LA REVOLUCIÓN DE 1956 (fragmento) («Para un cuaderno de fotografías»-Páginas de un diario húngaro- Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2001)


Caídos por la revolución de 1956
 Budapest
 2000
Foto LGV

LOS BUDAPESTÍES el 23 de octubre van a salir a la calle en una gran manifestación de adhesión a los ciudadanos polacos. Esta fecha la eligen los estudiantes, organizados en comités, para que sus delegados pronuncien un gran mitin, ante una multitud que se va congregando delante del edificio del Parlamento, en el que quedan formuladas dieciséis demandas, dirigidas materialmente a la U.R.S.S., consistiendo la primera de ellas en pedirle a ésta la evacuación de sus tropas. El manifiesto reclama pacíficamente el reconocimiento de derechos fundamentales y de la soberanía efectiva del país, entre otras peticiones. El público se acerca en paz a participar de un manifiesto que comparten, sin embargo, la mecha de la revolución húngara de 1956 queda irreversiblemente encendida. A los estudiantes se suman los miembros de la Sociedad de Escritores. A media tarde los obreros de la metalurgia. En menos de dos horas el monumento a Stalin es derribado. Los agentes de la A.V.O. (fuerzas de seguridad del Estado) disparan contra la muchedumbre. Los trabajadores de las fábricas de automóviles, los de la central eléctrica de la capital, y el resto de sectores industriales estratégicos se unen para oponer resistencia armada a las fuerzas de seguridad con las armas que los propios soldados del ejército húngaro, enviados para disolverlos, ponen en manos de los revolucionarios. El 24 de octubre los tanques soviéticos se arrastran letalmente por las calles de Budapest. Desde sus posiciones mantenidas en la capital los sublevados oponen resistencia, a veces con éxito, a las fuerzas invasoras. La revolución se extiende a las provincias donde no hay que luchar contra las tropas extranjeras porque la U.R.S.S. decide no intervenir fuera de Budapest, circunstancia que posibilita que los comités locales tengan el control de la situación en casi todos los pueblos y ciudades de Hungría. Pareciera que los soviéticos fuesen a consentir la voluntad de la revolución porque el 31 de octubre no queda ningún tanque extranjero en Budapest. En los primeros días de noviembre el Gobierno húngaro busca el amparo de Naciones Unidas a fin de conseguir la evacuación total de las tropas invasoras de su territorio, la denuncia del Pacto de Varsovia y la solicitud para que Hungría sea reconocida como un estado neutral bajo la protección conjunta de las grandes potencias. A partir de estos acontecimiento el Kremlin va a conducirse con una estrategia que causa mundial indignación: simula una retirada de su maquinaria de guerra, pero el 4 de noviembre ataca, a traición, los centros militares e industriales del país. El legítimo gobierno surgido de la revolución cae por la fuerza de las armas y se instaura un gobierno de estalinistas que pretende patrimonializar la revolución misma para deslegitimar a los miembros del gobierno que acaba de derrocar. Pero los húngaros no se rinden: los jóvenes combaten con indescriptible valentía y su lucha la apoyan los trabajadores mediante una huelga general de obreros industriales y mineros. Esta vez en provincias con tenacidadtambién se combate, aunque la heroicidad del pueblo no es suficiente contra los tanques, la artillería pesada y los aviones de bombardeo que aplastan la resistencia en pocos días. Luego siguieron deportaciones en masa de ciudadanos acusados por su participación revolucionaria y decenas de miles de personas se refugiaron en otros países, fundamentalmente en Austria. Cerca de “Váci útca”, la más transitada calle peatonal, en el corazón de Pest, nosotros pudimos ver restos de impactos de metralla en la fachadas de algunos edificios. Allí se han conservado para no olvidar.

 

  

Antigua sede de la A.V.O.
 Budapest
2000
Foto LGV

2 comments.

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