Posts categorized “Rafael Rodríguez González”.

AQUEL RAFAEL QUE CONOCÍ UNA TARDE EN MOSCÚ. Por Sandra Dugan (Gibraltar 1942-Madrid 2001)

 

Sombra de nubes sobre la fachada de los Almacenes Gum

(Foto: Sandra Dugan. Moscú 1994)

 

Del Diario de Sandra Dugan rescatamos otro relato de su estancia en la Universidad Estatal M. V.  Lomonósov  de Moscú entre 1994 y 1997. Algunas páginas de su diario personal ya han sido publicadas en esta revista [Escaparate] en los años 2011 y 2012.

Olga Duarte y Lauro Gandul

 

Llegué a Moscú en enero de 1994, con cincuenta y un años recién cumplidos el 4 de diciembre pasado, en un día que me dejó helada. Por mucho frío que creyera que allí hiciese, mucho más hacía. Helada me quedé, aunque no era la temperatura, no, pues iba bien abrigada. Era la fría luz de bienvenida que me daba la avenida, donde tomé conciencia de encontrarme en Moscú, cuando miraba distraídamente por la ventana del taxi que me llevaba desde el aeropuerto a la Plaza Roja.

   Mientras el taxista me esperaba en una calle cercana con todo mi equipaje y mis libros para los próximos años, corrí hacia aquella plaza soñada sólo para asomarme a ella. Eran suficientes unos minutos para abarcar con la mirada sus casi tres hectáreas: San Basilio, el Kremlin, los almacenes Gum; y pisar sus adoquines… Aquella plaza era en sí lo que yo necesitaba ver pues aquella Plaza Roja era para mí Moscú: bastaba ella sola para serlo.

   El taxista me llevó a Lomonósov: mi destino, mi trabajo y el pequeño apartamento donde viviría en el corazón, muy agotado como pude pronto comprobar, del campus más prestigioso de Rusia, cuya arquitectura estalinista sobrecogía como un panteón. Soberbios edificios, esculturas gigantes, mármoles, escaleras, bibliotecas, departamentos, aulas… que me hacían sentir pequeña, muy diferente en todos los sentidos de la Salamanca de los sesenta donde estudié, aunque en cuanto a las dimensiones ciclópeas de la urbe y de su Universidad más importante, no me eran ajenas cuando las comparo con el Buenos Aires donde me crié. No digamos del contraste, no menos espectacular, entre la Gibraltar de mi exilio juvenil con la enormidad de Moscú. Pero ninguna luz, que en mi vida hubiese hallado alguna vez en alguna ciudad, había sido tan gélida como la de Moscú aquella mañana en que llegué por primera vez. Me dejó helado el corazón sin alcanzar a comprender porqué, aún hoy cuando escribo estas líneas en mi pequeño despacho de la Biblioteca del Departamento de Español de Lomonósov.

   Acrecentaba esta pequeñez sentida mi ignorancia del ruso. Aunque en cuanto a lenguas puedo decir que contaba con mi español cosmopolita bonaerense, más el decir porteño cuando quería, y el de mi bendita Salamanca, junto con el inglés decimonónico heredado de mi familia –contaminado por la jerga de los llanitos− y de las historias que me contaban aquellas inglesas con las que a veces regresaban casados nuestros marineros gallegos después de recorrer los mares del norte. No obstante todo mi cosmopolitismo, me sentía gallega por el doble vínculo que mis familiares –no sólo mis padres− me transmitieron como lengua vernácula sino por la divina Rosalía y el portugués de allende el Miño. Pero con los funcionarios de frontera en la terminal del aeropuerto no tuve que hablar nada. Examinados mi pasaporte, mi visado especial para trabajar en la universidad, mis papeles de Residente-Doctora por tiempo indefinido y mis maletas, en las distintas cabinas, nada tenían que decirme, sino estampar los correspondientes sellos y con un gesto indicarme que podía continuar. No tuve que hablar nada. El silencio en la terminal era casi absoluto. Al taxista bastó decirle Lomonósov. Cuando tuve que pedirle que me dejara lo más cerca de la Plaza Roja para bajar y verla, y que me esperara, fue distinto, aunque tampoco había problema porque el taxista sabía inglés.

   Ya en la puerta de la universidad, el bedel de uniforme gris que me atendió sólo hablaba ruso. Yo le hablaba en español. Nada impidió que me dejara ante la puerta en la biblioteca, y con una sonrisa se despidiera. Abrí la puerta y entré. Afortunadamente no había nadie. Eran tres habitaciones cuadradas unidas por dos huecos adintelados. Doce paredes repletas de libros desde el suelo al techo, sin ventanas. Un escritorio en un rincón de cada habitación con sus lámparas de mesa y escribanía. La luz del techo era muy endeble. Para trabajar con los libros de las estanterías iba a necesitar una linterna. Dejé mis maletas junto al primer escritorio y me dispuse a ver los libros más cercanos. Todos estaban en español. Había miles. Me entró un entusiasmo enorme al pensar lo lejos que me había venido para estar en una biblioteca en español a miles de kilómetros de España, donde conocía cientos de bibliotecas en las que habría podido trabajar. Al fondo otra puerta. Al abrirla un fanal de luz entró desde la plaza a la que daba iluminando los libros de las tres habitaciones, sin que para recorrerlos hicieran falta las luces de los techos. Era fantástica, ahora, esta luz.

   Salí a la plaza. Recorrí sus aceras, perímetro de los hastiales de los edificios que la acotaban. Uno de sus lados se abría a un parque. No había nadie en la plaza, pero al fondo del parque se veían unos quioscos, y allí sí había gente. Y humareda de fritangas. Hacia allí me encaminé porque también tenía hambre. Llevaba algunos rublos y no fue difícil conseguir un perrito caliente con una salsa picante y una cerveza. Dentro del quiosco se estaba bien pero no me quité el abrigo. Comí sentada a una mesita junto a otros que llenaban el espacio disponible. El ambiente estaba cargado de los olores de la comida pero parecía que no hubiera nadie de lo silenciosos e inexpresivos que estaban mis acompañantes. Nadie  miraba a nadie. Ni siquiera los que estaban frente a frente cruzaban entre sí sus miradas, ni por casualidad. Tal vez fuera porque nadie se conociera y todos estuvieran de paso como yo misma, aunque probablemente este lugar pronto pasara a formar parte de mi vida cotidiana. Quizá por esto yo sí miraba –con el disimulo que me era posible, en un lugar tan pequeño−.

   Terminando ya con esta intempestiva cena, porque eran las cinco de la tarde y ya intuía que al regresar de nuevo al apartamento no saldría porque la noche estaba al caer, vi llegar a un grupo de jóvenes charlatanes y sonrientes que se acercaban al quiosco. Demoré los últimos tragos de la cerveza para, al menos, tener algún sentir de las gentes. Entre ellos hablaban portugués y podía entender toda su conversación de gratas disquisiciones intelectuales. Hablaban de Moscú como un mito siendo ya para mí una entelequia. De entre todos ellos destacaba uno con gafas gruesas y pelo anillado que apenas llevaba ropa de abrigo y no parecía tener frío. Éste callaba mientras hablaba el grupo pero cuando algo decía dejaba a los demás pensativos y, de nuevo, la conversación se encendía. No he sido nunca dada a entrometerme en conversaciones ajenas pero era mi primer día en un Moscú frío, sordo, y decidí interpelarlos rescatando mi portugués. Extrañados me miraron y más profunda e inquisitiva fue la mirada, tras los gruesos cristales, del joven que me llamó la atención al llegar el grupo. Menos él, que no habló hasta el final, los demás me contaron que eran estudiantes mozambiqueños becados por su gobierno para estudiar en Moscú. Justo en 1994 se habían celebrado en su país las primeras elecciones libres tras una guerra civil de quince años y ese era todo el debate que traían. El de las gafas era español y aunque no me dijo la edad supuse que mayor que el resto, tendría unos treinta y tantos años. Él ya conocía lo que había sido una guerra civil y unas primeras elecciones democráticas por eso callaba e intervenía certeramente siempre.

   Al final llegó la noche y el quiosco fue vaciándose de sus gentes y por la plaza ya merodeaban vodkataris y gentes extrañas en una ciudad con nombre pero sin futuro. Tuve miedo de regresar sola aunque sólo fuera cruzar de nuevo la plaza. Los estudiantes querían regresar también y este de las gafas, que percibió mi inquietud por la hora y la desolación de la plaza, me preguntó si estaba muy lejos el lugar al que tenía que regresar. –Tendría que cruzar la plaza, le dije. –¡Pues venga!, yo te acompaño que estos me esperan aquí. Pareció su tono tan obligado que no quise pero él insistió. Secamente me dijo mientras me acompañaba: −Te has colado en nuestras conversaciones pero yo no sé quién eres. –Yo tampoco sé quién eres tú, le contesté con cierta aspereza. Empezó a reírse burlonamente y esto me fastidió. Cuando llegué a la escalinata de la biblioteca por donde tenía que acceder para entrar hacia mi apartamento me dijo: Soy Rafael Rodríguez, he venido desde Alcalá de Guadaíra y quizá esto no era lo que buscaba del comunismo. Me marcharé en unos días. Mañana si quieres nos vemos en el quiosco y seguimos hablando. Con voz entrecortada le dije: −Yo me llamo Sandra Dugan.

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A PROPÓSITO DE SANDRA DUGAN (1942-2001). Por Lauro Gandul Verdún y Olga Duarte Piña

«33». Poema de Sandra Dugan (Gibraltar 1942-Madrid 2001). Moscú 1994-1997

CACAREAN LAS GALLINAS EN EL CORRAL. Por Sandra Dugan (1942-2001)

 

PROSA Y POESÍA DE RAFAEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ (1955-2015) EN LA REVISTA ILUSTRADA DE LITERATURA «CARMINA»

 

[Foto: LGV Rota 2011]

 

I

 

OBRA ANÓNIMA

 

   ¿NOTÁIS LA BARBULLA DE LA MARCHA?. Anónimo del s. XXI (Compilaciones de Rafael Rodríguez González 2012)

   «OBSERVAD AL CIERVO: SABE». Anónimo del s. XXI encontrado en las escalinatas de las Setas de La Encarnación (Compilaciones de Rafael Rodríguez González —Sevilla 2012—)

   «QUE GROENLANDIA SE FUNDA» Poema Anónimo del s. XXI con otro visual de LGV. Compilaciones de Rafael Rodríguez González

   A SALVO DE RESFRIADOS. (Anónimo del s. XXI). Compilaciones de Rafael Rodríguez González

   ES UN PAPEL HALLADO EN CUALQUIER SITIO (Anónimo del s. XXI). Compilaciones de Rafael Rodríguez González

   PROCACIDADES PARA UNA BODA (Anónimo del s. XXI). Compilaciones de Rafael Rodríguez González

sintítuloacrílicosobrelienzoFAFI

Sin título

(Acrílico sobre lienzo)

Rafael Luna

 

II

 

OBRA HETERÓNIMA

 

ALBERTO GONZÁLEZ CÁCERES (1953-2009)

 

   ALGUNAS RIMAS DE ALBERTO GONZÁLEZ CÁCERES HECHAS POR ENCARGO (CON DOS PINTURAS DE RAFAEL LUNA, A PROPÓSITO DE ESTA EDICIÓN). Por Rafael Rodríguez González

   DISTANCIA. Alberto González Cáceres (1953-2009)

   «SUBIU O CLAMOR DA LIBERDADE / FLORIU ABRIL». Homenaje de «CARMINA» a la revolución portuguesa del 25 de abril de 1974 y 2ª edición de un poema de Alberto González Cáceres

   EL VACÍO (*). Poema de Alberto González Cáceres con fotografía de Manuel Verpi

   AL FILO DE LA NOTICIA* (29-2-2009). Poema de Alberto González Cáceres (1953-2009)

   PINGAJOS. Por Alberto González Cáceres (1953-2009)

   POR DESGRACIA… (*). Alberto González Cáceres (Alcalá, 1953-Monsaraz, 2009)

   TE QUEREMOS, LUIS. Alberto González Cáceres (1953-2009)

   LA PRÉDICA DEL INCURABLE. Por Alberto González Cáceres (Alcalá de Guadaíra, 1953-Monsaraz, 2009)

   POR SI FUERA POCO (*). Por Alberto González Cáceres (Alcalá de Guadaíra, 1953-Monsaraz, 2009)

   FIN DE LA MADEJA (*). Por Alberto González Cáceres (Alcalá de Guadaíra, 1953-Monsaraz, 2009)

   BUSCANDO EN LA CALLE SOL. Alberto González Cáceres (1953-2009)

   EL LIBRO. Alberto González Cáceres (Alcalá de Guadaíra, 1953-Monsaraz, 2009)

   ESTUPENDO. Por Alberto González Cáceres (Alcalá, 1953-Monsaraz, 2009)

  TERCER AVANCE: LA DESTILACIÓN DE LA VIDA. Alberto González Cáceres (2009). Publicación «post mortem». Texto cedido por Mario Cortés (2010)

   SEGUNDO AVANCE: UN HOMBRE DE TALLA. Alberto González Cáceres (2009). Publicación «post mortem». Texto cedido por Mario Cortés (2010)

   PRIMER AVANCE: LA LEJANÍA DEL PODER. Alberto González Cáceres (2009). Publicación «post mortem». Texto cedido por Mario Cortés (2010)

   XIV (De «De Proelium»). Alberto González Cáceres

   HOMENAJE (1) DE «CARMINA» A LA LIBERTAD O AL AMOR (15 DE MAYO DE 2016). Poema y carta de Alberto González Cáceres (1953-2009) y Rafael Rodríguez González (1955-2015), respectivamente

 

 Jules et Jim

François Truffaut

(1932-1984)

 

FERNANDO GONZÁLEZ CÁCERES

 

   EL MARIDO DE MI MUJER. Por Fernando González Cáceres «Mimo»

 

[Foto: Lorenzo del Término, Lisboa 2012]

 

HÉCTOR BAUDILIO CÁRDENAS POSTIGO

 

   PASMOSA Y SINGULAR. Por Héctor Baudilio Cárdenas Postigo

[Foto: Lorenzo del Término, Marvão (Portugal) 2011]

 

JOAQUÍN DE GRADO

 

   YA ESTÁN EN LA HISTORIA. Por Joaquín de Grado

   LA PAZ ES IMPOSIBLE. Por Joaquín de Grado

   QUE NO PARE LA REFORMA. Por Joaquín de Grado

   ASÍ NO HAY SALIDA. Joaquín de Grado

   VA A PASAR. Por Joaquín de Grado

   «¡QUÉ LINDO, CHAMACOS!» Por Joaquín de Grado

   VERGÜENZA NOS DA. Por Joaquín de Grado

   AMNISTÍA Y LIBERTAD. Por Joaquín de Grado

   DE AQUÍ A LA ETERNIDAD. Por Joaquín de Grado

   LA JUSTICIA DE LAS FIERAS. Por Joaquín de Grado

   OTRO PARO, ¿Y…?. Por Joaquín de Grado

   EL REFERÉNDUM. Por Joaquín de Grado

   ESCENAS ESPAÑOLAS. Por Joaquín de Grado

   LO MEJOR Y LO PEOR. Por Joaquín de Grado

   NAPOLEONCITO HA HABLADO. Por Joaquín de Grado

   LA RELIGIÓN DEL VOTO. Por Joaquín de Grado

   DÚO ALCALAREÑO. María del Águila Barrios y Joaquín de Grado

   EL 20-N, REFERÉNDUM. Por Joaquín de Grado

[«Canto a la libertad» de José Antonio Labordeta (1935-2010)

 

JOSÉ CUEVAS DEL RÍO (1581-1613)

 

   TRES EN LA RIBERA. Por José Cuevas del Río (1581-1613)

   MÁS HOMENAJE (2) DE «CARMINA» AL 15-M, COMO DESDE HACE 5 AÑOS: SI LA LIBERTAD ES MENOS QUE EL AMOR, MÁS AMOR SI CABE, QUE LIBERTAD. Poema y carta de José Cuevas del Río (1581-1613) y Rafael Rodríguez González (1955-2015), respectivamente

 

Benjamín Franklin leyendo

David Martin

(1737-1797)

 

MARIO CORTÉS

 

   CARTAS A OLGA (5). Por Mario Cortés (2009). Con «Nota Preliminar» a los «Tres avances fúnebres» de Alberto González Cáceres

   EL ARTE PURO (DOY FE DE QUE HA EXISTIDO). Poema de Mario Cortés (1984)

   CARTAS A OLGA (4). Por Mario Cortés (2009)

   CARTAS A OLGA (3). Por Mario Cortés (2009)

   CARTAS A OLGA (2). Por Mario Cortés (2009)

   CARTAS A OLGA (1). Por Mario Cortés (2009)

  MIGUEL CON SUS PENAS (SUCINTO BOSQUEJO SINCOPADO DEL OCTOGÉSIMO CAPÍTULO DE UNA BIOGRAFÍA). Por Mario Cortés, 2008

El prestidigitador EL BOSCO

El prestidigitador

El Bosco

(1450-1516)

 

PARCO LACÓNICO

 

   LA MARCA ESPAÑA. Por Parco Lacónico

   UN JUEZ POR DERECHO Y DOS LIBROS. Por Parco Lacónico

   CON PERMISO DE PEÑAFIEL. Por Parco Lacónico

   ¡QUÉ MANADA! Por Parco Lacónico

   UN NOBEL, UN TRAPO Y UN MINISTRO. Por Parco Lacónico

   ACCIDENTES. Por Parco Lacónico

   LA BÁÑEZ, ESE CILICIO*. Por Parco Lacónico

   ESPAÑA, APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ. Por Parco Lacónico

   MINISTROS Y ENCUESTAS. Por Parco Lacónico

   LOS TRILEROS. Por Parco Lacónico

   1000 KILOS DE HACHÍS «ES-FUMADOS». Por Parco Lacónico

   ¡QUÉ FIGURAS! Por Parco Lacónico

   SÓLO PARA PRIVATIZAR Y ROBAR. Por Parco Lacónico

   LAS APARIENCIAS A VECES NO ENGAÑAN. Por Parco Lacónico (con fotos de LGV y pintura de Fafi)

   DECISIONES. Por Parco Lacónico

   Y VALDERAS SE CAYÓ DEL CABALLO. Por Parco Lacónico

   PARLAMENTOS, un texto breve de Parco Lacónico con LA JUSTICIA, dos pequeños dibujos de Xopi

   NADA NUEVO BAJO EL SOL. Por Parco Lacónico

Manolito María, Anzonini y Paco del Gastor

(primeros años 60, Madrid)

 

RAMÓN NÚÑEZ VACES

 

   DOY FE DE QUE HA EXISTIDO. Ramón Núñez Vaces

   LOS DOS JUANES. Por Ramón Núñez Vaces

   JUAN TALEGA EN CUATRO ADARMES. Por Ramón Núñez Vaces

   JOAQUÍN EL DE LA PAULA MURIÓ HACE 75 AÑOS. Por Ramón Núñez Vaces, 2008

Dolores Ibárruri y su hijo Rubén

(Probablemente la última foto que se hicieron madre e hijo)

 

RAÚL ROCA GALES

 

   RAMIRO RUIZ GANTERO EN CUATRO PARTES (4ª). De la serie «Personajes imaginables en hechos reales». Por Raúl Roca Gales, Delegado en Sevilla de Caja Luna Lunera, Sociedad Filantrópica Global. Compilación de Rafael Rodríguez González, 2010

   RAMIRO RUIZ GANTERO EN CUATRO PARTES (3ª). De la serie «Personajes imaginables en hechos reales». Por Raúl Roca Gales, Delegado en Sevilla de Caja Luna Lunera, Sociedad Filantrópica Global. Compilación de Rafael Rodríguez González, 2010

   RAMIRO RUIZ GANTERO EN CUATRO PARTES (2ª). De la serie «Personajes imaginables en hechos reales». Por Raúl Roca Gales, Delegado en Sevilla de Caja Luna Lunera, Sociedad Filantrópica Global. Compilación de Rafael Rodríguez González, 2010

   RAMIRO RUIZ GANTERO EN CUATRO PARTES (1ª). De la serie «Personajes imaginables en hechos reales». Por Raúl Roca Gales, Delegado en Sevilla de Caja Luna Lunera, Sociedad Filantrópica Global. Compilación de Rafael Rodríguez González, 2010

 

Murmúrios de sombras e silhuetas no Teatro Real de San Carlo

[Foto: Lorenzo del Término, Lisboa 2012]

 

URBANO URIBE DE URVANDO (1959-1986)

 

   LA NOCHE EN LAS BUTACAS. Por Urbano Uribe de Urvando (1959-1986)

   EL HOMBRE DE LA ACERA (*). Por Urbano Uribe de Urvando (1959-1986)

   YA NO PODÍA MÁS (*). Por Urbano Uribe de Urvando (1959-1986)

   REALIDAD DESPERDIGADA. Por Urbano Uribe de Urvando

   LO MÍO ES MÍO. Por Urbano Uribe de Urvando

   EL ENCUENTRO (*). Urbano Uribe de Urvando (1959-1986)

Conversaciones en torno a Cezanne

Guillermo Bermudo

2001

 

III

 

OBRA HOMÓNIMA

 

RAFAEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ (1955-2015)

 

   FERNANDA DE UTRERA: «ALCALÁ SIEMPRE SE HA PORTADO BIEN CONMIGO». Manuel Ríos Vargas y Rafael Rodríguez González (1984)

   EVENTOS CONSUETUDINARIOS. Por Rafael Rodríguez González

   A PROPÓSITO DEL GUITARRISTA PACO DE LUCÍA. Por Rafael Rodríguez González

   LA CARRERA. Por Rafael Rodríguez González

   «TÓ» EL MUNDO ES FEO. Por Rafael Rodríguez González

   PABLO Y NÉSTOR. Por Rafael Rodríguez González

   AHÍ ESTÁ EL DETALLE. Por Rafael Rodríguez González

   EL EXTRAÑO CASO DEL NIÑO MONJE. Por Rafael Rodríguez González

   YA SON TREINTA AÑOS. Por Rafael Rodríguez González

   CORTAR EL NUDO. Por Rafael Rodríguez González

   GENTE INFRECUENTE (y III). Por Rafael Rodríguez González

   GENTE INFRECUENTE (II). Por Rafael Rodríguez González, con una pintura de Rafael Luna sin título (acrílico sobre lienzo)

   GENTE INFRECUENTE (I). Por Rafael Rodríguez González

   LÚGUBRE HORIZONTE. Por Rafael Rodríguez González

   PLÁTICAS MÍNIMAS. Por Rafael Rodríguez González

   GOBIERNO DE SALVACIÓN. Por Rafael Rodríguez González

   ALCALDES, O ZOQUETES. Por Rafael Rodríguez González

   LA LEYENDA DE LA CALLE MAREA. Por Rafael Rodríguez González (Para Antonio Herrera, con sus dolores)

   CIRCO PERO SIN PAN. Por Rafael Rodríguez González

   MERCADERES Y FARISEOS. Por Rafael Rodríguez González

   MIGUEL. Por Rafael Rodríguez González

   LAS MUJERES DE MI VIDA (CON VOCES SISADAS A PABLO NERUDA). Por Rafael Rodríguez González

   PESADILLA ESPAÑOLA. Por Rafael Rodríguez González

   LA COSA ESTÁ MALA. Por Rafael Rodríguez González

   CUANDO ACIERTO LO ADMITO. Por Rafael Rodríguez González

   ¿POR QUÉ TE DISCULPAS?. Por Rafael Rodríguez González

   «EL BOMBONA» EN DIEZ HOJUELAS. Por Rafael Rodríguez González

   MANOLILLO EL TONTO Y EL CARRO ROBADO. De la serie «Herramientas de trabajo». Por Rafael Rodríguez González

   «INSECTS OF THE WORLD». Por Rafael Rodríguez González

   13 DE MAYO DE 1969. Rafael Rodríguez González

   URDIMBRES. Rafael Rodríguez González

   LUIS CERNUDA VA A CUMPLIR AÑOS. Rafael Rodríguez González

   COSAS SERIAS DE VERDAD. Rafael Rodríguez González

   PIENSO, LUEGO NO VOTO. Por Rafael Rodríguez González

   VINDICACIÓN DEL SALVAJISMO. Por Rafael Rodríguez González

   BORRACHOS. Por Rafael Rodríguez González

   ¡A LA COLA! Por Rafael Rodríguez González

   LA PISTOLA DE BELTRÁN. Por Rafael Rodríguez González (De la serie «SUCESOS», Homenaje tardío a «EL CASO»)

   CARTAS DE AMOR AL CHIVA. Rafael Rodríguez González

   PATRAÑAS. Por Rafael Rodríguez González (De la serie «SUCESOS», Homenaje tardío a «EL CASO»)

   EL TUFO. Por Rafael Rodríguez González (De la serie «SUCESOS», Homenaje tardío a «EL CASO»)

   LORENZO Y EL SALTO. Por Rafael Rodríguez González (De la serie «SUCESOS», Homenaje tardío a «EL CASO»)

   MANOLITO. Por Rafael Rodríguez González (De la serie «SUCESOS», Homenaje tardío a «EL CASO»)

   TORERÍA. Por Rafael Rodríguez González (De la serie «SUCESOS», Homenaje tardío a «EL CASO»)

   EL BARCO (POEMA DE PABLO NERUDA). Por Rafael Rodríguez González

   JEAN RIEN Y LOS DOS FABRIZIO (PARTE CUARTA O «PALABRAS PARA JULIO» DE ANDRÉS ASIDO). Por Rafael Rodríguez González

   JEAN RIEN Y LOS DOS FABRIZIO (PARTE TERCERA). Por Rafael Rodríguez González

   UN VAPOROSO RECUERDO PARA GABRIEL CELAYA. Por Rafael Rodríguez González

   JEAN RIEN Y LOS DOS FABRIZIO (PARTE SEGUNDA). Por Rafael Rodríguez González

   JEAN RIEN Y LOS DOS FABRIZIO (PARTE PRIMERA). Por Rafael Rodríguez González

   BREVE BESTIARIO ALCALAREÑO. Rafael Rodríguez González

   A PROPÓSITO DE UN «PCIH». Por Rafael Rodríguez González

   EPITELIOS. Rafael Rodríguez González

   MONSERGA POST-MUNDIAL PARA NIÑOS CIEGOS (A Dolorcita, lavandera). Unas letras de Rafael Rodríguez González, 2010

   UN ITALIANO EN LA CORTE DE JOAQUÍN EL DE LA PAULA. Por Rafael Rodríguez González (2010)

   ¿GALENO, O PODENCO?. Suave diatriba de un (im)paciente dolido. Por Rafael Rodríguez González (2009)

   CERVANTES Y ALCALÁ DE GUADAÍRA. Por Rafael Rodríguez González (Septiembre de 2009)

   ¿QUÉ ES, MUSA O MEDUSA?. Epinicio de Rafael Rodríguez González (Julio de 2009)

   ESE TÍO QUE CANTA. Por Rafael Rodríguez González (marzo de 2009)

   PALOMADAS. Por Rafael Rodríguez González

   DIÁLOGO ANTE UN CARTEL. A propósito de un cartel del pintor Guillermo Bermudo. Compilaciones de Rafael Rodríguez González

   CALÓ, CHELI Y ESPAÑOL (UNOS POCOS EJEMPLOS). Rafael Rodríguez González, 2008

   LA ALARMA. Por Rafael Rodríguez González, 2008

   LA HAZAÑA EN ALCALÁ DE UN CÓRDOBA QUE ES DE SEVILLA. Compilaciones de Rafael Rodríguez González

   FERNANDA DE UTRERA. Por Rafael Rodríguez González, 2003

   UNA TORMENTA DE VERANO. Por Rafael Rodríguez González, 2008

   PESADILLA A PLAZO FIJO. Drama onírico-especulativo en medio acto y dos escenas. Rafael Rodríguez González, 2008

 

TETRÍPTICO-RRG ODP 2002

Rafael Rodríguez González

(Fotografía: ODP 2002)

 

MÁS HOMENAJE (2) DE «CARMINA» AL 15-M, COMO DESDE HACE 5 AÑOS: SI LA LIBERTAD ES MENOS QUE EL AMOR, MÁS AMOR SI CABE, QUE LIBERTAD. Poema y carta de José Cuevas del Río (1581-1613) y Rafael Rodríguez González (1955-2015), respectivamente

[«Canto a la libertad» de José Antonio Labordeta (1935-2010)]

 

Queridos:

   Os adjunto un texto que me ha enviado desde Harvard (allí se ha plantado, en busca de cosas de los hermanos Benjamin y James Franklin) el profesor Visus Masveo; ése que, como ya sabéis, descubrió, entre otros, al poetastro local José Cuevas del Río (1581-1613). Pues de éste es el texto. Y de éste podéis hacer lo que queráis. Si «CARMINA» contuviera un espacio para «chuminales y chochales recuperadas del Siglo de Oro», qué duda cabe de que esas rimas de Cuevas del Río obtendrían (éstas sí que sí) matrícula de honor. Pero menos mal que no tiene «CARMINA» sección de tan malsano carácter. Si os traspaso el texto es porque hace referencia a la libertad: a una forma de entenderla, de usarla y… creo yo que de desperdiciarla; pero ya se sabe que hay gente para todo (menos para lo que tiene que haber).

Rafael Rodríguez González

2010

 

LIBERTAD Y VENGANZA  

(FRAGMENTO)

   No es para gozar de tiernos vinos,
tampoco del lúbrico escondite,
que ansía el reo el fin de su sino:
sueña, febril, la hora del desquite.
Para él, la libertad ha de llegar
hecha revancha, que no es ardite.

   ¡Qué fácil es declamar sobre ella!
¡Qué lindo resultará todo ello!
Pero yo me veo falto de aquélla
sin que deba ser motivo aquello
que una vez sin quererlo yo causé,
y que aunque dañino fui, ya lo sé,
fue natural y lógico destello
de la voz que dijo ¡así ha de ser!

   Ya fenezco casi, mas no renuncio
a que luego de tan fatal veintena
yo también pueda lanzar mi anuncio:
¡Aquí estoy, cumplida ya la pena
de no tener libertad ni justicia,
y sufrir a cuál más feroz sevicia:
la de ser preso de viles cadenas
o la de oír :goza de sus caricias!

   Ya me anima la mortal venganza
a derramar sangre y asaduras;
deseo, sí, que no conozcan bonanza;
que sus vidas sean crueles quemaduras;
que sufran de perennes privaciones;
que lo imposible sean sus pasiones.
Y en vano clamen por una cura
al corroer la sarna sus corazones.

   Ya en mí la libertad conseguida,
mi entereza ya recuperada,
que den las dos por acabar perdidas
esos que las mías guardan vedadas,
esos que mi juventud han mermado,
esos por los que mis sueños, alados,
mudaron en pavesas dispersadas
por un viento lúgubre y callado.

 

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PRA NÃO DIZER QUE NÃO FALEI DAS FLORES (CAMINHANDO). Geraldo Vandré (1968)

TE QUIERO [DE «POEMAS DE OTROS (1973-1974)»]. Mario Benedetti (1920-2009)

POR DESGRACIA… (*). Alberto González Cáceres (Alcalá, 1953-Monsaraz, 2009)

A SERGUÉI ESENIN. Poema de Vladimiro Vladímirovich Maiakovski (1926)

VICENTE NÚÑEZ. Antonio Luis Albás, (2012)

HOMENAJE (1) DE «CARMINA» A LA LIBERTAD O AL AMOR (15 DE MAYO DE 2016). Poema y carta de Alberto González Cáceres (1953-2009) y Rafael Rodríguez González (1955-2015), respectivamente

 

Sevilla 21 de mayo de 2011

[Foto: LGV]

 

Queridos y muy ilustres hacedores de «CARMINA»:

   Levemente modificado el texto que ya conocéis, os lo envío con carácter definitivo, tomado el firme propósito de, como a la rosa de JRJ, no tocarlo más, aunque mis letras no sean pétalos, sino espinas y hojarasca.

   Además de cambiar el título, y poco más, de esas rimas, he decidido que su autoría nominal se corresponda con la real: Alberto González Cáceres; porque nuestro difunto amigo fue su autor. Un autor del que posiblemente, aunque de tarde en tarde, podamos conocer, póstumamente, claro, algunos escritos más, sean  propiamente de él o sacados de las cartas que reunía, de documentos… Eso ya depende de Mario Cortés, que aún sigue, y no se sabe por cuánto tiempo, en Monsaraz.

Rafael Rodríguez González

2010

 

Sevilla 21 de mayo de 2011

[Foto: LGV]

 

CONFÍN LEJANO

 

   Esto, que sin nombrarlo cito, es cosa
sumamente abstracta, dispar, difusa;
equívoca, como apariencia hermosa
que la razón turba y troca infusa.

   Es a veces fruto hipnógeno, fugaz
realidad visible, sutil o brillante;
otras, no es más que lucífugo zig-zag,
espacio efímero, fulgor vacante.

   Con el Amor no casa: huye del fuego
que desprende el Inefable. Retorna,
ya extinguido el Ígneo, para luego
de un atroz caballo tomar la forma,
que loco, ofuscado, irrefrenable,
galopa hacia el hecho impensable
de otra vez perderse, que es la norma.

   Es combustible, como el gran Tirano,
y puede consumirla un abandono,
un soplo, el proceder de un insano.
Es su ley: ser más espejismo que trono,
promesa rozagante, confín lejano.

   En su ausencia, se sufre y anhela;
mas no se le mima, abriga ni cuida,
como a la fría llama de una vela,
si, hecha Gracia, en nuestro ser anida.

   En esto se equipara a la Verdad:
las dos son fatal arma de doble filo.
Mas la Cierta apetece la calidad
absoluta y recta, sin flojo hilo,
mientras que esta giralda no alcanza
tan siquiera la del fiel de la balanza,
provisoria y condicional, en vilo.

   Ni el brioso y volcánico Vulcano,
con yunques heredados del feo Hefesto,
lograría encadenar de pies y manos
a esto que es fuente, causa-efecto,
rancia base, del vivir de los humanos.

 

FERNANDA DE UTRERA: «ALCALÁ SIEMPRE SE HA PORTADO BIEN CONMIGO». Manuel Ríos Vargas y Rafael Rodríguez González (1984)

 

 

Fernanda de Utrera, junto a su hermana Bernarda, va a cantar en el VII Festival Flamenco «Joaquín el de la Paula». La casualidad ha querido que hoy, un día antes, «Alcalá/Semanal» publique esta entrevista que realizamos con ella hace poco, a su retorno de París, donde permaneció una semana, en compañía de Bernarda, sus sobrinos Inés y Luis y del tocaor Paco del Gastor. Así, en Utrera, en casa de su primo Andrés, deleitándonos con su charla, siempre salpicada de gracia, nos va contando cosas de hoy y de ayer.

   «Hemos estado dos días actuando en el teatro Carrés de Silvia Munt. La primera impresión, aparte de lo encantador que es París, ha sido el público, porque no esperábamos esa sensibilidad que han mostrado. Ha sido un éxito de público, a teatro lleno, y como te digo, un público que a mí me parece que sabía lo que estaba oyendo. Además, hemos grabado un disco Bernarda y yo, parte con la actuación en el teatro y parte en estudio de grabación. Yo quiero destacar que Bernarda ha grabado una seguiriya que, ya la escucharéis, es para rabiar.»

   Nos comenta su sobrino Luis que allí la han comparado con María Callas, por su sensibilidad, por su naturalidad, por esa cosa que hace llegar a lo más hondo un estremecimiento. «En fin, que estamos muy satisfechos todos, y a final de año volvemos, ya con más artistas, como Farruco y Chocolate.» Vuelve Fernanda a decirnos lo encantador de París, y lo refleja de esta manera: «Hay que tener un novio muy guapo, para estar en París con él, porque aquello es muy romántico.»

 

fernanda

Fernanda de Utrera

(1923-2006)

 

   Su actividad profesional, siempre en compañía de Bernarda, va desarrollándose en un buen número de festivales, dejando en todos ellos ese purísimo cante por soleá y por bulerías tan inimitables, «la gran fantasía, como mi prima Fernanda, nadie cantará en su vía, como decía esa letra de Perrate.» Además, ha realizado recientemente tres grabaciones para TVE, junto a otros artistas. En suma, que parece que ha llegado la hora de reconocer a la Fernanda como lo que siempre ha sido: una artista de los pies a la cabeza. Aunque para muchos aficionados eso siempre ha estado claro.

   Queremos que nos cuente más cosas, que trabaje su memoria, porque, entre otras cosas, hubo una época, lamentablemente pasada, que ella ha vivido en toda su intensidad y que, se diga lo que se diga, fue mejor en cuanto a arte se refiere. Un arte escondido, familiar, pero vivo a más no poder. «Me acuerdo, aunque era muy chica, de Pinini, de su cante por alegrías, que invitaba a bailar. Cuando entraba por la calle Nueva, como dice la copla, ésta se alborotaba, y ya estaban todos los chiquillos bailando. Recuerdo bien a Rosario la del Colorao, que hacía también fenomenalmente los mismos cantes. Y de Juaniqui me acuerdo perfectamente, y de cómo cantaba por soleá y por seguiriya. Es que entonces se puede decir que en Utrera cantaban todos los gitanos, sin ser ninguno profesional, pero con un arte indiscutible. Gitanos y no gitanos hemos convivido siempre en Utrera, y al poder estar los no gitanos en muchos bautizos, en algunas fiestas, al ir derramando nosotros lo nuestro, pues eso ha sido una de las causas, por las que aquí no se ha pagado nunca a ningún artista.»

   Le preguntamos por su padre, de quien sabemos que Fernanda aprendió no sólo el cante, sino también el ser y el estar en la vida. «Mi padre cantaba por seguiriya para rabiar, y se hacía todas las letras, que eran preciosas. Que no te quepa duda de que yo aprendí muchísimo de él.» Nos recuerda a Perrate, ese inmenso cantaor por soleá, por seguiriya, por bulerías, por varios estilos más.

 

Fernanda de Utrera y Diego del Gastor

 

   Cuando le preguntamos por sus tocaores es, como siempre, sincera: «Los ha habido y los hay muy buenos —y nos da una larga lista— pero lo que me hacía sentir a mí Diego del Gastor cuando empezaba por soleá, eso nadie.»

   Así, entre anécdota y anécdota, entre ocurrencia y ocurrencia, aquéllas y éstas a cual más jugosa, ya desgranando recuerdos, imposibles de reflejar en tan corto espacio. Pero Fernanda ha estado muchas veces en Alcalá, ha actuado en varias ocasiones, ha estado en fiestas de familia. «Yo le tengo que agradecer mucho a Alcalá porque siempre se ha portado bien conmigo. Mira, mi abuela paterna era de allí. Y no te digo de la gracia y el ángel que siempre ha habido allí. Juan Barcelona, Juan Castelar y otros gitanos que eran de lo mejor. Y ¿qué te voy a decir de Manolito María? Manolito era almíbar.» Se queja Fernanda de que todo esto ha ido desapareciendo, hasta en Utrera, donde siempre ha habido un vivero de arte y de buen gitanismo. Pero queda, queda algo, decimos nosotros, y Fernanda es un ejemplo señero.

   Nos recuerda a Antonio Mairena, diciéndonos que era un fenómeno, marcando una época en el cante. «Pero, mira, ustedes no lo conocieron en la época en que bailaba mejor que cantaba, te lo digo de verdad.» Y nos preguntamos nosotros, ¿cómo bailaría? Aprovechamos que Bernarda ha salido de la habitación, para preguntarle sobre ella: «Mira, al que está dormido lo despierta.»

   Cuando volvemos a Alcalá, satisfechos de haber pasado este rato con este genio del compás y del más puro arte gitano, llevamos en la mente esa letra de Perrate: «La gran fantasía, como mi prima Fernanda nadie cantará en su vía.» Mañana, en nuestro festival, se encargará de demostrarlo.

 

Utrera 1954

Utrera nevada

1954

 

[ALCALÁ/SEMANAL. Núm. 10 (10 de agosto al 17 de agosto de 1984)]

 
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FERNANDA DE UTRERA. Por Rafael Rodríguez González, 2003

YA SON TREINTA AÑOS. Por Rafael Rodríguez González

LOS DOS JUANES. Por Ramón Núñez Vaces

«EL BOMBONA» EN DIEZ HOJUELAS. Por Rafael Rodríguez González

DOY FE DE QUE HA EXISTIDO. Ramón Núñez Vaces

JOAQUÍN EL DE LA PAULA MURIÓ HACE 75 AÑOS. Por Ramón Núñez Vaces, 2008

UNA TORMENTA DE VERANO. Por Rafael Rodríguez González, 2008

 

LECTURA DE POEMAS EN HOMENAJE A POEMAR, RAFAEL LUNA Y RAFAEL BALTANÁS. Molino del Algarrobo, domingo 1 de noviembre de 2015 a las 7 de la tarde

 
Cartel Molino del Algarrobo POEMAR

CARTEL POR GUILLERMO BERMUDO

 

COLOQUIOS (279): A PROPÓSITO DE NUESTRO AMADO RAFAEL. Gabi Mendoza Ugalde

 

TETRÍPTICO-RRG ODP 2002Rafael Rodríguez González

(Fotografía: ODP 2002)

 

—¿Muerto Rafael?

—Sí, hermano: el miércoles 21 de octubre.

—¿Tú lo has visto?

—Lo sé de buena tinta.

—Si no era de él, no era buena.

—De él no era, claro.

—¿Claro? Eso no es tinta, sino papel: Rafael es tinta, hermano.

 
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COLOQUIOS (265): «¿DEL PADRE MUERTO?». Gabi Mendoza Ugalde

CONVERSACIÓN. Lauro Gandul Verdún

 

IN MEMORIAM, RAFAEL BALTANÁS. «Historias de vidas» por Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2003

 

El escritor Rafael Baltanás

(Foto Olga Duarte, 2003)

 

Como lectores de Rafael Rodríguez González nos sorprendemos a nosotros mismos inquietos después de la lectura de cualquiera de sus artículos. Nos sirven para comprender la realidad humana: son útiles, despabilan, arrancan una sonrisa, las más de las veces agridulce. También, cuando tiene que ser, duelen porque denuncian, no sólo a otros, sino a los propios lectores, a cualquiera de nosotros. Ponen el dedo en la llaga, llaman a las cosas por su nombre, en ese estilo austero, denso y lúcido que Rafael Rodríguez González ha ido pergeñando a lo largo de los años. El público de esta ciudad de barrios y cerros que haya querido, habrá tenido la enorme fortuna de seguir paso a paso la conformación de ese arte suyo, porque su generosidad impagable le ha llevado a ir vertiendo su literatura esclarecedora en diferentes publicaciones.

   Rafael Baltanás es un escritor comprometido con la vida, sobre todo con esa parte de la vida sobre la que caen todos los palos, ese triste lomo de la vida que machacan algunos, o muchos, sobre un resto de millones de seres. Lo que nutre a esa, verdaderamente infame, turba de canallas, ese alimento podrido, su cultivo, la siniestra ciencia que permite los herbazales donde pastan las bestias de los inicuos, constituyen el blanco que pretende pinchar el escritor con sus dardos certeros.

   Pertenece a esa noble casta de Goytisolos, Ferlosios, Celayas, Oteros, que sólo son verdadera literatura cuando involucran su retórica, su discurso, sus visiones, su existencia, en el compromiso con el ser humano, iluminados y manchados por la fluencia de la condición humana. Nosotros estamos de acuerdo con él. Si las palabras alojan la idea y el sentimiento, que sean concebidas para las personas, que queden incorporadas en los mensajes que reivindican y procuran la verdad.

   Se trata de la memoria y también se trata del futuro, pero del futuro justo que es el único que no puede brotar del olvido. Se trata del presente al que sólo podemos asomarnos desde la responsabilidad de nuestros actos y desde la exigencia a los otros que sigan igual responsabilidad, sobre todo a aquellos otros que detentan cualquiera de las formas que reviste el poder. El poder suele revestir una forma fantasmal, casi informe, contorneado ambiguamente por esos cultos malvados, sibilinos, alevosos que también lo integran. Los artículos de Rafael Baltanás de los últimos años en la contraportada de este periódico los firma un muerto, al que de alguna manera el periodista devuelve una suerte de vida varias décadas después de que cayera abatido, injustamente arrebatado de ella, por las balas de unos sicarios que nunca delataron a sus jefes ni éstos a aquéllos.

   «He leído mucho, mucho para mí, porque para cualquiera no es tanto», nos dice. No es hombre de academia, aunque no considera el autodidactismo una categoría distinta de lo académico, porque al final -y al principio- de toda ilustración están los libros que son los que marcan los caminos a seguir para llegar al tesoro que contienen sus páginas.

   Su sentido de la libertad, su humildad intelectual o su timidez, le han llevado a firmar con pseudónimos e incluso a no firmar sus propios textos, como aquellos cronistas de la prensa decimonónica. Pseudónimos o anónimos, sus textos le han comprometido siempre. Ya desde antes de la muerte de Franco, cuando compromiso no era sólo una categoría espiritual, y así a lo largo de veinticinco años de militancia política, de la que desde hace algunos se encuentra alejado, según declara, por no querer estar en sitio alguno en que los medios y los pasos no estén impregnados del fin al que se aspira.

 
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RAFAEL BALTANÁS (1955-2015)

 

ALGUNAS RIMAS DE ALBERTO GONZÁLEZ CÁCERES HECHAS POR ENCARGO (CON DOS PINTURAS DE RAFAEL LUNA, A PROPÓSITO DE ESTA EDICIÓN). Por Rafael Rodríguez González

 

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Sin título

(Acrílico sobre lienzo)

Rafael Luna

 

Los versos que siguen están extraídos de un trabajo, «Madre e hijo», que tan posible es que se publique como que no, en el que se relata la vida de Alberto González Cáceres y de su madre, Alicia. Mario Cortés (fallecido hace poco), me contó que estas rimas (hay más, pero para muestra bastan) las hacía por encargo. Por ejemplo, un alcalareño para una amiga en el cumpleaños de ésta; un soldado en Melilla para su novia; un enamorado astigitano para un soldado… Y Alberto les hacía el favor. El de Melilla le dijo que su novia, Mariquilla, le había preguntado que quién le había escrito aquello. Y Alberto le dijo que le contestara que nadie, sino que lo había soñado y lo había escrito sonámbulo. Poco después, la novia le preguntó qué cosa era sonámbulo. Es que… (R.R.G.)

*

   En este tan glorioso día
verás entrar en Fuengirola,
en la cresta de una ola,
un gran beso, Marta Lucía.
Ya sabes quién te lo envía:
éste que tumbado a la bartola
siempre anda con la tecnología.
Si supieras lo que yo daría
por llegar allá y decirte ¡Hola!

*

   Por carta, desde Sevilla,
me llega tu fragancia alentadora
hasta este cuartel de Melilla.
Ocupas mi pensamiento, chiquilla,
y sin tregua, hora tras hora,
el amor que mi pecho atesora
toma la forma de una tu horquilla,
de un tu peine, de la quilla
de la nao que salvadora
ha de llevarme a ti, Mariquilla.

*

   Sueño que tú, oh soldado del Pirineo,
gran portento acanelado,
cuerpo más que bien periformado,
eres quien me acaricia el perineo.
Lo sueño dormido e igual desvelado,
y hasta me parece que en tus ojos veo
la intención de bajarte el abultado
algodón que de nombre dan Abanderado,
para luego llegar los dos al apogeo.
¡Regresa de las montañas, cargado
con tus dones, que en Écija gimoteo,
aguardando tu hacer avolcanado!

 

sintítuloacrílicosobrelienzoFAFI

Sin título

(Acrílico sobre lienzo)

Rafael Luna

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Écija en «CARMINA»:

TUMBADAS GIRALDAS ASTIGITANAS. Poema de Lauro Gandul Verdún

FORJA AL AZAR DE HUMANOS. Poema de Lauro Gandul Verdún (Écija 2011)

 

EVENTOS CONSUETUDINARIOS. Por Rafael Rodríguez González

 

Guillermo Pérez Villalta 2014Detalle de un cuadro

Guillermo Pérez Villalta

2014

 

—Buenos días.

—¿Me puede cambiar doscientos euros en monedas de dos?

 ¿Es usted cliente de esta entidad?

 —Directamente no, pero le puedo decir a mis hermanos que cancelen la cuenta. Y a algunos familiares más.

 ¿Cuánto dijo que necesitaba?

 Trescientos.

 

* * *

 

Hombre, Miguel, ¿qué pasa?, siéntate.

—Pues nada, que a ver si me quitáis tantas comisiones, que es la hostia.

—Es que…

—¿Es que qué?

—Pues que el banco…

—Bueno, pues le diré a mi sobrino que ingrese en otro lo que le ha tocado en la Primitiva.

—Vamos a ver, Miguel, vamos a hablar tranquilamente. Lo que yo quería decirte es que…

—Habla, habla.

 

* * *

 

—¿Qué hay?

—Pues que me han cobrado dos veces la tasa de basuras.

—A ver, a ver… Pero esto… Es que hay una duplicación.

—¿Y?

—Pues que tiene que hacer usted una reclamación en forma.

—¿En forma de qué?

—Pues con el formulario que ahora le voy a entregar. Vamos a ver… Pues vuelva usted mañana, o pasado, porque se han acabado.

—Esto es increíble.

—Dispense, no le puedo decir otra cosa. ¡El siguiente!

 

* * *

 

—Buenos días.

—…(Una mirada inquisidora y hastiada).

—Vengo porque recibo un recibo de la basura anual después de haberla pagado cada tres meses con el recibo del agua.

—Deme el papel. (Se pone a bucear en el ordenador).

—Pues usted tiene aquí varias cosas pendientes.

—Pues eso ya me lo mandarán ustedes. Yo he venido por lo que le acabo de explicar.

—Usted podrá reclamar una vez haya pagado ese recibo que usted dice que no es procedente.

—Pues será así, pero yo no pago lo que no debo.

—Usted sabrá.

 

* * *

 

Tras veinte años sin verse:

—¡Estás igual!

—¿Tan mal estaba entonces?

 

 * * *

 

—Me han dicho que Joaquín…

—¿Qué le pasa?

—Pues que está más p’allá que p’acá.

—Ya lo sé. Ya verás como al final cierran la fábrica.

—No me refiero a eso.

—Entonces no te entiendo.

—¡Que le han dado pocos meses de vida!

—Ea, si es lo que te estoy diciendo. Tardarán menos o tardarán más, pero seguro que la cierran.

 

 * * *

 

—¡Qué vergüenza he pasado esta mañana en el Ambulatorio!

—¿Sí? ¿Y por qué?

—Porque fui a que me vieran eso que me ha salido en mis partes, y no estaba mi médico, había una suplente.

—¿Y qué más da?

—¿Qué más da? Que era la del coche al que le di un porrazo el otro día.

—El mundo es un pañuelo.

—Eso mismo me dijo ella.

 

* * *

 

—¿Tú sabes dónde estaba yo el 23-F, cuando el golpe de Estado?

—Hombre, cómo voy a saberlo.

—Pues en el 24, porque la borrachera del 22 me tuvo dos días inconsciente.

—Lo tuyo no es de una borrachera.

—¿Cómo?

—Que a ti el golpe te lo dieron al nacer, o antes, cuando tu madre estaba en estado.

—¿Qué estás hablando?

—Eso.

—¿Eso qué?