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UN «HACHAZO» EN EL ALMA: LA SEXTA SINFONÍA DE MAHLER. Por Pablo Romero Gabella (A Pepe Galeote)

 
 
 

Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén REMBRANDT (c. 1630)

Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén
(Detalle)
Rembrandt
1630

 
 
 

Lunes de Pascua en Sevilla

   Lunes 2 de abril de 2018. Es Pascua de Resurrección en Sevilla. La Orquesta Joven de Andalucía interpreta la 6ª Sinfonía de Gustav Mahler, conocida como la «Trágica». Los 114 jóvenes músicos (de entre 14 y 26 años) los dirige Pedro Halffter.  Esta obra supone un desafío para estos jóvenes ya que, en palabras del propio director, «duele interpretarla».

   Estas palabras las escucho del propio Halffter ya que, antes del concierto, ha tenido la cortesía de comentar la sinfonía (acompañado de un piano y de la partitura que utilizará momentos después) a los alumnos y profesores con los que asisto al Teatro de la Maestranza.[1] En la charla el director nos ofrece su visión de lo que nos quiere decir Mahler cuando compuso esta música en aquellos veranos plenos de alegría familiar de 1903 y 1904. Para Halffter, Mahler es un músico que supo transmitir el sufrimiento extremo como nadie. Y es que esta música está preñada de sufrimiento, de una angustia que nos lleva a tiempos de incertidumbres tales como las que hoy vivimos.

Men in black

   En las notas al programa José Luis López López afirma que es una «obra maestra de lógica y de pasión, genial monumento funerario de la tonalidad clásica». Para el entusiasta mahleriano José Antonio González Casanova «es una música viril, potente, enérgica, creadora, que protesta contra un destino que, por eso mismo, se acepta como realidad material, pero al que se le niega valor moral».

   La sinfonía comienza. Todos los músicos y el propio director visten de negro. Antes de comenzar el director dirige unas breves palabras al auditorio (en gran parte joven y familiar) presentando a tres instrumentos fundamentales: el timbal, unos cencerros vacunos y un gran martillo (más  bien un enrome mazo) que Mahler creó ex profeso para aquella sinfonía. Al fondo, los percusionistas se preparan tras su amplia panoplia. Mi vista se centra en el chico de timbal, que marca el eje de la orquesta frente al director, y que tendrá un quehacer fundamental en la hora y media de música que nos espera.

Primer movimiento: Una guerra de trincheras en el salón familiar

   El primer movimiento, Allegro (en tonalidad la menor) para muchos autores anuncia una próxima guerra a través de una marcha arrolladora, crepitante desde sus inicios. Cuando Mahler compuso esa obra Europa vivía la «Paz Armada» y fabricaba literalmente en sus altos hornos de la Segunda Revolución Industrial la Gran Guerra de 1914. Hoy un presidente planetario escribe en Internet: «prepárate Rusia, llegarán unos misiles bonitos, nuevos e inteligentes». Para uno de los mejores estudiosos mahlerianos, Norman Lebrecht, Mahler es en esta sinfonía  un nuevo Jeremías, el profeta de la fatalidad.

   A este tema de la marcha se le contrapone, en un diálogo musical tenso, el «tema de Alma» de un lirismo con motivos del famoso adagietto de la Quinta Sinfonía. González Casanova no ve aquí ningún ejército marchando hacia el frente, sino el «desafío del destino» que representa la realidad del propio Mahler frente al amor idealizado (y pronto angustioso) de su mujer Alma. Hablamos también de un conflicto conyugal, bien distinto al que Strauss musicalizó en su Sinfonía doméstica de 1904, casi en paralelo a la de Mahler.  La relación con Alma estará en muchas de sus sinfonías, ya desde la Quinta, y aquí se nos muestra como un conflicto entre realidad y sueño.

   Para quien es quizá el mejor conocedor de Mahler en España, el recientemente fallecido y aún llorado, José Luiz Pérez de Arteaga la sombra de Alma cubre toda la sinfonía. De tal forma nos dice que: «el propio Mahler decía que la sinfonía fue naciendo por y para ella, a todos los niveles. Alma se emocionaba al escucharla y las lágrimas acudían a sus ojos, pero, dentro de su corazón, seguía sin considerarse realizada». Es el comienzo de una guerra de trincheras donde también habrá espacio para la tregua. Y es aquí donde aparece el sonido de los cencerros que nos lleva a los paseos del músico por las montañas donde encontraba paz e inspiración.

Segundo movimiento: el presente es un «purgatorio»

   Segundo movimiento, Scherzo. Cuando Mahler escribió la sinfonía lo situó en segundo lugar contraviniendo a lo que venía siendo lo habitual. Sin embargo tras su estreno en Essen en 1906, cambió de opinión y lo colocó como tercer movimiento tal como lo hacía Bruckner en sus magnas sinfonías. No obstante la mayoría de los directores siguen prefiriéndolo en segundo lugar, esa es la opinión de Halffter, ya que Alma (y otros como Adorno) siempre insistió en que esa era la voluntad de su marido. Norman Lebrecht, poco condescendiente con todo lo relacionado con ella, defiende que el Scherzo debiera estar en tercer lugar citando como fuente de autoridad al gran director mahleriano Bruno Walter, que era además amigo del compositor. Toda esta aparente confusión tiene su explicación: Mahler dejaba una gran libertad a los directores para que interpretaran su música. Por ello «cada interpretación de una sinfonía de Mahler (es) una ocasión sin precedentes, un estreno mundial en potencia» (Lebretch).

   Controversias aparte, el movimiento de nuevo presenta un conflicto entre una danza «arcaizante», burlona y paródica y una danza «moderna» que aparece fría, metálica e industrial. Para Adorno no era más que una burla de lo antiguo. Según Halffter es un movimiento «oscuro» que critica a la sociedad aristocrático-burguesa de Viena que tanto hizo sufrir a Mahler.  Es una enmienda a la totalidad a un mundo (el «mundo de ayer») que era el de falsa alegría de los valses straussianos. González Casanova nos habla de que es un «estallido muy mahleriano, histérico y horrible: insoportable» que no se decanta ni por el pasado ni el futuro. Para Mahler su presente no es más que «un purgatorio», un mundo que termina en una modernidad desnortada que anuncia algo desconocido y terrible.

   Todo lo anterior nos hace ver a Mahler como un autor único que nos siembra de incógnitas nuestro pensamiento. Esta sinfonía es un ejemplo paradigmático de esto ya que, aunque no persiga programa alguno, se desdobla temáticamente en dos planos. Así lo ha expresado en su penetrante estudio Pérez de Arteaga: «la Sexta se desdobla del plano puramente personal (enfrentamiento trágico del artista con el destino, resuelto en una derrota impotente del primero) para pasar a un punto de vista colectivo, futurista, que acaso tres generaciones completas no han sabido entender».

Tercer movimiento: sentimiento contenido y místico

   Tercer movimiento, Andante. La percusión y los metales retroceden ante un lirismo de una gran belleza que nos recuerda a sinfonías anteriores.  Es de un sentimentalismo contenido, bien distinto al romanticismo desatado de un Brahms, que se acerca al lirismo misticista del católico Bruckner. También intuimos en sus notas el «tema de Alma», siempre Alma… En palabras de González Casanova «el andante da sentido a toda la sinfonía…la negación de la negación, la encarnación de la utopía en el tiempo». Al final podremos encontrar un sentido a esta afirmación.

Cuarto movimiento: el «hachazo»

   Cuarto movimiento, finale. El largo movimiento que da a la sinfonía el sobrenombre de «Trágica». Halffter ve en él la encarnación sonora del mito de la Caja de Pándora, donde no hay esperanza, donde no hay salvación, donde todos los males se desatan. De nuevo nos aparece en toda su crudeza la lucha, aparece el dolor entre el acorde mayor (la esperanza) y el menor (la desesperación).  En esta ocasión, es algo más: es una guerra total sin solución. De nuevo la profecía de Jeremías. Aquí la música llega a sernos inquietante, cuando no desagradable y parece anunciarnos que en un tiempo donde nacen las utopías salvadoras y totalitarias del nacionalismo y del comunismo no hay lugar para la esperanza.

   Tras su estreno, Richard Strauss tildó a la obra como «sobreinstrumentalizada» y una gran parte de la crítica hizo burlas de la gran cantidad de instrumentos que utilizó para hacerla ininteligible. Como respuesta Mahler diría que él era «un hombre que no es de su tiempo». Fuera del tiempo y del espacio suenan los dos golpes atronadores del gran martillo del destino, pero no del destino beethoviano que anunciaba la nueva era «heroica» de la revolución romántica, sino  una época bien distinta: la modernidad. En un principio Mahler utilizó tres  golpes (tal como hizo Beethoven al comienzo de su Tercera) pero luego asustado, quizá por lo profético de ese número terrible, los redujo a dos. A Alma Mahler, de nuevo, le debemos la difusión de la leyenda «trágica» de estos tres golpes brutales, de estos «hachazos» como los define Halffter. Son el anuncio de las tres desgracias personales que sufrió su familia: la salida de Mahler de la Orquesta vienesa por el antisemitismo prenazi, la muerte de su hija María (Putzi como era por ellos conocida) y el comienzo de la enfermedad cardíaca que llevaría a su marido a la muerte en 1911.

   Sobrecogidos aún por estos golpes terribles la sinfonía llega a su fin de forma abrupta, algo que hacía Mahler por primera vez. No hay apoteosis final, solo un silencio todavía más brutal que encoge a todo el auditorio y a los propios músicos. Es un instante mágico, único, como el que semanas después viví, pero de forma estruendosa, en la «otra Maestranza», con el indulto del toro Orgullito.

Coda: el silencio

   ¿Por qué ese silencio? He aquí, bajo mi opinión, el sentido de toda esa sinfonía. Norman Lebretch dice que «aunque estemos en una sala de conciertos con tres mil personas, siempre estamos solos cuando escuchamos a Mahler». En la soledad del final pienso que no todo es desesperanza en esa música, más bien el silencio es una tregua en las guerras que vivimos, que en el caso de Mahler fueron la de su matrimonio, la de su lucha contra la sociedad y la de su lucha consigo mismo. Sus guerras son también las nuestras. Esto hace moderno a Mahler, lo hace conectar con el público de nuestros días. Porque, en palabras de Lebrecht, «la música de Mahler puede apuntar en direcciones opuestas». Esa sensación se tiene allí, en el Teatro de la Maestranza. Gran ironía esa de la desesperanza en la tierra de las «Esperanzas» que unos días antes se adueñaban de las calles en la Madrugá.

   Tomo de González Casanova la idea de que Mahler no compuso diez sinfonías, sino una sola que fue desarrollando a lo largo de su vida. Este mismo autor afirma que es inconcebible la Sexta sin la Octava, que supone su auténtico final. ¡Ese es el sentido del largo silencio que a todos nos embargó! El público parecía no aceptar el final, quería más, esperaba más y es que es eso lo que Mahler nos quiere decir, el final no es el final, es solo una tregua. Hay aceptación de la muerte porque sin esta no habrá la posterior Resurrección, a la que Mahler había dedicado su Segunda y que volvería a ella en la Octava. Esta sinfonía estaba inspirada en el Veni Creator, himno litúrgico de Pentecostés. Ese Lunes de Pascua, en el Teatro de la Maestranza, comenzaba ese período que celebra los cincuenta días posteriores a la Resurrección de Cristo y que anuncia su Ascensión.

   Ese es el silencio, el silencio de la esperanza que nos deja hendida en el alma Gustav Mahler.

 
 
 
Gustav Mahler Viena 1907-Detalle-

Gustav Mahler
(1860-1911)

 
 
 
LIBROS CITADOS:

José Antonio González Casanova, Mahler. La canción del retorno, Editorial Ariel, Barcelona, 1995.

Norman Lebrecht, ¿Por qué Mahler? Cómo un hombre y diez sinfonías cambiaron el mundo, Alianza Editorial, Madrid, 2011.

José Luis Pérez de Arteaga, Mahler, Fundación Scherzo-Antonio Machado Libros, Madrid, 2011.

 
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[1] Es de agradecer el interés mostrado por el director Pedro Halffter para con los alumnos del IES Cristóbal de Monroy. Esto es posible gracias a la labor infatigable de difusión de la música clásica por parte de mi compañero y amigo Pepe Galeote.
 
 
 

RAP EN LA LIBRERÍA ‘TERMINO’. Fotografía y audio de Olga Duarte y Lauro Gandul [Alcalá de Guadaíra, 8 de febrero de 2018]

 
 
 

UN RÁPIDO
los tres LGV 2018 4

 
 
 

MEGAS
los cuatro LGV 2018 3
 
 
 

PSICOSIS
el rápido LGV 2018 1
 
 
 

PERRO VIEJO DEL TÉRMINO
los cuatro LGV 2018 4
 
 
 

[PINCHE EN LAS FOTOS PARA ESCUCHAR LOS POEMAS]

 
 
 

EN LA LIBRERÍA ‘TÉRMINO’ LA REVISTA «CARMINA» CON «CRÓNICA DE PARÍS»: LECTURA DE POEMAS CON SAXO. Por Lauro Gandul Verdún y César Herrera Serrada (Alcalá, 18 de mayo de 2017)

 

(Vídeo: Alberto Mallado)

 

14

 

Yo no quiero morir en París
Pero estos muertos son divinos
Cortázar
Tzara
Morrison
Ionesco
Asturias
Chopin…

 

15

 

A quien no conozco de ti deseo
A tu desconocida amo
A la que tú eres para otros
Labios
A esa quiero yo besar
Muy lentamente
Sin conocerla de nada
Sin saber nada que pese
Sobre mi pulso
Sin saber nada de nada
Ni de nadie
Olvidado de mí
De todo
Y sólo amar
Y todo para amar
Y nada para nadie.

 

[Lauro Gandul Verdún. Crónica de París (2ª edición).
Ed. Padilla Libros Editores & Libreros. Sevilla 2017.
Págs. 43-45]

 

«CRÓNICA DE PARÍS/CHRONIQUE DE PARIS» EN LA LIBRERÍA «TÉRMINO»: LECTURA DE POEMAS CON SAXO. Por Lauro Gandul Verdún y César Herrera Serrada (Alcalá, 18 de mayo de 2017)

 

CRÓNICA DE PARÍS (PORTADA)

 
 

(Vídeo: Alberto Mallado)

 

18

 

Como veo el humo disiparse
París en el aire
Desaparece
Y yo
Al mismo tiempo

Oh calles
Que ya descifré
Oh signos como lugares
Oh ciudad mía
Fría
Fría
Fría

Oh bella
Sin emociones

Como un día gris
O como la noche en los bulevares
El murmullo de la gente
En el metro
Y su pasar por las galerías
O su silencio
Otras veces

Oh gentes que encuentro
Y también amo

Colores
Huesos
Miradas
Sombreros
Abrigos
Oh diversidad

Oh carnes

Oh piel

Leo
Para
Escribir

Veo
Como leo

Huelo
Como leo

La sopa es un libro
Las librerías pequeñas parecen restaurantes
Donde como páginas
Sorbo la espuma de las páginas
Y fumo

Al fin fumo

Una ceguera deslumbrante
Me abre un mundo
Claramente al fin

Y otra vez París se me conforma
Dentro y fuera del cuerpo
Hecho mente
Alma
Para al punto
Como ya sabemos
Reiterar su inexistencia inmortal

Y yo me voy como si llorara
Hacia el cielo
Que por encima de las buhardillas
Quiere atraerme
Y convertirme en un ángel.

 

[Lauro Gandul Verdún. Crónica de París (2ª edición).
Ed. Padilla Libros Editores & Libreros. Sevilla 2017.
Págs. 51-53]

 
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TEXTO: EPÍLOGO AL LIBRO CRÓNICA DE PARÍS DE LAURO GANDUL VERDÚN. Antonio Luis Albás y de Langa, 2008. Ilustración Xopi. Traducción Manuel Núñez Barral

SERIE DE DIBUJOS ORIGINALES PARA UN LIBRO DE POEMAS DE L.G.V., TITULADO «CRÓNICA DE PARÍS». Xopi (2008)

PRESENTACIÓN DE «CRÓNICA DE PARÍS»-Serie Libretos de CARMINA nº 3 (de Lauro Gandul Verdún). Dos fotografías de Enrique Sánchez Díaz (Pizzería Chao-Chao, Alcalá de Guadaíra, 14-6-2009)

«CARMINA» PRESENTA «CRÓNICA DE PARÍS/CHRONIQUE DE PARIS». Poemas de Lauro Gandul Verdún, traducidos al francés por Manuel Núñez Barral

«CRÓNICA DE PARÍS». Poema de Lauro Gandul Verdún (1999) con dibujo de Zsolt Tibor

 

«POESÍA SACRA» EN LA IGLESIA DEL MÁRTIR SAN SEBASTIÁN DE ALCALÁ DE GUADAÍRA (*). 75 º ANIVERSARIO DE LA HERMANDAD DE LA AMARGURA

 

javierlauroelías 20032015

Javier Rodríguez, Lauro Gandul y Elías Chincoa

[Foto: ODP 20/03/2015 Iglesia de San Sebastián (Alcalá)]

[(*) PINCHAR EN LA FOTO PARA ESCUCHAR EL ACTO]

 

«Lo que empezó siendo una propuesta literaria y musical para poder ofrecer una muestra de nuestra altísima poesía española de tema sacro (declamada, cantada y musicada), va a ser dentro de unos instantes puro acto. El acto al que nuestra Hermandad de la Amargura les ha convocado esta noche y con el que queremos provocar el gozo de las palabras de los grandes poetas cuando cantan a Jesús o a María, en los siglos XVI, XVII y XX.

   Grandes poetas a los que esta noche les ponen voz Lauro Gandul, que ha preparado la antología y declamará los poemas, y Javier Rodríguez, Niño del Maúro, que ha llevado al cante los versos, bajo la dirección musical de Elías Chincoa, Niño Elías, batuta y guitarra del acto.

   Se van a declamar y cantar poemas de Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Fray Luis de León, Francisco de Aldana, Francisco de Quevedo, Juan Ramón Jiménez, Luis de Góngora, Federico García Lorca, Gerardo Diego y Lope de Vega en un orden que no es el cronológico, sino el que ha exigido la propia ejecución artística del acto.

   Elías va a interpretar Amarguras de Manuel Font de Anta en versión para guitarra compuesta por Niño Elías; el Ave María de Franz Shubert, Inspiración, también compuesta por Elías; Estudio en mi menor, de Ferdinando Carulli, Estudio en si menor de Fernando Sor y las Saetas del Silencio de Francisco de Paula Solís y, además tocará soleares, mineras, peteneras, tientos, tonás y seguirillas.

   Javier cantará por soleá, por toná y por romance,  y una saeta…»

 

[Enrique Oliver Aguilar]

 

ANTOLOGÍA DE POEMAS, PREPARADA Y DECLAMADA POR LAURO GANDUL VERDÚN,

PARA UN RECITAL DE POESÍA SACRA,

CON EL CANTE DE JAVIER RODRÍGUEZ, NIÑO DEL MAÚRO,

Y CON LA DIRECCIÓN MUSICAL Y EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA GUITARRA DE ELÍAS CHINCOA, NIÑO ELÍAS

 

1º EL CRISTO DE VELÁZQUEZ (FRAGMENTO). Poema de Miguel de Unamuno (1864-1936)

2º ANOCHE CUANDO DORMÍA SOÑÉ, ¡BENDITA ILUSIÓN! Antonio Machado (1875-1939)

3º NO DESDEÑÉIS LA PALABRA. Antonio Machado (1875-1939)

4º AMOR CASI DE UN VUELO ME HA ENCUMBRADO. Fray Luis de León (1527-1591)

5º DESPUÉS QUE NOS DESCUBREN SU LUCERO. Fray Luis de León (1527-1591)

6º HERMOSA MÁS QUE EL SOL, ANTES NACIDA. Francisco de Aldana (1537-1578)

7º OH DEL INMENSO SER CONCEBIDORA. Francisco de Aldana (1537-1578)

8º POR QUÉ, HABIENDO MUCHAS MADRES MUERTO DE LÁSTIMA DE VER MUERTOS SUS HIJOS, AMANDO NUESTRA SEÑORA MÁS A SU HIJO QUE TODAS, NO MURIÓ DE LÁSTIMA. Francisco de Quevedo (1580-1645)

9º ANUNCIACIÓN. Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

10º AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR. Luis de Góngora y Argote (1561-1627)

11º PASO. Federico García Lorca (1898-1936)

12º LA PALMERA. Gerardo Diego (1896-1987)

13º ¡OH, CORTESÍA! ¡OH, DULCE ACOGIMIENTO! Fray Luis de León (1527-1591)

14º SEÑOR. QUE ALLÁ DE LA ESTRELLADA CUMBRE. Francisco de Aldana (1537-1578)

15º SONETO A CRISTO CRUCIFICADO. Anónimo (Hacia 1625)

16º «RIMA SACRA XVIII». Lope de Vega (1562-1635)

17º EN ESTA TABLA DE TU CRUZ DIVINA. Lope de Vega (1562-1635)

18º DULCE SEÑOR, MIS VANOS PENSAMIENTOS. Lope de Vega (1562-1635)

19º CÓMO PODRÉ, SEÑOR, QUERER QUEREROS. Lope de Vega (1562-1635)

20º EN LA MUERTE DE CRISTO, CONTRA LA DUREZA DEL CORAZÓN DEL HOMBRE. Francisco de Quevedo (1580-1645)

21º POR LOS REYES BUENOS, DE QUIEN MURMURAN MALOS VASALLOS. Francisco de Quevedo (1580-1645)

22º SAETA. Federico García Lorca (1898-1936)

23º PADRE NUESTRO [GLOSADO (DOS FRAGMENTOS)]. Francisco de Quevedo (1580-1645)

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TAMBIÉN PUEDEN LEER, VER Y ESCUCHAR EN «CARMINA» ESTAS OTRAS ENTRADAS:

 

«DIÁLOGOS: CUERDA Y VERSO». Sobre poemas de Lauro Gandul Verdún y músicas de Niño Elías (Llerena, 31 de mayo de 2014)

NIÑO ELÍAS Y LAURO GANDUL. Dibujo a tinta de Luis Caro, 1998

NIÑO ELÍAS, MÚSICO («Historias de vidas»). Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2004

POEMA PARA GUITARRA SOLA (A NIÑO ELÍAS). Lauro Gandul Verdún (Buenos Aires, 2006)

REPORTAJE FOTOGRÁFICO DEL ACTO TITULADO «LA CEGUERA» OFRECIDO POR «CARMINA» TEXTOS PARA UNA LECTURA EN LOS ÁNGELES VIEJOS. Fotos de Enrique Sánchez Díaz (Alcalá de Guadaíra, 1 de diciembre de 2006)

ARTISTAS. «Para un cuaderno de fotografías» por Miguel Hermosín

 

POSESIÓN MUSICAL O CÓMO FUI INVITADO A UN AQUELARRE. Pablo Romero Gabella

 

DesnudoporRafael  Luna

Desnudo

Rafael Luna

 

El musicólogo británico Raymond Monelle escribió:«la música no es un objeto natural, es fundamentalmente social [no son] solamente sonidos y partituras» (The Sense of Music, 2000). Ese producto social que es la música hace que obras que en su tiempo fueron repudiadas (por críticos, público y/o gobernantes) reaparezcan tiempo después con la fuerza de lo nuevo y seamos seducidos por ellas; como aquella chica que no nos parecía especialmente guapa o atractiva y que más tarde nos produce la sensación de cómo habíamos podido vivir sin ella. La seducción es también un producto social, y la música se compone no solo de sonidos y partituras sino igualmente de sugerencias, turbaciones y obsesiones. Esto mismo creí vivir (porque la vida es en muchas ocasiones un espejismo de lo que creemos sentir) el 24 de octubre pasado en el 4º concierto de la R.O.S.S. en el Teatro de La Maestranza. Y por lo que leo y oigo, no sólo el que esto escribe creyó sentirlo.

   Bajo el título de La fuerza del acero, el director Pedro Halffter propuso tres obras de sendos músicos rusos (Mosólov, Chaikovsky y Prokofiev) que en su origen fueron rechazadas, si no directamente repudiadas.

   Por educación y gustos musicales mi atención se fijó en el famoso Concierto para piano y orquesta nº 1 de Chaikovsky (1874). Sin embargo, no advertí que aquello era sólo el cebo para la celada. Era la puerta de acceso (a través del perturbador romanticismo, para otros simplemente academicismo) a un aquelarre al cual no pensaba estar invitado.

   Como prólogo Halffter recibió al público con tres minutos del apabullante expresionismo futurista-soviético de «La fundición de acero» (1926), único trozo superviviente del espurgo stalinista del ballet El acero de Alexander Mosólov. Algo inquietante y perturbador fue inoculado (tal como hacían los íncubos y súcubos) en el público con aquella recreación del progreso soviético. Aún sobrecogido por los vapores industriales, el Concierto de Chaikovsky me pareció (a mi pesar) algo fláccido, falto de pasión (empero el hacer industrioso de la joven pianista ucraniana Regina Chernychko). Las bellas melodías románticas me parecieron un interludio de algo que iba a acontecer (no sabía exactamente qué).

   Tras el descanso llegó el aquelarre, aquella orgía musical que fue el alfa y omega del concierto: la Sinfonía nº 3 de Sergei Prokofiev, titulada «El ángel de fuego» (1919-1927). Una música inicialmente realizada para una ópera que contaba la historia (nada soviética) de una jovencita poseída por espíritus y que finalmente acabaría en la hoguera, pasando antes por un exorcismo. Lo que pudiera parecer, a ojos del siglo XXI, como una mezcla programática entre El sexto sentido y El exorcista y que le llevó al músico casi un década de trabajo, se basaba en una novela decadente de final de siglo que obviamente no fue muy del gusto de Stalin (el hecho de acero). Pero lo que Prokofiev hizo fue una obra de atmósfera de oscurantismo (como así fue el stalinismo) y de un violento componente erótico (en palabras de Martín Llade en sus certeras notas al programa).

   Los oyentes (como la crítica, por lo que he leído) fueron seducidos por aquel pandemónium de «desquiciantes juegos tímbricos y armonías demoníacas» (Llade dixit). Halffter, tal como si fuera el oficiante de aquel brujeril rito, como aquel macho cabrío de La semilla del diablo, abandonó la luminosidad chaikovskiana y comenzó su particular exorcismo de aquella música antaño repudiada. Nos descubrió el sentido de aquel concierto: adentrarnos en una música de una fuerza arrebatadora, subyugante y a la vez de desasosegadora modernidad. Sus gestos (como si fuera un exorcista) contagiaron a la orquesta (a la sazón en rebeldía profesional con su quehacer como director) y se rindió al aquel vértigo demoníaco. Puro maquiavelismo musical.

   Al finalizar el concierto Pepe Galeote, profesor y compañero al cual debía mi presencia en aquella batahola, nos llevó al grupo de profesores a saludar al director; y éste directamente nos preguntó qué nos había parecido la sinfonía de Prokofiev. La máscara había caído, el exorcismo había tenido éxito, y rendidos sólo pudimos afirmar que nos había encantado. Había caído seducido como Rose Marie al ver su criatura demoniaca en aquel apartamento de los Castevet.

 

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«EL AQUELARRE» DE GOYA (1823) POR RAFAEL LUNA

 

«DIÁLOGOS: CUERDA Y VERSO». Sobre poemas de Lauro Gandul Verdún y músicas de Niño Elías (Llerena, 31 de mayo de 2014)

 

CARTEL.pub[(*) PINCHAR EN LA FOTO PARA ESCUCHAR EL ACTO]

 
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UN POEMA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Y DOS CITAS QUE SE ANTOJAN,

PARA UN EVENTUAL

Y BREVE EXORDIO AL ACTO

 

   MUY buenas tardes, aldea.

Soy tu hijo Juan, el nostáljico.

Vengo a ver cómo florece

la primavera en tus campos.

 

   ¿Te acuerdas de mí? Yo soy

el novio de Blanca, el pálido

poeta que huyó de ti

una mañana de mayo.

 

   Y traigo en mi corazón

un tesoro que he encontrado

entre las rosas fragantes

del jardín de los románticos.

 

   Aldea con sol. ¿te digo

sentires viejos y lánguidos?,

¿o quieres coplas de abril,

llenas de sol y de pájaros?

 

   ¡Dímelo tú, y yo abriré

mi corazón y mis labios,

y volará sobre ti

una bandada de cánticos!

 

   Muy buenas tardes, aldea.

Soy tu hijo Juan, el nostáljico.

Dame con tu alegre sol

un beso sobre los labios.

 

[JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (1881-1958).

De Pastorales (1903-1905)

Poema incluido en 300 Poemas.

 Ed. Plaza & Janés Editores, S.A.

Barcelona 1974.

 Pág. 42]

 

Cita 1

«Algunos de mis colegas siempre se molestan cuando les digo que, si una conclusión no está poéticamente equilibrada, no puede ser científicamente cierta. Me dicen que no saben lo que eso significa.»

(…)

«Para imitar un cerebro humano, cuando no sé casi nada del funcionamiento de un cerebro humano, se requiere un salto intuitivo… algo que a mí me parece poesía.»

 

[ISAAC ASIMOV (1920-1992).

The Robots of Dawn (Los robots del amanecer).

Traducción de María Teresa Segur y Hernán Sabaté.

Ed. Plaza & Janés Editores, S.A.

Barcelona 1994.

Pág. 121]

 

Cita 2

«Llegado un momento, la juventud no se alegra con el regocijo ni se entristece con el llanto de la vieja sociedad —“os hemos cantado himnos y no habéis reído, lamentaciones y no habéis llorado”—»

 

[JOSÉ LUIS MURGA GENER (1927-2005).

Rebeldes a la República (escrito antes de 1975).

 Ed. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla.

Sevilla 1994.

 Pág. 45]

 

SCHLECHTE ZEIT FÜR LYRIK/MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA. Bertolt Brecht (1898-1956)

Ich weiß doch: nur der Glückliche

Ist beliebt. Seine Stimme

Hört man gern. Sein Gesicht ist schön.

 

Der verkrüppelte Baum im Hof

Zeigt auf den schlechten Boden, aber

Die Vorübergehenden schimpfen ihn einen Krüppel

Doch mit Recht.

 

Die grünen Boote und die lustigen Segel des Sundes

Sehe ich nicht. Von allem

 

Sehe ich nur der Fischer rissiges Garnnetz.

Warum rede ich nur davon

Daß die vierzigjährige Häuslerin gekrümmt geht?

Die Brüste der Mädchen

Sind warm wie ehedem.

 

In meinem Lied ein Reim

Käme mir fast vor wie Übermut.

 

In mir streiten sich

Die Begeisterung über den blühenden Apfelbaum

Und das Entsetzen über die Reden des Anstreichers.

Aber nur das zweite

Drängt mich zum Schreibtisch.

Bertolt-Brecht

Eugen Berthold (Bertolt) Friedrich Brechter (Brecht) Han Culen

(Augsburgo, 10 de febrero de 1898 – Berlín, 14 de agosto de 1956),

fue un dramaturgo y poeta alemán.

(Fuente Wikipedia)

Sí, ya sé: sólo al que es feliz

se le quiere. Su voz

se oye con gusto. Su rostro es bello.

 

El árbol achaparrado del patio

indica que el terreno es malo, pero

los que pasan lo tildan de chaparro

con razón.

 

Los barcos verdes y las alegres velas del Sund

no los veo. De todo

veo sólo la gigantesca red del pescador

¿Por qué hablo únicamente

de que la aldeana a los cuarenta anda encorvada?

Los pechos de las chicas

son tibios como antaño

 

En mi canción una rima

casi me resultaría una insolencia.

 

En  mí luchan

el entusiasmo por el manzano en flor

y el espanto ante los discursos del pintor de brocha gorda.

Pero sólo lo segundo

me impulsa a escribir.

[Más de cien poemas (Bertolt Brecht).

Selección y epílogo de Siegfried Unseld.

Traducción de Vicente Forés, Jesús Munárriz

y Jenaro Taléns.

Ediciones Hiperión, 4ª ed., 1998]

 

A CRISTO CRUCIFICADO (UNA PINTURA, UN POEMA, UNA MÚSICA Y UNA FOTOGRAFÍA). El pintor Velázquez, un poeta anónimo, el músico José Espinosa y el fotógrafo Miguel Hermosín

 

A 4158
Cristo crucificado

Velázquez

1599-1660

 

   No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido:

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

 

   Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme ver tu cuerpo tan herido;

muévenme tus afrentas y tu muerte.

 

   Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

y aunque no hubiera infierno, te temiera.

 

   No tienes que me dar porque te quiera;

pues aunque cuanto espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

 

[Anónimo, «Soneto a cristo crucificado», (s. XVII).

Poema incluido por Francisco Rico en Mil años de poesía española.

Editorial Planeta, S. A. Pág. 394. Barcelona, 1997]

 

Jesús en el Calvario

Compositor: José Espinosa

Interpretación por: La Banda de Música de Alcalá de Guadaíra

Director: Sergio Jiménez Martín

jesus2012Jesús en el Calvario

Alcalá 2012

Foto: Miguel Hermosín

 

«SEVILLA OPEN» (ACRÍLICO SOBRE LIENZO) Y «ETERNO DESCANSO» (MARCHA PROCESIONAL). Pintura de Rafael Luna y Música de Rafael Fernández Alba

sevillaopen1997FAFI

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CONTINUARÁ… Exposición de Rafael Luna en la Casa de la Provincia (Sevilla, desde el 14 de marzo hasta el 28 de abril de 2013)