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COLOQUIOS (283): «TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS” [Nº 19]». LA ALCARRIA IV. Gabi Mendoza Ugalde

 

porGandul12042014ODP 1

Flor en Gandul

[Foto: ODP 2014]

 

—Derivadas de aquellas otras que al principio del XVI plantase Luis Hurtado de Mendoza, crecen flores de azafrán silvestre aquí también llamadas de no merendar, que en noviembre, son mecidas por un viento húmedo y frío. Código que sólo ahora nosotros comenzamos a descifrar.

   Tejido o texto. A unos pequeños pétalos, en el camino de la Calera, la brisa anuncia el un
iverso.

—Sólo a lo pequeño puede allegar lo grande.

   Juntarlo en nosotros mismos habría de ser nuestro fin principal (ya sabemos que los sentidos de una sola acción son infinitos, y los sinsentidos también).

   Qué pequeños ante el mar o las montañas, o el viento o la lluvia, o los bosques…, sólo unos ojos que miran con un gran ánimo de ver. Qué inmenso puede ser lo más diminuto.

 

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«TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS”»

 

COLOQUIOS (282): «TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS” [Nº 18]». LA ALCARRIA III. Gabi Mendoza Ugalde

 

 Río Tajo por la Alcarria 2008Río Tajo por la Alcarria
[Foto: ODP 2008]

 

—En el verde del agua, un leño de madera que cae induce ondas que se propagan e introducen otro tiempo en el tiempo. El mundo, por un momento subsistente, avanza hacia su norma plata. De nuevo El Tajo.

—Y también escuchábamos, recuerdo, voces, inconfundiblemente humanas, pero que los ignorantes creen de peces que imploran ser pescados.

   El tono es, a veces, el íntimo de la conversación sobre asuntos graves; en otras ocasiones, suenan órdenes o las interjecciones propias del miedo.

   Fluye limpio como la esmeralda rebosando de agua y de ecos un río que nada ha olvidado ni a nadie. Las vidas, las nuestras, no llegaron ni al mar ni al morir. Con El Tajo no acertó D. Jorge.
 
 
Driebes ODP 2008 1

Driebres

[Foto: ODP 22/08/2008]

 
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«TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS”»
 

COLOQUIOS (281): «TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS” [Nº 17]». LA ALCARRIA II. Gabi Mendoza Ugalde

 

fuego 2-1 2009 LGV

Fuego 2

[Foto: LGV 2009]

 

—En el sistema newtoniano de los planetas triunfa una matemática precisa. Mientras que en el Valle, algo más abajo, atento a los meteoros, un labrador, que se levantó con el sol y vive la unión de tres tiempos, escavana la tierra que previamente abonó y sembró. Es posible que mañana llueva.

—El matemático y físico matemático Joseph Louis Lagrange (1736–1813), dijo que «Newton fue el más grande genio que ha existido y también el más afortunado dado que sólo se puede encontrar una vez un sistema que rija el mundo». Aun así no le sirvió para prever, ni evitar, el incendio que en 1692 destruyó su laboratorio y todos sus apuntes.

   Nunca nadie, ni siquiera Newton, podrá sorprender al fuego. Ni nada de lo que ocurra podrá dejar más huella que su estallido, siempre súbito.

   Después de aquella catástrofe enfermó gravemente de la cabeza. Se volvió de un humor raro. Nadie se le podía acercar porque se irritaba por cualquier cosa. Sus amigos, no obstante, le trataban amorosamente, y todos creyeron que dos años después ya estaba curado; pero su trabajo, propio del genio que sin duda fue, tan brillantemente iniciado, quedó, en realidad, parado para siempre.

   No reanudó nunca más los experimentos de química que estaba realizando en la época de aquel fuego, originado en el laboratorio mismo. No publicó más obras nuevas notables, limitándose a ediciones de las obras anteriores, o a ediciones de obras inéditas escritas mucho tiempo antes.

   El hombre aislado en su despacho se fue con las llamas.

   Luego vino otro al que la reina Ana nombró Sir, mundano, y muy presente en la alta sociedad londinense donde lucía elegancia y maneras aristocráticas, y presumía más de su ingreso en la nobleza británica que de cualquier otro hecho de su vida. Murió en el campo con casi ochenta años.

 
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«TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS”»
 

COLOQUIOS (280): «TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS” [Nº 16]». LA ALCARRIA I. Gabi Mendoza Ugalde (A Amarie, que siempre supo ver en Castilla la gran presencia del cielo)

 
Caspar David Friedrich por Gerhard von Kügelgen

Caspar David Friedrich

[Detalle]

(1774-1840)

por Gerhard von Kügelgen

(1772-1820)

 

—«…el taller permanece como siempre fue, un vasto espacio vacío, de un vacío absoluto», escribe a su familia Caspar David Friedrich en 1833.

   Ni siquiera el más pequeño dibujo. Muros limpios, una silla para las personas que pasan, una tabla y un caballete. Los tubos de colores, las pinturas, acabadas o inacabadas, sus carnets de estudios… todo estaba relegado a una pieza adyacente, bajo el pretexto de que los objetos ejercen en la producción de imágenes, cualquiera que éstas sean, un irreprimible poder de perturbación.

 En cierta ocasión, Gerhard von Kügelgen, amigo de Friedrich asesinado en 1820, comparó el taller al cráneo desvencijado de un príncipe muerto.

   La pintura de Friedrich es resultado de una constante empresa de despojo y desnudamiento; y es hermosa, sobre todo, por lo que está ausente de ella.

—En el devenir de los milenios unas manos sólo pueden atrapar el tiempo de un remoto meteorito cuya gloria dura muy poco. Friedrich supo que nada debía necesitar para ser en su hacer, así se liberaba de lo que ocupa en el alma un afán inútil, y además se liberaba de engañar a otros, anularlos, hacerle zancadillas, matar, si fuere menester. Supongo que llegó a ser un hombre bueno, en el sentido machadiano, al descubrir esa, digamos, verdad, en ese instante mínimo que supone la duración de la vida, el Tiempo, y que aún le siguieran sobrando años al viajero para contemplar las nubes al crepúsculo desde la cima de una gran montaña.

 
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«TRAS EL NAUFRAGIO DE “DIÁLOGOS”»

 

VICENTE NÚÑEZ. 2017.

FUNERALES DE ATILA, EL AZOTE DE DIOS. Por José Manuel Colubi Falcó

Atila se encuentra con el Papa León

Atila  (395-453) y el papa San León I el Magno (390-461)

[Crónica ilustrada húngara (c. 1360)]

«El cual [Atila], según cuenta el historiador Prisco […], como asociara en matrimonio a una joven muy hermosa, de nombre Ildico, después de haber tenido innumerables mujeres según era costumbre de aquella gente, y en sus nupcias, suelto por una excesiva hilaridad, pesado por el vino y el sueño, yaciera boca arriba, un abundante flujo de sangre, la que a menudo fluía de su nariz, al ser impedido su paso por los conductos acostumbrados, se precipitó por su garganta […] y lo mató. […] Con la siguiente luz, cuando ya había pasado parte del día, los ministros del rey, […] rompen las puertas y hallan el cadáver de Atila sin una herida, […] y a la muchacha, llorosa, cabizbaja, cubierta por el velo. Entonces, según es costumbre de aquella gente, cortada parte de su cabellera, desfiguraron sus caras con hondas heridas, para que un eximio guerrero no fuera llorado con lamentaciones y lágrimas femeninas, sino con sangre viril.

   »Colocado el cadáver en medio del campo, dentro de una tienda de seda, […] los más selectos jinetes […], dando vueltas a la carrera, […] contaban sus hechos en un canto fúnebre: “Singular rey de los hunos, Atila, engendrado por Mudzuco, señor de las más bravas gentes, que con poder inaudito antes posee él solo los reinos escíticos y germánicos, y con la conquista de ciudades aterró a uno y otro imperio de la Urbe de Roma, y para que no fueran sometidas las demás a botín, aplacado por preces, recibió tributo anual; y cuando hubo hecho todo esto con resultados felices, no por herida de enemigos, no por insidias de los suyos, sino con su gente incólume, entre gozos, feliz, sin sentir dolor, murió”.

   »Después, sobre su túmulo celebran la que ellos llaman estrava, con un gran festín, y, uniéndose alternativamente en sentido contrario, se desplegaban con un luto fúnebre mezclado con alegría. Y de noche, en secreto, protegen con coberteras el cadáver escondido en la tierra, primero con oro, segundo con plata, tercero con el rigor del hierro, significando así que todo ello convenía a un rey potentísimo: el hierro, que fue señor de pueblos; el oro y la plata, que recibió el ornato de una y otra república (Roma y Bizancio).» (Jordanes, Getica 49, 254-258).

 

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de enero de 2017, año XXV nº 445]

 

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [4ª PARTE, Y ÚLTIMA]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 5). Por Pablo Romero Gabella

 
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Café y copa de «Unicum»
[Foto: LGV Budapest 2004]

 

Además de las fiestas y otros eventos, como las carreras de caballos, en Budapest se desarrolla la vida política de Bálint; como antes dijimos, es diputado (independiente) por una ciudad venida prácticamente a aldea, pero que mantenía aún el privilegio de llevar a un diputado al Parlamento. Una asamblea dividida entre los partidos gubernamental y nacionalista. El primero defiende la vigencia del Compromiso de 1867 que hizo nacer el Imperio austro-húngaro (antes llamado Imperio austríaco y antes de Napoleón, Sacro Imperio Romano Germánico). Este acuerdo se basaba en el presupuesto de la igualdad entre los reinos de Austria y Hungría, dotando a los segundos de una autonomía para cuestiones administrativas, culturales, educativas, etc… Con ello se intentaba cerrar (en falso) las heridas de la revolución nacionalista de 1848 y unir los destinos de húngaros y austriacos en la persona del emperador, que era a la vez rey de Hungría.

   La oposición nacionalista trataba de ampliar la autonomía húngara y sobre todo, oponerse a los intentos de centralización del futuro emperador Francisco Fernando. Esta lucha política se observa en la novela en los planes de subordinación del ejército húngaro respecto al imperial, cosa a la que se oponían ferozmente los nacionalistas. Esta tensión estará presente durante toda la novela y será retratada, no obstante, de forma bastante desapasionada a través de los ojos del escéptico Bálint, que al ser independiente no se identificaba con ninguno de los dos bandos.

   El sistema representativo húngaro se parecía bastante al español de la Restauración. No existía el sufragio universal y el voto estaba en manos de las élites de Budapest que, a través de los gobernadores, organizaba el encasillado de los candidatos en cada una de las circunscripciones. Así fue el caso de la elección de Bálint que fue todo un cúmulo de irregularidades que pasaban por la compra de los votos y otros tejemanejes de los cuales el protagonista nunca se enterará, o al menos, no querrá entender.

   Al final de la novela la situación de bloqueo del Parlamento, ante las exigencias de los centralizadores de Viena (instigados por el Archiduque Francisco Fernando), provocaría una aguda crisis política que haría caer a un gobierno, llevaría a disturbios callejeros y batallas campales en la mismísima cámara. Todo esta situación tendría como respuesta, por parte del emperador, el cierre del Parlamento manu militari y la designación de un gobierno adicto a Viena que los húngaros llamarían gobierno de guardianes.

   Ante la imposición imperial los principales partidos húngaros pactaron un gobierno de coalición a cambio de que se volviera a abrir el Parlamento. Este nuevo cierre en falso de la crisis secular del modelo del Imperio bipartito tendrá unos claros damnificados: las minorías nacionales, sobre todo rumanos y croatas que siguieron bajo el dominio de los húngaros. En este punto, el autor no oculta el (mal)trato del nacionalismo húngaro con respecto a los pueblos dependientes de su administración, que era muy similar al que los propios húngaros recibían de los austríacos. La clase dirigente húngara vivía en una esquizofrenia constate entre liderar una lucha por la independencia y, a la vez, codirigir un régimen que no permitía la más mínima concesión a otras nacionalidades.

   Todo este complicado sistema de la monarquía dual será el que el viento de la Gran Guerra se llevará consigo, y con él a toda una sociedad aristocrática de raigambre feudal que Banffy retrató en sus días contados.

 
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EL ESTANDARTE O EL IMPERIO CONTRAATACA. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 1). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [1ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 2). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [2ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 3). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [3ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 4). Por Pablo Romero Gabella

 

CUANDO LAS CENIZAS DEL MUNDO. Poema de Lauro Gandul Verdún

 

cara

Madame
(Técnica mixta)
Xopi
2009

 

   Cuando las cenizas del mundo
sucumban en el ocaso de las rocas
y sólo quede en el suelo
un océano de lirios alados,
bordaré la mortaja de mi cárcel,
ahogaré el aullido de mi atardecer.
 

CUANDO LAS CARACOLAS ROJAS DEL MAR. Poema de Lauro Gandul Verdún

 

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 Laocoonte y sus hijos
(Conjunto)
Yeso de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Lisboa
[Foto: Lorenzo del Término (Lisboa, 2015]

 

   Cuando las caracolas rojas del mar
no vomiten el estiércol de sus aguas
en la ribera de mis ojos
y el rastro lejano de sus olas
no descuartice la luz remota de mis hombros,
arañaré el panal azul de tu noche,
remontaré el esplendor tibio de tu luna.

 

CUANDO EL AIRE NO SOCAVE. Poema de Lauro Gandul Verdún

 

XOPI-La ceguera 4 2006

La ceguera 4
(óleo sobre tabla)
Xopi
2006

 

   Cuando el aire no socave
el rumor trenzado de mi frente
y la espuma sucia de las nubes
no me aseste la agria cuchillada de la muerte,
destrozaré con mis manos
el río turbulento que me atraviesa,
estrellaré en tus labios amarillos
el vendaval enloquecido de mis besos.