo que travajava en la dicha hacienda donde soy capataz como si fuera un estraño… No obstante, se lamentaba de que siendo mozos solteros se ausentasen de su casa y se fuesen a vivir a Utrera a casa de su tía materna… Tal vez, la actitud de Jacinto de la Villa les resultase demasiado adusta a sus hijos… Pero cuando enfermaban o les surgían algún gasto inesperado, su padre no dudaba en socorrerles (8).

   Una vez en Andalucía, los gallegos y portugueses tendían, al menos inicialmente, a relacionarse preferentemente con gente de su mismo origen. Cuando tenían hijos el padrino era por lo común otro inmigrante y cuando iban al escribano a otorgar testamento o unas escrituras de compra-venta solían ir acompañados de algún compañero que actuaba de testigo. Incluso no pocos contrajeron matrimonio con la hija o con la viuda de otro inmigrante de la misma aldea. También era habitual que se prestasen dinero entre ellos. El compañerismo a veces les llevaba a ayudar a las viudas e hijos de sus compadres y finalmente a casarse con ellas, no pocas veces, tras mantener una relación sentimental. En 1764, por ejemplo, Juan Alonso de Acosta, soltero de unos 36 años y natural de Santa María de Tebra (obispado de Tuy), tuvo que casarse con María del Rosario Ramos, viuda de su compadre Alonso Moreno, al haberse quedado embarazada y estar a punto tener un hijo (9).

   Incluso los que habían abandonado sus aldeas muy jóvenes y no habían regresado nunca conservaban cierta conciencia de sus orígenes. Así en los documentos de últimas voluntades siempre citan el nombre de sus padres y normalmente también el lugar de nacimiento. Algunos, sobre todo los solteros, disponían en sus testamentos que se les hiciese un funeral o se dijesen misas por su alma en la parroquia de su aldea. No obstante, en estos documentos se observa que buena parte de ellos hacía tiempo que había perdido el contacto con los familiares que dejaron en Galicia y, por consiguiente, no sabían si sus padres y hermanos seguían con vida.

 
 

carnicería (Sobreiro) LGV 2017

Açougue
Aldeia-Museu José Franco de Sobreiro
Mafra
(Portugal)

 
 

   Casi todos los inmigrantes galaico-portugueses establecidos en Alcalá eran campesinos avezados en las técnicas de la horticultura y el cultivo de la vid. Aunque la mayoría comenzó trabajando como jornaleros, con el tiempo, muchos llegaron a ser capataces o caseros de cortijo o arrendatarios de huertas. No pocos combinaron distintas ocupaciones pues, al mismo tiempo que trabajaban como jornaleros, sembraban pegujales o, incluso, eventualmente podían vender pan en Sevilla. Lo extraño era verles desocupados. De los veintidós casos estudiados tan solo hemos encontrado dos gallegos que no se dedicaron a las labores del campo: Isidro Francisco Novoa que ejerció durante años como maestro de primeras letras en su casa de la calle de la Mina y Juan de Castro, natural de San Félix de Brión, que fue ventero. La mayoría de los hortelanos de la Alcalá de los siglos XIX y XX serían descendientes de los gallegos y portugueses llegados en la Edad Moderna.

   A parte de formar una familia, una de las acciones que revela la intención de los inmigrantes de asentarse definitivamente en Alcalá es la venta de los bienes heredados de sus familias que poseían en Galicia o Portugal. Normalmente se trataba de algún minifundio. Estos predios eran vendidos por lo general a otro inmigrante de la misma aldea que sí tenía la intención de regresar o a algún familiar. Las cantidades obtenidas no eran elevadas pues, como no compensaba ir a Galicia a venderlos, no tenían más remedio que conformarse con lo que les quisiesen dar por ellos. Con frecuencia solo recibían unos cientos de reales. No pocas veces ese dinero se invertía en el casamiento o en la compra de alguna propiedad en Alcalá. Según el Catastro de Ensenada y los propios testamentos, la mitad de los 22 gallegos y portugueses que otorgaron testamento entre 1745 y 1754 poseían al menos una casa y ocho de ellos habían adquirido alguna pequeña finca o cultivan algún pegujal para completar sus ingresos. A los gallegos y portugueses que decidían volver a su tierra natal les resultaba muy lucrativo invertir parte del dinero ganado en Andalucía en la compra de las propiedades gallegas de otros inmigrantes que habían decidido no regresar. Suponía un negocio ventajoso porque solían comprarlas a un precio bastante bajo y además así evitaban llevar demasiado dinero encima. Era menos arriesgado llevar un par de escrituras de compra-venta que monedas de curso legal. Siempre cabía la posibilidad de sufrir algún robo en el camino de regreso.

   Otro indicador del grado de integración de los inmigrantes en la sociedad local es su participación en la vida corporativa de alguna hermandad. Hemos detectado la pertenencia de numerosos gallegos y portugueses en las hermandades sacramentales y de ánimas, pero donde tuvieron un papel más importante fue posiblemente en la Hermandad de Nuestra Señora de los Ángeles, sita en la iglesia del convento de San Francisco (10). Francisco Roque Álvarez (natural de Santa María de Taboexa), por ejemplo, no solo fue hermano de la Hermandad Sacramental de Santiago, sino que además, durante años, desempeñó el cargo de mayordomo de la Hermandad de la Virgen de los Ángeles. En su testamento reconoció que la cofradía le debía nada más y nada menos que 1.023 reales y 7 maravedíes pues año tras año había cubierto el déficit presupuestario de la hermandad con su propio peculio como solían hacer habitualmente los mayordomos de su época. Se mantuvo siempre soltero por lo que nombró como única heredera a su hermana Ángela de la que no sabía si aún estaba viva o había fallecido (11).

 
 

Torre de Lapela de Monçao

 Torre de Lapela
Monção
(Portugal)

 
 

   Tal vez los dos inmigrantes galaico-portugueses que alcanzaron una mayor relevancia en la Alcalá de la primera mitad del siglo XVIII fueron Manuel Morales y Francisco de Novoa. Manuel Alonso Morales Manso nació en la freguesía portuguesa de Lara, perteneciente al concejo de Monçao, en el Bajo Miño (12). Debió de llegar a Alcalá a finales del siglo XVII. Se casó tres veces, pero la madre de todos sus hijos fue María del Águila Galindo, su tercera esposa. Tanto él como sus hijos Manuel y Leandro desempeñaron en varias ocasiones la alcaldía de la Santa Hermandad entre 1726 y 1738, e incluso ambos hijos llegaron a ser alcaldes ordinarios en 1743 y 1748 respectivamente. Su hijo Antonio era sacerdote y administrador de varias capellanías de la iglesia San Sebastián. Leandro, el único de sus vástagos que se casó, contrajo matrimonio con Francisca Benítez de la Milla, que descendía de una familia hidalga de Carmona venida a menos. Este enlace, aunque no aportó bienes materiales a la familia, debió de darle cierto brillo en una época en la que ser hidalgo daba prestigio. La familia Morales Manso llegó a adquirir diversas propiedades y disponer de sepultura propia en la parroquia de San Sebastián. En el repartimiento fiscal de 1755, su hija Mariana aparece como uno de los quince principales contribuyentes de Alcalá. Los Morales Manso llegaron incluso a perpetuar su memoria en la toponimia local. Como tuvieron en alquiler la huerta del Parralejos durante años, con el tiempo sería conocida como la huerta del Manso, por el segundo apellido familiar y, por evolución, en el siglo XX sería conocida como huerta de Almanzor.

   No menos ascendente fue la trayectoria de la familia Novoa. El gallego Francisco de Novoa, tras afincarse en Alcalá, se casó con Francisca Paula Rodríguez y llegó a ser mayordomo del Ayuntamiento entre 1707 y 1709. Su hijo Antonio también desempeñó diversos cargos municipales a partir de 1739 y su hijo Lorenzo fue presbítero carmelita y prior del convento del Carmen de Alhama de Granada. Por su parte, Sor Mariana de Novoa fue vicaria del convento de Santa Clara de Alcalá.

   Podemos concluir afirmando que los inmigrantes gallegos y portugueses, provenientes sobre todo de la ribera baja del río Miño, establecidos en la Alcalá de la segunda mitad de la Edad Moderna, compensaron las pérdidas de población provocadas por las epidemias de peste del siglo XVII y contribuyeron al crecimiento demográfico y económico experimentado por nuestro municipio durante la primera mitad del siglo XVIII. Aportaron mano de obra para las labores del campo, expandieron la huerta, se casaron con viudas y mujeres pobres con pocas perspectivas de contraer matrimonio, relanzaron algunas hermandades… Para valorar su impacto basta tener en cuenta que hacia 1800 posiblemente más de una cuarta parte de los alcalareños tenían al menos un abuelo o un bisabuelo de origen galaico-portugués. Todavía hoy somos muchos los que conservamos sus apellidos: Rodríguez, Cerqueira (actualmente, Cerquera), Araujo, de la Fuente, Álvarez, Villa, Otero, Morales, Bousada (actualmente, Bozada), Pinto, Estévez, Acosta, Pineda, Ferreira (actualmente, Herrera), Domínguez…

   En base a lo expuesto en este artículo sería oportuno que el Ayuntamiento de Alcalá promoviese el hermanamiento de nuestra ciudad con la comarca pontevedresa del Bajo Miño.

 
 

oromana 2013 LGV 2

Molino de Oromana
(Foto: LGV)
Alcalá de Guadaíra
(Sevilla)
2013

 
 

Notas

 
 

  • PÉREZ GARCÍA, José Manuel: “La intensa movilidad de la comarca del Bajo Miño y sus destinos (1600-1850)”, Minuius: Revista do Departamento de Historia, Arte e Xeografia, nº 19, 2011, pp. 231-253.
  • Ibídem.
  • Un matrimonio apostólico es el que se realiza entre dos personas con un grado de consanguinidad o afinidad espiritual. Están prohibidos por la Iglesia y solo se pueden realizar con dispensa papal. Los expedientes de matrimonios apostólicos de la Alcalá del siglo XVIII se custodian en el Archivo General de Arzobispado de Sevilla (en adelante AGAS), en los legajos 09179 y 09180.
  • Archivo Histórico Provincial de Sevilla (en adelante, AHPSE), Protocolos de Joseph Thomás Chamorro de Mora, leg. 21553, Testamento de Isabel Bravo Berdejo (3-VIII-1754), pp. 229r-230v.
  • AHPSE, Protocolos de Joseph Rivero Delgado, leg. 21384, Testamento de Joseph Costas (22-VII-1745).
  • AGAS, Expedientes de matrimonios apostólicos, leg. 09180, expediente nº 99.
  • AHPSE, Protocolos de Joseph Rivero Delgado, leg. 21384, Testamento de Balthasar Agranda (28-XII-1746).
  • AHPSE, Protocolos de Joseph Thomás Chamorro de Mora, leg, 21553, Testamento de Jacinto de la Villa (24-IV-1754), pp. 106r-110v.
  • AGAS, Expedientes de matrimonios apostólicos, leg. 09180, expediente nº 145.
  • AHPSE, Protocolos de José Rivero Delgado, leg. 21384, Acta del cabildo de la Hermandad de Nuestra Señora de los Ángeles celebrado el 31 de julio de 1646.
  • AHPSE, Protocolos de Joseph Thomás Chamorro de Mora, leg. 21339, Testamento de Francisco Roque Álvarez (10-XII-1750), pp. 271r-272v.
  • AHPSE, Protocolos de Joseph Rivero Delgado, leg. 21383, Testamento de Manuel Alonso de Morales Manso (27-VIII-1742).

 
 

[Escaparate. Núm. de Navidad de 2017.
Ed. José Ordóñez Ruiz.
Alcalá de Guadaíra, 2017.
Págs. 40-44]

 
 
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LA FAMILIA MONROY DE ALCALÁ. Por Javier Jiménez Rodríguez
 
 

LIBRERÍA TÉRMINO (2016-2017). Muestra fotográfica con música de un año de acciones en TÉRMINO, una librería de Alcalá de Guadaíra

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MÁS POEMAS DE GLORIA FUERTES QUE JOSÉ ANTONIO FRANCÉS RECITÓ EN LA LIBRERÍA ‘TÉRMINO’. Homenajes de «CARMINA » a la poeta Gloria Fuertes (1917-1998) en el año del centenario de su nacimiento

MÁS POEMAS DE GLORIA FUERTES QUE OLGA DUARTE RECITÓ EN LA LIBRERÍA ‘TÉRMINO’. Homenajes de «CARMINA » a la poeta Gloria Fuertes (1917-1998) en el año del centenario de su nacimiento

MÁS POEMAS DE GLORIA FUERTES QUE REYES BERNAL RECITÓ EN LA LIBRERÍA ‘TÉRMINO’. Homenajes de «CARMINA » a la poeta Gloria Fuertes (1917-1998) en el año del centenario de su nacimiento

HOMENAJE A GLORIA FUERTES (1917-1998) EN LA LIBRERÍA «TÉRMINO». Fue en Alcalá de Guadaíra, un jueves 29 de junio de 2017 por Olga Duarte, José Antonio Francés, Reyes Bernal y Lauro Gandul

EN LA LIBRERÍA ‘TÉRMINO’ LA REVISTA «CARMINA» CON «CRÓNICA DE PARÍS»: LECTURA DE POEMAS CON SAXO. Por Lauro Gandul Verdún y César Herrera Serrada (Alcalá, 18 de mayo de 2017)

«CRÓNICA DE PARÍS/CHRONIQUE DE PARIS» EN LA LIBRERÍA «TÉRMINO»: LECTURA DE POEMAS CON SAXO. Por Lauro Gandul Verdún y César Herrera Serrada (Alcalá, 18 de mayo de 2017)

 

HOMENAJE A GLORIA FUERTES (1917-1998) EN LA LIBRERÍA «TÉRMINO». Fue en Alcalá de Guadaíra, un jueves 29 de junio de 2017 por Olga Duarte, José Antonio Francés, Reyes Bernal y Lauro Gandul

(Vídeo: Alberto Mallado)

 

ORACIÓN

 

Que estás en la tierra Padre nuestro,
que te siento en la púa del pino,
en el torso azul del obrero,
en la niña que borda curvada
la espalda mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en el surco,
en el huerto,
en la mina,
en el puerto,
en el cine,
en el vino,
en la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno
y tu limbo que está en los cafés
donde los burgueses beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la escuela de gratis,
y en el verdulero,
y en el que pasa hambre,
y en el poeta, —¡nunca en el usurero!—
Padre nuestro que estás en la tierra,
en un banco del Prado leyendo,
eres ese Viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en el cigarro, en el beso,
en la espiga, en el pecho
de todos los que son buenos.
Padre que habitas en cualquier sitio.
Dios que penetras en cualquier hueco,
tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos,
los que luego te hemos de ver,
donde sea, o ahí en el cielo.

 

[Obras incompletas.
Editorial Ediciones Cátedra, S.A.
Madrid 1980.
Págs. 47 y 48]

 

NIÑOS DE SOMALIA

 

Yo como
Tú comes
Él come
Nosotros comemos
Vosotros coméis
¡Ellos no!

 

[1996]

 

LA SIRENITA QUE QUISO IR AL “COLE”

 

La sirenita saltando por la arena,
llegó a la escuela de la playa.

Niños, libros, mapas y pizarras.

La sirenita apoyó su cara en el cristal,
la maestra la invitó a pasar.

La sirenita asustada voló hacia el mar, sola,
y se escondió en la ola.

Con algas y con algo,
se hizo un vestido largo largo
—para que le tapara la cola
y los pies que nos tenía—.

Saltando por la arena,
tocando dos conchas castañuelas,
la sirenita entró en la escuela.

—La “nueva” anda muy rara
—dijeron sus compañeras—.

—¡Cómo no voy a andar rara
si soy una sirena!

 

[Versos fritos.
Editorial Susaeta Ediciones, S.A.
Madrdid 1995. Pág. 60]

 

CUANDO TE NOMBRAN

 

Cuando te nombran,
me roban un poquito de tu nombre;
parece mentira,
que media docena de letras digan tanto.

Mi locura sería deshacer las murallas con tu nombre,
iría pintando todas las paredes,
no quedaría un pozo
sin que yo me asomara
para decir tu nombre,
ni montaña de piedra
donde yo no gritara
enseñándole al eco
tus seis letras distintas.

Mi locura sería,
enseñar a las aves a cantarlo,
enseñar a los peces a beberlo,
enseñar a los hombres que no hay nada
como volverse loco y repetir tu nombre.

Mi locura sería olvidarme de todo,
de las 22 letras restantes, de los números,
de los libros leídos, de los versos creados.
Saludar con tu nombre.
Pedir pan con tu nombre.
—Siempre dice lo mismo—, dirían a mi paso,
y yo, tan orgullosa, tan feliz, tan campante.
Y me iré al otro mundo con tu nombre en la boca,
a todas las preguntas responderé tu nombre
—los jueces y los santos no van a entender nada—
Dios me condenaría a decirlo sin parar para siempre.

 

[Obras incompletas.
Págs. 187 y 188]

 

Gloria Fuertes (años 40)

En vespa cargada de libros
para repartir entre los niños
de los pueblos de Madrid

(años 40)

 

A MODO DE MANIFIESTO CON FUNDAMENTO EN LA OBRA DE LA POETA GLORIA FUERTES

 

Por Lauro Gandul Verdún
(Junio de 2017)

 

Ahora sí encontramos las librerías llenas de títulos de nuestra autora. Aunque casi siempre sólo aquella parte —importante, por supuesto— de su literatura incardinable en la llamada literatura infantil o para niños. No es mucho lo que tenemos de Gloria Fuertes (1917-1998) en nuestras bibliotecas. Lo decimos por nosotros mismos: en los anaqueles de nuestras estanterías es insólito encontrar un número suficiente de libros, de los muchos que dejó escritos, a la altura literaria de una autora como ella cuya obra poética constituye una de las más importantes del siglo XX español. Y esa ignorancia de su verdadera significación literaria choca con el amplio ámbito en el que la protagonista es precisamente Gloria Fuertes en el imaginario de los españoles de los últimos cincuenta años: ¿quién no sabe tararear en el recuerdo la melodía de Un globo, dos globos, tres globos?, ¿quién ha olvidado a aquella oronda señora, de pelo corto y canosa, feota pero con una franca y cordial sonrisa perennemente en su ancha cara de cuya boca salía una voz grave y algo rota, y a la que veíamos frecuentemente en la televisión en blanco y negro, o en color, de los años setenta y ochenta?

   Pero hemos tenido la suerte de que una antología o compilación de sus libros de poesía haya caído en nuestras manos. Un solo libro, aunque con la fortuna de comprobar que quizá sea su obra mayor. Tenemos su libro, titulado Obras incompletas en una edición de la propia autora, que era la sexta que Ediciones Cátedra, S.A. de Madrid publicaba, siendo ésta en 1980 y que es a la que se corresponde nuestro ejemplar del libro. Gloria Fuertes es autora de la selección de sus textos y del prólogo que titula «Medio siglo de poesía de Gloria Fuertes o vida de mi obra». De éste vamos a extraer tres fragmentos:

   «En los primeros años de nuestra postguerra, al palparnos vivos a pesar y todavía, necesitábamos gritar —como todo superviviente— que estábamos aquí, que nos llamábamos así, que sentíamos de aquella manera. Por aquel entonces, sin ponernos de acuerdo, Blas de Otero, Celaya, Hierro, Alcántara —y tantos nombres que añadirán a esta relación los estudiosos—, escribíamos poemas declarando incluso nuestra filiación, dirección y profesión para llamar la atención a los transeúntes que luego iban o no a pasear por nuestras páginas.»

   «Fui surrealista, sin haber leído a ningún surrealista; después, aposta, «postista» —la única mujer que pertenecía al efímero grupo de Carlos Edmundo de Ory, Chicharro y Sernesi. La postista que irremediablemente iba para modista, modista de un importante taller (mi madre se encargó de ello), modista o niñera, se reveló por primera vez; yo no quería servir a nadie, si acaso a todos.»

   «El primer poeta que conocí, fue en vivo, no en libro, y era Gabriel Celaya —debido a que me pisó el Premio Fémina de Poesía—. Gabriel y yo fuimos finalistas, yo quedé segundona. Celaya, en 1934 (¿), era alto y rubio como la cerveza, parecía un príncipe —lo que son las cosas…»

   Con estas coordenadas se nos antoja una breve investigación.  Sabemos que los cordobeses de Cántico dieron páginas en sus Hojas de poesía a los poetas de España, y del resto del mundo, mientras estuvo viva la revista desde 1947 a 1957.  Buscamos en todos sus números y, si bien comprobamos que a Otero (1916-1979), Celaya (1911-1991) y Ory (1923-2010) sí se les publicaron poemas en Cántico, ninguno se publica de Gloria Fuertes durante los diez años de existencia de aquella excelsa revista de poesía.

   De Ínsula,  Revista Bibliográfica de Ciencias y Letras,  fundada en Madrid en 1946 y que continúa viva, hemos consultado un poco al azar diez años, desde 1982 a 1992, un período de tiempo lo suficientemente largo como para que nuestra autora pudiera ser leída en alguna de sus páginas. Nos hemos puesto a buscar. De 1982 a 1988 nada. Al encontrar en los números 510 y 511 de 1989 sendos espacios especiales dedicados al postismo en la sección que la revista titula «El estado de la cuestión», supusimos que íbamos a encontrar textos de Gloria Fuertes, o al menos alguna referencia. Nada de nada. Como si no existiera. Hemos sabido que hay un número de la revista de 1969 donde José Luis Cano, uno de los principales responsables de Ínsula, dedica un artículo a la poeta de Madrid, a cuyo texto no hemos tenido acceso. No sólo es ignorada completamente cuando se trata del postismo, sino que tampoco existe en los ensayos sobre las generaciones de posguerra, ni en los que tratan la obra de los autores de la poesía arraigada ni en los que se ocupan de los poetas del desarraigo, ni cuando se ocupan del movimiento de la  poesía social, o sobre la generación del medio siglo.

   No obstante, ella sí está con los poetas mencionados y con los movimientos aludidos. Y si se predica que para el grupo de los postistas ya existía una tradición española en la literatura de Valle-Inclán o de Ramón Gómez de la Serna, o en las viñetas de La codorniz, en el dadaísmo de Tristán Tzara, o en el  surrealismo, o en el teatro del absurdo. En la poesía de Gloria Fuertes logra alto vuelo la greguería ramoniana en cordial y amorosa bandada. Onomatopeyas, aliteraciones, dobles sentidos, ambigüedades… Ciertamente una parte importante de la obra de nuestra autora encaja en esa tradición que además bebe de la popular en sentido estricto y que se anuda a las vanguardias, tan característica de la poesía del siglo XX (Lorca, Alberti, p.e.), y que sirve también para comprender con otras lecturas la importante parte de su obra más conocida dentro de la literatura infantil o para niños. Esas otras lecturas como poeta neorrealista, o surrealista, o postista, o poeta social, o del socialismo cristiano, o sencillamente cristiana, tantas veces, debería ensombrecer la etiqueta infantil. Fácilmente se comprueba que el adjetivo en este caso, no da vida, sino que mata (aunque sea muy útil para los mercadotécnicos e incluso a ella hubo de haberle reportado justos haberes), y que nos lleva a que su poesía infantil sea sencillamente poesía.

   Poesía transgresora la escrita por Gloria Fuertes, poesía de lo pequeño, reiteración de lo vital, lo cotidiano, lo divino, lo reivindicativo… Si bien, dentro de los postistas tal vez fuera la que menos se dedicó a los juegos de palabras sólo por jugar. Esta actitud estética supone un conjunto de recursos formales cuyo fin precisamente es acoger en sus poemas una vocación transformativa de la realidad social. Así se hace vocera en su poesía del dolor que le provocaban los débiles, los niños indefensos, los mendigos, los hambrientos, los parados, los mineros, y tantos de los que nadie se acuerda. Fue por tanto una auténtica poeta del movimiento que se denominó de la poesía social. Poesía social de la auténtica, de aquella escrita para «la inmensa mayoría» como la que quiso escribir Blas de Otero. Una poesía para nada pura, ni minoritaria. Una poesía como aquella a la que Gabriel Celaya  aspiraba cuando proclamaba que «la poesía no es un fin en sí, sino un instrumento para transformar el mundo.» A Gloria Fuertes lo que le interesó de la literatura era la emoción de sus contenidos, su potencia comunicativa, los recursos que en ella estaban para reflejar la situación y circunstancia del hombre del tiempo en que le tocó vivir. E incluso no dudó en escribir padrenuestros y oraciones por los pobres de este mundo.

 

Gloria Fuertes (años 90)

 

LA POBRE CABRA
(Homenaje a Gloria Fuertes)

 

Por José Antonio Francés

 

La cabra no es que esté como una cabra
es sólo que confunde las palabras.

En vez de ropa se puso la sopa,
en vez de capa se puso la copa.

La pobre con las letras se hace un lío,
por eso a veces no dice ni pío.

A la pobre jaca la llamó vaca,
¡y eso que la jaca estaba muy flaca!

En vez de una tila se hizo una tela,
y se quitó una suela y no la muela.

Pobrecilla, no tiene mucho tino
pues se durmió en el vino y no el pino…

Pino, pena, pana, rana, ¡atenta…!
Cambias una letra y cambia la cuenta.

¡Menudo lío se forma la cabra!
Uf… ¡Se parecen tanto las palabras!

Y se parecen tanto, tinto y tonto
que la cabra se confunde muy pronto.

Y se parecen tanto, tonto y tinto
que hablar es andar por un laberinto.

Nata, gata, rata, bata, ¡qué lata!
¡Cuando abre la boca, mete la pata!

Nota, gota, rota, bota… ¡Atiende…!
¡Cambias una letra y nadie te entiende!

 
_________________________
 

PACIFISTA DE VERDAD. UN POEMA DE GLORIA FUERTES. Homenaje (2017-1) en «CARMINA» a una poeta universal en el año del Centenario de su nacimiento (1917-1998)

EL CAMELLO. Por Gloria Fuertes

 

SEMANA SANTA DE 2017 EN ALCALÁ DE GUADAÍRA. Fotos de Lauro Gandul Verdún

 
semana santa 2 2017

Nuevo árbol victorioso 
[Sábado de Pasión en Gandul]
 
semana santa 3 2017

San Juan Evangelista y el órgano
[Mañana de Jueves Santo en la Iglesia de Santiago, el Mayor]

 
semana santa 4 2017

Ante la Virgen de la Amargura
[Mañana de Jueves Santo en la Iglesia del Mártir San Sebastián]

 
semana santa 6 2017

El discípulo amado y Santa María del Socorro
[Mañana de Viernes Santo en San Roque]

 
semana santa 8 2017

Costalero, con aura, entre nazarenos negros
[Mañana de Viernes Santo en San Roque]

 
semana santa 9 2017

Regreso desde la muerte a la vida
[Mañana de Viernes Santo en San Roque]

 
semana santa 10 2017

Angelito del paso de San Juan Evangelista
[Mañana de Viernes Santo en el Puente Carlos III]

 
semana santa 13 2017

María en el Santo Entierro
[Tarde de Viernes Santo en la calle Mairena]

 

EL ÓRGANO DE LA IGLESIA DE SANTIAGO EL MAYOR DE ALCALÁ DE GUADAÍRA (CRÓNICA DE UN VIAJE). Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún (2015)

 

La Riverside Methodist Church de Blairgowrie La Riverside Methodist Church de Blairgowrie

 

…y maese Pérez puso sus crispadas manos sobre las teclas del órgano.

 

   Las cien voces de sus tubos de metal resonaron en un acorde majestuoso y prolongado, que se perdió poco a poco, como si una ráfaga de aire hubiese arrebatado sus últimos ecos.

 

   A este primer acorde, que parecía una voz que se elevaba desde la tierra al cielo, respondió otro lejano y suave, que fue creciendo, creciendo, hasta convertirse en un torrente de atronadora armonía. Era la voz de los ángeles que, atravesando los espacios, llegaba al mundo.

 

   Después comenzaron a oírse como unos himnos distantes que entonaban las jerarquías de serafines. Mil himnos a la vez, que al confundirse formaban uno solo que, no obstante, sólo era el acompañamiento de una extraña melodía, que parecía flotar sobre aquel océano de acordes misteriosos, como un jirón de niebla sobre las olas del mar.

«Maese Pérez el organista»

Leyendas

Gustavo Adolfo Bécquer

(1836-1870)

 

El órgano en la Riverside Methodist Church de BlairgowrieEl órgano en la Riverside Methodist Church de Blairgowrie

 

La crónica empieza en Alcalá de Guadaíra a fines del invierno pasado. Fue en el mes de febrero cuando Joaquín Bono Caraballo tuvo noticia de un órgano que se vendía en una iglesia metodista de Escocia, al norte de Edimburgo. Antes había intentado la compra de uno cerca de París pero no se hallaba en buen estado y su restauración la suponía muy costosa. Fue en Blairgowrie, en el condado de Perth, donde la iglesia metodista de Riverside vendía el edificio y el órgano instalado en su presbiterio. Contactó con el reverendo, pues parecía una buena oportunidad para conseguir un órgano para Alcalá, teniendo en cuenta su tamaño, características y su aparente buen estado de conservación. Preguntó por el precio y considerándolo muy asequible inmediatamente señaló la compra para asegurarse de no perder esta oportunidad única, aun a riesgo de que cuando fuera a inspeccionarlo realmente no estuviera tan bien conservado como parecía.

   El Sábado de Pasión viajó al pueblo escocés a orillas del río Ericht acompañado de un experimentado organero. Una vez allí había dos posibilidades, o daba marcha atrás a la compra, aunque perdiera la señal, o seguía para adelante con el proyecto, como así fue, al comprobar que el órgano se encontraba en un magnífico estado de conservación, ya que se había mantenido en uso diario hasta el tiempo de la inspección. Sólo hacía falta desmontarlo y traérselo para Alcalá. Con tal fin, organizó un viaje que hizo coincidir con un permiso laboral por los días de feria de Sevilla y se fue a Escocia con sus hermanos Francisco y Antonio, su primo Rogelio Caraballo, su buen amigo José Antonio Rico y, de nuevo el mismo organero. Previamente había construido unas cajas de madera que sirvieran para guardar las distintas piezas, que tenían que embalarse cuidadosamente para el viaje del órgano desde Blairgowrie, y para llevar las no pocas herramientas necesarias que no podían portar consigo como pasajeros del avión. Gracias al desinteresado ofrecimiento de Jesús Mª Hermosín, antiguo colaborador de AFAR, se pudo enviar  un tráiler desde Alcalá con las cajas y las herramientas que utilizarían para desmontar el órgano y preparar su transporte a la iglesia de Santiago el Mayor, donde su párroco y en especial su coadjutor Manuel Ángel Cano habían acogido con entusiasmo el proyecto y ya los estaban esperando, rezando por ellos.

   En Málaga tomaron el avión que los llevó a Edimburgo, donde llegaron a las tantas de la madrugada por lo que hicieron noche en un hotel cercano al propio aeropuerto. Ya el miércoles, desde muy temprano, estaban en Blairgowrie para iniciar el desmontaje del órgano. En la iglesia se había ofrecido el sábado anterior a la llegada de los alcalareños un último concierto para despedir a su órgano, después de cien años con ellos, durante el cual, su organista titular Christine Aston y Austin Wilkie interpretaron un programa musical con distintas piezas que se cerró con ¡…qué viva España!

 

Sacando piezas de la iglesia para su carga en el trailerSacando piezas de la iglesia metodista para su carga en el camión

 

   La historia del órgano empieza en el propio Blairgowrie, un municipio del condado de Perth, a orillas del río Ericht y para cuyo templo de Hill Church, Peter Conacher afamado organero, construyó en 1870 un órgano romántico que en 1915 fue restaurado y trasladado  por Albert Keates a la Riverside Church de la misma localidad. Cien años después ha llegado a Alcalá de Guadaíra.

   «En latín, organum, designa cualquier instrumento; como nombre propio señala el instrumento por excelencia de la música, en el cual, mediante un mecanismo que los ponga en la mano de un solo hombre, se reúnen o tratan de reunirse todos los instrumentos (órganos) ó su imitación. En ese sentido, el órgano es un instrumento sintético en el que el hombre ha tenido y tiene siempre por fin acumular, en cuanto le es posible, el timbre y extensión de todos los instrumentos, ó sea el número y variedad de todos los conocidos, según la época. Su construcción no tiene otra limitación que la posibilidad dicha de abarcar todos los instrumentos, quedando fuera de su alcance los de percusión, y no todos, y los de punteo.

[…]

   »Es, pues, el órgano una reunión de muchos y variados sistemas de tubos sonoros de diversa materia, extensión y timbre que se hacen sonar por la impulsión del aire en ellos y que mediante un mecanismo adecuado coloca en las manos de un solo ejecutante la facultad de hacerlo sonar.» (Espasa Calpe, tomo XL, 1985, 326)

   En el órgano de la iglesia metodista de Riverside todo estaba atornillado y nuestros viajeros alcalareños fueron desmontando y embalando tubo por tubo, uno a uno, y todas las muchas y muy variadas piezas, en una tarea muy delicada que incluía la clasificación y numeración de los componentes del instrumento. Desmontar la fachada fue especialmente complicado porque los tornillos estaban oxidados y hubo que romperlos para sacarlos. Todo se fue embalando cuidadosamente y cargando en el tráiler de acuerdo con un orden de colocación muy preciso para que el transporte no perjudicara ningún elemento. Fueron cuatro días desde las siete de la mañana a la una de la madrugada pues el camión tenía que salir el sábado por la noche. Y ocurrió que el tráiler partió de Blairgowrie a las nueve de la noche del sábado 25 de abril con destino a Alcalá de Guadaíra a donde llegó a última hora del martes 28.

   En la mañana del segundo día del mes de mayo, sábado, se descargó el contenido del tráiler y se dejó todo almacenado en el coro bajo de la iglesia de Santiago. A partir de entonces, se fue llevando toda la mecánica y la estructura a la antigua fábrica de harinas de la calle Mairena, para poder restaurar los mecanismos y montar los componentes esenciales del instrumento. Las piezas que estaban oxidadas (ejes y tornillos) hubo que sustituirlas y una parte de la transmisión neumática hubo que repararla, ya que el cuero de las válvulas se encontraba resquebrajado. Todo esto ha sido renovado. Para ello, en Alemania, consiguió piel de un tipo de canguro llamado ualabí, muy fina y flexible, ideal para la fabricación de estas válvulas neumáticas.

 

Llegada del trailer a la parroquia para la descarga

Llegada del trailer a la parroquia para la descarga

 

   A la carpintería de los hermanos Pineda se le encargó una tarima con estructura de pino recubierta de madera de iroko con una doble función: por un lado, aislar el instrumento de la humedad del suelo y, por otro, repartir uniformemente la carga de todo el órgano sobre el suelo del coro alto. En el mes de agosto se instaló la tarima y desde primeros de septiembre se ha venido montando la estructura del instrumento, caja expresiva, fuelles, secretos, mecánicas, tubos, etc.… y se ha barnizado la carpintería exterior, contando para ello con la entusiasta colaboración de Antonio Pineda, trabajando los fines de semana de viernes a domingo con sus hermanos y otros incondicionales del órgano alcalareño. Dado que no se disponía de fondos para poder hacer frente al coste de mano de obra profesional especializada optaron por acometer ellos mismos los trabajos como única manera para que el proyecto pudiera llegar a término.

   Para Joaquín Bono los conciertos en la catedral de Sevilla, en la de México D.F. y en otros templos han sido acontecimientos maravillosos en su vida y en su condición de ingeniero siempre le ha atraído la componente tecnológica del órgano, y por ello quiso conocer por dentro el funcionamiento de este instrumento. Coincide con don Manuel Ángel Cano en la pasión por la música, pues éste estudió música en Córdoba y Santa Cecilia de Roma, fue organista en el santuario de Ntra. Sra. de la Cabeza y dirige la Coral Polifónica de Ntro. Padre Jesús Nazareno que él mismo fundó hace ya más de veinticinco años, y un buen día del  pasado año, se preguntaron: ¿Por qué no un órgano en Santiago?

   Se tiene noticia documentada de que en 1732 se construyó un nuevo órgano para la parroquia de Santiago y referencia a que antes existió otro cuyos materiales se aprovecharon para el nuevo. También se tiene noticia de que en 1936 había un órgano en la iglesia, sin que pueda afirmarse que este fuese aquél del XVIII, aunque probablemente lo fuera, pero desde luego sí sabemos que lo había y que ardió cuando el templo fue incendiado en julio de aquel aciago año.

 

Las piezas ya están en Santiago

Las piezas en la iglesia de Santiago el Mayor de Alcalá de Guadaíra

 

   El nuevo órgano para Santiago supone una forma de recuperación de parte del patrimonio perdido en Alcalá y es un acontecimiento cultural importantísimo para nuestro pueblo, para su futuro y su Historia. Va a ser, en primer lugar, instrumento de apoyo musical a la Liturgia, pero también de difusión cultural. Se trata de un órgano singular y único en Sevilla porque es un instrumento romántico británico, muy distinto de los órganos barrocos ibéricos, los cuales normalmente carecen de pedal. El órgano de Santiago tiene doble teclado (Gran órgano y Expresivo) de cincuenta y seis notas y un pedal con treinta. Dispone de un total de veinte registros, siendo el principal de ocho pies. Las maderas del órgano son roble, cedro, caoba y principalmente pino para la estructura y la fachada. Los tubos metálicos son de una aleación de estaño y plomo. Otros son de madera de pino o cedro. En la fachada son de zinc aunque no todos suenan y tienen una función meramente ornamental. Son los conocidos como tubos «canónigos».

   Francisco Miguel Ruiz Cabello organista, oriundo de Pilas y casado con una alcalareña, se ha ofrecido para tocar el órgano en actos litúrgicos de la parroquia. Además, el espacio del coro alto se ha preparado para acoger también a la Coral Polifónica. Sólo falta que la feligresía y los alcalareños en general empiecen a sentir y oír el órgano y para este fin, la crónica del viaje, que concluimos pretende ser, particularmente, una invitación a formar parte de la «Asociación de amigos del órgano de Alcalá de Guadaíra» que acaba de constituirse bajo la presidencia de don Manuel Ángel Cano y que, necesitada de fondos precisa de la contribución económica del mayor número de instituciones y vecinos, pues hasta el momento los numerosos costes incurridos (los billetes de avión, el alojamiento y los coches de alquiler en Escocia, el transporte de cajas y herramientas, la tarima de iroko, la compra de materiales y repuestos, etc.) han sido financiados privadamente por particulares, siendo la Fundación Virgen del Águila la primera institución que ha apoyado económicamente este ilusionante proyecto.

   El órgano ha sido cedido gratuitamente a la parroquia para su uso por tiempo indefinido, siendo la asociación quien se encargará del mantenimiento de dicho elemento patrimonial, instalado ya en el coro de la iglesia de Santiago el Mayor, que con tenacidad y entusiasmo ha llegado hasta nosotros desde Escocia.

 

POEMA A LOS REYES MAGOS. Lauro Gandul Verdún (Alcalá de Guadaíra, 2016)

 
la adoración de los magos Francisco de Zurbarán

La adoración de los Magos

Francisco de Zurbarán

1598-1664

 

A Manuel A. Seda Hermosín, rey Melchor

A Adolfo Rosado Pedrero, rey Gaspar

A Luis Fernández Rubio, rey Baltasar

A la Estrella de la Ilusión, Lupe Rodríguez de Francisco

y al Gran Visir, Emilio Nieto Durán

 

 «¡Ve despacio, no corras,
que el niño de tu yo, recién nacido
eterno,
no te puede seguir!»

Juan Ramón Jiménez

(1881-1958)

 

 

1

NIÑO RECIÉN NACIDO ETERNO

 

   Si pudiéramos remontarnos a la inocencia pura,
Y no hubiéramos olvidado nunca
Que nos fue dada para que cada instante de la vida
Nuestros ojos fueran los ojos abiertos de un niño que sonríe.
Unos ojos iluminados en una cara, que es la encarnada ternura,
Y que una vez miraron y vieron desde el niño que fuimos.

 

   Si yo pudiera con el dedo índice
Tornar el tic-tac del reloj
En tac-tic

   Si yo pudiera
A la aguja de los minutos
Darle vueltas y vueltas contra su tic-tac
Y que sonara el reloj
Con un tac-tic nuevo

   Tac-tic tac-tic tac-tic
Y poder asomarme al mundo
A través de tus ojos

   ¿Cuánto tardaría en llegar a conocer lo que escuchas
Y lo que sueñas?

   ¿Qué canta el universo? ¿A qué sabe el aire?
Desde dentro de ti te preguntaría

   Tac-tic tac-tic tac-tic
Hasta a tu tiempo llegar

   Si yo pudiera achicarme
Para tener la oportunidad milagrosa
De asomarme al mundo
A través de tus ojos

   ¿Cómo vería el día y la noche?
¿Y las estrellas? ¿Y el mar?

   Como sólo tú sabes todo esto que digo
Sonríes.

 

   Tú eres, niño, quien a los Magos ves.
Eres el niño que fuimos
Cuando de madrugada se te aparecen,
Una vez en la vida, al menos.
Porque al mirar de tus ojos, niño,
No es ajeno el milagro de los Sabios.
Tú, recién nacido eterno,
No corres  ni tienes prisa.
Sencillamente, ves.
Contigo, despacio he de ir.
Dame tu mano.
Vayamos de la mano…

 

2

AQUELLOS PRIMITIVOS MAGOS

 

   Majestades,
Con el propósito de lograr el relato posible
De aquel largo viaje,
He escrito estos versos
Para un poema sobre lo que hace tanto tiempo que pasó.
Un tiempo que al pensarlo da vértigo,
Un tiempo que es un viento que sopla, a veces con ímpetu,
Y me hace temblar,
Que se me agolpa inflamado de siglos en las sienes.

   Heme aquí, pues,  para tratar de los Magos
Que entonces hicieron aquel prodigio
Desde su lejana tierra y desde su tiempo antiguo.

   Antes, mucho antes de ser investidos de majestad,
Mucho antes de aquella ruta sagrada que habían de emprender,
Moraban en palacetes que fecundas tierras circundaban,
Mientras parecía que todo transcurría dulcemente
En las terrazas de las laderas.
Entre siervos y clientes,
Vivían una vida que dejaban pasar
y suponían que era una vida que les sonreía.

   Hace tanto tiempo que todo esto que vengo a contar transcurrió,
Que muchos han olvidado
Que en sus reinos aquellos Magos
Eran quienes subían a los montes más elevados,
O descendían a las más profundas simas.
Sacrificaban mansos animales a los planetas, al sol, a la luna,
A la tierra, al agua y a los vientos.
Eran el fuego o la llama tímida,
Sus dioses rectores.
Eran el aire ligero,
El círculo de los astros,
Las lumbreras del cielo,
El agua impetuosa o el secreto brotar del agua;
Eran éstos, entonces, sus dioses rectores.

   Afamados por sus embelesos, en sus lugares
Seducían y encantaban.
¡Ay, vivían entregados a la magia!
Vivían para ver si por la boca y potencia de los espíritus
De su superstición,
Se les manifestaban los misterios.

   Aquellos primitivos Magos,
Señores de tierras y gentes, auténticos soberanos,
Mientras duraban los encantamientos,
Sostenían en una mano un haz de brezo
Que un bramante anilla,
Y en la otra, ramos de tamarindos.
En los extraños altares de templos ignotos,
Representaban sus rituales.
Como astrólogos interpretaban los sueños,
Ninguna galaxia les era ajena,
Advertían y tenían trato con entelequias sobrenaturales.
Mas su ciencia sólo aspiraba al saber necesario
Para adivinar lo oscuro o lo luciente del futuro.
Creían imponer su voluntad a los meteoros
Cuando proclamaban palabras terribles y sacramentales,
O recitaban raras fórmulas, que sólo ellos conocían.
Palabras apropiadas para que la fuerza secreta y misteriosa,
De poderes ocultos y formidables
De los que pensaban que eran depositarios,
Interviniera cuando a su antojo la invocaran.

 

 

3

EL ASTRO DIVINO

 

   Pero en cambio habían perdido toda alegría;
En verdad, las sonrisas que tenían por ciertas
Sólo eran tristezas disfrazadas de disfrute, gozos aparentes.
En el fondo, no se imaginaban saber nada justo;
No se imaginaban poder, en verdad, aprender algo,
Ni mejorar ni convertir a los hombres.
Ni confiar con ellos en la verdad de lo dichoso.

   Hasta que una noche, transparente como el cristal,
La Estrella
Vieron.
Por vez primera, una noche,
Tan rotunda y tangible,
Descubrieron la luz de la luz,
La causa de la luz.
Y no supieron si fue real, o aquella visión luminosa
Fue más un sueño;
Sin importarles,
Porque lo más real está hecho con los materiales de los sueños.
Aquella luz era la vida de los hombres,
Desde luego fue milagroso, lucía en las tinieblas.
Fue la noche aquella, la primera fue,
Aun habiendo contemplado en el cosmos
Miles de estrellas fugaces,
Nunca desde sus privilegiados observatorios
Conocieron un fenómeno como el de aquel astro extraordinario
Dibujando una línea en la límpida bóveda del cielo,
Esbelta forma de un perfil y un fin.
Su dirección significó un mandato imperativo
Que sus corazones alojaron plenos de ternura.
Y a partir de entonces los tres Reyes Magos
Dejaron de ser los que eran.
Ocurrió que ya no les servían ni haberes ni dinero,
Ni honor ni gloria
En el mundo:
Lo único que iba a importarles era cómo seguir a aquel Divino Astro.

   Refirieron a otros prominentes astrólogos,
Que iban a emprender el viaje, que era un designio.
Que lo más parecido a aquel afán era el amor.
Sólo les contestaron suplicándoles que se desistieran.
Todas las advertencias les dieron
Para que no abandonaran sus patrias.
¡Pero era tan firme la determinación de los tres Sabios!
Los que los conocían, aunque realmente no los apreciaran,
Se convencieron de que algo terrible
Habían de padecer,
Una rara, y nueva, locura.
Aunque otros sí los comprendieron.
A aquella cabalgata muchos sumaron su estatura y anhelos.
Ciertamente, los suspicaces no quisieron escuchar a los Magos,
Aunque éstos les explicaran, no quisieron saber.
«¡Hemos encontrado una nueva Estrella,
Una Estrella diferente a todas las del universo!»,
Repetían a unos y a otros.
No sirvió de mucho porque sus compatriotas miraban
Hacia donde ellos, con entusiasmo, les señalaban,
Y nada veían, nada diferente de lo que ya conocían.
Aquel viaje suponía recorrer unos territorios que los suyos
Juzgaron una hazaña imposible de realizar.
¡Ay, hombres que no escuchaban el latir del tiempo!
No.
Pero los Magos fueron dóciles al tiempo,
¡Al tiempo lleno!
E implacables con la monotonía de un tiempo vacío.
Su viaje habría de ser largo
Porque era un viaje desde el tiempo de una sabiduría vieja
Al tiempo de la nueva sabiduría.
Lo sabían.
Ellos lo sabían, eran magos.
Y así acordaron el viaje.
Y con ellos los que los seguían porque creían
Que aquella Estrella era divina.
Aunque no desdeñaron su saber,
Más llenaron sus alforjas del ansia de un saber nuevo,
Y de dones,
Y de oro, incienso y mirra,
Porque el Nacimiento del más grande Rey
Vaticinaba la Estrella.
Ellos lo sabían.
Que se alzaría de Israel,
Que un cetro surgiría allí.
Sí que lo sabían.

 

 

 4

EL VIAJE

 

   Así, llegado el día partieron desde sus lejanos sitios,
Desde las tierras de La Media, desde la amable orilla del mar Caspio,
Cruzaron los montes Zagros
Y atravesaron el desierto
Para llegar a Belén, la tierra de Judá.
Ellos sabían que adonde iban,
Está escrito, nacería quien apacentará el mundo.
Esto lo sabían, y ha de quedar aquí también escrito.
Y que habían de postrarse ante él todos los reyes,
Ellos iban a ser los primeros.
Y sabían que le servirán todos los pueblos.
También esto lo sabían, porque los tres eran Reyes Sabios.

   Hubieron de pasar mucho frío, muchísimo.
Era el peor momento del año.
Aquel invierno fue singularmente crudo.
El peor invierno para aquel viaje tan largo.
Cruzaron caminos tortuosos,
Auténticos laberintos, que ni ellos pudieron prever.
El clima hosco les arañaba la faz.
Tuvieron que soportar la ventisca, la tormenta,
El granizo, la nieve ruda, lo rocoso en el llano y en la montaña,
Los desfiladeros, y el inhóspito desierto…

   Tuvieron sed, y hubieron de soportar la sed
Porque todavía no sabían invocar a Dios:
Eran Magos, eran Sabios, eran Reyes,
Pero aún no eran Santos.
Aún no les podía ser dada el agua de la dura roca.
De ésta sólo tenían para saciar su sed la aspereza.

   A veces, quienes los acompañaron no eran suficientes
Para alimentar las hogueras nocturnas;
Tristemente,
Algunos de estos leales servidores cayeron en el camino.
Por ellos amargas lágrimas derramaron.
Cuando no encontraban cobijo,
Fijaron sus tiendas en lugares intransitables;
En las ciudades algunos trataban de engañarlos,
Y en algunas aldeas, también.
Pero los que sobrevivieron con sus Reyes Sabios
Y la divina Estrella de la Esperanza
Resistieron el infortunio y rechazaron las adversidades.
Hubo de ser durísimo,
Hasta para ellos hacer aquel viaje fue durísimo.
Y siguieron y siguieron,
A trechos dormían sin dejar de cabalgar,
Sin parar.
Si caían, proseguían, y la Divina Estrella los alumbraba,
La Estrella de la Ilusión inagotable,
No ya sólo desde el cielo,
Sino entrañada en ellos mismos, alumbrando sus almas.

   ¡Pero en pos de la divina Estrella nada podía desalentarlos!
¡Todo lo que habían de saber por ella lo sabían!

   Durante la oscura noche del vasto tiempo transcurrido
Vinieron de muy lejos.
Y tardaron un tiempo infinito y fue su itinerario
Un espacio inabarcable.
Dejaron muy lejos
Todo lo que habían tenido en sus reinos.
¡Todo lo dejaron atrás!
¡El mundo no era el que pensaban!
Ante el mundo que alcanzarían
Sólo les cabría gritar:
¡Oh, Mundo!

   ¡Melchor, Gaspar y Baltasar vinisteis a ofrecer,
Ofreciéndoos!
¡Ah, Reyes Magos vuestra odisea,
A través del tiempo, la tierra y el universo,
Siguiendo una sola Estrella entre todas las de las constelaciones!
Estrella, con tal intensidad contemplada
En vuestros adentros también se hizo Estrella.
Una Estrella interior mucho más misteriosa
Que iluminaba el alma de los Magos.

 

 

 5

LA ADORACIÓN

 

   Guiados por una luz de luces, llegaron a la luz verdadera,
A la cuna del Salvador recién nacido,
A la casa del Niño Dios,
Donde lo hallaron lleno de majestad,
Porque es la Majestad misma,
Y de hinojos lo adoraron,
Porque por Él fue hecho el mundo.
¿Quiénes vinieron a Quién?
Los Santos Magos eran suyos,
Y éstos sí que le recibieron.
Los Sabios renacieron Santos y creyeron en su Nombre,
Y vinieron a ser sus hijos.
Hijos de su prestigio por toda la tierra:
Convertidos en Santos pregoneros del Mesías.

   Magos, Sabios, Reyes y Santos.
Santos Reyes Magos, Santos Reyes Sabios,
Ante la Verdad, la Gracia, la Gloria,
Visteis a Dios.

   ¡Gloria al recién Nacido!
¡Gloria de su Bendita Madre!
¡Gloria!

   Y de hinojos le adoraron,
Luego abrieron sus alforjas,
Le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.

 

 

 6

EL REGRESO A SUS REINOS

 

   Porque en sueños fueron advertidos
Finalmente a su tierra regresaron,
Mas por otro camino.
Sucediendo, que así como en el viaje a Belén
No poco padecieron,
En el regreso a sus reinos,
Aunque también tuvieron que sufrir la ventisca, la tormenta,
El granizo, la nieve ruda, lo rocoso en el llano y en la montaña,
Los desfiladeros, y el inhóspito desierto…
Cuando en el regreso tuvieron sed,
Aunque hubieron de soportarla en su aspereza,
De la roca en su ternura el agua brotó de lo duro,
Cada vez que humildemente la pidieron,
Ahora sabiéndolo.
Porque los Santos Reyes habían aprendido a rezar
En Belén, donde se postraron ante el Niño recién nacido eterno.
Esta vez sí era a Dios a quien invocaban:

   ¡Eran Santos, además de Magos, Sabios y Reyes!
¡Santos Reyes Magos!
¡Majestades!

_______________

 

LAS ABARCAS DESIERTAS. Cuando la víspera de los Reyes Magos, a propósito de un homenaje de «CARMINA» al poeta MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942)

AL PRINCIPIO ERA EL VERBO. Juan 1, 1-18

DE LA INFANCIA DE JESÚS. Por José Manuel Colubi Falcó

LA ANUNCIACIÓN DE JESÚS. Lucas 1, 26-38

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS. Mateo 2, 1-12

FICCIÓN DE NAVIDAD. De la serie «RECORTES», Nº 103. Por Pablo Romero Gabella

ZAGALEJOS, VENID AL PORTAL. Poema de autor anónimo del siglo XVII con fotografía de Manuel Verpi 2014

PORTALICO DIVINO (1606). Francisco de Ávila

ERES NIÑO Y HAS AMOR. Fray Íñigo de Mendoza (1425-1507)

NAVIDAD, 2014. Antonio Luis Albás y de Langa

NAVIDAD. 100 AÑOS DE «PLATERO Y YO». Homenaje de «CARMINA» al poeta Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR. Luis de Góngora y Argote (1561-1627)

LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

NATIVIDAD. Vicente Núñez

PALIQUES DE LA VIRGEN EN LA MAÑANA DEL NIÑO (AÑO DE 1954). Vicente Núñez

NACIMIENTO DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA GRAVIDEZ DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

JOSÉ VA A EMPADRONAR A SU FAMILIA. Por José Manuel Colubi Falcó

LA ANUNCIACIÓN (1472-1475). Pintura de Leonardo da Vinci (1452-1519)

NAVIDAD 2013, Antonio Luis Albás

LA ANUNCIACIÓN DE MARÍA. Por José Manuel Colubi Falcó

 

«POESÍA SACRA» EN LA IGLESIA DEL MÁRTIR SAN SEBASTIÁN DE ALCALÁ DE GUADAÍRA (*). 75 º ANIVERSARIO DE LA HERMANDAD DE LA AMARGURA

 

javierlauroelías 20032015

Javier Rodríguez, Lauro Gandul y Elías Chincoa

[Foto: ODP 20/03/2015 Iglesia de San Sebastián (Alcalá)]

[(*) PINCHAR EN LA FOTO PARA ESCUCHAR EL ACTO]

 

«Lo que empezó siendo una propuesta literaria y musical para poder ofrecer una muestra de nuestra altísima poesía española de tema sacro (declamada, cantada y musicada), va a ser dentro de unos instantes puro acto. El acto al que nuestra Hermandad de la Amargura les ha convocado esta noche y con el que queremos provocar el gozo de las palabras de los grandes poetas cuando cantan a Jesús o a María, en los siglos XVI, XVII y XX.

   Grandes poetas a los que esta noche les ponen voz Lauro Gandul, que ha preparado la antología y declamará los poemas, y Javier Rodríguez, Niño del Maúro, que ha llevado al cante los versos, bajo la dirección musical de Elías Chincoa, Niño Elías, batuta y guitarra del acto.

   Se van a declamar y cantar poemas de Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Fray Luis de León, Francisco de Aldana, Francisco de Quevedo, Juan Ramón Jiménez, Luis de Góngora, Federico García Lorca, Gerardo Diego y Lope de Vega en un orden que no es el cronológico, sino el que ha exigido la propia ejecución artística del acto.

   Elías va a interpretar Amarguras de Manuel Font de Anta en versión para guitarra compuesta por Niño Elías; el Ave María de Franz Shubert, Inspiración, también compuesta por Elías; Estudio en mi menor, de Ferdinando Carulli, Estudio en si menor de Fernando Sor y las Saetas del Silencio de Francisco de Paula Solís y, además tocará soleares, mineras, peteneras, tientos, tonás y seguirillas.

   Javier cantará por soleá, por toná y por romance,  y una saeta…»

 

[Enrique Oliver Aguilar]

 

ANTOLOGÍA DE POEMAS, PREPARADA Y DECLAMADA POR LAURO GANDUL VERDÚN,

PARA UN RECITAL DE POESÍA SACRA,

CON EL CANTE DE JAVIER RODRÍGUEZ, NIÑO DEL MAÚRO,

Y CON LA DIRECCIÓN MUSICAL Y EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA GUITARRA DE ELÍAS CHINCOA, NIÑO ELÍAS

 

1º EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (FRAGMENTO). Poema de Miguel de Unamuno (1864-1936)

2º ANOCHE CUANDO DORMÍA SOÑÉ, ¡BENDITA ILUSIÓN! Antonio Machado (1875-1939)

3º NO DESDEÑÉIS LA PALABRA. Antonio Machado (1875-1939)

4º AMOR CASI DE UN VUELO ME HA ENCUMBRADO. Fray Luis de León (1527-1591)

5º DESPUÉS QUE NOS DESCUBREN SU LUCERO. Fray Luis de León (1527-1591)

6º HERMOSA MÁS QUE EL SOL, ANTES NACIDA. Francisco de Aldana (1537-1578)

7º OH DEL INMENSO SER CONCEBIDORA. Francisco de Aldana (1537-1578)

8º POR QUÉ, HABIENDO MUCHAS MADRES MUERTO DE LÁSTIMA DE VER MUERTOS SUS HIJOS, AMANDO NUESTRA SEÑORA MÁS A SU HIJO QUE TODAS, NO MURIÓ DE LÁSTIMA. Francisco de Quevedo (1580-1645)

9º ANUNCIACIÓN. Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

10º AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR. Luis de Góngora y Argote (1561-1627)

11º PASO. Federico García Lorca (1898-1936)

12º LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

13º ¡OH, CORTESÍA! ¡OH, DULCE ACOGIMIENTO! Fray Luis de León (1527-1591)

14º SEÑOR. QUE ALLÁ DE LA ESTRELLADA CUMBRE. Francisco de Aldana (1537-1578)

15º SONETO A CRISTO CRUCIFICADO. Anónimo (Hacia 1625)

16º «RIMA SACRA XVIII». Lope de Vega (1562-1635)

17º EN ESTA TABLA DE TU CRUZ DIVINA. Lope de Vega (1562-1635)

18º DULCE SEÑOR, MIS VANOS PENSAMIENTOS. Lope de Vega (1562-1635)

19º CÓMO PODRÉ, SEÑOR, QUERER QUEREROS. Lope de Vega (1562-1635)

20º EN LA MUERTE DE CRISTO, CONTRA LA DUREZA DEL CORAZÓN DEL HOMBRE. Francisco de Quevedo (1580-1645)

21º POR LOS REYES BUENOS, DE QUIEN MURMURAN MALOS VASALLOS. Francisco de Quevedo (1580-1645)

22º SAETA. Federico García Lorca (1898-1936)

23º PADRE NUESTRO [GLOSADO (DOS FRAGMENTOS)]. Francisco de Quevedo (1580-1645)

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TAMBIÉN PUEDEN LEER, VER Y ESCUCHAR EN «CARMINA» ESTAS OTRAS ENTRADAS:

 

«DIÁLOGOS: CUERDA Y VERSO». Sobre poemas de Lauro Gandul Verdún y músicas de Niño Elías (Llerena, 31 de mayo de 2014)

NIÑO ELÍAS Y LAURO GANDUL. Dibujo a tinta de Luis Caro, 1998

NIÑO ELÍAS, MÚSICO («Historias de vidas»). Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2004

POEMA PARA GUITARRA SOLA (A NIÑO ELÍAS). Lauro Gandul Verdún (Buenos Aires, 2006)

REPORTAJE FOTOGRÁFICO DEL ACTO TITULADO «LA CEGUERA» OFRECIDO POR «CARMINA» TEXTOS PARA UNA LECTURA EN LOS ÁNGELES VIEJOS. Fotos de Enrique Sánchez Díaz (Alcalá de Guadaíra, 1 de diciembre de 2006)

ARTISTAS. «Para un cuaderno de fotografías» por Miguel Hermosín

 

LUIS CARO (PASTELES). Exposición del pintor en la Sala Talavera de la Casa de la Cultura de Alcalá de Guadaíra [Del 21 al 30 de noviembre de 2014]

 

El que vuelve al origen, llega al fin
[Lauro]

 


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CANTO RODADO CON DOS CARAS. Luis Caro (óleo sobre piedra 1988)

YUPIE ORIENTAL. Luis Caro

CARMONA (VISTA PANORÁMICA). Fotomontaje de Luis Caro, 2007

EL MAGO. Luis Caro

LAS CUATRO ESTACIONES Y EL RÍO. 4 pinturas de Luis Caro y 4 poemas de Lauro Gandul Verdún

VICENTE NÚÑEZ. Dibujo de Luis Caro 1991

EL ÚLTIMO FUMADOR. Pintura de Luis Caro

 

BLANQUINEGRAS IMÁGENES DE LA BARRIADA DE LOS TOREROS EN AGOSTO. Fotografía de Manuel Verpi (Alcalá de Guadaíra 2014)

 


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_________________

(Fotos:  Manuel Verpi [Alcalá 2014])