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SOBRE EL MAR EL MISMO CIELO QUE SOBRE EL CAMPO. Lauro Gandul Verdún

Foto: ODP

 

   SOBRE el mar el mismo cielo que sobre el campo

Cielo de mañana azul

Puro

Celeste

Y vasto

   Toda la bóveda sin una nube sobre el mar

Sobre el campo

Basta para un universo

   Abro y cierro los ojos

Los pies siempre pisan arena cierta

   Cierro los ojos no importa cuánto

Y sin embargo ni es la noche ni la ceguera

   Abro los ojos el mismo día infinito

Azul

Puro celeste

Y vasto.

 

ERA EL MAR ANTE NOSOTROS. Lauro Gandul Verdún

Foto: LGV

 

ME HA TRAÍDO A ESTA VEGA UNA HUIDA. Lauro Gandul Verdún

 

Foto: LGV

A SALVO DE RESFRIADOS. (Anónimo del s. XXI). Compilaciones de Rafael Rodríguez González

Foto: LGV 2011

¿QUÉ QUIERES QUE TE DIGA YO?. Poema de Lauro Gandul Verdún

UN VAPOROSO RECUERDO PARA GABRIEL CELAYA. Por Rafael Rodríguez González

 

Un joven Gabriel Celaya

 

Casi todos supimos de Gabriel Celaya (18 de Marzo de 1911-18 de abril de 1991) gracias a Paco Ibáñez (¡menuda espoleta!). Después, algunos de esos muchos supimos algo más de Celaya gracias al papel impreso. Y a los tres, entre otros, hemos de agradecer gustar de la poesía. Aunque algunos, casi todos, al cabo de tanto tiempo nada sepamos de poesía, sabemos lo que nos gusta, como cualquier hijo de madre: somos vulgares, pero selectivos.

   A los cien años de su nacimiento y a los veinte de su ida, yo, en esta premura, sólo quiero manifestar mi alegría por su existencia, así como destacar unas frases que se han dicho sobre él, ahora o cuando sea. «El poeta y el hombre, fuera lo que hiciere, metido hasta el cuello en la historia» (Armando López Salinas). «Porque Gabriel Celaya es incontable, más que por inenarrable, por extenso e innúmero. Demasiados Celayas para contarlos uno a uno» (Ángel González).

   Una vez le vi llorar en la tele, y entonces me abrazó la poesía.

 


Gabriel Celaya, Amparitxu Gastón y Blas de Otero

 

 LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

 

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades:

se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser, y en tanto somos, dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: Poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo,
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que tiene nombre.
Son gritos en el cielo y, en la tierra, son actos.

 
NOTA:

Rafael, me permito por mi parte añadir un link al tuyo, de un artículo sobre Celaya por Pablo García Baena, aparecido precisamente hoy en El Mundo Cultural: Celaya, Aquí y Ahora.

 

BUSCANDO EN LA CALLE SOL. Alberto González Cáceres (1953-2009)

Foto: Fernando Mejido

CUANDO EN EL HORIZONTE. Lauro Gandul Verdún

Cuando en el horizonte

Los barcos lejanos

Como formales sombras

Se ofrecen a la vista

Conforman un cosario

Un catálogo de dibujos

Entre el mar como suelo

Y el cielo como fondo

Vuelo

Tiempo

Vertical y aspirante

Los barcos grandes y los botes

Los barcos con multitud

Y los que flotan con un hombre solo.

HERIDO POR EROS UN CUERPO. Lauro Gandul Verdún

 

Herido por Eros un cuerpo

En plena carne

Siempre se abrirá

Por puro cosmos

¡Sea derramada la sangre de los poetas!

¡Sea su tinta sola

Y sólo su sangre como tinta!

Siempre hasta la muerte, o nunca,

Que es muda.

FLORIDO FLUJO DE ODIO. Tomás Valladolid Bueno

Foto: ODP