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GEORG TRAKL: LA DECADENCIA DE UN IMPERIO. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 9). Por José Miguel Ridao

 

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Traigo a estos andurriales imperiales a José Miguel Ridao, amigo, compañero y «diletante incorregible», según sus propias palabras. De la cepa sevillana de Zweig y de la centroeuropea de Chaves Nogales,  tiene una viva inquietud por el mundo de la 1ª Guerra Mundial y la literatura. Cual húsar húngaro, aceptó el guante que le envié con mis padrinos y trae a esta serie una colaboración sobre uno de los poetas menos conocidos de la Gran Guerra: Georg Trakl y nos regala un bosquejo de su vida y obra y unos poemas que él mismo ha traducido.

                                                                                                      (Pablo Romero Gabella)

 

El poeta austriaco Georg Trakl tuvo una vida corta, tan sólo 27 años, pero en ella están resumidos de una manera aterradora los estertores del imperio austrohúngaro. Ya en la fotografía que se le hizo a los tres años de vida muestra esa expresión intensa, de una tristeza conmovedora, como herido por una vida que aún no había empezado para él. Nunca le abandonó ese rictus trágico, hasta el suicidio final destruido por el alcohol, la cocaína y el horror de la Gran Guerra. Con dieciocho años comenzó a trabajar, toda una premonición, en la farmacia Weißen Engel, de su Salzburgo natal. Pero no fue ese ángel blanco, entonces legal, quien arruinó su vida, sino el veneno inoculado por la vanguardia, la conciencia abrumadora de un arte que reclama la vida de sus servidores. Y el pequeño Georg ya estaba señalado por el destino como uno de sus príncipes oscuros.

   Trakl fue reclutado para la Gran Guerra como farmacéutico militar en 1914. Participó en la batalla de Grodek, y tuvo que atender a decenas de heridos graves sin medios, sin medicamentos, sin anestesia. A esos hospitales de Galitzia se les bautizó como «pozos de la muerte». No lo soportó: cayó en una depresión profunda, lo enviaron a un hospital militar de Cracovia. Ya no regresó al frente. Wittgenstein, su mentor, acudió a visitarle, pero llegó tarde: el poeta se había suicidado con una sobredosis de cocaína. Tan frágil como los más grandes, como su admirado Hölderlin. Poco antes de morir escribió el poema «Grodek», inmenso:

 

GRODEK

 

Al atardecer retumban los bosques otoñales
de armas mortíferas, llanuras doradas
y lagos azules, mientras el sol
avanza lóbrego; la noche envuelve
a guerreros moribundos; los lamentos salvajes
de sus bocas destrozadas.

Y sin embargo, la paz reina en los pastos
de nubes rojas; donde habita un Dios furibundo
que vierte su sangre. Está gélida la luna;
todos los caminos desembocan en la negra putrefacción.

Bajo el follaje dorado de la noche y las estrellas
vacila la sombra de la enfermera hacia el bosquecillo silencioso,
para saludar a las almas de los héroes, las cabezas sangrantes.
Suenan apagadas en los cañones las oscuras flautas del otoño.

¡Oh, dolor orgulloso! Tus altares de bronce,
la llama ardiente del espíritu, alimenta hoy un inmenso dolor,
los nietos que no nacerán.

   En otro poema conmovedor,«An den Knaben Elis (al niño Elis)», Trakl nos transporta de la mano de un muchacho muerto, que no sabe que está muerto, hacia el fin de una época.

 

AN DEN KNABEN ELIS

 

Elis, cuando el mirlo llame en el bosque negro,
ése es tu ocaso.
Tus labios beben el frescor del manantial azul nacido de la roca.

Deja, cuando tu frente sangre levemente,
pasar remotas leyendas
y oscuros augurios del vuelo de los pájaros.

Pero tú avanzas con pasos suaves por la noche,
cuelgan plenas las púrpuras uvas
y mueves los brazos grácilmente en el azul.

Suenan unos zarzales
por donde están tus ojos de luna.
Oh, cuánto tiempo hace, Elis, que estás muerto.

Tu cuerpo es un jacinto,
en el que un monje hunde sus dedos de cera.
Una caverna negra es nuestro silencio,

De ella asoma a veces un animal manso
y baja despacio los pesados párpados.
Sobre tus sienes gotea un rocío negro,

El ultimo oro de estrellas que declinan. 

 

   Ludwig Wittgenstein, su gran admirador y mecenas, tenía una fe a la vez ciega y clarividente en su amigo: «Yo no llego a entender la poesía de Trakl, pero su lenguaje me deslumbra, y es lo que mejor idea me da de lo que es el genio». Trakl estaba  dotado de una sensibilidad ultraterrena, hasta el punto de sentir la presencia de los muertos invisibles. Tras la terrible batalla le causaba pavor la multitud de nietos no nacidos de aquellos hombres jóvenes que en vano trató de curar. En ellos situaba la mayor tragedia como seres ausentes, fuera del tiempo y, por eso mismo, puros, blancos en su luto de muerte antes de vivir. No vivió para ver la consumación del fin de una época a la que él ya contemplaba en la distancia. Su vida fue un perenne atardecer, y su mérito consistió en sacar belleza de tanta podredumbre.

 

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EL ESTANDARTE O EL IMPERIO CONTRAATACA. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 1). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [1ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 2). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [2ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 3). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [3ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 4). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [4ª PARTE, Y ÚLTIMA]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 5). Por Pablo Romero Gabella

EL BARON BAGGE O EL VÉRTIGO DE SER LOS OTROS. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 6). Por Pablo Romero Gabella

EL ÚLTIMO ENCUENTRO O EL CREPÚSCULO DE LOS ADIOSES. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 7). Por Pablo Romero Gabella

SIEMPRE NOS QUEDARÁ VIENA. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 8). Por Pablo Romero Gabella

 

EL EDICTO DE MILÁN. Por José Manuel Colubi Falcó

 
 

Moneda de Costantino (ca.327)

Representación del Crismón o cristograma sobre el lábaro imperial
Moneda de Costantino
(ca.327)

 
 

A menudo se oye, y hasta se lee, que Constantino el Grande concedió a la Iglesia el rango de religión oficial del Estado Romano. No es así. Quien tal hizo fue el hispano Teodosio, el 27 de febrero de 380, en Tesalónica, en un edicto dirigido al Pueblo de la Urbe Constantinopolitana. En cambio, lo que decidieron Constantino y Licinio en Milán, en febrero del 313, no fue otra cosa que la libertad de cultos. Los textos nos han llegado a través de Lactancio, Sobre la muerte de los perseguidores, 48, y Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica X 5, 2-14. Traduzco parte del texto del último, de la B.A.C. nº 350, que dice así:

   1.«Considerando, ya desde antiguo, que no hay que negar la libertad de culto, sino dar a la inteligencia y a la voluntad de cada individuo licencia para que cuide de las cosas divinas según la elección de cada cual, habíamos mandado a los cristianos que guardaran la fe de su elección y de su religión propia. […]

   3.»Cuando felizmente concurrimos en Milán yo, Constantino Augusto, y yo, Licinio Augusto, y nos pusimos a la búsqueda de todo cuanto importaba al interés y utilidad del común, en medio de las demás cosas que Nos parecían ser útiles a todos en muchos aspectos, decretamos, en primer lugar y sobre todo, disponer esas normas en las que se contenía el respeto y veneración de la divinidad, esto es, que concedamos a los cristianos y a todos, libre elección para seguir la religión que hayan querido, a fin de que lo que es propio de la divinidad y del poder celeste pueda ser propicio a Nos y a todos los que viven bajo Nuestro gobierno. […]

   5.»Así, con sano y rectísimo criterio decretamos ser ésta Nuestra voluntad: que a nadie en absoluto sea negada la licencia de seguir y elegir la observancia y religión de los cristianos, y que a cada uno se dé licencia para entregar su inteligencia en aquella religión que cree que armoniza consigo, a fin de que lo divino pueda en todo concedernos su acostumbrado favor y nobleza. […]»

   Sigue en el texto la orden de restitución de bienes a los cristianos.

 

 [La voz de Alcalá, 15 al 31 de junio de 2017, año XXVI nº 455]

 

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ROMA EN «CARMINA»:

LA GALLINA DE HONORIO. Por José Manuel Colubi Falcó

RETRATO: CUATRO POR DOS. ROMA EN CÓRDOBA, O CÓRDOBA EN «CARMINA» (ESCULTURA). Fotografía de Manuel Verpi 2015 [Museo Arqueológico de Córdoba I]

DOS DESNUDOS: ROMA ES CÓRDOBA, O CÓRDOBA ES «CARMINA» (ESCULTURA). Fotografía de Manuel Verpi 2015 [Museo Arqueológico de Córdoba II]

ESCULTURAS ROMANAS DE UN TOGADO Y UN BARBUDO. Fotografía Manuel Verpi 2015 [Museo Arqueológico de Córdoba III]

LAS MÁSCARAS DE ROMA SON CÓRDOBA, O ESTE TIPO DE RETRATO EN ESCULTURA. Fotografía Manuel Verpi 2015 [Museo Arqueológico de Córdoba IV]

EL FALO EN BUSCA DE SENTIDO. De la serie «RECORTES», Nº 46. Por Pablo Romero Gabella

LA TERMAS ROMANAS. Por José Manuel Colubi Falcó

EPITAFIOS ROMANOS (I). Por José Manuel Colubi Falcó

DICHOS LATINOS (EL HOMBRE). Por José Manuel Colubi Falcó

DICHOS LATINOS (SOBRE LA LIBERTAD PARA LOS ROMANOS). Por José Manuel Colubi Falcó

UNA CASA ROMANA. Por José Manuel Colubi Falcó

«DE MEDICIS ET PROFESSORIBUS». Por José Manuel Colubi Falcó

TRIBONIANO. Por José Manuel Colubi Falcó
FOROFOS EN EL CIRCO. Por José Manuel Colubi Falcó
MARCHA ROMANA EN ALCALÁ UNA LLUVIOSA TARDE DE VIERNES SANTO. Lauro Gandul Verdún 2012
QUINTO FABIO MÁXIMO. Por José Manuel Colubi Falcó
LA BATALLA DE CANNAS. Por José Manuel Colubi Falcó
«CARMINA LUSITANA». Por José Manuel Colubi Falcó

 
 

CONSUMISMO POLÍTICO. María del Águila Barrios

 

Dibujos de Xopi 004

La ceguera 4 (Detalle)
(Técnica mixta)
Xopi
2008

 

«Tendencia inmoderada a adquirir, gastar y consumir bienes, no siempre necesarios.» Leemos la acepción de la palabra consumismo en el diccionario de la R.A.E. ¿Cómo habría de denominarse, en el caso del título de este artículo, una definición que parafraseara la anterior? ¿Sería «Tendencia inmoderada a opinar, gastar subvenciones y consumir impúdicamente en público una actividad política realmente innecesaria»?

   Habría de ser un término donde se comprendiera esa múltiple proliferación de personajes políticos y movimientos de toda gama que sólo adquiere hoy en día entidad por mor de la estupidización de las masas acríticas.

   Por un lado están los que nos asaltan habitualmente con su vocación de candidatos y que no son unos pocos sino que forman auténticas troupes. Juntos o por separado debemos saber que se lo pasan pipa y que les entra un cosquilleo al caer en lo poco que tienen que hacer para ganar mucho, y poder ser ellos los más consumistas, políticamente hablando. Porque como les es fácil llenar sus bolsillos con el dinero público, el que fácil lo gana fácil decide gastarlo.

   Otros grupos, más o menos cercanos, más simpatizantes o menos de los anteriores, van creando grupúsculos de pequeñas organizaciones tiranuelas, monocráticas; que acaban formando una tenaza cruel cuyo único fin es divertirse desmembrando palabras, mundos, lazos y vínculos humanos, sólo para pegar el salto a cualquier poltrona donde, por fin, se convertirán en los que ya allí estuvieron, que es su deseo: demostrar al mundo que son capaces de representarnos siendo unos animalistas, feministas, microsindicalistas, asesores de género… Auténticos expertos en atajos de éxito ocupacional, ligeros de curriculum (si algo les hubiera gustado que estuviera en su lista no importa lo incluyen y si los descubren no pasa nada), hacen su carrera entre las lianas de las neorreivindicaciones y tupidamente se extienden borrando los últimos ecos que sobreviven de la democracia con sus dictaduras que imponen invocando aquélla.

   No dejan a la gente en paz. No dejan que la gente escriba en paz. Que haga fotografías en paz. Han llenado todo con el veneno de un puritanismo intragable. Están dando una tabarra injustificada sobre un universo de signos cotidianos que el pueblo ha tardado siglos en tomar una forma justa.

 

[La voz de Alcalá, 15 al 30 de junio de 2017, año XXVI nº 455]

 
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Si quiere leer más textos de María del Águila Barrios en «CARMINA»,  pinche en su nombre.
 

LA GALLINA DE HONORIO. Por José Manuel Colubi Falcó

 

EL EMPERADOR HONORIO por Jean-Paul Laurens 1880

El emperador bizantino Honorio
(384-423)
Jean-Paul Laurens
(1838-1921)

 

«Después de haber engrandecido tan brillantemente a la iglesia, moría Teodosio Máximo dejando como sucesores a sus dos hijos. Y determinaba que el mayor de los cuales [i. e. Arcadio] ejerciera el mando sobre los pueblos que miran a la Aurora, y en manos del menor, Honorio, puso el imperio de los de los del Véspero. Ambos fueron concordes con el padre por lo que toca a la religión, pues éste, al morir, no les hacía otra exhortación que la de guardar cumplidamente la piedad, por medio de la cual —les exponía— sobreviene la paz, se pone fin a la guerra, se levantan trofeos y preside la victoria, todo de parte de Dios.»

   Así resume Nicéforo, historiador de la iglesia (floruit 1320), la última voluntad de Teodosio. Sus hijos heredan, pues, un Imperio Romano dividido definitivamente en dos, mas sin méritos; del mayor se ha escrito que era un auténtico zote, y del menor nos da una idea la historia que cuentan el cronista bizantino Cedreno (siglo XI) y el historiador Zonaras (fl. 1130).

   Cedreno dice: «… y la tan grande Roma, que había abundado en fuerza y en la mayores delicias, y esclavizado, por así decir, a toda la ecúmene, […] había quedado desierta. Sufrió tal conquista en el mes de agosto, día vigesimosexto, indicción novena, en el año de la fundación del mundo cinco mil novecientos sesenta y cinco. Habiéndose oído esto en Ravena, uno dio la noticia a Honorio, entre lágrimas y suplicante: “Oh, señor, Roma ha sido tomada por Alarico, el caudillo de los vándalos.” Éste, contraído por el dolor y dándose golpes con las manos, dijo: “Aquí estaba esta mañana, ¿cómo pudo ser capturada por los godos?” Mas aquél, entre lamentos, añadió: “No digo el ave, señor, sino la ciudad.” Y éste, a su vez, contestó: “Hombre, me pusiste fuera de mí. ¡Yo creía que decías el ave!” Y es que tenía una gallina de la que estaba muy orgulloso y a la que precisamente llamaba «Roma». Tanta necedad había, a rebosar, en él, por no decir indicio de imbecilidad. Y no es extraño que, siendo así, fuera basileo, pues también otros tales estuvieron al frente de Roma, cuyas prácticas e impulsos irracionales es imposible ofrecer al oído; piensa en los nerones, los avitos, los galbas y todo el enjambre de esa ralea.» Y Honorio muere de hidropesía, después de haber vivido cuarenta años y sido basileo treinta y uno, dejando una memoria infame e indecorosa (Zonaras).

 

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de mayo de 2017, año XXVI nº 453]

 

SIEMPRE NOS QUEDARÁ VIENA. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 8). Por Pablo Romero Gabella

 
El tercer hombre (cartel de la película)

Cartel de la película El tercer hombre
Carol Reed
(1906-1976)

 

Viena: zona cero del mito habsbúrgico. El lugar de los lugares, el santuario para los peregrinos creyentes en lo imposible y también para los turistas del paquete Viena-Praga-Budapest («¡por favor, sigan a la señorita del paraguas rojo!»). La ciudad imperial de deseos confesos de vals y kitsch, tal como el mundo pudo ver por tv el pasado concierto de año nuevo, en ese plano contra plano de la bella actriz española y el joven director venezolano;  mientras, tomaban acta de todo ello señoras orientales con kimono a juego.

   El jurista y político Francisco Sosa Wagner en la introducción de una obra de la cual ya sabrán en esta sección, escribe que «las ciudades, como los hombres, son alegres, tristes, lujuriosas o continentes, apacibles o levantiscas…Y desde luego, elegantes y chabacanas. Viena es la elegancia». ¿Y cuál es la razón de esta elegancia vienesa que a todos parece atraparnos?  Dejemos que el profesor Sosa Wagner nos ilustre:

   «Estoy aludiendo a la elegancia como sencillez y, sobre todo, a la elegancia de la generosidad. Porque Viena dejó de ser la capital de un imperio con más de cincuenta millones de habitantes al finalizar la Gran Guerra para convertirse en la capital de un país pequeño con poco más de ocho. Esta amputación verdaderamente drástica y dramática, hubiera enojado de manera irreversible a cualquier otra ciudad, la hubiera amargado… A Viena, no. Viena aceptó esa mutilación y…salió fortalecida…dispuesta a seguir siendo la gran ciudad que fue, a no dejarse arrebatar el cetro del arte y del buen gusto. Sólo una ciudad elegante puede comportarse de esta forma…»

   El Imperio le dio la elegancia y ésta jamás se perdió. Para el profesor y para toda la cofradía de la Cripta de los Capuchinos, la  esencia de la ciudad de los aristócratas, de los burgueses judíos, de los pintores en bata, y de psicoanalistas y músicos que los necesitaban, no ha muerto del todo, a pesar de que en 1938 los nazis extirparan con su brutalidad habitual a toda su influyente comunidad judía, y muestra de ello son los dos cadáveres dormidos de Petrópolis.

   Del mismo modo he encontrado una referencia curiosa en  Doce cuentos peregrinos (1992), la colección de relatos que García Márquez dedicó a su visión de Europa y de los europeos. Y no es baladí que en relato titulado «Me alquilo para soñar», haga la siguiente referencia a Viena, la elegante:

   «Viena era todavía una antigua ciudad imperial, cuya posición geográfica entre los dos mundos irreconciliables que dejó la Segunda Guerra había acabado de convertirla en un paraíso del mercado negro y el espionaje mundial. No hubiera podido imaginar un ámbito más adecuado para aquella compatriota fugitiva…»

   Viena, la ciudad imperial donde una señora logra un trabajo que consiste en contar sus sueños: toda una declaración de intenciones. Pero a la vez, es la Viena de postguerra, de la verdadera, de la del 45. Mercado negro, espías y una fugitiva. Unos ingredientes que nos son conocidos a todos (bueno, a todos los que aún pensamos que el blanco y negro no es el nuevo naranja guantanamero de la incultura). Me estoy refiriendo a El tercer hombre, la película dirigida por Carol Reed en 1949 con un guión del escritor británico Graham Greene. Y también con la inolvidable música de Anton Karas, con el sonido inconfundible de su cítara que  tiene algo de fado porque es un lamento irónico.

   Un año después se publicó el guión en forma de novela debido a que Greene pensaba que «es imposible escribir el guión de una película sin antes escribir un relato. Una película no depende sólo de una trama argumental, sino también de unos personajes, un talante y un clima, que me parecen imposibles de captar por primera vez en el insípido esbozo de un guión convencional«.

   Para documentarse visitó, junto al director, la Viena horadada por las bombas soviéticas, empobrecida y humillada por la ocupación de las cuatro potencias y donde ya se podía sentir el olor a guerra fría. Para Greene nada quedaba de su supuesta grandeza y mucho menos de la elegancia a la cual se refiere Sosa Wagner. En la Viena postmítica, una vez retirados los oropeles del imperio y de su imitación malnacida del Reich nazi, solo quedaba la desnudez de la geografía urbana. Viena quedó desnuda a sus ojos y allí puso a sus personajes, todos perdedores y que magníficamente interpretaron Joseph Cotten, Orson Welles y Alida Valli.  La geografía vienesa nos quedó marcada en la noria del Práter y en sus enormes alcantarillas, que de tan ordenadas que eran no parecían albergar ninguna pestilencia. ¿Podría ser esto la elegancia de una ciudad?

   Pero volvamos a Greene. Al comienzo de su novela, nos relata la historia —«una historia fea, siniestra, triste y monótona»— el oficial británico Colloway (en la película, lo interpretaba el siempre eficaz Trevor Howard) y nos ofrece el siguiente retrato de Viena:

   «No conocí la Viena de entreguerras y soy demasiado joven para recordar la Viena de entreguerras con su música de Strauss y su encanto fácil y falso; para mí era sencillamente una ciudad cubierta de ruinas sin dignidad…No tengo suficiente imaginación para visualizar cómo fue antes…»

   Sin embargo, muchos —al contrario que el flemáticamente pesimista Colloway— aún seguimos  teniendo la suficiente imaginación para pensar que siempre nos quedará Viena.

 
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EL ESTANDARTE O EL IMPERIO CONTRAATACA. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 1). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [1ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 2). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [2ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 3). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [3ª PARTE]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 4). Por Pablo Romero Gabella

«LOS DÍAS CONTADOS» O LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ EN TRANSILVANIA [4ª PARTE, Y ÚLTIMA]. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 5). Por Pablo Romero Gabella

EL BARON BAGGE O EL VÉRTIGO DE SER LOS OTROS. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 6). Por Pablo Romero Gabella

EL ÚLTIMO ENCUENTRO O EL CREPÚSCULO DE LOS ADIOSES. De la serie «NOTICIAS DE UN IMPERIO» (Núm. 7). Por Pablo Romero Gabella

 

LISBOA. Por Sandra Dugan (Gibraltar 1942-Madrid 2001)

 

Parque Florestal de Monsanto

Monsanto

 

Aquí dejamos otro fragmento del diario de Sandra Dugan. Cuenta su estadía en Lisboa que sería durante los primeros meses de 1971. Dentro del diario hemos encontrado una foto con la pintura del puerto de Macao que según nos cuenta colgaba del salón de la pensión de Castelo Branco. Aprovechando un reciente viaje a Lisboa hemos visitado el parque de Monsanto y localizado la pensión, ahora en estado de abandono. Hemos fotografiado los lugares mencionados en este fragmento para que el lector tenga viva imagen de lo que se relata. 

Olga Duarte y Lauro Gandul

 

Muchas veces me había perdido, queriendo, en Monsanto. Pero a partir de que me contaran que aquella sierra no había criado durante siglos sino pastos y matojos hasta que hace unos treinta años, semilla a semilla, fueron sembrados los árboles que forman el espeso bosque que la cubre, ya no me era posible visitar el lugar desde las perspectivas, más o menos bucólicas, más o menos impresionistas, que me habían servido para abordar aquel majestuoso espacio. Las colinas que habían sido calvarios, por la mano del hombre venían a ser suelo de una intrincada y extensa espesura. Ya no iba a ser nunca igual. Ahora que vuelvo a Monsanto y que llevo un tiempo largo caminando bajo lo que parece una única copa, un techo vegetal interminable, me paro a descansar un poco sentándome bajo una  encina y vuelvo a considerar que esta selva no ha venido a ser aquí por el azar de la naturaleza, sino por la tenaz voluntad humana. Ésta es la doble cuestión, entrecruzada, por la que ahora vengo a escribir sobre Monsanto: la voluntad humana como azar de la naturaleza.

   Hubo que arar y en los surcos, en los lomos, sembrar. Agricultura efímera, mas como puerta sólo concebida para abrirse. Cultivar el tiempo justo para que los troncos fueran ascendiendo y engordando hasta anular lo rugoso provocado por el arado, por la roturación de miles de jóvenes entusiasmados por conquistar la generación de una masa forestal. Y así fue. Las multitudes soñaron los árboles y por ello pudieron sembrarlos. Ahora la sierra es además un bosque.

   Caminar y escribir. Bajo una encina, como venía diciendo, estaba sentada descansando de un largo paseo. Llevaba conmigo una libreta que abrí al azar y encontré este apunte:

   «En un extremo ella. A su derecha dos hermanos. El marido de la hermana a la derecha del hermano. Y a la derecha de éste y en el otro extremo él. A su izquierda la mujer del hermano y más a la izquierda los niños de todos. He aquí una reunión.

   »Los niños beben refrescos y abandonan con sus vasos de colores la mesa. El marido de la hermana habla con su cuñado. La hermana con ella. Con la mujer del hermano él. Vamos a saber de qué charlan. ¿Vamos a saberlo?

   —No es tiempo de alúas.

   —No. A las hormigas con alas sólo se las ve por noviembre. Éstos son otros bichos.

   —Uno ha caído en mi caña.

   »Esto los dos hombres se dicen. Las mujeres otros temas tratan…»

   No deja de ser curioso que la lectura de este fragmento me evoque el lugar donde estoy. Una fuerza atractiva del espacio que me rodea transmuta el escenario donde transcurre la escena del texto. Aunque tengo que reconocer que es una opinión demasiado personal. Lo he puesto para constancia de este trozo de vida inventado. El lector puede desechar las líneas precedentes, sin merma para la lectura de lo que escribo, e incluso desechar leer que la escena familiar me resulta perfectamente posible incrustarla frente a mí ahora mismo, con toda su realidad bien perfilada, más como cine u holograma que como pintura o fotografía. Por tanto, tridimensional como los hechos protagonizados, aparentemente casuales, causados por las palabras que la correspondiente página de la libreta contiene. Realidad pura aquí mismo. Me ha bastado leer.

 

Perspectiva de la fachada de la casona de los Texeira y pensión de doña Mariana

Perspectiva de la fachada de la casona de los Teixeira y pensión de doña Mariana

 

   La pensión es una vieja casona de estilo arte nova construida en 1904. Está en el número 25 de la calle Camilo Castelo Branco frente a una iglesia en construcción y al lado de una estación de bomberos. La casa tiene su historia. Cuando se había decidido levantarla allí todavía la estatua del Marqués de Pombal desde su alto pedestal no contemplaba la avenida de la Libertad. Una gran laguna ocupaba lo que luego sería el Parque Eduardo VII, y el aroma de las huertas cercanas llegaba con el aire. El matrimonio que la mandó construir se había conocido en Macao aunque ambos eran de Lisboa. Ella había viajado a Macao para estudiar los diseños de los estampados de la seda. La familia de él llevaba instalada en la colonia casi cuarenta años dedicada al comercio de tejidos, aunque en cada uno de esos años habían residido en la metrópoli no menos de tres meses. Eran de la Baixa. En una esquina con la calle Áurea frente a la Plaza de D. Pedro IV los bisabuelos de él compraron un edificio de dos plantas y sótano y lo adecuaron para servir como almacén de ventas al por mayor y menor de tejidos. Sólo entre el sótano y la planta baja disponían de casi mil metros cuadrados de almacén. La planta alta suponía otros quinientos metros más pero estaba repartida entre una parte dedicada a tienda y otra, especialmente iluminada por ventanales, la reservaron para vivienda. Allí se había fundado la empresa familiar en 1837 a la que dieron el nombre comercial de Companhia Teixeira de Tecidos. El comercio fue próspero desde el principio y muy reputado por sus sedas exclusivas. Fue precisamente la seda lo que llevó a la familia de él a Macao. Y fue su padre, quien nació en el mismo año de fundación de la empresa, el que decide instalar en Macao un negocio para la compra y la fabricación de sedas lisas y estampadas. A Macao se traslada en 1863 con esa continua discontinuidad de nueve meses en China y tres en Portugal. Sus dos hijos nacen en la Baixa pombalina. José nació en 1867 y llevaba toda su vida entre Lisboa y Macao. Inés Catarina era la primera vez que viajaba tan lejos y conoció a José cuando estaba a punto de concluir sus investigaciones, con ocasión de una visita que como parte de su trabajo realizó a los talleres de estampado de sedas. Él fue muy atento con ella y estaba encantado de poderle explicar lo que sabía y le presentó a los maestros y empleados chinos que realizaban el trabajo. Ella no se iba a imaginar nunca que, meses después, lo volvería a ver una tarde que bajaba del Chiado por el Largo do Carmo. Se casaron pronto. José se hizo cargo del almacén en la Baixa y el resto de la familia siguió en Macao. Ella logró entrar como profesora asistente en la Facultad de Bellas Artes donde había estudiado. Vivieron en el piso de la planta alta habilitada como vivienda por la familia Teixeira hasta que decidieron construir su propia casa.

   Por doña Mariana he sabido la historia de la casa y que la profesora diseñó toda la herrería: el hierro forjado del atrio de entrada a la vivienda, del pórtico elevado sobre el piso de la calle, del balcón principal y de la terraza sobre el pórtico… Esta herrería repintada de blanco llamó mi atención desde el primer momento que pasé por allí y pregunté a la señora que se asomaba por una ventana, en el gallego que mi madre me enseñó siendo niña. No olvidaré la graciosa reacción de doña Mariana al escucharme preguntar: ¿Dónde hay un alojamiento en este barrio? Y con una agradable sonrisa dijo: ¡Aquí mismo!

   Aquella casa del matrimonio Teixeira era ahora la pensión de Castelo Branco donde me iba a alojar por un tiempo indefinido. Era sencilla pero muy luminosa y con solo seis habitaciones. En ese momento tenía disponibilidad. Doña Mariana, menuda y de ojos vivaces, me mostró cuatro de las habitaciones libres. Elegí una en la planta superior sobre el espacio del atrio pues desde esa habitación veía toda la fachada de la casa, las copas de los árboles y el largo de la calle.

 
Macao_fines s. XVIII

Macao a fines del siglo XVIII

 

   Me parece hermoso que doña Mariana haya conservado el mobiliario originario de la casa así que me encuentro durmiendo en una habitación modernista. En el salón y comedor quedan tres grandes cuadros y uno pequeño con una vista del puerto de Macao que pertenecieron al taller de Inés Catarina.

   Con mucha curiosidad por este contraste sorpresivo en mi vida, no dejo de preguntar a doña Mariana en cada momento del día que la encuentro disponible. Me ha enseñado, las tiene guardadas en un arcón, las antiguas cortinas de brocados de seda que habían adornado los ventanales.

   ―Pero, doña Mariana, ¿por qué ha conservado usted todo esto?

   ―Mi madre fue muy amiga de la señora Inés. Vivía aquí al lado y siendo niña se venía a esta casa a verla dibujar. Decía mi madre que el primer círculo que hizo se lo enseñó ella.

   Como doña Mariana no quiere que me vaya sola hacia Monsanto, la iglesia del Sagrado Corazón se ha convertido en otro de mis espacios de observación. Por las mañanas me acerco a ver la gran obra. Así pasan mis días en Lisboa.
 
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AQUEL RAFAEL QUE CONOCÍ UNA TARDE EN MOSCÚ. Por Sandra Dugan (Gibraltar 1942-Madrid 2001)

A PROPÓSITO DE SANDRA DUGAN (1942-2001). Por Lauro Gandul Verdún y Olga Duarte Piña

«33». Poema de Sandra Dugan (Gibraltar 1942-Madrid 2001). Moscú 1994-1997

CACAREAN LAS GALLINAS EN EL CORRAL. Por Sandra Dugan (1942-2001)

 

INTOXICACIÓN POLÍTICA. María del Águila Barrios

 

INCINERADORA 7[Foto: Manuel Verpi (Alcalá 2014)]

 

Padezco intoxicación política con demasiada frecuencia y ya empiezo a preocuparme porque no encuentro remedio posible por ahora. Ni siquiera la desconexión me desintoxicaría, ni ningún exit me serviría para salir de esta dolencia. Desenchufar todos los aparatos no me solucionaría este padecimiento, tampoco dejar de comprar la prensa porque, hoy en día, por cualquier orificio se cuela la política: una frase, una imagen, un rumor, un cotilleo…, desde el más sabio al más necio todo el mundo habla de política. Si no es de la más cercana es de la más lejana pero ¿cómo han conseguido los políticos abducirnos?, ¿cómo han conseguido que lo que más preocupe a los españoles sea la política? Ya decía Aristóteles: anthropos zoon politikón, pero dada esta máxima, no estamos ante seres políticos de una política auténtica, que permita el cambio y la transformación y conduzca a la Justicia sino que el político actual es por esencia injusto y sus resultados son espantosos para las personas. El hombre político actual es sensacionalista y una fuente de pesadillas sensacionales.

   Casualmente, mientras escribo estas líneas llega a mis manos esta cita: «Quien busca una relación justa con la piedra, con al árbol, con el río, es necesariamente llevado, por el espíritu de verdad que lo anima, a procurar una relación justa con el hombre. Aquel que ve el espantoso esplendor del mundo es lógicamente llevado a ver el espantoso sufrimiento del mundo. Aquel que ve el fenómeno quiere ver todo el fenómeno. Es apenas una cuestión de atención, de secuencia y de rigor.» (Sophia de Mello Breyner Andresen, 1964).

   Así que me pregunto porqué no somos bien tratados, si han llegado ahí por nosotros que confiamos en la Democracia. No encuentro que nos traten de igual a igual, ni fraternidad, ni atención ninguna, sólo explotación o desamparo, no encuentro la verdad, sólo el engaño y espanto para tenernos cohibidos y acomodados ante cualquier posible cambio que les perjudique a ellos, a los políticos. De un bando y de otro nos asustan con sus falsarias. Nos quitan el dinero de nuestro trabajo para su propio beneficio y con un descaro políticamente sensacional pues ya no se cohíben por su corrupción. ¿Qué podemos creernos de sus discursos traducidos en noticias? «Es apenas una cuestión de atención, de secuencia y de rigor»…, ahí se desvela todo.

 

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de mayo de 2017, año XXVI nº 453]

 
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JESÚS CONDUCIDO ANTE PILATO (IV). Por José Manuel Colubi Falcó

 
El sueño de la esposa de Pilato. Alphonse François

El Sueño de la esposa de Pilato
(Grabado)
Alphonse François
(1814-1888)

 

Las Actas de Pilato (parte primera, II, 1-2) dicen así:

   «1. Habiéndolo visto Pilato, lleno de temor trató de levantarse de la tribuna, pero mientras él todavía se hallaba pensando en levantarse, su mujer le envió un mensaje diciéndole: “Nada tengas que ver con éste, que es un hombre justo, pues mucho he sufrido por su causa esta noche.” Y Pilato, habiendo llamado a su presencia a todos los judíos, les dice: “Sabéis que mi mujer es piadosa y que más bien tiende a seguir los ritos judíos junto con vosotros.” Le dicen: “Sí, lo sabemos.” Pilato sigue diciéndoles: “He aquí que mi mujer me ha enviado un mensaje diciendo: Nada tengas que ver con éste, que es un hombre justo, pues mucho he sufrido por su causa esta noche.” Como respuesta los judíos dicen a Pilato: “¿No te hemos dicho que es un impostor? Mira, él le ha enviado un sueño fantástico a tu mujer.”

   »2. Pilato, habiendo mandado llamar a Jesús, le dice: “¿Qué es eso que testimonian contra ti? ¿Nada dices?” Jesús dijo: “Si no hubieran tenido posibilidad, nada hubiesen dicho, pues cada uno tiene poder sobre su boca para decir cosas buenas y cosas malas. Ellos verán.”

   »3. Respondiendo, los ancianos de los judíos dicen a Jesús: “¿Qué es lo que hemos de ver nosotros? Primero, que has nacido de adulterio; segundo, que tu nacimiento en Belén se tornó en una matanza de niños; tercero, que tu padre, José, y tu madre, María, huyeron a Egipto por no tener libertad para expresarse entre el pueblo.”

   »4. Algunos de los que se hallaban presentes, temerosos de Dios, del grupo de los judíos, dicen: “Nosotros no decimos que él es fruto de adulterio, sino que sabemos que José desposó a María, y que no ha nacido de adulterio.” Y Pilato dice a los judíos que decían ser aquél fruto de un adulterio: “Ese relato vuestro no es verdad, porque hubo donaciones esponsalicias, según dicen vuestros congéneres.” Responden a Pilato Anás y Caifás: “Toda esta multitud a gritos decimos, y no se nos cree, que ha nacido de adulterio. Ésos son prosélitos y discípulos suyos.”»
 

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JESUS CONDUCIDO ANTE PILATO (I). Por José Manuel Colubi Falcó

JESÚS CONDUCIDO ANTE PILATO (II). Por José Manuel Colubi Falcó

LA SUERTE DE PILATO. Por José Manuel Colubi Falcó

RELACIÓN DE PILATO SOBRE JESÚS REMITIDA A AUGUSTO. Por José Manuel Colubi Falcó

«ECCE HOMO» (POEMA SACRO) [3]. Por Lauro Gandul Verdún

PRODIGIOS DE LA CRUCIFIXIÓN Y RESURRECCIÓN. Por José Manuel Colubi Falcó

INJURIAS A JESÚS. Por José Manuel Colubi Falcó

 

ELOY VILLALBA RAMÍREZ, LANCERO DE LA JUDEA («HISTORIAS DE VIDAS»). Olga Duarte Piña y Lauro Gandul Verdún, 2009

 

Eloy por Miguel Hermosín Martínez

Eloy Villalba Ramírez
[Foto: Miguel Hermosín Martínez]

 

Hace casi cuarenta años, en El Derribo se juntaban más de veinte chiquillos por las tardes, después del colegio, o los sábados. Se dedicaban a las tareas más diversas: ayudaban a llevar las cántaras de leche a Enrique el lechero por casas del barrio, subían algún que otro ataúd de Joaquín Bono cuando tenía la funeraria en la calle San Miguel, empujaban el carrito del repartidor de la confitería «San Mateo» por la cuesta Fernán Gutiérrez, cobrándose con los dulces que conseguían coger por la ventanilla. También colaboraban con el de las bombonas y el de la fruta aquellos niños tan dispuestos. Poco antes de la Semana Santa, por dos o tres duros que les daba José Luis Olías, muchos de ellos limpiaban los faroles y acarreaban todos los enseres de la cofradía que hubiera que ordenar y colocar en vísperas de la procesión. Los que eran monaguillos, además, cuando llegaba el Quinario subían a repicar las campanas de la torre de la iglesia de Santiago, al principio y al final del mismo.

   Uno de aquellos chiquillos ha nacido en el número 5 de la calle José Lafita, en una casa de vecinos donde va a vivir hasta que su familia se traslade a la calle Herreros, a otra casa de vecinos, cuando él tiene once años. Tras su matrimonio con María del Águila Ballesteros se instala en Alcalá y Ortí donde hoy vive. Siempre cerca de El Derribo, El Duque, la calle La Mina, la placita de El Cabildo, La Plazuela…, los lugares por donde durante catorce años va a desfilar como uno de los lanceros de La Judea.

   Su padre, Joaquín Villalba, le inculcó una intensa afición por los judíos de la Semana Santa alcalareña, le educó desde muy niño en el rito de La Judea. La mañana del Jueves Santo se levantaba muy temprano para ir al castillo a ver el primer recorrido que hacían los judíos. No olvida los revoleos frente al grifo de agua de la calle San Miguel (del que se abastecían los vecinos del barrio), tampoco olvida la parada en el bar del Chipiona, en la confluencia de las calles José Lafita y Sánchez Perrier. Con su padre más tarde llegaba hasta La Plazuela, siguiéndolos. El Capitán de aquellos judíos era el mítico Ferrera; el Cachucho era el bandera y el Latero el tambor.

   Por el mes de diciembre de 1991 muchos pensaban que para la Semana Santa próxima iba a ser difícil que los judíos salieran a la calle. Fue José Luis Fernández quien aseguró en una reunión que tenía una lista de nombres para formar una nueva Judea. Le tomaron la palabra, tal vez pensando bastantes que José Luis no iba a poder realizar su compromiso. Parece que de aquella relación de candidatos casi ninguno se presentó. El Beni sí acudió a la llamada de su amigo y fue quien le preguntó una mañana a Eloy Villalba si quería vestirse de judío. Esa misma tarde Eloy se acercó a la cafetería de José Luis para apuntarse a La Judea que se estaba creando. Por la noche fue a decirle a su padre: «Que sepas que este año salgo de judío». Para su sorpresa no lo vio demasiado asombrado por la noticia, pero no tuvo tiempo para que la extrañeza se alargara pues éste, sin decir palabra, con gesto sonriente y algo socarrón, lo condujo a un cuarto en el que él ya tenía preparado su traje de lancero. Joaquín se había enterado por Jesús Benítez Recacha que lo sabía por su cuñado José Luis. En la Semana Santa de 1992 José Luis Fernández será el Capitán, el Beni el tambor, Jesús Benítez el calamillo, Salvador García el bandera, el Caña el Spor y como lanceros Joaquín y Eloy Villalba, Leo Benítez, Manolín Redondo, Félix García, el Pana, el Porti, Luis el de «El rincón del estudiante» y Víctor el hijo de Salvador sería el pajineta.

   Aquellos judíos tenían que reconstruir una tradición, que casi había llegado a fracturarse irreversiblemente, en una decadencia que desde mediados de los ochenta se sufría por quienes, todavía, guardaban memoria de la riqueza del rito y querencia por su conservación. El Capitán sabía que había que recuperar el centro de Alcalá como espacio de los recorridos de La Judea. Donde debía desfilar la soldadesca era entre El Derribo y el Kiosco del Matadero, donde debían sonar el toque de mañana del tambor y el son del calamillo, donde el bandera se convirtiera en viento en un revoleo, donde la danza antigua del pajineta y el palilleo sobre la sentencia.

 Cuando en 1992 la nueva Judea desfila por las calles de Alcalá quiere hacerse visible al pueblo, con el que se venía desencontrando en el último lustro. Se llegó a decir popularmente «Estás más perdío que los judíos un jueves santo», porque sin orden ni concierto ni sentido los judíos acababan diluyéndose por los barrios alejados del centro ya que la población del Castillo se había ido desplazando a Pablo VI o la barriada de San Agustín. Eloy siempre ha querido, al igual que su padre, ser lancero, formar parte de la tropa, hacer el prendimiento de Jesús Nazareno. Durante los catorce años que ha estado en La Judea, al menos diez, ha participado en este momento del rito. Nos cuenta que tanto la Burla en el Perejil como escuchar el llamado del tambor, cuando ha terminado el sermón en El Calvario, no deja de emocionarle profundamente aunque ya no forme parte de la soldadesca de La Judea.

   La Judea es el pueblo y La Judea es la de Jesús Nazareno, esto ha creado una dialéctica que siempre ha tensado las relaciones entre los judíos y la Hermandad desde 1992. Una tradición unida a una cofradía pero que «lenta e inexorablemente está perdiendo el carisma que cogimos cuando nosotros empezamos. Nosotros éramos todos muy conocidos. Siempre nos han invitado a entrar a las casas en las que la gente nos espera y eso forma parte de La Judea en la mañana del Jueves Santo. Si sólo nos limitamos a cumplir con los elementos del rito, pasar por delante de quienes nos esperan, éste se queda sin su significación hacia el pueblo».

[La voz de Alcalá, 1 al 14 de abril de 2009, año XVII nº 266]

 
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EL RITO DE LA JUDEA DE ALCALÁ EN «CARMINA»
 

8 DE MARZO DE 2017. María del Águila Barrios

 

 Lisboa es sueño

[Foto: LGV Portugal 2012]

 

Hoy es 8 de marzo y he esperado esta fecha para escribir mi particular colaboración en este periódico. Hoy es nuestro día, el de nosotras, nuestro y sólo nuestro. Lo digo porque soy mujer y tengo trabajo, pero no celebro este día porque me siento inventada, como cuando se celebra el día de los enamorados o de la madre. No hay diferencia, son distintas formas de mercadotecnia. Por cierto, ¿hay un día de los hombres trabajadores y de la lucha por su igualdad? ¡Cuánta gente está montándoselo de lo lindo a costa de las mujeres y de la tan cacareada igualdad! ¡Pero si yo no soy igual que un hombre! ¡Ni tampoco diferente! Lo mismo que no soy igual que un niño, ni tampoco diferente. Y siendo blanca, tampoco soy igual que una negra, ni diferente. Con todos coincido en que somos personas. ¿Cuándo vamos a celebrar el día de las PERSONAS? Por las personas sí procuro celebrar todos los días y celebro la vida.

   Esa obstinación por dividirnos y enfrentarnos que el poder practica. Hay que luchar por los derechos, pero de las personas, del pueblo, de los pobres que tantos somos. Hemos de amarnos, y con este verbo debiera estar dicho casi todo. Un ámbito comunitario de ternura y de proximidad. Sería la formulación que, de seguirse, haría innecesarias todas las reglamentaciones, tan interminables como incumplidas y, además, incomprensibles. Amándonos hasta el tráfico infernal parecería que lo es menos (…). 

   Bueno, empecé escribiendo sobre esta efeméride de género. Así que retomaré la idea. Algún día hasta las mujeres acabarán hartas de tanta congénere que las reivindica, hasta con violencia feminista. Yo estoy contra las injusticias, las desigualdades, las vejaciones, las humillaciones de unos contra otros, es decir, de los poderosos contra los débiles, en los momentos en que unos u otros están en tal o cual situación. Y celebraré cada vez que me encuentre con quien esté arrimando su hombro al del compañero o alargando su mano al caído. Y me entrará una alegría inmensa cada vez que la bondad tumbe a tanta estupidez.

[La voz de Alcalá, 15 al 31 de marzo de 2017, año XXV nº 449]

 
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