FIN DE LA MADEJA (*). Por Alberto González Cáceres (Alcalá de Guadaíra, 1953-Monsaraz, 2009)

Cuando el sexo ya ceja

de latir entre ceja y ceja,

cuando ya cada paso

se convierte en queja,

cuando alumbra el ocaso

el fin de la madeja;

entonces, oh vida aún presente,

todo me sabe a fracaso:

lo conseguido y lo acaso,

lo posible y lo urgente,

lo que palpo y lo ausente.

La enfermedad, la torpeza,

el fastidio del hastío,

el cansancio, la pereza,

en fin, todo este desvarío,

me trata con suma crudeza.

Y pienso, sin nada de tristeza:

mejor irse en un suspiro,

darse a la fuga con presteza.

Y puesto que abasto firmeza

para cumplir lo que aspiro,

ya, oh vida, en tu seno expiro.

(*) Se trata, muy probablemente, de la última composición (no fechada) del alcalareño Alberto González Cáceres, cuando ya tenía decidido —firmemente— el suicidio. Que éste no llegara a producirse se debió al repentino agravamiento de la enfermedad y la inmediata muerte. (Mario Cortés)

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